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5/20/2012

La Marcha Patriótica, Oposición estigmatizada y amenazada

Luis Jairo Ramírez H.
Las reacciones histéricas, casi instintivas, de la actual dirigencia del país frente a la emergencia del movimiento social y político -Marcha Patriótica– nos muestran de nuevo a una oligarquía colombiana petrificada, que no permite evolución alguna hacia la democracia. En las cabezas de “la Unidad Nacional” comienzan las maquinaciones para ver cómo quitarse de encima semejante incomodidad. Los laboratorios de inteligencia de la Policía y el Ejército trabajan las 24 horas del día para idear estrategias mediáticas, políticas y militares que enfrenten al nuevo “espantajo terrorista” que amenaza los privilegios de siempre. De nuevo los medios de comunicación en vez de relevar las dimensiones políticas y multitudinarias de la marcha, optaron por un juicio a Piedad Córdoba… ¿de dónde salió el dinero para sufragar la marcha?, alguien señaló: todo lo del pobre es robado..!! La historia de la intolerancia oficial se repite una y otra vez.

La violencia de los años 40 del siglo pasado se explica en la negativa de las élites dominantes a admitir una oposición real. La mentalidad monárquica de la política tradicional colombiana se resiste a cualquier signo de inconformidad, con mayor razón si proviene de la base misma de la sociedad. Es la idea de que los de abajo deben dedicarse a hacer zapatos o vender frutas, porque las cuestiones de la política y el poder son asunto exclusivo de los de arriba, y cuando los de abajo tiran la hechura de los zapatos a un lado, hacen política y piensan en el poder, automáticamente son convertidos en “terroristas”, “quedan al margen de la Ley”; porque la legalidad, la justicia, la democracia y la libertad también tienen una connotación de clase en la medida que son bienes exclusivos de las grandes fortunas… los de abajo han sido ideados para ser resignados y obedientes.

El 9 de abril de 1948 esas élites despóticas asustadas por la incontenible marcha de Jorge Eliécer Gaitán hacia el poder, no tuvieron otra opción que asesinarlo. Gaitán además no les gustaba por ser negro e irreverente, el costo de preservar el poder para los conservadores fue un holocausto de 300 mil colombianos. En los años 60 también asfixiaron el Frente Unido del clérigo rebelde Camilo Torres, cerrándole todos los espacios para la acción política abierta y finalmente fue asesinado cuando recién daba sus primeros pasos insurgentes.

Poco después del fraude electoral contra la Anapo, a comienzos de los años 70, se formó la Unión Nacional de Oposición –UNO- constituida por los comunistas, el Moir, sectores de la Anapo y liberales independientes; entonces los gobernantes bicolores y militares de la época blandían el discurso y las acciones anticomunistas en campos y ciudades, aún recordamos el asesinato de José Romaña Mena, vicepresidente del Concejo de Cimitarra, ultimado por el DAS en 1975; o el de los compañeros Nicolás Mahecha y Javier Baquero, Vicepresidente del Concejo de Yacopí, el 18 de octubre de 1975 por tropas militares; después el ejército asesinaría al Presidente del Concejo de Cimitarra y militante del Partido Comunista, compañero Josué Cavanzo el 9 enero de 1977; el 7 de octubre de 1979 cae asesinado el Vicepresidente del Concejo de Puerto Berrío, DARÍO ARANGO, dirigente del PCC y de la Asociación Nacional de Navieros. Los asesinatos en masa durante la actividad política de la UNO en la década de los años 70 fueron el precio de declararse inconforme frente a las tremendas injusticias de una dirigencia política mediocre y violenta.

Producto de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC, se lanzó a la vida pública la UNIÓN PATRIÓTICA –UP-, Movimiento Amplio de Oposición que le propuso a la sociedad colombiana un programa de transformación democrática que atrajo una importante simpatía; sin embargo una alianza del Estado Colombiano, los ganaderos, el narcotráfico, el paramilitarismo y ciertos dirigentes políticos del bipartidismo ahogaron en sangre la más importante posibilidad de paz en el país. 5 mil líderes políticos y sociales asesinados son el testimonio cruel del salvajismo de unas élites liberales y conservadoras que fueron capaces de ordenar todo un genocidio para mantener sus privilegios económicos y políticos. Hoy tratan de lavar sus culpas con infames excusas: que la combinación de las formas de lucha, que ajustes de cuentas y pugnas internas entre la UP y las FARC, etc. En realidad la estigmatización de altos funcionarios del gobierno, militares y políticos tradicionales a través de los grandes medios de comunicación instigó la matanza que aún se encuentra en la impunidad y, por cierto, fue dejada al margen de la reciente “Ley de víctimas y restitución de tierras”.

UN POLO DEMOCRÁTICO DEMONIZADO POR LOS MEDIOS Y EL PODER

Hacia el 2005 se constituye el POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO, hasta ahora el más ambicioso movimiento de unidad de la izquierda. En las elecciones presidenciales del 28 de mayo de 2006 en las que resultó reelegido el presidente-candidato Álvaro Uribe Vélez, el ex magistrado Carlos Gaviria, candidato del POLO, logró el segundo lugar superando al candidato liberal Horacio Serpa y así el Polo Democrático Alternativo obtuvo la máxima votación en la historia de la izquierda colombiana con 2.609.412 (22 % de la votación).

La reacción del gobierno de Uribe Vélez no se hizo esperar, se desató la más violenta y sistemática actividad criminal para acabar con la oposición encarnada en el POLO. Un periódico de EE.UU. señaló que “recursos de Estados Unidos fueron usados para espiar y adelantar campañas de difamación contra los sectores de oposición, entre otros”. La propia Fiscalía calificó como “empresa criminal” la operación para denigrar y atentar contra el POLO desde el DAS, y conspirar vinculándolo con grupos ilegales. El director de Noticias de RCN, Juan Gossaín editorializó “Esto no son chuzadas, esto es el espionaje más horrendo y asqueroso y repugnante del mundo, con atentados terroristas”. Alrededor de 20 líderes del Polo han sido asesinados y más de 49 amenazados. Esto lo sabe el Ministerio del Interior pero poco se está haciendo al respecto.

PERSPECTIVAS Y PELIGROS QUE RODEAN LA MARCHA

Desde la Marcha Nacional del Bicentenario del 19 al 21 de julio de 2010 que colmó las calles de Bogotá, pasando por el Encuentro multitudinario de Barrancabermeja de agosto de 2011; hasta la convocatoria de 1.700 organizaciones sociales, partidos políticos, personalidades de toda la nacionalidad y más de 100 delegaciones internacionales al lanzamiento del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica este 21 al 23 de abril de 2012 marca una secuencia de la movilización popular y un viraje significativo de la vida política nacional.
Es evidente que para la mayoría de los colombianos este modelo de sociedad con la más grande desigualdad de toda América Latina, con una clase dirigente guerrerista y represiva, un régimen que facilita a las transnacionales el saqueo del petróleo y los minerales, una pobreza que supera el 67%, el más grande desempleo y precarización del trabajo de los últimos años, con 5 millones de desplazados y un despojo violento de tierras, una juventud a quien se le cierran todas las posibilidades de estudio y una crisis de derechos humanos sin antecedentes, no es el modelo de sociedad con el que soñamos.

Tal como ocurrió en los últimos 60 años, como si fuera un disco rayado, todos a una: Gobierno, FF.AA., parapolíticos, medios de comunicación, gritan en coro que “la marcha patriótica es una fachada de las FARC”. Quién lo creyera… hasta hace poco pregonaban “el fin del fin” de la guerrilla, y ahora, de pronto, vociferan que 100 mil marchantes llegados de las más diversas regiones del país, ¡¡¡tienen que ver con las FARC…!!!. Y los gastos? No señores, no fue como la financiación paramilitar de la campaña Presidencial y de Congreso a las élites en el 2002 y luego en el 2006 que constituye el más tenebroso periodo que conozca la historia nacional. En este caso 1.700 organizaciones sociales financiaron, cada una, su propia movilización, en medio de infinidad de retenes militares y de amenazas paramilitares como las del nordeste antioqueño; se alojaron en hoteles humildes y en carpas, se limitaron a comer tamales, arroz con pollo y café. Con intoxicaciones incluidas. Las precariedades a que están acostumbrados los pobres durante lustros.

