De hace bastante tiempo que venimos denunciando que en Colombia lo que se vive no es ni más ni menos que un proceso acelerado (y no exento de contradicciones) de fascistización. El término no lo hemos utilizado a la ligera, sino que lo hemos hecho concientes de lo que esto significa: un Estado de excepción al servicio del gran Capital, de ideología ultraderechista, el cual tiene varias características a nivel estatal (hipertrofia del ejecutivo, acorralamiento y copamiento de la magistratura, culto al jefe e identificación del Estado en una personalidad mesiánica, duplicación paraestatal de las instituciones represivas, etc.), pero siendo la principal que la policía política asume un rol central entre los aparatos del Estado [1].
Las revelaciones hechas por Juan Gossaín en su editorial en RCN radio el día 16 de Abril [reproducidas más abajo] sobre la investigación abierta por la Fiscalía en contra del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), no hacen sino constatar ciertos elementos de la estrategia global de dominio del uribismo que refuerzan precisamente nuestra convicción de que en Colombia lo que se ha abierto es un proceso de fascistización; no de fascismo consolidado, pero para allá vamos. Las revelaciones de Gossaín no son más que un bocadillo. No es sino una rápida pincelada de 6 páginas de un total de más de 300 (Gossaín menciona 166) que hoy se encuentran en poder de la Fiscalía General de la República. Y aún así, al igual que Gossaín, yo no termino de salir de mi asombro, pues aunque esto no es más que la punta del iceberg, sobrepasa en muchos sentidos lo que veníamos denunciando desde hace tiempo. Jamás pensé que llegaran a esos extremos, que pudieran ser tan metódicos y tan integrales en su estrategia de terror.
Pero ahí están los elementos de esta estrategia de terrorismo de Estado al desnudo:
# Una estrategia de guerra política total en contra de cualquier forma de oposición: de manera típicamente fascista, estamos ante un lenguaje en el que frecuentemente se incurre en términos como "opositores del Estado", planteando la imposibilidad absoluta del régimen de coexistir con cualquier forma de disenso, aún dentro del marco de la democracia burguesa o dentro del mismo Estado. Esto no corresponde, como frecuentemente se quiere hacer creer, a los extravíos autoritarios del presidente o a una debilidad de temperamento de un líder fuerte, sino que responde a una situación muy concreta y es que, para reorganizar los aparatos del Estado y superar la crisis institucional que afecta al régimen, el bloque en el poder necesita un margen amplio de "libertad" de acción. Es este marco lo que provoca la incompatibilidad entre el proceso de fascistización y las reglas normales del juego democrático burgués [2].
# Esta guerra política que se articula con el objetivo de aniquilar y destruir completamente a los miembros de toda oposición, en el caso colombiano se encarna en un frente jurídico (se insiste en la "guerra jurídica" como manera de impedir la acción de la oposición mediante la saturación de juicios y montajes), frente político (montajes para judicializar o desacreditar a la oposición por vínculos imaginarios con actores "al margen de la ley"), frente ideológico (el anti-comunismo josé obduliano traspasa todos los documentos y se convierte en el sello para atacar toda forma de disenso, sea comunista o no) y hasta podríamos decir en un frente personal (la inclusión de mecanismos en esta estrategia para destruir las relaciones sentimentales y familiares de los miembros de la oposición como manera de desmoralizarlos). Esta persecución no se limitó a Colombia, sino que llegó con sus tentáculos al extranjero (Operación Europa).
# La manipulación de la opinión pública como práctica sistemática y metódica -la estrategia del DAS habla abiertamente de "desinformar a la opinión pública" y de desprestigiar a los “enemigos del Estado” de una manera en la cual parecen darse la mano con el propagandista del nazismo alemán Goebbels, quien afirmaba que "la propaganda no tiene sino un objetivo: conquistar a las masas. Y cualquier medio que sirva a este fin es bueno" [3]. Toda la estrategia mediática del gobierno queda al desnudo con este documento, el cual revela cómo todo el aparato de seguridad del Estado se puso al servicio de la estrategia política uribista de consolidación de un Estado de corte fascista (al que llaman "corporativo").
Acá hay varios elementos que tomar en cuenta de esta estrategia de propaganda: primero, está la propaganda "indirecta", reproducida por los grupos de agentes virtuales del sistema que, posando de "ciudadanos de bien" o de "patriotas", escriben basura en todos los foros de internet de los periódicos, que montan cuentas en facebook para atacar a la oposición o para convocar a marchas pro-Uribe, que hacen páginas web fantasmas (Operación Internet); después, tenemos la propaganda "directa" del gobierno, repetida ad nauseam por todos los medios colombianos (Comunicados y Denuncias según el documento); y por último, tenemos la propaganda "por los hechos" del uribismo, es decir, la aplicación del "terrorismo", "chantaje", "falsos positivo", “amenazas”, "sabotajes", "montajes", etc. Todos los métodos son buenos, como pudimos apreciarlo en las elecciones del 2006, cuando algunos petardos y asesinatos (atribuidos a las FARC-EP, cometidos por la XIII Brigada del Ejército) hicieron la magia de aumentar el voto de Uribe. Se habla mucho de la supuesta "derechización" del pueblo colombiano, pero no deberíamos sorprendernos si consideramos que solamente durante el 2007 el Estado colombiano gastó, al menos, $12.800.000.000 en propaganda [4]. Este aparato de propaganda es fundamental para el fascismo porque, a diferencia de otras formas de Estado de excepción (dictaduras militares por ejemplo), éste reposa sobre un nivel de apoyo de masas importante, principalmente entre las clases medias de los grandes centros urbanos.
Con este documento ya es imposible no atar cabos sueltos. La perspectiva estratégica del DAS fue tan rigurosa que logró de manera bastante exitosa uno de los objetivos manifiestos en este mismo documento, “impedir la materialización de escenarios previstos por la oposición”... Es muy difícil seguir negando el rol directo que ha tenido el Ejecutivo en la verdadera cacería de brujas desatada desde el DAS [5] y que llevan a la consolidación, no solamente de un escenario de aniquilamiento de cualquier forma de oposición, sino que además, de consolidación gradual del Estado corporativo soñado por el uribismo (y el paramilitarismo), de corte fascista, que encarnara la “refundación de la patria” de la cual nos hablaba el pacto de Ralito, celebrado el 2002 entre los partidarios de Uribe y las AUC.
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Pero veamos esto en perspectiva, pues no se trata sencillamente de una estrategia diseñada por una mera “empresa criminal” sino que un plan político de fascistización calculado e implementado por fuerzas políticas muy claras y el cual ha sido de largo aliento.
El proceso político del fascismo tiene varias etapas, pero podemos nombrar por lo menos tres que son las más nítidas. Estas etapas son extraídas del estudio de las experiencias alemanas e italianas, las experiencias clásicas del fascismo, que aún cuando seamos conscientes de que la historia no se repite, no dejan de ser útiles los paralelos, siempre y cuando se consideren las particularidades propias de la situación colombiana (existencia de una tradición centenaria de violencia estatal como respuestas privilegiada a cualquier protesta social, intervención permanente del imperialismo norteamericano, existencia de una tradición derivada de la violencia estatal de respuesta guerrillera, y formación de milicias privadas como parte normal de la lucha de clases). Estas tres etapas son:
1. El fascismo como bandas de asalto anti-populares: en sus comienzos el fascismo no hace sino el papel de grupos paramilitares o parapoliciales que se dedican a acosar, agredir y quebrar las expresiones organizadas del pueblo y particularmente, de la clase trabajadora. Son frecuentes, en el campo, sus expediciones punitivas a los poblados “rojos”, los cuales ocupan ante la cómplice inercia de la “fuerza pública”. En los centros urbanos atacan a los dirigentes populares en las calles. En todo momento estos grupos son armados, tolerados, y financiados por los aparatos represivos del Estado. El objetivo de esta violencia no solamente es la agresión física, sino que la desmoralización del enemigo de clase [6].
Esta violencia tiene un fin muy específico:
"la burguesía se dedica en primer lugar a modificar la relación real de las fuerzas sobre las cuales se han fundado estas conquistas, y sólo después pasa al ataque directo de las conquistas mismas. Y esto por una razón sencilla (...): con el fin de engañar al adversario y adormecerlo, ocultándole el lugar real de la lucha de clases, y a fin de imponerle su propio terreno de lucha (...) no se trataba simplemente de anular estas conquistas, sino de ir todavía más lejos en la explotación de las masas populares." [7]
Es decir, como las conquistas sociales se sustentan en última instancia sobre la correlación de fuerzas en la lucha de clases concreta (y no como pretenden quienes aún desde la izquierda mistifican al derecho burgués como la cristalización de derechos eternos), la burguesía lo que busca primero es cambiar esa correlación de fuerzas atacando no la “conquista” o la “reforma”, sino que a la misma clase obrera que sustenta estas conquistas, a sus organizaciones y a los militantes populares, y sólo después pasa a la ofensiva abierta en contra de las conquistas: cuando la fuerza para defenderlas ya no existe.
En este proceso, el Estado, pese a las apariencias, no se desintegra, sencillamente se disloca al desplazarse el poder real de la clase dominante a instancias ajenas a los mecanismos de poder formal, es decir, de los mecanismos tradicionales del Estado como institución:
"Es cierto que el aparato represivo del Estado parece perder, durante el proceso de fascistización, su monopolio del ejercicio de la fuerza y de la violencia legítima, en provecho de milicias privadas. Sin embargo, por una parte, esto se hace en provecho únicamente de organizaciones armadas del bloque en el poder; por otra parte, no hay que perder de vista las connivencias y las relaciones entre el aparato de Estado y esas milicias, ya que es el Estado el que las arma." [8]
Y aún así, esto no es sino un proceso momentáneo; por eso no deja de llamar la atención que si hay algo que se le reconoce a Uribe por parte del espectro político colombiano (aún algunos de sus opositores) no son sus vínculos innegables con el paramilitarismo, sino el que haya supuestamente “recuperado” el monopolio del uso de la fuerza en Colombia para el Estado: es decir, que haya superado en cierta medida al paramilitarismo como el agente central de represión y haya vuelto a dar esta labor al ejército (estos mismos ilusos deploran, acto seguido, que como parte de este mismo proceso, las fuerzas del Estado hayan escalado notablemente sus actos atentatorios contra los derechos humanos). Pero como la crisis subsiste, la duplicidad de los mecanismos de represión para-estatales sigue siendo una realidad, como lo demuestra la persistencia del paramilitarismo, disfrazado bajo el mote de “bandas emergentes”. El predominio del aparato de fuerza pública por sobre el privado es solamente la prueba de que el proceso de "estabilización" del régimen ha avanzado notablemente desde los días de las CONVIVIR.
2. El fascismo, una vez que ha desarticulado a la izquierda, a los sectores populares y que ha sometido a un ataque constante a aquellas expresiones que aún desde la misma democracia burguesa se les pueda oponer, está listo para conquistar el poder político, lo cual tanto en Alemania como en Italia (y en Colombia) han hecho siempre por métodos absolutamente legales (la legalidad del ascenso al poder del fascismo es otro aspecto que lo distingue de otras formas de Estado de excepción capitalista). No debemos confundir la manera perfectamente legal en que el fascismo conquista el poder político con una “legalidad” de principios. De hecho, el fascismo solamente puede asumir “legalmente” el poder (por ejemplo, mediante una victoria electoral) gracias a la utilización de una larga lista de métodos “ilegales” en su lucha política. No es posible el ascenso al poder del fascismo o su triunfo electoral sin una fase previa de terror fascista y paramilitar, de asesinatos selectivos y expediciones punitivas, sin amenazas ni chantaje [9]. No creo que sea necesario alargarse demasiado en este asunto: cualquier persona que tenga un mínimo de conocimiento de la circunstancias que han rodeado las elecciones colombianas en las últimas décadas o de los escándalos de Uribe relacionados con su elección y re-elección (e intentos de re-elegirse otra vez), sabrá exactamente a qué nos referimos.
3. Una vez en el poder, el fascismo está en condiciones de desmantelar abiertamente la democracia burguesa y establecer un sistema de corte autoritario que permita superar la crisis de hegemonía del sistema en beneficio del gran Capital. Esto se conduce mediante el fetichismo de masas de la voluntad de un jefe que es dotado de carácter mesiánico (semi-divinidad, inteligencia superior, etc.), y el cual es identificado con el Estado y con la nación. Atacar a Uribe es atacar a Colombia; no hay opositores del gobierno sino que del Estado. Como ya hemos explicado, esto es debido a la necesidad de encontrar los mecanismos para saltarse las reglas del juego democrático burgués que dificultan la necesaria “libertad de acción” requerida por los representantes del gran Capital para dar su propia solución a la crisis (en detrimento de los sectores populares).
Esto lleva al uribismo en el poder a incurrir con frecuencia en actitudes que se podrían catalogar como “antidemocráticas” o “ilegales” –al punto que un candidato “opositor” como Mockus ha tomado la guerra a la “ilegalidad” como bandera de batalla… ¡sin cuestionarse que esa ilegalidad responde a una dinámica política y económica de fondo! A medida que el proceso de fascistización avanza, lo que sucede es el cuadro siguiente:
"El derecho (...) ya no regula: es la arbitrariedad la que reina. Lo que caracteriza el Estado de excepción no es tanto que infrinja sus reglas sino que ni aún da sus propias "reglas" de funcionamiento; en el sentido (...) de un sistema, es decir, de un conjunto que prevea -y permita prever- sus propias transformaciones. El caso es particularmente claro en lo que concierne al Estado fascista y a la ‘voluntad del jefe’ (…) El derecho ya no limita: en este sentido, pero sólo en este sentido, es en el que se puede hablar (...) de un ejercicio ilimitado del poder. Porque incluso en esta forma de Estado, el poder de la clase o fracción hegemónica está limitado por el poder de las otras clases y fracciones del bloque en el poder, asi como por la clase obrera y las clases-apoyo (...) Esto toma la forma de un derecho que ya no pone límites de principio entre lo ‘privado’ y lo ‘público’; todo cae virtualmente en la esfera de intervención estatal". [10]
Cualquier parecido con la realidad colombiana no es mera coincidencia. Lo que escapa, frecuentemente a una izquierda que fetichiza la Constitución como si fueran las Tablas de Moisés, es que se olvida que la única fuerza que puede limitar al fascismo no son ni las denuncias internacionales, ni la ley, ni la estridencia en demandar apego a la Constitución. Como dicen los haitianos, la Constitución es de papel y las bayonetas son de fierro. Lo único que puede mantener a raya al fascismo y derrotarlo, eventualmente, es solamente la lucha de clases, es decir, la fuerza organizada que el pueblo sepa imponer en las calles, mediante la lucha y la acción directa. Ese es el único límite al ejercicio aparentemente “ilimitado” del poder del fascismo.
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A la luz de una comprensión del proceso político de fascistización según la experiencia histórica, podemos entender que el ascenso del uribismo al poder no es concebible al margen del contexto de crisis de hegemonía abierto desde la década de los '80 en Colombia y al margen de la estrategia de guerra sucia desarrollado por el paramilitarismo de manera decidida desde ese momento histórico (marcado por la irrupción de la burguesía mafiosa). Ha habido un proceso de exterminio de las fuerzas populares sistemático desde los '80, acelerado desde el '94, el cual es el que pavimenta el camino al ascenso del uribismo al poder (a su control hegemónico sobre el Estado), momento en el cual recién se deciden a atacar abiertamente la Constitución de 1991. El “escándalo” del DAS, por llamarlo de alguna manera, no es sino el último eslabón de un proceso complejo, prolongado e integral de fascistización en Colombia.
Ahora bien, todo este proceso político se encuentra, en el caso colombiano, de la mano de una estrategia global contrainsurgente: es míope el pensar que esta estrategia fue una escapada "paralela" a la política de "Seguridad Democrática", la cual ninguno de los candidatos presidenciales se cansa de alabar (aún cuando haya alguno que critique los "excesos" o que la complete con énfasis en más o menos educación para el pueblo). La estrategia de profundización del conflicto militar no es sino la contracara de la persecución política del DAS, ya que ambos constituyen maneras de consolidar el engranaje autoritario del Estado. Es por ello que el tema del conflicto social y armado en Colombia hoy merece una reflexión profunda por parte de los sectores del movimiento popular, ya que este tema es indisociable del escándalo desatado por el DAS. Y es en este punto, precisamente en el énfasis en la solución militar, en el cierre de espacios de negociación política, en el cual todos los candidatos se dan la mano [11]. Y ahí reside el peligro más grande de esta hora, que es que en las próximas elecciones lo que se legitime sea el "uribismo sin Uribe".
El proceso de fascistización está bastante avanzado y constituiría un error el pensar que este será derrotado en las urnas o que las elecciones provocarán un cambio fundamental de la estructura social-política colombiana. Ese cambio solamente puede ser hecho por un pueblo movilizado, consciente y en lucha. Es en las calles en donde realmente se puede torcer a este proceso de fascistización que está demasiado avanzado como para que aún el administrador de mejores intenciones pueda hacer mucho por revertirlo desde la Casa de Nariño. La fuerza del fascismo está en esta estructura siniestra parapolicial y paramilitar que va muchísimo más allá de la estructura del DAS, que se multiplica todos los días con soplones y sapos (no por nada es que Gossaín exclama " quién intentó convertir esto en una nación de espías"), pero sobretodo, en los grupos sociales que lo mantienen: el gran Capital nacional y extranjero que se benefician de él. Y el conflicto social y armado (insisto en lo social) es el canal mediante el cual se ha desarrollado, se ha impuesto, se ha forjado un estado de excepción permanente, mediante el cual se ha instituido una forma de acumulación de Capital mediante el saqueo abierto y el desplazamiento forzado. Por eso insisto, lo que está ocurriendo con el DAS no puede disociarse, como se maneja en el discurso público de gran parte de la oposición, de la política de seguridad democrática y de la solución militar al conflicto.
Acá no estamos ante hechos de corrupción individuales ni ante meros "actos" deplorables: estamos ante una estrategia integral, coherente, metódica, sistemática.
Por eso es necesario insistir que las llaves para revertir este estado deplorable de cosas recae única y exclusivamente sobre la movilización popular. Aún cuando las investigaciones y los procesos judiciales respectivos deban avanzar, y aún cuando debamos también pugnar porque nada de esto quede en la impunidad, no cambiará nada sin la movilización y articulación decidida de las fuerzas populares en un proyecto autónomo. Esto no es un caso puramente judicial, esto es un proyecto político y debe ser combatido en ese terreno. Lo demás es palabrería hueca.
Gossaín bien lo dice: el cáncer no se cura con mejorales. Quizás él mismo no sea conciente de las implicancias últimas de sus frases, pero eso no resta validez a ellas. Por eso el movimiento popular no debe hacerse falsas ilusiones con las elecciones, independientemente de los escenarios que puedan abrirse con ellas, pues en última instancia lo que decide es la lucha.
José Antonio Gutiérrez D.
23 de Abril, 2010
[1] Poulantzas, Nicos “Fascismo y Dictadura”, Ed. Siglo XXI, 2005, p.393. Este Estado de excepción, dicho sea de paso, es respuesta a una crisis de hegemonía (y consecuentemente ideológica) propia de la institucionalidad capitalista. Ver también un artículo previo que escribí sobre la Red de Informantes Universitarios de Uribe http://www.anarkismo.net/article/15844
[2] Poulantzas, op.cit., pp.380-381.
[3] Guerin, Daniel “Fascism and Big Business”, Monad Press, 1973, p.71.
[4] http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/maria-teresa-herran/columna-escarbando-16
[5] http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=986575
[6] Guerin, op.cit., pp.102-105.
[7] Poulantzas, op.cit., p.158.
[8] Poulantzas, op.cit., pp.396-397.
[9] Guerin, op.cit., pp. 113-122.
[10] Poulantzas, op.cit., pp.380-381.
[11] http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardoposadacarb/la-seguridad-en-las-elecciones_7649307-1
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Editorial de Juan Gossaín en RCN Radio, 16 de abril de 2010
Confieso que no termino de salir de mi perplejidad y de mi asombro con cada nueva revelación que se hace de la investigación, ahora en manos de la Fiscalía General, sobre el tema que el pueblo colombiano conoce de las chuzadas, como el tema de las chuzadas telefónicas del DAS, y que en realidad no es más que un acto de espionaje y de violación a la intimidad de la vida de las personas. ¡No salgo de mi asombro! Cada día el asunto es peor y más repugnante y más grave. Miren ustedes, mi admirado compañero Antonio José Caballero, con su tesonera labor de reportero ha obtenido fotocopia de algunas de las páginas de los documentos que las autoridades de la Fiscalía encontraron al allanar algunas oficinas del DAS, especialmente las oficinas donde estaban los equipos de intercepción, de espionaje, los equipos de control. Los documentos que ha obtenido Caballero aquí los tengo en mi mano, aquí están, esto es monstruoso, esto es un crimen monstruoso. Quién lo cometió, quién lo ordenó, quién lo estimuló o lo patrocinó o lo calló o lo encubrió, eso es lo que la justicia está intentando establecer.
Pero a mí no me cabe duda de la monstruosidad de esto. Los documentos hablan por sí solos. Terrible ironía, terrible y dolorosa ironía, sabe cuál, en la parte superior izquierda de cada hoja decomisada en el DAS, incautada en el DAS en estos allanamientos, en la parte izquierda, en la parte de arriba aparece el escudo de Colombia con la leyenda “Libertad y orden”. Yo me sentaría a reírme si no fuera porque estas cosas dan ganas de llorar. “Libertad y orden”, imagínese usted, “Libertad” sobre todo. Y a la derecha, en el otro ángulo, también arriba, cada documento tiene el sello del DAS, el escudo del DAS. Voy a permitirme leerles a ustedes algunos de estos documentos, de estas páginas que ha logrado obtener Antonio José. Las voy a leer textualmente, porque hablan por sí solas. Son tan terribles que son elocuentes. Oiga esto:
“Operaciones: Amazonas, Transmilenio, Bahía: Estrategia: Desprestigio medios de comunicación, encuestas, chat. Calles: Distribución de panfletos, grafitis, volantes, afiches, libros. Creación de páginas web, comunicados, denuncias, montajes”. Luego dice: “Sabotaje: terrorismo, explosivo, incendiario, servicio público, tecnológico. Presión: amenazas y chantaje.”
Ese es uno de los documentos, oigan otro. “Desinformar a la población que se encuentra a favor de los detractores del gobierno. Generar división al interior de los movimientos de oposición. Impedir la materialización de escenarios convocados por la oposición. Transbordo ideológico”.
Luego otro documento, también decomisado por la Fiscalía en el allanamiento al DAS. “Departamento Administrativo de Seguridad. Dirección General de Inteligencia Subdirección de Operaciones. Libertad y orden. Junio de 2005. República de Colombia.
Amazonas –el nombre de una de las operaciones según dije al comienzo –. Objetivo general: Promover acciones en beneficio del Estado para las elecciones del año 2006. Blancos: Partidos políticos opositores al Estado, Corte Constitucional. Frente Social y Político, Carlos Gaviria Díaz: Generar vínculos con ONT-Farc. Partido Liberal Colombiano, Piedad Córdoba: Generar vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia. Horacio Serpa Uribe: Generar vínculos con el ELN. Polo Democrático Independiente, Gustavo Petro: Generar vínculos con las Farc. Antonio Navarro: Generar vínculos con el M19 y el narcotráfico. Wilson Borja: Generar vínculos con infidelidad sentimental. Samuel Moreno: Demostrar relación con desfalcos financieros”.
Estoy leyendo algunos documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación en las oficinas del DAS. Hay otro que dice: “Corte Constitucional: Jaime Córdoba Tribiño, Humberto Sierra, Jaime Araújo Rentería, Clara Inés Vargas Hernández, Tulio Alfredo Beltrán Sierra: Desprestigio, presión y sabotaje.
Luego la otra operación: Transmilenio: Objetivo general: Neutralizar las acciones desestabilizadores de las ONG en Colombia y en el mundo. Objetivo específico: Establecer vínculo con organizaciones terroristas en busca de su judicialización. Casos: En desarrollo: Proyecciones:
Operación Imprenta: Impedir la edición de libros E.A y otros. Estrategias: Sabotaje y presión. Acción: Servicios públicos, camiones de distribución, amenazas, guerra jurídica.
Operación Halloween –a mí no me cabe duda de que esto lo hicieron unas verdaderas brujas –. Objetivo: Concientizar a la población sobre la realidad de la ideología comunista. Estrategias: Desprestigio. Acción: Publicación de libro 10.000 ejemplares, entregados 7.620. Proyecciones: Internet, 4 mil ejemplares, creación página web.
Operación Arauca: Objetivo: Establecer vínculos entre CCAJAR y ELN. Estrategia: sabotaje. Acción: intercambio mensaje con cabecilla ELN, el cual será encontrado en allanamiento –es decir, siembra de documentos falsos –.
Otra: Operación intercambio: Objetivo: neutralizar influencia en Corte Interamericana de Derechos Humanos, Costa Rica. Estrategias: desprestigio y sabotaje. Acción: alianzas servicios de inteligencia extranjeros, comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica.
Operación Europa: Neutralizar influencia en sistema jurídico europeo, Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Gobiernos nacionales. Estrategias: desprestigio. Acción: comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica.
Operación Risaralda: Objetivo: generar división entre altos funcionarios de Redepaz, Ana Teresa Bernal. Estrategias: investigación operativa, desprestigio y sabotaje. Acción: comprobar actividades ilícitas de funcionarios Redepaz para obtener prebendas económicas por obtención de acilo político”. Me permito recordarle, entre paréntesis, al bárbaro que hizo esto, que asilo se escribe con s, por lo menos. “Comunicados: desvinculación del esquema de protección del DAS.