No fue como en la convención nacional conservadora o la convención del Partido de la U, movidas en aviones, alojadas en lujosos resort y comidas tipo buffet, con coctel de despedida al final, que tampoco pasan por innumerables requisas del ejército, señor Presidente Santos.

La Marcha Patriótica no era una convención de banqueros, industriales, ganaderos, terratenientes y uno que otro mafioso. No. En realidad lo que ha generado sospechas es que era una convención de desarrapados, campesinos, indígenas y afrodescendientes desplazados, sobrevivientes del genocidio de la UP, uno que otro obrero, uno que otro intelectual, muchos jóvenes, buena parte de ellos estudiantes, hasta artistas, la mayoría mal hablados, pero que se hacen entender dejando claro lo que quieren. Lo que ha molestado es que se reunieron los que tienen prohibido hacer política, los que tienen vedado pensar en la democracia, la paz y el poder. Les aterroriza que como en Bolivia, no sea un alto ejecutivo de la capital el que gobierne, sino un indio venido de lejanas tierras.



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3/08/2011

Camilo: el revolucionario sonriente.

El 15 de febrero de 1966 en un enfrentamiento militar entre el insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas gubernamentales de Colombia, cayeron abatidos por lo menos 3 combatientes. Uno de ellos, de barba rojiza, sonrisa franca y contagiosa y gran capacidad de convocatoria había asombrado a Colombia meses atrás y había escandalizado a la curia en general. Era sacerdote, sociólogo y político.

Algo sobre Camilo

Mientras cursó estudios de Sociología en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) tuvo la posibilidad de conocer la experiencia de los “curas obreros” franceses -los mismos que inspiraron con su ejemplo el debate que germinará en el Concilio Vaticano II y la Doctrina Social de la Iglesia-. También se encontró con compatriotas suyos a lo largo de Europa y compartió con ellos las angustias por el subdesarrollo, el atraso, la violencia estructural y la urgencia de transformar el estado de las cosas. De esos encuentros nace el ECISE (Equipo Colombiano de Investigación Socio-Económica). Su posterior paso por Estados Unidos significó las búsquedas académicas que ayudaran a resolver sus angustias frente a su país.

Regresó a Colombia para ser Capellán de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, de donde había salido unos años antes corriendo de las aulas de Derecho para el Seminario Conciliar de Bogotá. Ahí se conoció con otros brillantes personajes con las cuales confluyó en la necesidad de impulsar la sociología. Con Orlando Fals Borda (un protestante), empuja ese proyecto, siendo los dos los primeros docentes. Siempre con su sotana, siempre con su sonrisa. Ahí conjuga dos elementos claves para entenderlo: El sacerdocio y la docencia. Y la docencia ligada a la investigación en el campo.

Mal profesor, dicen sus ex-alumnos, porque no sólo incumplía los horarios y eludía los debates sobre Marxismo, sino ante todo porque mostraba cierto desdén por la institucionalización. Buen profesor, porque comprendía que la Sociología se hacía en el terreno, con la gente, para la gente, desde la gente. Si los modelos teóricos no daban, había que crear otros, unos propios, una “auténtica sociología latinoamericana”. De eso nace el MUNIPROC (Movimiento Universitario de Promoción de la Comunidad).

Como profesor de la Universidad, como intelectual brillante, como sacerdote estrella, tuvo acceso a diversas posibilidades: Miembro de la Junta Directiva del INCORA (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria) y Director de la ESAP (Escuela Superior de Administración Pública). En la Nacional conoció los problemas de los estudiantes. En el barrio, los problemas urbanos (había estudiado sociología urbana en Estados Unidos). En el Incora, supo de primera mano las dificultades de los campesinos. En la ESAP comprendió muy bien la lógica de la estructura social, la guerra contrainsurgente y la esencia de la burocracia colombiana. Se llenó de pueblo. Descubrió que en Colombia se gestaban dos subculturas, comprendió que la Violencia era una lógica institucional, que la exclusión no sólo era política sino fundamental: se privaba a las mayorías de los derechos más básicos, de acceso a los recursos elementales. Claramente pudo describirlo, cuando afirmó que “la concentración del poder económico en Colombia es evidente. Las estadísticas sobre la mala repartición del ingreso nacional, sobre el ingreso per capita, sobre la mala repartición de la tenencia de la tierra, etc., son ampliamente conocidas”.

Que los dos partidos en pugna electoral legislaban para sus propios intereses “de clase”, por tanto, nada podía esperarse de ellos, era una hipótesis que no requería validación empírica, sino sentido común. Camilo era un convencido que la clase dominante, la dueña de los medios de producción y comunicación, era la misma clase política, o sino se beneficiaba exclusivamente de su tarea gubernamental, y denunciaba la mascarada democrática:

Actualmente, los únicos que determinan las decisiones gubernamentales en Colombia son los que pertenecen a una minoría de grandes intereses económicos. El día que logremos que las mayorías se unifiquen con objetivos concretos, y produzcan las decisiones, ese día tendremos una auténtica democracia.

Por ello consideraba que de esta clase no podían venir las transformaciones porque, generalmente, asumir esas transformaciones implica sacrificar los privilegios. Ahí vió que el país estaba escindido en dos: una clase alta acomodada, terrateniente, industrial, dependiente de los Estados Unidos; y una clase marginal, oprimida, sin tierra, obrera, mal pagada y mal vestida. En medio, advertía que había una clase intelectual y obrera, que conscientemente debía asumir partido, porque, de lo contrario, terminaría respondiendo a los intereses de la primera. Le revolución se hacía un imperativo, una muestra de amor, un proceso social que no dependería de los deseos o las angustias de los mayoritarios sino de las opciones de los poderosos.

Es necesario, entonces, quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. […] La revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos sino para la mayoría de nuestros prójimos […]

Estoy convencido que es necesario agotar todas las vías pacíficas y que la última palabra sobre el camino que hay que escoger no pertenece a la clase popular, ya que el pueblo, que constituye la mayoría, tiene derecho al poder. Es necesario más bien preguntarle a la oligarquía cómo va a entregarlo; si lo hace de una manera pacífica, nosotros lo tomaremos igualmente de una manera pacífica, pero si no piensa entregarlo o lo piensa hacer violentamente, nosotros lo tomaremos violentamente.

La clase dominante organizó un monopolio del control político al cual llamó “Frente Nacional”, que implicaba, entre otras cosas, la exclusión política a cualquier alternativa y garantizaba la reproducción del sistema social de exclusión y privilegios. La dominada (que Camilo rebautizó “Clase Popular”) estaba dispersa, desconcertada y fragmentada entre los partidos políticos tradicionales y el escepticismo (“Los no alineados”). Había que organizarla para que fuera un verdadero “Grupo de presión” que confrontara y transformara, por las vías que fueran necesarias, siempre intentando usar las disponibles socialmente. La Revolución sería el producto histórico. A esto le dedicó sus mejores esfuerzos. Había que buscar una herramienta que lograra aglutinar y convocar a las mayorías. Los partidos políticos de oposición habían mostrado sus limitaciones. Las grupos emergentes podían retrotraerse si terminaban siendo un simple espasmo anticonformista. Muchísimas personas no estaban ni en los unos ni el otros, pero igual querían transformar las condiciones: Así nace el Frente Unido del Pueblo.

El Frente Unido del Pueblo, que Camilo ayudará a impulsar, será la herramienta en donde cupieran todos y todas, en donde se construyera un país incluyente, suprapartidario, nacional, popular, revolucionario que caminara hacia el socialismo propio, autóctono, de nuevo cuño. El Frente Unido debía ser el catalizador de las luchas sociales, con una dirección colegiada, en donde la Unidad fuera el elemento central: la unidad por encima de las banderas, los colores, los partidos, las tradiciones, los credos… En él confluirían los partidistas, los renegados, los excluidos y los apartados; mujeres, niños, jóvenes, adultos, ancianos… todos estaban llamados a hacer la revolución y como cristianos estaban obligados éticamente a tomar partido por la transformación, porque allí estarían cumpliéndose las Obras de Misericordia. La unidad era clave para la victoria. El Frente Unido del Pueblo debía responder a esa necesidad:

El pueblo siempre ha seguido anhelando una guía para transformar las instituciones del país. Y esa guía no se le ha mostrado en una forma que responda totalmente a ese anhelo. Pero me parece que ahora comienza a ver una forma de solución. Una forma de encauzar su descontento, no solamente dentro de un partido, dentro de una ideología, sino en una forma amplia alrededor de algunos principios concretos.

La clase dominante reprodujo el esquema: ante las demandas de los sublevados represión, persecusión, muerte y exterminio. Como Camilo era una figura pública, y además un sacerdote, vinieron las presiones y la Iglesia oficial terminó dejándolo a su suerte. Mientras su proyecto de utopía pluralista se desvanecía en medio de la rapiña de los partidos y tendencias de izquierda, a Camilo le sobrevinieron los intentos de asesinato, las presiones de la guerra psicológica, las angustias vitales. Llegaban las horas de decidir: Si capitular o ser consecuente con sus propias palabras y sus propias consignas. Decidió lo segundo y entró en la guerrilla.

No juzgo ahora si fue bueno o malo, ni mucho menos si la lucha armada tiene sentido o vigencia en este momento histórico. Lo que quiero resaltar es que Camilo entró a la guerrilla no por sed de sangre, ni por afán de protagonismo, ni cobardía, ni por búsqueda de heroismo y martirio. Todo lo contrario, Camilo entró en la guerrilla por una mezcla de realidad social y de creencia personal: Las vías pacíficas se agotaron y su movimiento se fue desvaneciendo entre las presiones de la Derecha y las mezquindades de la izquierda. Por otro lado, Camilo creía que lo había intentado todo y que sólo quedaba ya la vía armada. Había instado a todos a “luchar hasta las últimas consecuencias” a ir “hasta la muerte, porque un pueblo que se entrega hasta la muerte siempre logra la victoria”. La selva lo esperaba y un tiro, por la espalda, cegó su vida en su primer combate. Murió el hombre, nació el mito, se cristalizó el ejemplo. No un ejemplo de violencia, de muerte, de guerrilla, sino de paz, de vida, de esperanza, de amor y compromiso.

Tal vez son muy importantes los dos últimos elementos: Amor y Compromiso. No murió por la patria, ni por el socialismo, ni por la creencia falsa de que las armas son un fin en sí mismo. Murió por AMOR, como Jesús, como lo reza el evangelio. Por un amor eficaz que lograra acercar el paraíso a la vida cotidiana. Por ese amor se comprometió, por ese amor se jugó, por ese amor murió. Dió la vida para que hubiera vida. Eso lo hizo superar todas las muertes. Por eso Isabelita, su madre, declaró inteligentemente: “Camilo nació el día que lo mataron”. Por eso su muerte fue semilla. El amor y el compromiso lo hermanan con el Che. Sus muertes fueron semillas.

Camilo no es sólo Camilo

Su compromiso político y su amor por el pueblo lo hermana con Salvador Allende, con Raúl Sendic, con Mario Roberto Santucho, con Carlos Fonseca Amador, con Camilo Cienfuegos, con Miguel Enriquez, con esa pléyade de soñadores.

Su cristianismo auténtico lo vincula a muchísimos cristianos y cristianas que decidieron comprometerse en la tarea de luchar por el amor eficaz, entre ellos brillan con luz propia: En Nicaragua el español Gaspar García Laviana y los nicaragüenses Ernesto y Fernando Cardenal, sacerdotes y combatientes del FSLN; en Chile, los Cristianos por el Socialismo y el español Antonio Llidó, combatiente del MIR; en Argentina, los padres palotinos, Monseñor Angelelli, el cura villero Carlos Mugica, los Sacerdotes por el Tercer Mundo, Juan García Elorrio, el Comando Camilo Torres de la agrupación insurgente Montoneros…; en Brasil, Frei Betto, Leonardo Boff y el español Pedro Casaldáliga; en Perú, el testimonio personal e intelectual del Padre Gustavo Gutiérrez; en Uruguay, el compromiso de Uberfil Monzón; en Venezuela, el comportamiento del Padre Edmundo Cadenas y otros; en Colombia, además de los famosos curas de Golconda y su líder, monseñor Valencia Cano, están los tres sacerdotes aragoneses muertos en la guerrilla del ELN (Manuel Pérez Martínez, José Antonio Jiménez Comín, Domingo Laín Sánz) y los anónimos muertos de las Comunidades Eclesiales de Base; en El Salvador, el ejemplo vivificador de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y de los mártires jesuitas españoles de la UCA, con Ignacio Ellacuría e Ignacio Martín-Baró a la cabeza; en República Dominicana, Carlos Sánchez y Amaury Germán Aristy, del CORECATO (Comité Revolucionario Camilo Torres).

Su tarea auténtica y liberadora, anti-imperialista y contrahegemónica lo hacen discípulo de Bolívar, de Artigas, de Sandino, de San Martín, de Bartolina Sisa, de Manuela Beltrán, de Eloy Alfaro, de Tupac Amaru, de José Antonio Galán y Manuela Beltrán.

Camilo hoy

45 años después de su dolorosa muerte, Camilo sigue renanciendo las mil muertes. Por eso conmemoramos su aniversario, porque sigue estando vivo. Honrar la memoria de Camilo no sólo es un justo reconocimiento a su testimonio de vida sino un esfuerzo por lograr avanzar en la construcción de nuestra propia identidad, a veces minada por la angustia de repetir modelos, esquemas y discursos que si bien sirven como enseñanza no pueden sernos impuestos como modelos que hay que seguir a tábula rasa, porque sería tan absurdo como darle un camisón de anciano a un recién nacido. Nuestras propias experiencias, nuestro propio caminar no puede ser otro que el de la “creación heróica” a la cual nos invitaba siempre José Carlos Mariátegui. Camilo merece que no lo dejemos morir en el impune olvido y en el fútil silencio al que lo han querido reducir. Marcos nos dice desde las entrañas de la Selva LaCandona que “el que ama la vida, guarda la memoria”. Camilo con su vida nos invita a hacer de la nuestra algo más grande que una monótona repetición de calendario.

No recordamos a Camilo como un héroe, sino como una persona auténtica, un militante de la vida que hizo una apuesta y fue con ella hasta las últimas consecuencias. Un soñador que comprendió que para transformar las estructuras opresoras había que JUGAR-SE y no dudó en hacerlo. Recordamos al Camilo que canta y sueña, que ríe, que lucha todos los días.

Camilo nace siempre que estemos comprometidos en la transformación de la realidad, con compromiso auténtico, con ética en nuestras acciones, con identidad popular. Camilo vive en el poder popular, en la alegría y creatividad juvenil, en el Foro Social Mundial y en los espacios internacionales de confluencia, tanto como en el Congreso de los Pueblos (¿un nuevo Frente Unido?) celebrado en 2010 en Colombia.

Camilo Torres, es símbolo germinador y esperanza del mundo. En estos momentos de despertar de luchas en el mundo, la siempre contagiosa sonrisa de Camilo y su inigualable ejemplo de compromiso deben ser acicates para seguir avanzando. Camilo, nuestro Camilo, el revolucionario sonriente.