Operación Internet: Objetivo: generar controversia a cerca, en torno, a las ONG. Estrategias: desprestigio. Acción: emisión de comunicados a través de las páginas Corporación Verdad y Justicia y Servicio Colombiano de Información y Estadística para la Prevención del Conflicto”.
Y el último de los documentos obtenidos por Caballero, es decir, los documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación, que lleva el proceso de las chuzadas cuando allanó las oficinas del DAS, dice: “Operación extranjeros: Objetivos: neutralizar la operación de ciudadanos extranjeros que atentan contra la seguridad del Estado. Estrategias: investigaciones operativas, desprestigio y presión. Acción: deportación, comunicados y denuncias”.
Esto es una prueba de 6 páginas de las 166 que decomisó la Fiscalía en el allanamientos del DAS. Esto es escuetamente lo que dicen esos terribles y monstruosos documentos.
Son las 7 y 22. Divulgados esos documentos, permítanme ustedes, ya que estamos en la sección de mi editorial, y digo mí editorial porque no me compromete sino a mí, a nadie más. Mis opiniones me comprometen a mí, déjenme decir lo siguiente: esto no son chuzadas, esto es el espionaje más horrendo y asqueroso y repugnante del mundo, con atentados terroristas, como dice ahí, inclusive atacando camiones que reparten libros, con desprestigios de las personas, con ataques a sus familias. Esto no son chuzadas, señores, esto es muchísimo más grave que eso. Esto es un plan de un organismo del Estado para acabar con el país, eso no es más, lo que dice ahí es eso. Quién le dijo al DAS, quién les dijo a los funcionarios del DAS que el gobierno y el Estado son lo mismo. Por ejemplo, aquí dice: “Establecer vínculos con delincuentes de parte de los opositores del Estado”. No. En una democracia la gente tiene derecho a oponerse al gobierno, sea cual sea el gobierno. Quién le dijo al DAS que aquí hay delito de opinión o el delito de discrepar o el delito de disentir del gobierno. Quién les dijo que uno puede ir al colegio de los niños a perseguir a los hijos de los opositores. Quién le dijo que uno puede acostarse en este país y no amanecer en su cama porque a la media noche sin proceso, sin justicia, sin pruebas, sin una orden judicial, aparecen a cogerlo a uno en su casa. Quién les dijo eso.
No solo los colombianos, no solo le estamos pidiendo a la Fiscalía, a la Corte Suprema o todo el sistema judicial, no solo estamos pidiendo que nos digan quién hizo esto, quién lo ordenó, quién lo aprobó, quién lo llevó a cabo, quién, conociendo lo que el DAS estaba haciendo, se volvió encubridor de esto y no lo denunció ante las autoridades. No solo lo pedimos, lo exigimos. Los colombianos tenemos derecho a saber quién fue el que convirtió al país en un Estado de policías y terroristas del Estado, quién intentó convertir esto en una nación de espías, quién fue el que concibió el macabro plan de convertir a opositores reales o imaginarios como si fueran delincuentes, quién, quién está detrás de esto. ¿Tres detectives del DAS? No me hagan reír, hombre. Queremos y necesitamos y exigimos saber que esto llegue hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga. Miren, el cáncer no se cura con mejorales, dice el pueblo, esto lo que necesita es una alta operación de cirugía, esto no se cura con analgésicos.
Queremos saberlo, porque queremos saber si el DAS es una institución respetable del Estado o es una cueva de bandidos. Esto no lo hacen sino los bandidos, perseguir a los demás, poner bombas para hacer creer que fue la oposición, como ellos la llaman, perseguir adversarios, intentar manipular las elecciones, como lo dicen ahí mismo los documentos del DAS que acabamos de leer. Yo no sé si el país tenga, como yo, la indignación que estoy sintiendo, pero por lo menos a título único como si estuviera aquí clamando en el desierto pido, exijo, como ciudadano colombiano, porque ese es mi derecho, que me digan quién hizo esto. Quién lo hizo, quién lo planeó, quién lo concibió, quién lo escribió, quién lo llevó a cabo, quién lo aprobó, qué funcionario del Estado, sea quien sea, sabiendo que el DAS los estaba cometiendo estos delitos, no los denunció o no hizo nada por impedirlo. Eso es lo que queremos saber. Vuelvo y repito con San Juan el Evangelista cuando tenía apenas 24 años, era casi un niño el Evangelista cuando escribió esos textos magníficos, repito con él: “Conocer la verdad, porque solo la verdad nos hará libres”.
Escuchar el audio
http://www.rcnradio.com/audios/editorial-de-gossa-n/13-...l-das
5/09/2010
“Esto es un crimen monstruoso” DASpolítica y la fascistización de Colombia.
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Delegación de dirigentes de Identidad Lafkenche, voluntarios hombres, mujeres y niños entregan viviendas de emergencia en Comunidad en Tubul
Cerca de 20 personas entre dirigentes de Identidad lafkenche, voluntarios , mujeres y niños , fueron las personas que viajaron a Tubul a entregar y construir viviendas de emergencias. La jornada de coordinación se gestó el viernes por la tarde cuando, se terminan de construir los paneles que las viviendas requerían, para ello se organizó su traslado el día sábado, 24 de abril, momento en el cual un vecino del sector, Dn. Marcelo Santi, disponía de su camión para el transporte.
Desde muy temprana hora del día sábado se reunieron los voluntarios en distintos puntos de la comuna Tirúa,( San Ramón y Quidico), donde se organizó el cargamento que seria trasladado, a esta caleta que sufrio graves daños. Esta labor concluyó pasado el mediodía.
Por la tarde, y con la concurrencia de otros vehículos, la comitiva de voluntarios, maestros , hombres y mujeres se encaminaron hacia la zona afectada y donde se focalizaría, la ayuda. El frío de la noche y las familias beneficiarias los esperaba.
Fueron cuatro hora de viaje, las que se tuvieron que realizar para llegar aquel lugar, entre el asfalto roto y caminos de ripio, haciendo su llegada pasada la medianoche, allí lo esperaba Dn. Alberto Yaupe , dirigente Lafkenche, quien junto a su familia, agradecía la visita, hubieron apretones de manos y abrazos como señal de fuerza y entrega de buenas energías-momentos de mucha emotividad-.-
El nuevo dia, no tardo en llegar , el haber dormido una noche en carpa, en los vehículos, o en el piso de la sede, no fue motivo para no estar en pie a las 07 de la mañana pues el propósito era construir, al máximo de viviendas durante el dia que se venia, los maestros carpinteros (Carlitos Cayupe, Maestro, Coté, maestro Liempi), con sus escuadras y niveles, llevaban a los voluntarios y beneficiarios a sacar cotas para preparar el sitio donde la vivienda se construiría. El camión con los paneles se aproximaba.
Pasan una hora y a esos de las 9 de la mañana llega el camión cargado con los materiales, todas las fuerzas para su descarga, cada beneficiario acude al lugar para recibir, su vivienda se ven rostros de angustias, sin embargo el sol radiante de ese dia, opaca todo signo de tristeza - el dia esta para levantarse.-
Todos los materiales son distribuidos, clavos, cerchas, fieltros, zinc, postes y basas; los beneficiarios lo trasladan a sus lugares de construcción, alli se comienzan a sentir golpes de martillos, serruchos y sierras y al correr de unas horas se comienzan a ver los primeros paneles instalados, se escucha en vos baja….”ta quedando linda mi casita”,… los maestros siguen y el cuadro que completa la casa esta en pie, faltan las cerchas dicen, escalera en mano suben sobre la estructura, los martillos suenan una y otra vez, estos mismos golpes, se sienten 100 mts. mas allá, son los otro maestros que hacen lo mismo, levantando otras viviendas, el día avanza.-
Almorzar!!!!, grita una voz, es una de la voluntarias que ha estado cocinando en la olla común que se ha preparado para este día, para servirse , no es necesario mesas dice una voz entre la multitud, cada voluntario toma su plato de comida y acomoda su sitio para comer, todos alegres, el desafío es construir al mas viviendas - no hay cansancio.
Muy rápido, pasa el tiempo por tanto no hay tiempo para reposar, todos vuelven a su labor, de lejos se comienza a divisar el brillo del zinc, que ya se ha instalado en una vivienda, en otra se ven, escalando para levantar nuevas estructuras, Carlitos Cayupe, con un paño blanco parando tijerales dice, la alegría y las risas , es una constante.
Las horas pasan, y el sol comienza a desaparecer, sigue el ruido de serrucho y martillos, nadie quiere dejar de trabajar , sin embargo es domingo, y el dia lunes es un nuevo dia y hay que volver, hay que juntarse para el recuento final; 6 viviendas en pie, 3 por levantar, por cierto un lunar dentro de la necesidad que se vive en Tubul, sin embargo, un techo para aquellas familias que lo recibieron y eso es el aporte que este grupo de personas llevó y dejó allí, pudieron ser mas , sin embargo, es lo que nos dio la fuerza explicaba Dn. Adolfo Millabur, cuando entregó sus palabras de despedida, suenan los motores y una luz desaparece entre bajos y montañas, era el primer vehiculo que volvía a Tirúa, atrás lo seguiríamos nosotros, había concluido una jornada de solidaridad con nuestros hermanos TUBULANOS.
Cabe recordar que la ayuda generada se realizó, con aportes de particulares, bancos aserraderos de Venturrelli, Aguillon, Necuñir, Chavez, Lincopan, comunidades de El Malo Ranquilhue, Lorcura, Tranaquepe, Kralhue voluntarios de Quidico, Concejal Roberto Garrido, Dirigentes de Asociacion Pu Lafkenche de Tirúa Sur, Asociación Raginche Leuvu lafquen, de Tirua norte y un grupo de voluntarios hombre y mujeres de Quidico y el Lleu lleu.-
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Entrevista al general Vasco Gonçalves, líder histórico de la Revolución de los Claveles de Portugal
Néstor Kohan. La Haine. Aniversario del levantamiento del 25 de abril de 1974.
Para conmemorar la fecha reeditamos esta entrevista de nuestro colaborador Néstor Kohan a Vasco Goncalves, el fallecido general que fuera uno de los conductores de la movilización, que defendía a Cuba y Venezuela, trataba de asesinos a los militares represores y se declaraba abiertamente marxista citando con familiaridad a Lenin.
Entrevista realizada el 25 de septiembre de 2004
Los argentinos, los chilenos y muchos otros latinoamericanos estamos acostumbrados a ver a los principales jefes militares con su tradicional pose prepotente, arrogante y autoritaria. En nuestra América, cada vez que estos personajes siniestros se dirigen al pueblo muestran sus dientes como perros asesinos. Fieles guardianes de sus amos, los empresarios locales y el imperialismo norteamericano, estos militares ven a sus propios pueblos -el "enemigo" le dicen en sus textos doctrinarios, el "civilacho" en la intimidad del hogar- con desprecio y soberbia.
¡Tremendo contraste! Cuando uno se acerca al general Vasco Goncalves tiene la impresión exactamente opuesta. Este hombre, que encabezó el 25 de abril de 1974 la célebre Revolución de los claveles que derrocó al fascismo en Portugal, habla pausado, suave y con calma. Tiene todos los gestos amables y la actitud de un viejo profesor universitario. Se dirige a sus interlocutores con un énfasis pedagógico que no puede disimular.
La Revolución de los claveles fue atípica. Se produjo en Europa Occidental, justo cuando se suponía que la revolución ya estaba fuera de la agenda. Según ha escrito el mismo Vasco Goncalves, "la Revolución de abril ha sido, en Europa Occidental y después de la Comuna de París, la mayor ofensiva hecha contra el sistema capitalista". Precisamente cuando en el resto de los países europeos se abrían las flores mustias del eurocomunismo y la socialdemocracia (corrientes que renunciaban a toda rebelión radical, no por una debilidad de fuerzas momentánea sino por principios políticos) Portugal puso a la orden del día la cuestión del poder. Esto se produjo en plena crisis capitalista (1973-1974), cuando el dólar y el petróleo sufrieron un temblor mundial, liquidando el keynesianismo de posguerra y abriendo camino al neoliberalismo.
Esta revolución realizada en plena guerra fría descolocaba el papel tradicional de las Fuerzas Armadas europeas, especialistas en la guerra contrarrevolucionaria en las colonias africanas y, a su vez, asesoras en contrainsurgencia y en tortura de los militares latinoamericanos (Brasil, Argentina, Chile, etc.).
La de Portugal fue una revolución que cuestionaba en un mismo movimiento el vínculo inmanente entre capitalismo, fascismo y colonialismo. Tres formas de la dominación que suelen presentarse en la literatura política como si fueran fenómenos desconectados entre sí.
En la gestación de esa situación explosiva convergieron diversas circunstancias históricas. Por un lado, la rebeldía indoblegable de los movimientos insurgentes y guerrilleros de las colonias portuguesas (Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, etc.). Por otro lado, la creciente movilización interna del pueblo portugués y su clase trabajadora, hartos de casi 48 años de dictadura fascista (la más extensa de Europa, encabezada primero por Salazar y luego por Caetano). Movilización que derivó, incluso, en la aparición de núcleos de resistencia político-militar, como la encabezada por la Acción Revolucionaria Armada (ARA), brazo de autodefensa impulsado por el Partido Comunista Portugués a partir de 1970, aunque por esos años la Unión Soviética propiciara para toda la órbita occidental la "coexistencia pacífica" y el respeto a las "áreas de influencia".
Producto de esa variada gama de circunstancias, emergió una creciente politización y radicalización de los militares portugueses, quienes el 25 de abril encabezaron un levantamiento contra la dictadura. Algunas trabajadoras vendedoras de flores que estaban en las calles les regalaron claveles rojos a los soldados insurrectos contra el fascismo. Éstos los colocaron en la boca sus fusiles. Una fotografía que recorrió el mundo y le dio nombre a la revolución. Los insurrectos fueron acompañados por la movilización de todo el pueblo y por eso el levantamiento militar se transformó vertiginosamente en una revolución.
El general Vasco Goncalves fue uno de sus principales líderes y sin duda el más radical. Fue miembro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y del Consejo de Estado. Ocupó el cargo de Primer Ministro durante varios gobiernos provisorios que debieron sortear tanto golpes reaccionarios palaciegos como golpes de estado clásicos.
En noviembre de 1975, un año y medio después del inicio de la Revolución de los claveles, el gobierno revolucionario fue derrocado. Cayó ante un golpe de estado de derecha (en el cual se reprimió el levantamiento de algunas unidades militares de la izquierda radical). A diferencia de las intentonas anteriores, este nuevo golpe contrarrevolucionario resultó victorioso. Había sido impulsado por Estados Unidos, por el Partido Socialista de Portugal -Mario Soares como cabeza civil-, por la socialdemocracia internacional y por la internacional demócrata cristiana.
En cuanto al papel de la democracia cristiana internacional, cabe recordar que por la misma época ésta había participado de la desestabilización y del golpe de estado contra el presidente marxista Salvador Allende en Chile mientras preparaba un golpe en Italia si el PCI ganaba las elecciones.
En torno al rol de la socialdemocracia, no puede olvidarse que el 15 de septiembre de 1975, apenas dos meses antes del golpe, el líder del Partido Socialista Mario Soares había denunciado públicamente, alentando la conspiración de derecha que se preparaba en las sombras, que Portugal corría el riesgo de convertirse en "una especie de Cuba en Europa". ¡Un pecado imperdonable!. Años después se hizo público el estrecho "entendimiento" alcanzado entonces entre Mario Soares y Frank Carlucci, por entonces embajador de EEUU en Portugal y prominente hombre de la CIA, para impedir que surgiera "una nueva Cuba", ahora en Europa.
A partir del triunfo de la reacción de derecha con máscara socialdemócrata, en Portugal todo vuelve a la "normalidad’... es decir al capitalismo, a la explotación, a la obediencia.
Vasco Goncalves es hoy un hombre mayor, pero se le sigue encendiendo la mirada como un adolescente cuando habla de la revolución que lo tuvo como principal exponente de las fuerzas populares. Modesto y sencillo, se siente sorprendido cuando una humilde campesina, viejita y todavía mayor que él, toda vestida de negro, desde la cabeza hasta los pies, se acerca para tocarle la cara, expresarle su admiración y sentarse junto a él como si fuera su hijo.
Este general atípico defiende a Cuba y Venezuela y trata de asesinos a los militares represores; se declara abiertamente marxista citando con familiaridad a Lenin; le envía saludos a Fidel y a Raúl Castro mientras elogia con entusiasmo a Hugo Chávez y critica ácidamente a la socialdemocracia. Sin duda es una rara avis. Dialogar con él deja una sensación extraña que surge espontáneamente cuando se lo compara con cualquiera de los militares tradicionales, sean "nacionalistas" o liberales, entrenados en la represión popular y en la protección servil de los poderosos con dinero.
Néstor Kohan: ¿Cómo recuerda usted hoy la revolución del 25 de abril de 1974?
General Vasco Goncalves: La revolución que se extendió entre abril de 1974 y noviembre de 1975 fue el momento más importante de mi vida, desde el punto de vista personal. Participar de la revolución fue la mayor alegría que me tocó vivir. Pienso en muchas cosas, en lo cotidiano, en la voluntad de las personas, en el espíritu reivindicativo y de lucha...
N.K.: ¿Cómo fue el proceso de la revolución?
Gral. Vasco Goncalves: A partir de que se produce el levantamiento contra el fascismo en abril de 1974 nuestra revolución va profundizando en sus conquistas, en la modificación de las estructuras últimas que caracterizan el sistema. A medida que se suceden las transformaciones, la lucha de clases se va agravando. Pienso que en esa situación no estábamos preparados, no teníamos un grado de maduración político y social capaz de defender y consolidar la revolución. No teníamos este grado de maduración. En los primeros tiempos, en los primeros meses, hubo un gran entusiasmo popular. Después, en la medida en que las conquistas se fueron profundizando, ya empezaron las nacionalizaciones y expropiaciones, la reforma agraria; la fuerza política de los trabajadores fue ascendiendo. Los trabajadores conquistaron mucho desde el punto de vista político y social, en las relaciones de trabajo, en las relaciones entre patrones y asalariados y eso hizo que se agravasen muchas cosas. Fundamentalmente se agudizó la lucha de clases.
N.K.: ¿Qué falló en el proceso revolucionario? ¿Por qué no pudo consolidarse y triunfar?
Gral. Vasco Goncalves: En Portugal no hubo de hecho fuerzas suficientes porque en las masas populares terminó predominante ese espíritu pequeñoburgués tradicional, el miedo a las transformaciones, el miedo al comunismo, la supervivencia del anticomunismo, la acusación de que nosotros queríamos llevar el país hacia el comunismo... todos esos mensajes reaccionarios y propagandísticos tuvieron cierta receptividad entre nuestra población. Y por lo tanto, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) fue dividido. Hubo militares que se pusieron en contra de las conquistas de la revolución, en lugar de defenderlas. Los propios vencedores del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975 que fue realizado contra los militares ubicados más a la izquierda, contra los militares progresistas y revolucionarios -un golpe que fue protagonizado por una fracción de militares que habían participado en el levantamiento del 25 de abril de 1974- paradójicamente aceptaban conquistas del socialismo. Algunos de estos militares que protagonizaron el golpe de derecha de 1975 estaban convencidos de que nosotros, los militares de izquierda, queríamos implantar una nueva dictadura en Portugal, que ahora sería una dictadura comunista. Pero en realidad esta creencia provenía de una propaganda de la reacción. Así se dividió el MFA y a la propia población.
Entonces, hasta los mismos vencedores del golpe contrarrevolucionario de fines de 1975 aprobaron una ley constitucional que decía que la misión de las Fuerzas Armadas era garantizar la vía pacífica y pluralista para la democracia y para el socialismo. El preámbulo de la Constitución de la República también propiciaba: "abrir el camino para una sociedad socialista, en el respeto de la voluntad del pueblo portugués, teniendo en vista la construcción de un país más libre, más justo y más fraterno". ¡Precisamente lo que nosotros queríamos! Ellos, los que nos derrocaron, estaban convencidos de que nosotros íbamos a implantar una nueva dictadura, ahora comunista, y entonces hicieron esa ley en defensa del socialismo. Ellos estuvieron en contra nuestra, en contra de nuestros camaradas militares, en contra de los que apoyábamos las reivindicaciones populares y queríamos precisamente consolidar esas reivindicaciones que habían sido alcanzadas.
N.K.: Usted habla de propaganda reaccionaria y anticomunista destinada a dividir el proceso político. Los latinoamericanos conocemos muy bien eso. ¿La CIA estaba metida en Portugal?
Gral. Vasco Goncalves: ¡La CIA estaba metida! ¡Sí! Junto con la CIA también estaban metidos los servicios de inteligencia británicos, en particular el MI6, en la preparación del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975. En cuanto a la CIA, es bien conocido el caso del ex embajador norteamericano en Portugal en tiempos de la revolución, Frank Carlucci, quien luego de su actuación en Portugal fue ascendido en Estados Unidos a vice-director de la CIA. También son bien conocidos los elogios mutuos que se han dirigido Mario Soares, jefe del Partido Socialista y apoyo civil de la contrarrevolución, y Frank Carlucci. Soares llegó a enaltecer recientemente y en forma pública el gran papel de este hombre de la CIA en "la instauración de la democracia en Portugal!"... Después de esas declaraciones, ¿qué más se puede agregar?...
N.K.: ¿La CIA también estaba infiltrada dentro de las Fuerzas Armadas?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, estaban metidos en todos lados. Sin embargo, las condiciones que vivimos en Portugal no fueron las mismas que se vivieron en Chile en 1973 donde la CIA tenía mayor poder. Aquí se logró dividir a las Fuerzas Armadas, tuvieron consigo a la dirección del Partido Socialista y también al Partido Popular Democrático. Es decir que aquí hicieron la contrarrevolución por una vía casi "pacífica", a diferencia de Chile. No fue completamente pacífica porque también hubo un levantamiento militar e incluso algunas acciones terroristas en la preparación del golpe contrarrevolucionario.
N.K.: ¿Cuál sería entonces el balance?
Gral. Vasco Goncalves: A la hora de hacer un balance de las causas por las cuales fuimos derrocados, yo pienso que la supervivencia y permanencia de la ideología pequeñoburguesa y burguesa entre la mayoría de las masas trabajadoras y entre la mayoría de los militares posibilitaron que la derecha y la dirección del Partido Socialista golpearan contra la dirección de la revolución. De este modo la dirección del Partido Socialista se esforzó por definir a los militares revolucionarios y al Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) como comunistas. Nos decían que éramos todos comunistas, para así poder acusarnos, aislarnos y rechazarnos. Eso fue lo que la dirección del Partido Socialista logró conseguir. De allí en adelante, desde 1976 hasta nuestros días, a Portugal lo gobernó y lo gobierna la derecha.
N.K.: ¿Usted era en ese entonces comunista?
Gral. Vasco Goncalves: Yo era entonces marxista y lo sigo siendo.
N.K.: ¿Cómo se formó? ¿Cómo llegó al marxismo dentro de las Fuerzas Armadas?
Gral. Vasco Goncalves: En los tiempos de estudiante.
N.K.: ¿Usted qué estudiaba?
Gral. Vasco Goncalves: Yo estaba en la Facultad de Ciencias. Estudiaba ingeniería militar.
N.K.: ¿Era una universidad civil?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, era una universidad civil. Para entrar en la escuela militar estudié en un curso de ingeniería que se seguía durante tres años en la Facultad de Ciencias. Allí nos vinculamos con amigos, que eran estudiantes, y con otro gran amigo, un profesor que nos llevó a comprender las relaciones sociales.
N.K.: ¿Eran muchos los estudiantes marxistas?
Gral. Vasco Goncalves: No, en realidad no eran muchos. De unos cuarenta, por ejemplo, sólo cuatro o cinco se interesaban por cuestiones políticas y tenían una gran politización. Estos grupos propiciaban la resistencia a la dictadura fascista que perseguía a las personas, que censuraba los libros, que censuraba los periódicos y la prensa. ¡Por entonces todo era censurado! Nos faltaba la libertad. Esa profunda falta de libertad de nuestro pueblo le dio sentido al levantamiento militar y a la revuelta popular contra la dictadura y contra la falta de libertad, contra las posiciones patronales, contra la explotación de los trabajadores. Entonces el Partido Comunista tenía una gran influencia en la población y en la implementación de esa revuelta. Era prácticamente el único partido organizado que luchaba contra el régimen fascista [el Partido Socialista recién se formó en 1973 y fuera de Portugal, en Alemania occidental. Nota de N.K.]. El Partido Comunista contaba con una considerable influencia entre los trabajadores de las fábricas.
En ese momento los trabajadores portugueses eran principalmente trabajadores agrícolas, porque Portugal era esencialmente un país agrícola. Eso influyó para que predominara entre la mayoría de los trabajadores la ideología pequeñoburguesa y hasta burguesa, casi tradicional. Portugal tenía una influencia muy fuerte de la Iglesia y pesaba mucho la tradición. Esa debilidad en el desarrollo capitalista de Portugal y su atraso desde el punto de vista industrial contribuye a explicar que entre los trabajadores predominara de hecho la ideología de la clase dominante. Como usted sabe, las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. La población luchaba contra el fascismo. Comenzó entonces la guerra colonial, que tuvo una gran influencia en la maduración de la conciencia política de un número determinado de los militares que protagonizaron el levantamiento del 25 de abril de 1974.
N.K.: ¿Cuánto duró la guerra colonial de Portugal con sus colonias?