Tomado de El Salmón Urbano

FUENTE:
http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2011/02/15/p6327
Por Nicolás Armando Herrera Farfán-


Camilo Torres - Biografía
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2/18/2011

Colombia. Partes de Guerra 2010

En 2010 quedó demostrada la superioridad y la efectividad del Ejército del Pueblo sobre el Ejército de la oligarquía. Así lo demuestran las cifras de ambas fuerzas reportadas oficialmente en sus partes de guerra, en los cuales los militares pro imperialistas tienen muchas razones para mentir. Mientras las FARC reportan que propiciaron 4341 bajas al enemigo en 2272 acciones, la fuerza estatal dice que en más de 15 mil propiciaron al Ejército de Manuel solo 2494 bajas.

El lector y la lectora deben tener en cuenta en esta comparación las inmensas diferencias en capacidades militares, número de unidades entre ambas fuerzas, de logística y presupuestos. En primer lugar, el discurso oficial dice que las FARC están derrotadas y que sólo cuentan con unos pocos miles de guerrilleros y guerrilleras, en desbandada además. Las Fuerzas Militares y de Policía en cambio, suman 426014 hombres y mujeres y solo el Ejército tiene 218745 entre oficiales y soldados.

En segundo lugar, buena parte de las bajas a la insurgencia bolivariana son propiciadas por aeronaves de la recién creada División del Ejército y de la Fuerza Aérea de Colombia y de los Estados Unidos. Según datos oficiales, en el año 2002 las FFMM contaban en total con 428 aeronaves y hoy tienen 525 unidades entre helicópteros y aviones. Se adquirieron 97 nuevas aeronaves y se modernizaron 24 aviones K-FIR. En abril de 2009 Santos sostuvo que el número de helicópteros se incrementó a 50 Black-Hawk. Las FARC reportaron 75 Helicópteros averiados y uno destruido, sumados a las 21 avionetas y aviones averiados.

La industria militar de Colombia está produciendo bombas hasta de 500 libras y, como si fuera poco, con los aviones de USA lanzan misiles con una capacidad bestial de destrucción; tanta, que después deben remover toneladas de tierra para encontrar los guerrilleros masacrados con esa desproporción en el uso de la fuerza. INDUMIL reporta que produce más de 60 millones de cartuchos 5.56. Esto lo hacen mientras se quejan de las minas, las pipetas y otra serie de armamento popular.

En tercer lugar, en el presupuesto 2010 se asignaron más de 10 mil millones de dólares para el sector defensa. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que en esta guerra el régimen de terror se gasta mucho más dinero del que aparece en el presupuesto público de éste sector. Es decir, allí no se incluye el presupuesto de otras dependencias del mismo Estado que también tienen tareas en la confrontación contra el Pueblo como Familias en Acción con los programas de reinserción, redes de informantes y otras cuentas paralelas del DAS por ejemplo.

No se cuentan los recursos de la Cancillería de Guerra; ni los narco dólares financiando el paramilitarismo; ni la plata de ganaderos, multinacionales y otros empresarios para la contra revolución; tampoco se contabilizan los recursos de los medios de comunicación difundiendo propaganda de Estado; y mucho menos se incluyen los más de 500 millones de dólares que públicamente se anunciaron para el Plan Colombia el año pasado y que ya superaron los 10 mil millones desde que se emprendió.
En cuarto lugar, es importante considerar que de los resultados publicados por los santanderistas no se han descontado los denominados “falsos positivos” ni otras prácticas degeneradas de las fuerzas gubernamentales para inflar las cifras. A esto se suma la manipulación mediática, la corrupción, el afán por mostrar logros y el engaño a sus enemigos y a la sociedad entera: factores estos comunes en un régimen podrido como el colombiano y presentes para valorar la información que produce un Ejército totalmente degradado.

En ese sentido, es creciente el número de denuncias, no tanto de codenas, a miembros de esta fuerza debido a los asesinatos a niños y niñas, violaciones a mujeres, masacres en comunidades, incluso por violaciones carnales entre los soldados. Dicho sea de paso, las FFMM son la institución más demandada en Colombia y concentran cerca del 70% de los pagos por pleitos jurídicos casados por estos vejámenes. Esto sin mencionar el estado de desmoralización de la tropa alentada solo por el salario que convoca miles de jóvenes que no tienen ninguna otra oportunidad de empleo.
A propósito de esto, y para terminar, en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo, la MORAL REVOLUCIONARIA está en un punto bien alto.

Esto, más la experiencia de cuatro décadas que le permitieron vencer el Plan Colombia y el Plan Patriota en particular, explican los resultados que hoy tienen contagiada de esperanza las demás luchas del Pueblo en toda la Patria Grande. La consigna entonces de ¡Venceremos!, está cada vez más cerca de hacerse realidad. Y con esta victoria se podrá concretar también la frase del himno fariano según la cual ¡Socialista el futuro será!

Informe Completo: http://www.resistencia-colombia.org/pdf/partes_2010_farc.pdf
Fuente: http://www.resistencia-colombia.org

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11/15/2010

El Estado colombiano secuestra, viola y asesina a niños en Arauca.

Mientras la comunidad internacional y los politólogos colombianos están encantadísimos con el “aire fresco” que supuestamente dizque se respira en la Casa de Nariño, ya que el presidente Santos ha prometido que su gobierno respetará los derechos humanos, el Estado colombiano secuestra, tortura y abusa sexualmente a niños en Arauca.
El día 14 de octubre, en el Municipio del Tame, Departamento de Arauca, tres niños, Jefferson Jhoan Torres Jaimes (de 6 años), Jimmy Ferney Torres Jaimes (de 9 años) y Jenny Narvey Torres Jaimes (de 14 años), fueron secuestrados en su finca por soldados de la Octava División del Ejército colombiano, mientras su padre José Álvaro Torres se encontraba en labores agrícolas. Luego del plagio, los niños sufrieron horrendas torturas, fueron violados (hay evidencia de semen y marcas de abuso sexual en sus cuerpos y ropas) y luego asesinados por degollamiento con armas blancas (machetes). Sus cuerpos, posteriormente fueron arrojados a una fosa común.

Hasta la fecha, se ha encontrado sangre en los morrales de siete de los sesenta soldados de esa unidad móvil, que se encuentran bajo investigación. O sea, estamos hablando de un crímen monstruoso, premeditado, organizado por estas bestias uniformadas que se creen omnipotentes gracias la política belicista del gobierno colombiano, alimentado generosamente por los dólares de Estados Unidos y con asistencia de Israel y de la Unión Europea entre otros. Bestias que arrebatan a un padre lo más precioso que tiene, sus hijos, para darse ellos unos cuantos minutos de sádico y enfermo placer. Hay que ser claros: estos crímenes ocurren en el contexto de una política de guerra sucia, en la cual el Estado colombiano ha dado rienda suelta a toda clase de atrocidades para lograr “éxitos militares” y ha naturalizado así toda clase de agresiones contra el pueblo.

Crímenes como este, por lo demás, no son excepcionales. En la misma zona, los vecinos denuncian que el día 2 de octubre, una niña de 13 años fue secuestrada por militares y luego abusada sexualmente. Podrá decirse en este caso la menor no fue asesinada, pero con la violación siempre se mata una parte de la humanidad de un ser humano, esa niña puede decirse que también ha sido asesinada pues jamás volverá a ser la misma. Donde quiera que se asienten las tropas del Ejército en las comunidades, se han registrado casos de violencia sexual, muchas veces contra menores de edad, de manera sistemática y generalizada. Estos casos son invisibilizados, en parte por el temor a la represalia o a la estigmatización social en caso de denuncia, en parte por una estrategia deliberada de silenciar la realidad del conflicto. Pero ahí está la realidad del conflicto colombiano, donde el Estado, pese a intentar presentarse como un actor neutral, como una “democracia asediada” por “violentos”, juega un rol fundamental y es el actor principal de la guerra sucia, sea mediante sus agente directos (fuerza pública) o mediante sus agentes indirectos (paramilitares). Dentro de esa guerra sucia, la violación es un arma de guerra más. También lo es el asesinato de menores.