Gral. Vasco Goncalves: La guerra duró 13 (trece) años, desde 1961 hasta 1974. Durante la guerra colonial los militares fueron comprendiendo que esa guerra no tenía solución por la vía de las armas. El problema colonial tenía que ser resuelto reconociendo el derecho de los pueblos a la autonomía y a la independencia.
N.K.: ¿Cuáles eran esas guerras coloniales de Portugal?
Gral. Vasco Goncalves: La guerra colonial se desenvolvió en África: en Angola, Mozambique y en Guinea-Bissau. A partir de 1964 había tres frentes simultáneos. En esas tres colonias había tres campañas militares.
N.K. ¿Usted participó en las guerras coloniales?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, he participado.
N.K.: ¿Dónde?
Gral. Vasco Goncalves: Estuve en Angola y en Mozambique.
N.K.: En esa época Francia educaba a sus militares en la doctrina de la guerra contrainsurgente que aplicó en Argelia e Indochina. Estados Unidos también, tal como lo aplicó en Vietnam. En América latina esa doctrina de la guerra contrarrevolucionaria se difundió mucho gracias a Francia y Estados Unidos. ¿A ustedes también los educaron en ese tipo de guerra contrarrevolucionaria?
Gral. Vasco Goncalves: Cuando comenzó la guerra colonial vinieron a nuestro país oficiales del ejército francés de Argelia. Ellos nos hablaron de las operaciones. No era una enseñanza o una instrucción formal. Daban conferencias sobre la guerra de Argelia, sobre las operaciones militares y sobre el modo en que había que enfrentar a los guerrilleros.
N.K.: ¿En qué año esos instructores dieron sus conferencias?
Gral. Vasco Goncalves: Yo calculo que fue en 1961, 1962, 1963. Fueron al principio del desencadenamiento de la guerra colonial. En esas conferencias hablaban desde un punto de vista operacional-militar, desde el punto de vista de las operaciones anti-guerrilla y también desde el punto de vista de la acción psico-social: ¿cómo conquistar a las poblaciones cuando había movimientos de liberación, movimientos de guerrilla anticolonial? ¿Cómo conquistar las ideas de la poblaciones? Eso era llamado "Acción psico-social".
N.K.: ¿Cómo percibían los militares portugueses las guerras coloniales y la resistencia de los pueblos oprimidos?
Gral. Vasco Goncalves: Los militares de Portugal fueron percibiendo que la solución no podía ser militar, que la guerra no se ganaría. Además, el malestar de las colonias condujo a la politización. Quiero decir que los movimientos de liberación de las colonias portuguesas aportaron una gran contribución para nuestra propia liberación del fascismo y del colonialismo en Portugal. Los militares portugueses fueron reconociendo que cada lucha de cada uno de estos pueblos era una lucha justa; en cambio, nuestra guerra, desde el punto de vista de Portugal, era una guerra injusta. La guerra colonial no era una guerra sentida ni querida por las propias masas portuguesas. Desde el punto de vista moral los militares portugueses estábamos derrotados en la guerra colonial. También por eso entre los oficiales y los cuadros militares permanentes surgió el descontento y la oposición contra la guerra colonial. Entre ellos, una minoría constituyó el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Esto significa que una cosa es el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y otra cosa son las Fuerzas Armadas. El MFA estaba constituido por una pequeña parte de los oficiales de carrera y cuadros permanentes que eligieron como profesión la vida militar. Las Fuerzas Armadas también estaban constituidas por los milicianos, quienes luego de pasar por el servicio militar obligatorio volvían a la vida civil. Estos últimos eran militares sólo eventualmente.
N.K.: ¿Qué importancia tuvo la existencia de estos milicianos?
Gral. Vasco Goncalves: La participación de milicianos en nuestras fuerzas era cada vez mayor porque no se podía mantener tres frentes de batalla al mismo tiempo. Esa gran participación de milicianos condujo también a la concientización de los cuadros permanentes y los oficiales de carrera. Esa fue su importancia. Además de la lucha de los pueblos coloniales y del descontento de los militares portugueses existía una gran efervescencia en el movimiento estudiantil. Todo esto confluyó.
N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) sólo agrupaba a los militares y cuadros permanentes o también incluía a los milicianos?
Gral. Vasco Goncalves: Incluía a ambos. Fue la propia guerra colonial la que condujo a que los cuadros permanentes contactaran inmediatamente con los cuadros milicianos. De manera que ambos grupos hacían la misma vida, corrían los mismos riesgos en la guerra, entonces eso influyó en que hubiera intercambio de ideas y de opiniones entre los cuadros profesionales permanentes y los militares milicianos. Ellos, los milicianos, estaban mejor preparados políticamente que nosotros, los militares profesionales, porque en las universidades civiles había una discusión ideológica, política y social que no existía en las escuelas militares. Entonces los militares milicianos estaban mejor preparados ideológicamente. Eso condujo a crear mejores condiciones de maduración en la concientización política de los militares y cuadros permanentes.
N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía una orientación marxista?
Gral. Vasco Goncalves: No, de ninguna manera. El MFA no era un movimiento revolucionario. Era un movimiento que pretendía poner fin a la guerra colonial y resolver el problema de la independencia de las colonias portuguesas que era, en verdad, la causa de la guerra colonial. El fascismo y el colonialismo no podían conceder la autonomía y la independencia a los pueblos coloniales. Nosotros lo que pretendíamos era encontrar una solución política para la guerra colonial. Y la única solución política tenía que consistir en el reconocimiento de la autonomía y la independencia de todos los pueblos coloniales. Ese era nuestro objetivo fundamental. En ese objetivo la gran mayoría de los militares estaba de acuerdo, pero los más audaces, los más activos, los que tuvieron más coraje en intentar lograr ese objetivo fueron aquellos que constituyeron el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA).
N.K.: ¿Con cuántos integrantes contaban ustedes en el MFA?
Gral. Vasco Goncalves: Alrededor de 300 ó 400 militares, aproximadamente, mientras que el conjunto de oficiales permanentes de las Fuerzas Armadas eran en total nos 7.000 u 8.000.
N.K.: ¿El MFA operaba en la clandestinidad?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, éramos clandestinos. En ese momento el gobierno fascista ya estaba muy deteriorado y en Portugal había una gran contestación contra el fascismo en el seno de las masas populares y trabajadoras. Por eso las reivindicaciones del Movimiento tuvieron gran receptividad.
N.K.: ¿En qué año nació el MFA?
Gral. Vasco Goncalves: En 1973. El dictador Salazar ya había muerto y sus sucesores pretendían hacer una política que aparentemente era más "suave", pretendían dar una cara más "liberal" al fascismo. Nuestra situación se estaba agravando día a día. La guerra colonial estaba empeorando a cada momento. Poco a poco, el Movimiento de las Fuerzas Armadas fue planteando sus reivindicaciones a cielo abierto. Las reuniones de discusiones del Movimiento sobre el futuro de las Fuerzas Armadas y de Portugal no se hacían abiertas porque existía una policía política fascista llamada PIDE que también estaba metida dentro de las Fuerzas Armadas. Se llegó entonces a una situación en la cual el gobierno ya no tenía poder suficiente para imponer su voluntad y nosotros, los oficiales, ya no estábamos dispuestos a aceptar todas las órdenes. Se comenzaban a dar las condiciones subjetivas necesarias e imprescindibles para una revolución.
N.K.: ¿Usted está pensando en el análisis de Lenin sobre una situación revolucionaria?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, por supuesto. Estoy pensando exactamente en eso. Por lo tanto estas múltiples circunstancias iban conformando las condiciones subjetivas para el triunfo de la revolución.
N.K.: ¿Cómo fue el vínculo entre el ascenso de las masas trabajadoras y la propia dinámica del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA)?
Gral. Vasco Goncalves: Aunque las Fuerzas Armadas en Portugal no tenían un objetivo de revolución social, queríamos una democracia política, mejores condiciones de vida para los trabajadores, mejores condiciones para el desarrollo de la cultura en Portugal... En el conjunto, como Movimiento -repito y subrayo las palabras "como Movimiento"- no estaba entre nuestros objetivos hacer una revolución socialista. Después, con el impulso del movimiento popular y de las reivindicaciones populares, y con el impulso de la justicia de estas reivindicaciones, la lucha de clases nos llevó al proyecto de la revolución socialista. Así se explica el proceso iniciado el 25 de abril de 1974.
Alguna vez un intelectual brasilero dijo que nunca había visto en el mundo un movimiento popular en las calles como lo había visto en Portugal. Un movimiento en las calles con sus reivindicaciones... existía la enorme influencia entre los trabajadores del Partido Comunista que era el único partido organizado políticamente que había combatido al fascismo. Una influencia que se extendía a los trabajadores rurales. De manera que se fue desenvolviendo un proceso de reivindicaciones populares que eran justas y que eran consideradas como justas por los propios militares. Era entonces natural que ese proceso desembocara por su propio desarrollo en una lucha por el socialismo. Aquellos militares que estaban de verdad identificados con los intereses populares y con la razón de las masas trabajadoras dominaron las relaciones de fuerzas dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Este último era un movimiento unitario. Tenía como base la necesidad de la solución política del problema colonial. En eso estábamos todos de acuerdo, desde la derecha hasta la izquierda y eso nos llevó a la conclusión de que para solucionar el problema colonial era preciso derrocar al gobierno fascista.
Al comienzo muchos pensaban, dentro de nuestros camaradas militares, que se podía imponer al gobierno fascista otra solución al problema colonial sin necesidad de derribarlo, pero eso no funcionó. Pero luego la propia formación del Movimiento de las Fuerzas Armadas, desde el verano de 1973 hasta abril de 1974, fue haciendo madurar las ideas de los militares. Esto permitió hacer madurar las condiciones subjetivas, las condiciones ideológicas, las condiciones del factor subjetivo para derribar al gobierno fascista. Nosotros concluimos que con aquel gobierno no era posible llegar a una solución política del problema colonial. Se tornaba necesario derribar, tirar abajo al gobierno fascista para recién entonces solucionar el problema colonial conversando con los movimientos de liberación, como por ejemplo el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).
Por lo tanto el gobierno fascista fue derrocado a través de una gran acción popular. En esa acción popular existió una gran orientación del Partido Comunista; los militares más progresistas apoyaban las reivindicaciones populares y cualquier fuerza que el pueblo necesitaba. Nosotros dominamos las relaciones de fuerza dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), pues el MFA estaba tensionado desde la derecha y desde la izquierda. El MFA constituyó una Junta de Salvación Nacional que fundamentalmente estaba formada y constituida por oficiales generales que eran gente de derecha pero que también acordaba con la solución del problema colonial por vía pacífica y a través de una solución política.
N.K.: ¿La izquierda del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía por objetivo el proyecto de la revolución socialista?
Gral. Vasco Goncalves: En ese momento todavía no. Había algunas personas que tenían ideas auténticas y verdaderas sobre el socialismo y el marxismo, pero pensaban que no había condiciones en Portugal para hacer una revolución socialista. Pero a lo largo del proceso revolucionario surgió una vía de transición hacia el socialismo a través de la realización de las diversas y sucesivas conquistas populares. Por ejemplo, la nacionalización de la banca, la nacionalización de los seguros, la nacionalización de los principales centros básicos de la producción industrial, la nacionalización de las principales empresas de transporte y comunicaciones, la reforma agraria basadas en unidades colectivas, el control obrero, los derechos cívicos, sindicales, laborales y políticos de los trabajadores.
Todas estas conquistas y derechos se fueron ganando y se fueron modificando las estructuras económicas. Cuando se nacionalizan la banca y las finanzas, los seguros y los centros básicos de la producción, se comienza a caminar por una vía de transición al socialismo. ¡Es posible conquistar y hacer el socialismo con el conjunto de estas fuerzas! La vía de transición al socialismo fue surgiendo del mismo proceso de las luchas de clase. Lo importante que hay que destacar es que lo que surge como un golpe y un levantamiento militar contra el fascismo y el colonialismo se va transformando en una revolución social.
N.K.: Al describir aquel proceso revolucionario del cual actualmente se cumplen 30 años usted destaca la perspectiva del socialismo. Sin embargo, hoy en día, tres décadas después, algunos teóricos proponen reemplazar el proyecto del socialismo por una supuesta "tercera vía". ¿A partir de su experiencia política, qué opina usted de la "tercera vía"?
Gral. Vasco Goncalves: Yo pienso que hoy no hay espacio para una "tercera vía". La experiencia del pasado y del presente nos demuestra que la "tercera vía" camina siempre para la derecha, camina siempre hacia un rumbo reformista del capitalismo, hacia la idea de una supuesta "reforma del capital". No se trata de alcanzar un capitalismo reformado sino de superar el capitalismo. El capitalismo no es reformable, porque las relaciones sociales en las que se basa y sin las cuales no puede sobrevivir son intrínsecamente injustas y de explotación del hombre por el hombre. La "tercera vía" no persigue conquistas profundas en las estructuras económicas y sociales. Hay que fijarse en Inglaterra, en Francia y en Alemania para corroborarlo. Jospin en Francia, Schoeder en Alemania y Blair en Gran Bretaña adoptaron en la práctica políticas neoliberales y de privatizaciones. Todos los que pretenden colocarse entre el capitalismo y el socialismo al final terminan adoptando políticas neoliberales.
N.K.: Tomando en cuenta los procesos políticos en los que usted participó, ¿qué opina de la situación que actualmente está viviendo Venezuela con el liderazgo de Hugo Chávez?
Gral. Vasco Goncalves: Yo pienso que allí también se ha producido una alianza entre el pueblo pobre y las Fuerzas Armadas, en las propias condiciones geográficas, económicas, políticas de Venezuela y de América Latina. Allí también se está produciendo una tentativa de una vía pacífica y pluralista para el socialismo. El gobierno del presidente Hugo Chávez está partiendo de un proceso institucional pero está haciendo de hecho una revolución.
N.K.: Algunos teóricos le recomiendan al presidente Hugo Chávez seguir el camino de la "tercera vía". ¿En su opinión es viable en Venezuela una "tercera vía"?
Gral. Vasco Goncalves: Yo pienso que en Venezuela se está desarrollando algo bien distinto de una "tercera vía". Allí no hay "tercera vía" sino el desarrollo, de hecho, de un proceso institucional, a través de las instituciones y a través del voto popular, hacia la revolución y hacia el socialismo, no hacia la "tercera vía". Eso es lo que yo pienso. Para que eso se consiga, es necesario que las Fuerzas Armadas apoyen las reivindicaciones populares, sociales y políticas. Dentro de las Fuerzas Armadas los sectores más progresistas tienen predominio en las relaciones de fuerza. Cuando hubo un golpe contra Chávez y lo metieron preso, ¿quién lo liberó? La acción popular y una fracción de las Fuerzas Armadas que estaba de su lado. En Venezuela hay camaradas con bases sociales de apoyo entre la población civil. Apoyo entre los militares y entre los civiles. Yo creo que Venezuela se está transformando en un proceso, por una vía pacífica y pluralista, de camino hacia la revolución y hacia el socialismo. Digo "vía pacífica y pluralista" porque en Venezuela no hay presos políticos, no hay partidos políticos prohibidos ni nada de eso. ¡Ni siquiera los golpistas fueron fusilados o presos! ¿No es verdad?
N.K.: Sí, es verdad. Pero la vía pacífica al socialismo, para dar un ejemplo, no tuvo graves consecuencias en el fracaso de la experiencia de Chile en 1973? ¿No se corre ese peligro?
Gral. Vasco Goncalves: Sí, Chile, ¡claro que sí! Por eso mismo uno no puede decir que esté consolidada la vía pacífica e institucional de transición al socialismo en Venezuela. Yo no pienso que Venezuela no pueda sufrir o padecer problemas de contrarrevolución; problemas de intervención de los Estados Unidos, problemas de manipulación de las masas populares. Yo pienso que lo que está pasando en Venezuela no excluye que haya grandes amenazas para la democratización, la revolución y el futuro camino al socialismo. En Venezuela también hay un proceso. A mí me da la impresión que ese proceso tiene cada vez más apoyo popular. Eso se verificó en el reciente proceso de referendo revocatorio. La mayoría de apoyo a Chávez aumentó. Por eso, una persona que está afuera, como yo, tiene la impresión que esta revolución en Venezuela avanza, que tiene cada vez más apoyo social.
Pasan cosas que también sucedieron en Portugal como la acción de los militares entre la población, las campañas de dinamización cultural del pueblo hechas por los militares. En Venezuela el gobierno está ocupado en grandes tareas sociales que tienen que ver con la mayoría de la vida de las poblaciones, con la mayoría de las infraestructuras y el problema del acceso popular a éstas, de las organizaciones, de la instrucción, de la salud pública, etc.En Venezuela los militares están muy empeñados en eso. Nosotros, en Portugal, también nos esforzamos fuertemente en ese sentido.
N.K.: Hugo Chávez y Venezuela han recibido un apoyo masivo por parte de Fidel Castro y del pueblo cubano. ¿Qué opinión tiene usted de la revolución cubana?
Gral. Vasco Goncalves: Yo pienso que la revolución cubana es un ejemplo de que es posible resistir, cuando existe la voluntad política para ello y con el apoyo de las masas. Cuba demuestra que la resistencia al imperialismo, la resistencia a Estados Unidos y al resto de los países imperialistas, es posible. Claro que eso cuesta sacrificios. Eso obliga a tener mucha conciencia política y mucha conciencia social. ¡Nuestra resistencia es posible!. Yo pienso que la revolución cubana es un ejemplo para todo el mundo, para todos nosotros. Tanto Cuba como Venezuela son ejemplos para todos aquellos que quieren un mundo mejor.
Yo, como portugués, estoy profundamente agradecido a la revolución cubana y no me cabe la menor duda de que Cuba es un ejemplo para todo el mundo. Un ejemplo de que es posible resistir el avance del sistema capitalista y su globalización e incluso al poder militar más poderoso de la toda la historia, porque la "mano invisible" de la globalización no es la de Adam Smith sino la fuerza militar de los Estados Unidos y en forma subsidiaria de la OTAN. La revolución cubana demuestra que la política neoliberal no es fatal ni ineluctable. Yo tengo plena confianza en que la revolución cubana no bajará los brazos y continuará resistiendo.
N.K.: En su carácter de militar y tomando en cuenta su grado de general, ¿cuál es su opinión sobre militares como el general Videla, sobre Pinochet, sobre Stroessner...?
Gral. Vasco Goncalves: ¡Por supuesto que todos esos militares son unos criminales! Yo tengo la peor impresión de todos ellos. No tengo la menor duda de que son unos criminales y unos asesinos. ¡Criminales de guerra! ¡Asesinos! No se los puede concebir de otra manera más que como vulgares asesinos.
http://www.lahaine.org/index.php?p=8220
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La guerra destructora de la naturaleza. Entrevista a Martha Harnecker.
Socióloga marxista chilena y docente universitaria.(por Susana Salinas-Cambio / Enviada especial-Tiquipaya).
En esta entrevista con Cambio, Martha Harnecker hace un balance de lo que fue la Conferencia de los Pueblos por el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.
—¿Cuál es la evaluación que hace de la I Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra?
—Es extraordinario lo que sucedió en Cochabamba, es increíble cuántos países, cuántas posiciones plurales y ver cómo la gente respondió. Es increíble cómo en las comisiones, a pesar de haber tenido grandes discusiones y contradicciones, se logró llegar a acuerdos. Estoy asombrada, en la plenaria se presentaron excelentes documentos. Generalmente hay severas contradicciones, en los eventos son muy severos, pero no fue así.
—¿Trabajaste en las propuestas del referéndum, qué perspectivas se plantearon?
—Yo estuve concentrada en la comisión de Referéndum, porque me parece que es para la acumulación de fuerzas, para cambiar la situación ecológica en el país. Me parece fundamental que creemos una correlación de fuerzas en nuestros pueblos, que presionen a los gobiernos, porque podemos poner declaraciones muy lindas, tener muy lindos objetivos, pero si no logramos que nuestros pueblos se comprometan en esta lucha no vamos a lograr los objetivos; entonces, para mí, la consulta popular —porque el referéndum se puede hacer en países donde tenemos gobiernos que pueden ayudarnos en este proceso— la podemos hacer en todos los países donde logremos un mínimo de organización. Una consulta casa por casa, de tal forma que vayamos creando conciencia en cada hogar de nuestro país, eso sería lo ideal. Una consulta que le dé tareas a mucha gente que hoy día no quiere militar en partidos; porque muchas veces los partidos están desprestigiados; pero será gente que quiere, que tiene voluntad, que quiere cambiar el mundo, que quiere vivir en un mundo distinto.
—¿El liderazgo de Evo fue convocante a la Cumbre?
—Creo que la idea de Evo ha sido extraordinaria, creo que Evo es el Presidente que toca más corazones en el mundo, es muy lindo tener un Presidente indígena de uno de nuestros países a la cabeza de este movimiento. Lo que sí tenemos que cuidar muchos es que sea un movimiento muy amplio, sin sectarismos; porque muchas veces pasa que de estas ideas tan bonitas se apropian algunas organizaciones, no dejan que todo el mundo participe y se crea un malestar, yo creo que tenemos que dar ejemplo de algo que es fundamental en la nueva política de la izquierda, que lo más importante es que nos pongamos de acuerdo en lo que nos une y dejemos de lado lo que nos separa. Hoy día nos debe unir el tema de la defensa de la naturaleza y el tema de la paz, y ahí tocaremos muchas, muchas puertas.
Tenemos que velar por que los comités nacionales que se van a crear —porque habrá un comité internacional y unos nacionales— tengan amplitud y no sean apoderados por un grupo de gente que va contra otra.
—¿Cree que la agenda que se ha levantado en Cochabamba tiene la fuerza como para abrir una posición en la Organización de las Naciones Unidas?
—Creo que nadie puede ignorar a toda la gente que se reunió acá, ése es un hecho político que evidentemente irá llegando cada vez más a los organismos oficiales, y nosotros tenemos que trabajar en ese sentido y ojalá que en el futuro podamos hacer un referéndum como quiere el presidente Evo, en todo el mundo; pero mientras tanto vamos haciendo las consultas populares, vamos trabajando la conciencia de la gente. Yo sí creo que evidentemente esto tiene que tener repercusiones, va a tener repercusiones, y que lo importante es cuidarlo, porque a veces tenemos excelentes ideas los sectores progresistas y las destruimos por tonteras; creo que tenemos que ser lo suficientemente maduros, flexibles y tratar siempre de buscar las fórmulas para convocar al máximo de gente y cuidarnos de que vamos a tener siempre infiltrados que van a querer destruirnos.
—¿Qué agenda llevamos a Cancún, será diferente a la de Copenhague?
—Se pensaba hacer el referéndum o una consulta popular antes de la Cumbre de Cancún, pero, para ser objetivos, eso lo podríamos hacer en aquellos países donde ya hay organización, donde ya hay experiencia de referéndum o de consulta, como por ejemplo Brasil, donde ya se han hecho varias consultas, del ALCA y otras, y en otros países no se ha hecho nada. Pretender organizar todo el proceso como queremos necesita tiempo.
Porque podemos hacer cosas superficiales, pero necesitamos un proceso profundo de transformación de la mentalidad de la gente, y para eso necesitamos tiempo; entonces, lo que está por discutirse, y creo que la comisión internacional lo tendrá que ver es con qué llegamos a la Cumbre, cómo hemos avanzado, creo que eso todavía no está claro; o sea, qué vamos a hacer antes de la Cumbre, se pensó inicialmente en un referéndum, pero pensando con más lógica parece que ha primado la idea de que no. Ahora tenemos que pensar qué vamos a hacer; sí, tenemos muchas cosas que decir y creo que las mismas comisiones ya trabajaron un material importante a presentar en estos 10 ó 9 meses que tenemos por delante; por ejemplo, si presentamos la creación del 40 ó 50% de los comités nacionales para el referéndum, ya es un elemento importante.
—En todo caso, acá en Cochabamba se sentó un precedente de que hay voces del pueblo que reclaman la defensa de la Madre Tierra.
—Por supuesto, creo que no se trata simplemente de que hayas puesto un hecho político en Cochabamba, sino que la gente que vino acá se va con una fuerza distinta a trabajar, porque estamos viendo cuántos somos, eso es lo que pasa con los foros sociales y mundiales, no hay grandes manifiestos y declaraciones de cosas; pero el hecho de estar juntos es importante, la multitud radicaliza más que las declaraciones. A veces nosotros nos fijamos ser radicales y creemos que donde más palabras radicales ponemos en el discurso es lo que vale; pero yo digo que la radicalidad está en el hecho de ver cuántos estamos luchando por un mismo objetivo.
—¿Qué le queda por decir, al haber llegado al cierre de la I Cumbre Climática?
—Solamente repito que me he quedado impresionada, nunca creí que se pudiese alcanzar resultados de esta manera, yo pensé en algo muy inorgánico, muy caótico, y creo que es algo que realmente se ha logrado, eso asombra, el hecho de cómo nuestros países están viviendo estos procesos ya maduros, con vitalidad, se trata de una maduración inimaginable. Por ejemplo, los bolivianos, ¿se imaginaban esta Bolivia que están viviendo?... América Latina, cuando el presidente Hugo Chávez triunfa en el 98 nunca se imaginó que iba a vivir lo que hoy vive. Considero que los procesos —nos enseña la historia— cuando empiezan a irrumpir, como los procesos revolucionarios, los plazos se acortan y se logra transformar la mentalidad de la gente. En este encuentro los dirigentes indígenas demostraron madurez.
—¿Hay riesgos en ese empoderamiento de la gente y su visión de conquistas?