¿Cómo olvidar el horror de San José de Apartadó, cuando en febrero de 2005 los paramilitares, con plena complicidad del Ejército Nacional (Brigada XVII), esos “héroes” exaltados día y noche por los violentólogos en los estudios televisivos, asesinaron a sangre fría a tres niños de 21 meses, 5 y 11 años, respectivamente? ¿Cómo olvidar masacres como El Salado, Mapiripán, Trujillo, entre cientos de otras masacres, donde el Ejército y los paramilitares actuaron de la mano, y en las cuales miles de personas fueron asesinadas y violadas, entre ellas varios menores de edad? ¿Cómo olvidar los cientos de fosas comunes que aparecen día a día con menos de edad e incluso bebés, mutilados por machetes? ¿Cómo olvidar a los cerca de 3.000 “falsos positivos“, jóvenes que han sido secuestrados y asesinados a sangre fría por el Ejército, para luego ser presentados como guerrilleros abatidos en combate, y así recibir prebendas y promociones?

Como gran cosa, el gobierno dice, por boca del ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, que este crímen de lesa humanidad no será juzgado en cortes marciales sino que civiles, porque “Estos hechos no se pueden considerar actos del servicio y el conocimiento y la investigación de los mismos debe ser adelantada por la justicia ordinaria”… ¡hombre, qué alivio! Entonces el caso queda, en última instancia, en manos del Fiscal General Guillermo Mendoza y del Procurador Ordoñez, jueces de bolsillo del régimen que no han hecho nada sustantivo por los casos de los falsos positivos y que han garantizado el continuismo de la impunidad que, tras décadas de terrorismo de Estado, recubre al 98% de los crímenes graves contra los derechos humanos. El Procurador Ordoñez, el mismo que, sin ninguna prueba, ha destituído e inhabilitado a Piedad Córdoba, una de las pocas parlamentarias que aún se atrevían a salirle al paso a la política guerrerista del gobierno, mientras que absuelve o pide absolución para reconocidos parapolíticos como Ciro Ramírez, Alvaro Araújo, Mauricio Pimiento, o a connotados violadores de derechos humanos como el Coronel (R) Plazas Vega.

Por su parte, en una declaración completamente orwelliana, el vice-presidente Angelino Garzón ha declarado que si “están involucrados militares (…) lo que han hecho es una ofensa al Estado colombiano”. O sea, lo más grave no es el asesinato, la violación, el secuestro, la desaparición, sino que el daño a (lo poco que queda de) presitigio del Estado colombiano. Lo único que importa es el Estado, que suplanta al ser humano, que está por encima de todo, que absorve y sofoca toda la vida social, que es ante el único que, a fin de cuentas, deberán rendir cuenta los militares.

Saldrán los de siempre, los rapsodistas del Estado terrorista, los encubridores de los crímenes perpetrados por las obscuras fuerzas del control social mediante la “estrategia de noche y niebla”, a decir que estos soldados son “manzanas podridas”, que no “representan los valores del Estado colombiano”. ¡Curiosamente, esta misma gente, cada vez que la insurgencia asesina a un civil, no se cuestionan si ese acto se ajustó a los valores o principios del movimiento guerrillero o si a lo mejor no son tal vez manzanas podridas en las filas rebeldes! Claro que no. En esos casos no hay espacio para la duda y se condena, sin más a la insurgencia. Pero cuando los actos terroristas son cometidos por el Estado, entonces ahí si se puede hacer toda clase de contorsiones argumentativas para justificar al Estado como una entidad inmaculada, más allá del bien y el mal, como una entidad metafísica definida por ciertos “valores” inherentes y no por su propia práctica. Al Estado colombiano, ni a ningún Estado, lo definen sus supuestos “valores” sino que sus actos.

Y acá hay que ser claros: el Estado colombiano es un Estado terrorista, que secuestra, desaparece, asesina, forma escuadrones de la muerte, desplaza, fumiga (envenena), bombardea, amenaza, acosa, espía, organiza arrestos masivos (pescas milagrosas del Estado), tortura. Los soldados de la Octava División en el Tame, actuaron como agentes del Estado, fueron representantes del Estado, al igual que miles de otros soldados que, representando al Estado, participan de la guerra sucia y de toda clase de abusos sistemáticos contra la población civil. Estos soldaditos no son casos excepcionales, sino que la materialización, en carne y hueso, de una política contrainsurgente que ha naturalizado toda clase de violencia contra las personas. Esa es la cara del Estado que en amplias regiones rurales de Colombia se enfrenta día a día. Los soldados de Tame son el Estado colombiano. El monstruoso crímen de Tame nos horroriza, pero sabemos que del Estado colombiano se puede esperar de todo, aún lo inimaginablemente espantoso, como lo ha demostrado lo poco que se sabe gracias a las versiones libres de los jefes paramilitares.

Que lo sepan muy bien todos aquellos que andan con los cuentos chinos del “aire fesquitico”, con eso de que este gobierno “respeta los derechos humanos”. Que lo sepan muy bien: el Estado colombiano secuestra, asesina y viola a niños. Mal rayo nos parta si algún día olvidamos este crímen.

Por José Antonio Gutiérrez

28 de octubre, 2010

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10/04/2010

Piedad Córdoba y su lucha por la paz. Fidel Castro Ruz

Hace tres días se publicó la noticia de que el Procurador General de Colombia, Alejandro Ordóñez Maldonado, había destituido e inhabilitado por 18 años para ejercer cargos políticos a la prestigiosa Senadora colombiana Piedad Córdoba, por supuesta promoción y colaboración con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Frente a una medida tan inusual y drástica, contra la titular de un cargo electivo de la más alta institución legislativa del Estado, ésta no tiene otra alternativa que recurrir ante el propio Procurador que engendró la medida.

Era lógico que tal arbitrariedad provocara un fuerte rechazo, expresado por las más diversas personalidades políticas, entre ellas, ex prisioneros de las FARC y familiares de los que fueron liberados por gestiones de la senadora, ex candidatos a la presidencia, personas que ocuparon ese alto cargo, otros que fueron, o son, senadores o miembros del poder legislativo.

Piedad Córdoba es una persona inteligente y valiente, expositora brillante, de pensamiento bien articulado. Hace pocas semanas nos visitó acompañada de otras personalidades destacadas, entre ellas, un sacerdote jesuita de notable honestidad. Venían animados por un profundo deseo de buscar la paz para su país y solicitaban la colaboración de Cuba, recordando que durante años, y a solicitud del propio gobierno de Colombia, prestamos nuestro territorio y nuestra colaboración para las reuniones que tuvieron lugar en la capital de nuestro país entre representantes del Gobierno de Colombia y el ELN.

No me sorprende, sin embargo, la decisión tomada por el Procurador General, que obedece a la política oficial de ese país virtualmente ocupado por las tropas yankis.

No me gusta hablar a medias tintas, y diré lo que pienso. Hace sólo una semana, estaba a punto de iniciarse el debate general del 65 Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Durante tres días, se habían discutido las penosas metas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y el jueves 23 de septiembre se iniciaba la Asamblea General, con la participación de los Jefes de Estado o de altos representantes de cada país. El primero en hacer uso de la palabra sería, como es costumbre, el Secretario General de la ONU y, de inmediato, el Presidente de Estados Unidos, país sede de la Organización y presunto amo del mundo. La sesión comenzaba a las 9 de la mañana. Como es lógico, estaba interesado en conocer qué diría el ilustre Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, tan pronto concluyera Ban Ki-moon. Imaginé ingenuamente que la CNN en español o en inglés trasmitiría el discurso, generalmente breve, de Obama. Por esa vía escuché los debates entre aspirantes a ese cargo en la ciudad de Las Vegas, dos años antes.

Llegó la hora, pasaban los minutos y CNN ofrecía noticias aparentemente espectaculares sobre la muerte de un jefe guerrillero colombiano. Estas eran importantes, pero no de especial trascendencia. Continuaba yo interesado por saber qué decía Obama de los gravísimos problemas que sufre el mundo.