—Claro, eso lo advierto para que lo tome en cuenta Bolivia. Desde afuera nosotros sentimos que a veces ustedes están en la creencia de que el mundo ha evolucionado tan rápido como ustedes y le piden a la gente cosas que no le pueden pedir todavía. Éste es el resultado de años de lucha y en algunos países hay que empezar la lucha; entonces, tratar de entender que el mundo no es igual a los procesos más avanzados de América Latina, debemos tratar de ayudarlos; a veces siento que los sectores populares, al sentir que han ganado elecciones, se empiezan a sentir muy fuertes y en lugar de usar esa fuerza para promover movimiento se ponen prepotentes y empiezan a decir: “nosotros somos el poder y ustedes tienen que someterse a nosotros”, y yo creo que eso es muy malo, porque podemos empezar a perder, porque lo que se gana no es definitivo, se pierde.
Creo que en Bolivia las últimas elecciones han dado lecciones interesantes, se logró mucho, se avanzó mucho; pero no lo que se esperaba. Tenemos que empezar a pensar por qué no avanzamos. Creo que ahí se trata de gente que tiene esa sensación de que no está en el MAS, de que hay mucha prepotencia, y eso hay que cuidarlo, porque nuestras organizaciones políticas deberían ser facilitadoras de la participación, convocadores, pedagogos populares; pero nunca tener esos defectos del pasado, que éramos autoritarios, que nos creíamos dueños de la verdad. Creo que eso tenemos que superarlo.
Ésta es la nueva cultura de la izquierda que necesitamos para construir una sociedad, una transición pacífica con una amplia alianza de gente.
Marta Harnecker
Centro Internacional Miranda
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¿Y la reconstrucción de la Izquierda?. Por Manuel Cabieses D.
Editorial “Punto Final”, ed. 708, 30 de abril, 2010
Desde hace dos meses, como consecuencia del terremoto del 27 de febrero, en el país sólo se habla de reconstrucción. Miles de viviendas, escuelas, hospitales, puentes y caminos por reconstruir. Es sin duda una tarea nacional de primera importancia. Pero hay también otra que va quedando olvidada. Es la reconstrucción de la Izquierda, para levantar una alternativa a la economía de mercado de la Concertación y la derecha que ha condenado al pueblo a sufrir una humillante desigualdad y postergación social.
En 1973 la Izquierda chilena sufrió un terremoto devastador que causó miles de muertos, detenidos desaparecidos, allanamientos masivos, campos de concentración, cárceles secretas, torturados, exiliados, exonerados políticos, etc. El golpe de Estado derrumbó la casa política e ideológica que el pueblo había construido mediante larga lucha contra sectarismos y dogmatismos. En ella cabían todas las esperanzas y utopías de los trabajadores. La tragedia se prolongó durante años y las réplicas se hicieron sentir en todo el mundo, hasta hoy. Algunos, guiados por un cobarde oportunismo, pretendieron sacar lecciones que se acomodaran a sus visiones reformistas. Con ello no hicieron sino profundizar la debilidad intrínseca del “socialismo real”. En vez de encarar el desafío que el caso chileno planteaba a la creatividad de los revolucionarios, y convertir la democracia participativa en la proa de un socialismo más pujante, aceleraron el deterioro de las maquinarias burocráticas y elitistas que habían suplantado a los partidos revolucionarios. El eurocomunismo, surgido de esa lectura obtusa de la experiencia chilena, terminó por destruir a los grandes partidos comunistas europeos, hoy casi inexistentes.
La ola “renovadora” arrasó también a las fuerzas políticas en América Latina, salvo en Cuba -el acosado peñón de la dignidad del socialismo-. La onda destructiva se vio potenciada por la perestroika y el glasnost en la Unión Soviética. Bajo el noble disfraz de “humanizar” y “democratizar” el socialismo, llevaron a cabo lo que el imperialismo no pudo: desmembrar a una poderosa nación para entregarla a una mafia feroz, nacida en la propia cúpula del Partido Comunista soviético. También desaparecieron los demás Estados “socialistas” de Europa, convertidos en sal y agua por la varita mágica del capitalismo. Para terminar de aplastar la aspiración de justicia e igualdad entre los seres humanos, la inmensa República Popular China adoptó la economía de mercado, convirtiéndose en una potencia colosal mediante la superexplotación de millones de trabajadores.
En los intervalos de estas réplicas del terremoto político y social iniciado en Chile, hubo sin embargo nuevas muestras del heroísmo inquebrantable de los pueblos. Relámpagos de esperanza iluminaron los cielos de Asia, América Latina y Africa. El 30 de abril de 1975 el ejército popular de Vietnam obligó a huir a la desbandada a la potencia militar más poderosa del mundo. El 19 de julio de 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional culminó la guerra derrocando a la sangrienta dictadura de la familia Somoza en Nicaragua. En 1994 Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano (CNA), se convirtió en el primer presidente negro de la República Sudafricana. La derrota del odioso apartheid fue posible gracias a las victorias en Angola y Namibia, que alcanzaron su independencia. El ejército racista sudafricano sufrió una derrota decisiva en Cuito Cuanavale (Namibia) en 1988, a manos de las fuerzas africanas reforzadas por las tropas cubanas y el apoyo logístico soviético.
Han pasado casi 37 años del desastre de la Izquierda chilena y 20 del desplome del socialismo en casi todo el universo. Chile no es el mismo de 1973, ni el mundo el de 1990. Las propuestas del socialismo de este siglo tienen que romper la caparazón de una sociedad enferma de consumismo e individualismo y sumida en la ignorancia política. Los problemas más acuciantes que debe resolver una visión universal, centrada en el ser humano para reactivar su capacidad de soñar y compartir, son casi los mismos de siempre, aunque peores.Se han agregado plagas siniestras como la droga y el sida y lo fundamental es hoy el dilema de supervivencia o extinción del género humano. Se ha hecho evidente, como lo reitera la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, recién efectuada en Bolivia, que “nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro”. La causa innegable “es el sistema capitalista que nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado”. Un sistema que convierte todo en mercancía: “el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma”. “La humanidad -sostuvo la Conferencia- está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida”. Son más de mil millones las personas que sufren hambre en el mundo, informó la FAO en junio del año pasado. Mil millones de seres humanos no tienen acceso al agua potable. Más de dos mil 600 millones carecen de saneamiento adecuado, señala el monitoreo conjunto de la Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los sectores que acometan la reconstrucción de la Izquierda chilena deberán diseñar un programa que identifique con claridad las condiciones objetivas del mundo actual. Y rechazar de plano el sistema capitalista que nos arrastra a la muerte. Sería un trágico error que la futura Izquierda chilena se sometiera a los cánones políticos e institucionales impuestos por la derecha y la Concertación en función del sistema capitalista.
La dictadura militar-empresarial, los cuatro gobiernos de la Concertación y ahora el gobierno de la derecha, mantienen a nuestro país como una de las naciones de mayor desigualdad social en América Latina. Las cifras de la CEPAL para 2008 señalan que después de Brasil y Colombia, está Chile en la escala de distribución desigual del ingreso. El 10% de la población chilena se lleva el 42,5% del ingreso (en Brasil el 50,6% y en Colombia el 49,1%). Más de la mitad de los trabajadores chilenos ganan menos de 257 mil pesos, según la Dirección del Trabajo. Los niveles de cesantía se elevan por sobre el millón de desempleados. La abismal diferencia entre ricos y pobres -encubierta por 17 millones de teléfonos celulares, 2 millones de automóviles y unos cuantos millones de televisores, computadores y electrodomésticos que nos hacen aparecer como un bazar de la modernidad-, ha quedado al descubierto con brutalidad. La televisión y reportajes gráficos de la prensa escrita sobre la destrucción causada por el terremoto, han mostrado la imagen lacerante de una miseria que muchos creían erradicada y que se ha instalado en la cotidianidad de la población rural y de los cordones urbanos.
Mientras la pobreza y la ignorancia, hijos de la desigualdad, socavan los cimientos de un país de mentiras, Chile se convierte en el principal comprador de armas en Sudamérica. La salud, la educación y la vivienda carecen de recursos mientras se destinan 4.478 millones de dólares para adquirir armas, el 4% del PIB, el porcentaje más alto de la región. ¿Contra quién se arman nuestras FF.AA.? Si dicen que no hay amenazas externas, ¿dónde está el enemigo? ¿No serán los esclavos del sistema?
La Izquierda chilena del futuro -próximo, espero- tendrá que hacer esfuerzos muy grandes para que las mayorías tomen conciencia sobre el país real en que vivimos. Es el camino necesario para conformar un movimiento social y político independiente de los bloques políticos servidores del capitalismo. Un movimiento capaz de plantearse un programa con rumbo al socialismo. Afortunadamente, América Latina y el Caribe constituyen el espacio geográfico donde está renaciendo el socialismo. El genio de nuestros pueblos mestizos e indígenas, revitalizando los valores de justicia e igualdad, está forjando “un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos”, como lo expresa la Conferencia efectuada en Bolivia.
Las naciones que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) -Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas- están mostrando que es posible llevar a un nivel superior el proceso de integración de nuestros países. Venezuela, Ecuador y Bolivia, además, están recreando nuevas versiones del socialismo para el siglo XXI. La Izquierda chilena, cargada de experiencia, seguramente aportará mucho a ese proceso. La reconstrucción será difícil. Pero es hora de intentarla. Mejor dicho, es un deber hacerlo.
MANUEL CABIESES DONOSO
(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 708, 30 de abril, 2010)
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Gabriel Salazar: “Hay una rebelión popular semidelictual”
En entrevista con el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, "El Ciudadano" intenta entender la violencia y las raíces del malestar social. Y de ver las fracturas de la estructura social y económica que mostró el terremoto.
El terremoto y maremoto del 27 de febrero mostraron el Chile ocultado por la tele y los demás poderes fácticos. Muchas cosas han aflorado: La mala calidad de las construcciones de nuevos edificios y caminos fruto de la desregulación ejecutada por la Concertación. La pobreza y precariedad extrema en que viven millones. También, la mala calidad de los servicios estratégicos, como el agua, la luz y las comunicaciones.
Hay quienes estiman, como expresó Alfredo Jocelyn Holt, que lo ocurrido tras el terremoto refuerza la crítica al neoliberalismo “y esa crítica a la larga es una crítica a la Concertación, a la derecha y al establishment en general”.
Gabriel Salazar, autor de Ladrones, peones y proletarios, sostiene que “al soltarse un poco las amarras del sistema –con el terremoto-, apareció la vaciedad de los mitos acerca de nuestro desarrollo, de nuestra opulencia”.
El historiador estima que “es absolutamente increíble que Chile, con servicios públicos capaces de manejar un terremoto a diferencia de Haití, haya tenido un vandalismo mucho más violento y masivo que lo vivido allí. Eso pasa porque en esta sociedad neoliberal, que tiene una superficie muy bien organizada, donde los equilibrios financieros están muy bien, existen frustraciones de fondo que nadie plantea públicamente”.
Salazar, quien también es autor de La violencia política en las grandes alamedas, describe el tejido que origina este desencanto: “Alrededor del 68% de la fuerza de trabajo está ocupada en empleo precario. Sin contrato permanente, en muchos casos sin previsión. Casi los dos tercios de la población, cuyos trabajos son ocasionales y muy mal pagados”.
Informa que el promedio de ingreso de la gente que trabaja en estas condiciones, oscila entre los 150 y 180 mil pesos. Estas personas “difícilmente pueden vivir por sí solas y mucho menos casarse”. La tasa de nupcialidad en este país ha caído alrededor de un 68% a 79% en los últimos años. “Como no hay constitución de familia, hay mucho niño huacho”.
Y agrega: “todo esto genera una situación muy complicada desde el punto de vista social, que los indicadores públicos y sociológicos de este país no recogen, porque lo que ellos buscan saber es si una pobreza es dura o no, y eso lo miden en función de la cantidad de artefactos que la gente tiene. Dicen que la tasa de pobreza dura está alrededor del 8%”. Así, los indicadores, en vez de mostrar la realidad, lo que harían es ocultarla.
Salazar afirma que, entre otras cosas, esta frustración se expresa en fracaso escolar: “Todas las políticas de los veinte años de la Concertación apostaron a conseguir mejores resultados, pero las políticas de educación han sido un fracaso absoluto, y eso se debe a que la mayoría de los niños chilenos son huachos, no tienen resueltos problemas en su casa”.
Este malestar social estaría derivando en un auge de la delincuencia y en un desprestigio del trabajo asalariado entre los pobladores.
Salazar señala que “la delincuencia en Chile tiene un valor sociológico superior a ser trabajador proletario, disciplinado y honesto. Primero, porque la delincuencia da más recursos que el salario; segundo, porque en los delitos demuestras audacia, capacidad, ser ‘choro’, que es una identidad que aparece como mucho más potente e implica un desafío al sistema. Además, te arriesgas con tus amigos, tienes redes, tienes colegas que te ayudan a hacer todas esas cosas. En cambio, el trabajador honesto tiene que sufrir todos los rigores del transporte público, le pagan poco, no puede casarse, no puede tener casa, está frustrado, aparece como el ‘amermelado’, como llaman a la persona que cumple con todas las cosas que exige la moral pública y las leyes”.
“Todo esto explica -continúa el académico de la Universidad de Chile-, que exista en Chile una masa social marginal que no puede consumir, vive en pobreza absoluta, que tiene frustraciones profundas y una potente inclinación a la delincuencia. Por eso, cualquier evento público tiende a terminar en vandalismo público”.
Salazar dice que en Chile existe una situación que, tiempo atrás, una investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo llamó “malestar interior”; sentimiento que golpea fuertemente a la clase popular, pero “que no se expresa políticamente, porque la gente no se siente pobre, porque consume vía crédito más allá de lo que el salario le permite; hay una tasa de endeudamiento muy alta en éste país”.
El otrora investigador de SUR afirma que estamos ante “un volcán social, que hace mucho tiempo existe, pero que está tapado por el consumismo, por el crédito y el mito que levantaron todos los gobiernos de la Concertación de que estamos muy bien”.
A su entender, el terremoto puso en evidencia que en Chile “hay una rebelión popular semi delictual, que estamos viendo al día de hoy, y que va a continuar, que no va a cambiar, por el hecho que el terremoto terminó”.
Dice que las élites, y la sociedad en general, no conocen en profundidad por qué las masas populares marginales están actuando como lo están haciendo. “(Desde el poder) no se entiende lo que hay detrás de la actitud delictual de las masas populares, sobre todo a partir de estos saqueos; hay cosas de fondo que es preciso estudiar en profundidad, conocerlas mejor y aplicar una política coherentes con esa realidad…
No sacamos nada con ponernos en una actitud de: nosotros somos los buenos, ustedes son los malos… y vamos reprimiendo. Estas cosas son mucho más complejas, por eso creo que ameritan una actitud de investigación, de comprensión, de profundización, para reconstruir la política con respecto a eso.”
ARRIBA LOS ESTUDIANTES
Salazar, premio nacional de historia y máximo exponente de los historiadores sociales de Chile, señala que en nuestra historia las explosiones sociales son recurrentes. “Pinochet se encontró con manifestaciones de este tipo en los 80’. Estas fueron delictuales y al mismo tiempo políticas, y no pudo contra eso, tuvo que retroceder políticamente”.
El autor de Mercaderes, empresarios y capitalistas (Siglo XXI, 2009) cree que va a ser muy difícil que el gobierno de Piñera logre reconstruir el país totalmente, y menos darle un desarrollo capaz de hacer desaparecer “este fenómeno oculto” de malestar social.
-¿Cree que el terremoto, el maremoto y sus consecuencias puedan poner en cuestión el modelo concentrador de riqueza?
-Aquí hay un gran problema político, que tiene que ver con la validez del modelo neoliberal extremista que tenemos, en el que el mercado es más importante que el Estado. Y es claro que el mercado no tiene ninguna capacidad para resolver la catástrofe que se produjo.
Sebastián Piñera, quien tendrá que reconstruir el país, va a tener que hacerlo desde el Estado. Él, que es un neoliberal, tendría que engrandecer el rol del Estado y eso implicaría cambiar el modelo vigente. Si no, tendría que llamar a licitaciones públicas para que la empresa privada reconstruya. Y eso, seguramente, va a ir en detrimento de su discurso y su política.
Yo creo que el desafío de Piñera es muy grave; pienso que no va a ser capaz de responder porque va a estar entre la espada y la pared: Si quiere resolver a fondo la situación, tiene que echar mano al Estado, y evitar el modelo neoliberal; si quiere mantenerse neoliberal con la empresa privada, la empresa privada lo va a negociar todo y eso va a tener un costo político muy grande. Así que yo creo que está metido en una trampa que va a dar sus frutos, como trampa, en un par de años más.
-¿Qué más mostró el terremoto del 27 de febrero?
-Puso en evidencia lo que yo llamaría el terremoto empresarial. Ahí tienes la calidad de las construcciones de los edificios nuevos, la calidad de la construcción de las carreteras, la calidad de las construcciones que son la base del servicio de telecomunicaciones; todo eso en Chile es privado en el día de hoy, todo eso es responsabilidad empresarial; yo creo que aquí el terremoto empresarial es correlativo al terremoto social.
-¿Cree que pueda surgir una alternativa al consenso neoliberal que ha gobernado Chile todos estos años?
-Ahí hay un problema grande porque no tenemos mucha claridad de la manera en que pueda surgir una nueva izquierda o fortalecerse la izquierda, porque está claro que la izquierda política está desprestigiada, debilitada, es impopular. Y por algo perdió la elección, entre otras cosas, porque además no es izquierda tampoco, parece una centro derecha.
Entonces, la posibilidad de que surja un nuevo movimiento de izquierda (antineoliberal) está en las bases populares, sobre todo en el segmento más universitario de la clase popular. En Chile, la enseñanza universitaria se ha extendido enormemente; el aumento del estudiantado tiene mucho que ver con el ingreso de la clase popular a la universidad. Ahí hay un sector que está precisamente buscando una alternativa.
-¿A qué llama usted “la izquierda”?
-Yo pienso que no hay izquierda en este país. Y cuando me refiero a la izquierda, hablo de aquellos partidos políticos que en el Congreso Nacional tienen la representatividad de los sectores populares: Pero para mí, el Partido Socialista no es de izquierda, el Partido Radical menos y el Partido Demócrata Cristiano tampoco.
El Partido Comunista, teóricamente podría serlo, pero ¿qué pasa?, que lo único que quieren es entrar al Congreso, tener uno o tres diputados, ponerse a la cola de la Concertación. Eso también los anula como izquierda. Pienso que la única posibilidad de construir izquierda real en Chile es a partir del movimiento social real, que en este momento, como digo, es la juventud popular que ha tenido acceso a la universidad.
Por Francisco Marín Castro
El Ciudadano
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Chile: “Es ventajoso ser marxista”. Entrevista con Carlos Pérez Soto:
Académico universitario, profesor de Física de enseñanza media, autodidacta. Llano, de exposición lúcida y transparente. Autor de “Sobre un concepto histórico de las Ciencias”, “Sobre la condición social de la Psicología ”, “Crítica al poder burocrático”, “Desde Hegel”, “Proposiciones en torno a la historia de la danza”, entre otros textos. Y Carlos Pérez Soto es marxista. Definitivamente marxista.
¿Qué quieren los marxistas?
“Una sociedad donde no haya lucha de clases. Una sociedad donde haya intercambio, pero no mercado. Que haya familia, pero no matrimonio. Que exista orden, pero no leyes. Queremos que la diferencia entre ser feliz y no ser feliz no esté institucionalizada; que el sufrimiento humano sea manejable puramente a nivel interpersonal.”
¿Y cómo se llega hasta ese lugar que describe?
“Necesitamos una sociedad de abundancia. Y que no haya apropiación diferencial del producto; que la producción social sea repartida socialmente. Y las condiciones materiales ya existen: la producción mundial alcanza para 10 a 15 mil millones de seres humanos en la actualidad.”
“EL COMUNISMO ES REALIZABLE”
¿Hay condiciones para el comunismo?
“El problema ya no es ya escasez, sino la distribución. Eduardo Galeano dice que mientras la tercera parte del planeta se muere de hambre, otra tercera parte se muere por exceso de comida. Por eso necesitamos un patrón de vida sustentable, de buena vida, que hoy es, en términos tecnológicos, absolutamente posible. Entonces el comunismo es realizable.”
¿Y políticamente como se camina hacia ese sitio que todavía no ha sido?
“Hay que hacer una alianza entre los trabajadores contra el capital y el poder burocrático. Y hay que construir la voluntad política.”
Sin embargo, el comunismo no tiene muy buena prensa, por decir lo menos…
“Una primera tarea para un horizonte comunista es saldar cuentas con el pasado histórico del marxismo. Se puede reformular el marxismo desde una forma radicalmente diferente a la que se intentó aplicar en los países que se llamaron socialistas. Nuestro problema es el futuro.”
¿Cuáles son las virtudes del marxismo?
“Es ventajoso ser marxista. Es verdad, los marxistas no son los mejores feministas, no son los mejores ambientalistas. La gracia del marxismo es su crítica contundente al capitalismo. Una crítica que explica y es capaz de hacer predicciones históricas. En algún momento, hasta la Conferencia Episcopal dijo que en Chile los empresarios hacen todo lo posible por darle la razón a Carlos Marx. Y a propósito de la actual crisis capitalista, en todo el mundo se está diciendo que parece que Marx tenía razón. La crisis capitalista no es un defecto del sistema; es una propiedad del capitalismo.”
EN CHILE
¿Cuáles son las características del capitalismo realmente existente en el país?
“En Chile estamos sometidos a un capitalismo que hasta la derecha llamó capitalismo salvaje. La economía del país está organizada para favorecer al gran capital transnacional, en perjuicio aun de la pequeña y mediana empresa. La hegemonía sin contrapesos del gran capital le permite no pagar impuestos, llevarse los recursos naturales sin ninguna traba; le condonan las deudas; cada vez que entra en irresponsabilidades financieras el Estado le repone la plata en los bancos.”
¿Qué rol juega el Estado?
“El Estado chileno está al servicio del capital. Hoy, cuando la dictadura se llama democracia, se sigue gobernando para los grandes empresarios (mineros, madereros, pesqueros, del retail, banqueros). Para el Estado el interés privado está sobre el interés público. A través de los subsidios estatales de cualquier naturaleza (a la educación, la salud, las pensiones), las platas son traspasadas al capital privado finalmente. Aquí está el núcleo de la privatización de los recursos públicos. Antes del socialismo hay que terminar con el sistema de subvenciones.”
¿Y como marxista, Carlos Pérez propone un programa?
“La plataforma de los marxistas en perspectivas al socialismo debe contemplar la nacionalización del cobre; cambiar la Constitución de manera radical; disminuir el costo del crédito. Esas son reformas que existen incluso en los países capitalistas.”
CÓMO SE REÚNEN LAS FUERZAS
Dichas así, las cosas no resultan tan difíciles. Sin embargo, todavía la fuerza no está con el horizonte marxista…
“Salvador Allende decía que hay que sumar y empujar. El principal problema de la izquierda chilena es la capacidad que ha tenido el Estado para cooptarla. Incluso los comunistas (PC) hoy son parte de la Concertación. Y la Concertación es la derecha eficiente contra la derecha medieval de RN y la UDI.”
¿Qué quiere decir eso?
“ La Concertación es mucho más rentable para el gran capital que la derecha histórica. De hecho, completó el programa de privatizaciones que inició Pinochet.”
¿Y entonces cuáles son las diferencias entre la Concertación y esa derecha histórica?
“En Chile la Concertación gobernó “para” los grandes empresarios. Y los capitalistas chilenos son palos blancos del capital transnacional. Ahora estamos en el gobierno “de” los empresarios.”
¿En qué falla la “verdadera” izquierda?
“Los trabajadores han aumentado su estándar de vida a costa de la sobreexplotación, el estrés, la precarización de la educación y la salud, y debido al desarrollo de las fuerzas productivas, naturalmente. Por eso la izquierda debe asumir los problemas de los trabajadores comunes y corrientes. Ese es el eje para orientar al 30 % de chilenos que viven en la miseria más absoluta. El sujeto social son los asalariados. Desde allí se establecen alianzas con los pobres del campo y la ciudad.”
PREDICCIONES
¿Cómo crees que le irá a Piñera?
“Las posibilidades del gobierno de Piñera están sujetos al campo de la irracionalidad. Es decir, si la UDI va a dejar gobernar a Piñera. Eso podría barrer con su reelección el 2014. Y la otra irracionalidad es que las ambiciones de la Concertación sean de tal envergadura que no logren ponerse de acuerdo. Esto es, que sigan en la lógica de quién va a ser el caudillo, en vez de ocuparse de cosas más contundentes, como el programa político. Al capitalismo le conviene que la Concertación se reordene.”
¿Y qué ocurrirá en la opinión política de la gente?
“El gobierno de Piñera es trágicamente saludable porque rompe la ilusión de que el sistema favorece a todos los chilenos. La gente va ir dándose cuenta que Piñera es igual que la Concertación. En realidad, Piñera no va a agudizar las contradicciones; la Concertación habría hecho lo mismo.”
¿Qué pasará con la izquierda que no es Concertación?
“Es a partir del desarrollo del movimiento social en general que se puede desarrollar la izquierda. No hay crecimiento de la izquierda por fuera del movimiento social. La izquierda real crece junto y dentro del movimiento popular. Por eso no es un triunfo para el movimiento popular que haya tres diputados comunistas. Lo que triunfó allí fue “la muñeca”, el aparato. Eso sólo es política superestructural. Y así no termina la exclusión política. La vanguardia es el movimiento social.”
Andrés Figueroa Cornejo
Abril 27 de 2010
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