¿Acaso la situación del planeta está para que ambos estén bobeando y haciendo esperar a la Asamblea? Pedí que pusieran en otro televisor la CNN en inglés y tampoco una palabra sobre la Asamblea. Entonces, ¿de qué hablaba la CNN? Daba noticias, y esperaba que concluyera las que emitía sobre Colombia. Pero pasaron 10, 20, 30 minutos y seguía en lo mismo. Narraba incidencias de un colosal combate que se estaba librando, o se había librado, en Colombia, los destinos del continente iban a depender de eso, según se deducía de las palabras y el estilo de la narración del locutor. Se mostraban fotos y filmes en todos los colores de la muerte de Víctor Julio Suárez Rojas, alias Jorge Briceño Suárez o “Mono Jojoy”. Es el golpe más fuerte recibido por las FARC, afirmaba el locutor, supera la caída de Manuel Marulanda y la de Raúl Reyes juntos. Acción demoledora, afirmaba. Según se deducía, había tenido lugar un espectacular combate con la participación de 30 aviones de bombardeo, 27 helicópteros, batallones completos de tropas selectas empeñados en feroz acción bélica.

Realmente, algo más que las batallas de Carabobo, Pichincha y Ayacucho juntas. Con la vieja experiencia en estas lides, no concebía semejante batalla en una región boscosa y apartada de Colombia. La descomunal acción estaba condimentada con imágenes de todo tipo, viejas y nuevas, del comandante rebelde. Para el redactor de noticias de CNN, Alfonso Cano, quien sustituyó a Marulanda, era un intelectual universitario que no gozaba de apoyo entre los combatientes; el verdadero jefe había muerto. Las FARC tendrían que rendirse.

Hablemos claro. Las noticias referidas a la famosa batalla en la que murió el comandante de las FARC -un movimiento revolucionario colombiano que surgió hace más de 50 años, después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, asesinado por la oligarquía- y la destitución de Piedad Córdoba, están muy lejos de llevar la paz a Colombia; por el contrario, podrían acelerar los cambios revolucionarios en ese país.

Imagino que no pocos militares colombianos estén abochornados por las grotescas versiones de la supuesta batalla en que murió el Comandante Jorge Briceño Suárez. En primer lugar, no hubo combate alguno. Fue un burdo y bochornoso asesinato. El almirante Edgar Cely, tal vez embarazado con el parte de guerra con que la autoridad oficial informó la noticia y otras versiones oscuras, declaró que: “Jorge Briceño, alias ‘Mono Jojoy’, murió por ‘aplastamiento’ cuando [...] la construcción en la que estaba escondido en la selva se le vino encima.” ”‘Lo que sabemos es que murió por aplastamiento, su búnker le cayó encima’, [...] ‘no es verdad que tuviera un tiro en la cabeza’.” Así lo declaró a la emisora Caracol Radio, según la agencia de noticias norteamericana AP.

A la operación le pusieron un nombre bíblico “Sodoma”, una de las dos ciudades castigadas por sus pecados, sobre ella cayó una lluvia de fuego y azufre.

Lo más grave es lo que falta por contar, que ya hasta el gato lo sabe, porque los propios yankis lo han publicado.

El gobierno de Estados Unidos le suministró a su aliado más de 30 bombas inteligentes. En las botas que le suministraron al jefe guerrillero, le instalaron un GPS. Guiadas por ese instrumento, las bombas programadas estallaron en el campamento donde estaba Jorge Briceño.

¿Por qué no se explica al mundo la verdad? ¿Por qué sugieren una batalla que nunca tuvo lugar?

Otros hechos bochornosos observé a través de la televisión. El Presidente de Estados Unidos recibió efusivamente a Uribe en Washington, y lo respaldó para ofrecer clases sobre “democracia” en una universidad estadounidense.

Uribe, fue uno de los principales creadores del paramilitarismo, sobre cuyos miembros cae la responsabilidad del auge del narcotráfico y la muerte de decenas de miles de personas. Fue con Barack Obama que Uribe suscribió la entrega de siete bases militares y virtualmente, de cualquier parte del territorio de Colombia, para la instalación de hombres y equipos de las fuerzas armadas yankis. De cementerios clandestinos está lleno el país. Obama, a través de Ban Ki-moon, concedió a Uribe la inmunidad, asignándole nada menos que la vicepresidencia de la comisión que investiga el ataque a la flotilla que llevaba ayuda a los palestinos sitiados en Gaza.

Uribe en los últimos días de su presidencia tenía ya organizada la operación utilizando el GPS en las botas nuevas que necesitaba el guerrillero colombiano.

Cuando el nuevo presidente de Colombia viajó a Estados Unidos para hablar en la Asamblea General, conocía que la operación estaba en marcha, y al conocer Obama la noticia del asesinato del guerrillero, abrazó efusivamente a Santos.

Me pregunto si en esa ocasión se habló algo del acatamiento de la decisión emitida por el Senado de Colombia, declarando ilegal la autorización de Uribe para establecer las bases militares yankis. En ellas se apoyó el grosero asesinato.

He criticado a las FARC. Expresé públicamente en una Reflexión mi desacuerdo con la retención de los prisioneros de guerra y los sacrificios que para estos implicaban las duras condiciones de la vida en la selva. Expliqué las razones y la experiencia adquirida en nuestra lucha.

Fui crítico de las concepciones estratégicas del movimiento guerrillero colombiano. Pero jamás negué el carácter revolucionario de las FARC.

Consideré y considero que Marulanda fue uno de los más destacados guerrilleros colombianos y latinoamericanos. Cuando muchos nombres de políticos mediocres sean olvidados, el de Marulanda será reconocido como uno de los más dignos y firmes luchadores por el bienestar de los campesinos, los trabajadores y los pobres de América Latina.

El prestigio y la autoridad moral de Piedad Córdoba se han multiplicado.

Fidel Castro Ruz

Septiembre 30 de 2010

11 y 36 a.m.

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9/29/2010

Las FARC-EP de Colombia despiden a uno de sus principales comandantes.

Con profundo dolor, con el puño cerrado y el pecho oprimido de sentimiento, informamos a nuestro pueblo colombiano y hermanos latinoamericanos, que el comandante Jorge Briceño, nuestro bravo, altivo y héroe de mil batallas, comandante desde las épocas gloriosas de la fundación de las FARC-EP, ha caído, en su puesto de combate, al lado de sus hombres y al frente de sus responsabilidades revolucionarias, como resultado de un cobarde bombardeo al estilo de las blitzkrieg del ejército Nazi. Junto a él cayeron otros 9 camaradas a quienes también rendimos nuestro sentido homenaje.

Ha dejado de existir un hombre excepcional, de singulares virtudes personales, gran amigo y Camarada de extraordinario talento organizativo y militar. Un revolucionario ejemplar que dedicó por entero su vida a la causa de los humildes, maestro, preceptor y conductor de guerrilleros revolucionarios. Combatiente indoblegable, que durante más de cuatro décadas hizo morder el polvo de la derrota al ejército de los falsos positivos, aliado de los paramilitares, vasallo del imperio yanqui y enemigo jurado de los cambios sociales y de nuestro pueblo.

No nos quejamos. Como revolucionarios somos conscientes de los riesgos de una lucha como la que enfrentamos, obligados por las circunstancias, contra un enemigo implacable, en el tránsito por alcanzar la paz democrática con justicia social.

Nuestro compromiso con el cambio social y la Nueva Colombia no se doblega por los golpes que podamos sufrir en la lucha por conquistarla o por la caída en combate de nuestras unidades, que aunque nos duelen profundamente, también nos comprometen y estimulan a continuar adelante con mayor ahínco como homenaje a su memoria, a sus enseñanzas, a su ejemplo heroico, a su entrega y sacrificio.

Desde muy joven, “el Mono”, como fraternalmente le llamábamos, abrazó la lucha revolucionaria. Siendo un campesino adolescente se vio envuelto en la vorágine de la violencia oligárquica contra el pueblo, que devino después del asesinato de Gaitán en 1948.

Desde 1968, empuñó las armas en defensa de su vida y de su pueblo. Aguerrido y audaz combatiente de primera línea durante toda su vida, fue, con Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán y una pléyade de revolucionarios, insigne constructor de las FARC-EP, por lo que siempre lo llevaremos en nuestro corazón al lado de ellos y de Jacobo Prías Alape, Isaías Pardo, Hernando González Acosta, Raúl Reyes, Iván Ríos y tantos otros que han ofrendado su vida en el altar de la patria por la liberación de nuestro pueblo de la opresión militarista y oligárquica, por una Colombia democrática con dignidad, paz y justicia social.

Pasado el tiempo, se borrarán y olvidarán todas las calumnias, comparaciones e infamias difundidas sobre él, por sus enemigos de clase, por los gacetilleros y pirañas informativas al servicio de la desinformación y la guerra mediática, y será recordado eternamente por su pueblo, por los revolucionarios y los guerrilleros, como uno de sus más resueltos y firmes representantes, ejemplo de lealtad al ideario bolivariano, dignidad, transparencia, espíritu de sacrificio y valor a toda prueba.

En instantes como el actual, con profunda emoción y plenas convicciones, el Secretariado, El Estado Mayor y la guerrillerada reiteramos nuestra fidelidad a la causa de las FARC - EP, firmeza con sus principios revolucionarios y bolivarianos de independencia, justicia, dignidad y cambio social, banderas que jamás arriaremos!

Informamos que el Comandante Pastor Alape, es nuevo integrante pleno del Secretariado del Estado Mayor Central. También que el Bloque Oriental de las FARC - EP se llamará a partir de la hoy “Bloque Comandante Jorge Briceño” que continuará el desarrollo de sus planes bajo el mando del Comandante Mauricio Jaramillo.

Una vez más, como desde hace 45 años lo hemos manifestado, reiteramos nuestra disposición a buscar la solución política del conflicto que logre abrir caminos de convivencia atacando y superando las causas que lo generan. Pero, en el entendido que iniciar un dialogo no puede condicionarse a unas exigencias unilaterales y a unos inamovibles, que como la historia reciente lo evidencia, todo lo que logran es dificultar cualquier intento de acercamiento.

A los combatientes revolucionarios del país los convocamos a redoblar la lucha y los esfuerzos por los objetivos de la libertad y los cambios. Los desesperados y mentirosos llamamientos de la oligarquía a abandonar nuestras convicciones, decisiones e ilusiones, solo pretenden llevar un mensaje de desesperanza a nuestro pueblo, que siente en las banderas de lucha guerrillera revolucionaria la posibilidad real de un futuro amanecer que lo reivindique y colme sus aspiraciones.

¡Gloria eterna a los héroes caídos en la resistencia al opresor!

¡Gloria eterna a todos los combatientes que han entregado su vida por la

causa de la liberación de nuestro pueblo!

¡Comandante Jorge Briceño, héroe de la Libertad, la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo: Presente, hasta siempre!



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POLÉMICA JESUÍTA: ÁLVARO URIBE PROFESOR EN UNIVERSIDAD

Carta al Padre John Dear, S. J., jesuita estadounidense que ha recorrido muchas zonas de guerra del mundo como activista de la paz y ha sufrido la cárcel por oponerse a las políticas criminales de su país. Ha publicado muchos libros sobre espiritualidad cristiana de la paz y ha visitado varias regiones de Colombia.
Estimado y recordado John: Recibe un fraterno y cariñoso saludo. Te escribo muy preocupado por el hecho de que en nuestra universidad jesuita de Georgetown hayan vinculado como docente al Presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. No ceso de recibir mensajes de personas y grupos que sufrieron enormemente durante su gobierno, que reclaman y cuestionan la actitud de nuestra Compañía o su falta de discernimiento ético al tomar este tipo de decisiones.

Es posible que las directivas de Georgetown hayan recibido conceptos positivos de colombianos de altas posiciones económicas o políticas, pero es difícil que ignoren al menos las profundas controversias éticas que levantó su gobierno y los cuestionamientos y sanciones que recibió de muchos organismos internacionales que tratan de proteger la dignidad humana. El sólo hecho de que durante su carrera política, desde que era Gobernador del Departamento de Antioquia (1995-1997) hubiera fundado y protegido tantos grupos paramilitares, llamados eufemísticamente “Convivir”, que asesinaron y desaparecieron a millares de personas y desplazaron multitudes cometiendo otras muchas atrocidades, ya implica una exigencia de censura ética para encomendarle cualquier responsabilidad en el futuro. Pero no sólo continuó patrocinando esos grupos paramilitares sino que los mantuvo y los complementó con un nuevo modelo de paramilitarismo legalizado, como son las redes de informantes, las redes de cooperantes y el nuevo tipo de empresas de seguridad privada que involucran a varios millones de civiles en actividades militares relacionadas con el conflicto armado interno, mientras le mentía a la comunidad internacional con una falsa desactivación de los paramilitares.

Además, fue escandalosa durante su gobierno la práctica de los “falsos positivos” consistente en asesinar civiles, principalmente campesinos, y después de muertos vestirlos de combatientes para justificar su muerte. Con ello pretendía mostrar victorias militares falsas sobre los rebeldes y eliminar a los activistas de los movimientos sociales que buscan justicia.

La corrupción durante su gobierno fue más que escandalosa, no sólo por la presencia de narcotraficantes en los puestos públicos sino porque el Congreso y muchos cargos de gobierno fueron ocupados por delincuentes. Hoy hay más de cien congresistas en procesos criminales, todos ellos del entorno electoral más cercano del Presidente Uribe.

Fue escandalosa la compra de conciencias para manipular los aparatos de justicia, lo que terminó destruyendo, en niveles muy profundos, la conciencia moral del país. También fue escandalosa la corrupción con que sus ministros más cercanos manejaron la política agraria para favorecer a los más ricos con los dineros públicos, mientras impedía y estigmatizaba los proyectos sociales. La corrupción de sus hijos, para enriquecerse a costa de ventajas de poder, escandalizó en su momento a toda la nación. También utilizó el organismo de seguridad que estaba directamente bajo su control (el Departamento Administrativo de Seguridad) para espiar mediante controles telefónicos clandestinos, a las Cortes de Justicia, a los políticos de la oposición, a los movimientos sociales y de derechos humanos.

Fueron en extremo escandalosos los mecanismos corruptos de los cuales se valió para lograr su reelección a la Presidencia en 2006, lo cual ha llevado a ministros y colaboradores cercanos suyos ad portas de la cárcel. El manejo que hizo de coordinación entre el Ejército y los grupos paramilitares llevó a que durante su período se produjeran 14.000 ejecuciones extrajudiciales. Sus estrategias de impunidad para quienes desde el Estado o el Paraestado perpetraron crímenes de lesa humanidad, pasarán a la historia por su atrevimiento.

La decisión de los jesuitas de Georgetown de ofrecerle una cátedra a Álvaro Uribe, no sólo ofende profundamente a los colombianos que aún conservan principios éticos sino que pone en alto riesgo la formación ética de los jóvenes que acuden a nuestra universidad en Washington. ¿Dónde queda la ética de la Compañía de Jesús?

Te escribo estas líneas porque estoy seguro que tú compartes nuestras preocupaciones y quizás podrás hacerlas llegar a los jesuitas de Georgetown y a otros círculos de opinión en tu entorno de simpatizantes por la justicia.
Recibe un fuerte abrazo.
Javier Giraldo Moreno, S. J.
Version en inglés:

My Dear John:
I send you brotherly and loving greetings.
I write to you with great concern regarding the fact that Georgetown, our Jesuit University, has hired the outgoing president of Colombia, Álvaro Uribe Vélez as a professor. I am constantly receiving messages from individuals and groups who have suffered enormously during his term as president. They are protesting and questioning the mind-set of our Company, or its lack of ethical judgment in making a decision of this kind.

It is possible that decision makers at Georgetown have received positive appraisals from Colombians in high political or economic positions, but it is difficult to ignore, at least, the intense moral disagreements aroused by his government and the investigations and sanctions imposed by international organizations that try to protect human dignity. The mere fact that, during his political career, while he was governor of Antioquia Province (1995-1997) he founded and protected so many paramilitary groups, known euphemistically as “Convivir” (“Live Together”), who murdered and “disappeared” thousands of people and displaced multitudes, committing many other atrocities, that alone would imply a need for moral censure before entrusting him with any responsibility in the future.

But not only did he continue to sponsor those paramilitary groups, but he defended them and he perfected them into a new pattern of legalized paramilitarism, including networks of informants, networks of collaborators, and the new class of private security companies that involve some millions of civilians in military activities related to the internal armed conflict, while at the same time he was lying to the international community with a phony demobilization of the paramilitaries.
In addition, the scandalous practice of “false positives” took place during his administration. The practice consists in murdering civilians, usually farmers, and after killing them, dressing them as combatants in order to justify their deaths. That is the way he tried to demonstrate faked military victories over the rebels and also to eliminate the activists in social movements that work for justice.

The corruption during his administration was more than scandalous, not just because of the presence of drug traffickers in public positions but also because the Congress and many government offices were occupied by criminals. Today more than a hundred members of Congress are involved in criminal proceedings, all of them President Uribe’s closest supporters.
The purchase of consciences in order to manipulate the judicial apparatus was disgraceful. It ended up destroying, at the deepest level, the moral conscience of the country. Another disgrace was the corrupt manner in which the Ministers closest to him manipulated agricultural policy in order to favor the very rich with public money, meanwhile impeding and stigmatizing social projects. The corruption of his sons, who enriched themselves by using the advantages of power, scandalized the whole country at one time.

In addition, he used the security agency that was directly under his control (the Department of Administrative Security) to spy on the courts, on opposition politicians, and on social and human rights movements, by means of clandestine telephone tapping. The corrupt machinations he used to obtain his re-election as President in 2006 were sordid in the extreme, with the result that ministers and close collaborators been close to jail.
He manipulated the coordination between the Army and the paramilitary groups that resulted in 14,000 extrajudicial executions during his term of office. His strategies of impunity for those who, through the government or the “para-government”, committed crimes against humanity will go down in history for their brazenness.

The decision by the Jesuits at Georgetown to offer a professorship to Álvaro Uribe, is not only deeply offensive to those Colombians who still maintain moral principles, but also places at high risk the ethical development of the young people who attend our university in Washington. Where are the ethics of the Company of Jesus?
I am writing you these lines because I am sure that you will share our concerns and perhaps you can forward them to the Jesuits at Georgetown and to other circles of thoughtful persons you know and to those who are in sympathy with justice.

With a fond embrace,
Javier Giraldo Moreno, S.J.

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8/24/2010

Farc: "El grito de independencia, un grito de batalla"

Estamos en marcha por la dignidad de la patria. La batalla por la independencia no ha terminado, ha entrado en su fase decisiva.
No podemos proclamarnos libres cuando la política de dominación de un imperio nos subyuga y nos somete con la complicidad apátrida de las oligarquías, y nos aprisiona la inhumanidad de las cadenas de la esclavitud neoliberal.

Un país ocupado militarmente no es independiente. No podemos declararnos soberanos cuando la fuerza militar de una potencia extranjera plaga de bases el territorio patrio, pisotea la dignidad, y la bandera de los Estados Unidos ondea sobre nuestra América, su amenaza de expolio.

¡Pero sí podemos proclamarnos pueblo en lucha por la libertad!

Ya estamos en batalla. Con la certeza de Bolívar, “todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. La justa causa de los pueblos no puede ser derrotada. La espada de batalla del Libertador, ahora en manos del pueblo, nos abrirá los caminos de la esperanza y triunfará en la contienda de la definitiva emancipación.

Despleguemos hoy la oriflama tricolor del bicentenario como símbolo de lucha y homenaje a los libertadores que soñaron la Gran Nación de Repúblicas, escudo de nuestro destino, a los que nos dieron patria pensando en la humanidad y se batieron en los campos de batalla para dignificar al hombre y a la mujer americanos.

Como hace doscientos años “en Bolívar está la emancipación”. Esta certeza esparcida sobre el cielo de América por el prócer Camilo Torres, debe ser la divisa de nuestra campaña en la alborada de Socialismo y Patria Grande que ilumina el continente y la América insular. La cosecha de la siembra amorosa de los libertadores concebida para los pueblos, no puede ser usurpada ni un minuto más por los herederos de Santander y su perfidia; debe pasar al usufructo de sus destinatarios originales. La sangre de los libertadores no abonó los campos de batalla para hacer más ricos a los ricos ni facilitar nuevas cadenas coloniales, sino para redimir al soberano, que es el pueblo.

Rindamos tributo en esta efeméride al inca Tupac Amaru, al comunero José Antonio Galán, al negro José Leonardo Chirinos, y a todos los descuartizados por la criminal opresión de la corona española. Honor a la joven Policarpa Salavarrieta arcabuceada por los terroristas pacificadores encabezados por el general español Pablo Morillo. Gloria eterna a Francisco José de Caldas, Camilo Torres Tenorio, a Francisco Carbonel y a todos aquellos, que supliciados en los patíbulos, nos mostraron con su ejemplo el camino de la libertad. A los precursores de nuestra independencia, Miranda, Nariño y Espejo, nuestro reconocimiento eterno. Tenemos que desenterrarlos, sacarlos de las fosas del olvido en las que los ha confinado la mentirosa historiografía de los que desviaron el rumbo de la patria, para que sigan en batalla.

Aún resonaba el eco de la victoria de Ayacucho cuando estalló la contrarrevolución en la ambición desbordada de la oligarquía criolla por el poder político ilimitado. Ella encontró en la Doctrina Monroe, intriga y aliento permanente para dividir el territorio y despedazar la obra legislativa bolivariana que pretendía dignificar al pueblo haciendo prevalecer el interés común sobre el particular.

Tal como lo había pronosticado el Libertador, no tardaron en buscarse un nuevo amo. Combatieron la concepción bolivariana de la unidad de pueblos en una Gran Nación, apoyados en el sofisma de la Doctrina Monroe. Ella fue su acicate para asaltar el poder y lograr su miserable sueño de sustituir a los virreyes en la opresión. Esa doctrina era el disfraz de la avaricia del Destino Manifiesto anglosajón, que jamás pensó enfrentar a la armada colonial británica ni a la Santa Alianza que proyectaba restaurar en América el predominio del trono español, sino anexar repúblicas, saquear recursos, y someter políticamente.

Traicionaron la grandeza y trocaron la posibilidad del surgimiento de un nuevo poder continental, que fuese equilibrio del universo, esperanza de la humanidad, por el arrodillamiento y la sumisión a una potencia extranjera. Sólo les interesaba asaltar el poder político con la ayuda externa para acrecentar sus fortunas personales y ponerlas a salvo de la revolución social. Dóciles a su nuevo amo desmovilizaron, por conveniencia recíproca, al ejército libertador, único garante de la independencia y las conquistas sociales, fuerza disuasiva al mismo tiempo, de las ambiciones neocoloniales del gobierno de Washington.

Los codiciosos y agresivos líderes del norte, inspirados siempre en el cálculo aritmético, poseídos por la ambición de erigir su prosperidad sobre la base del expolio a los pueblos del sur, no podían tolerar la concreción del plan estratégico de Bolívar en el Congreso de Panamá que contemplaba la formación de una liga perpetua de las naciones antes colonias españolas, presidida por una autoridad política permanente, con un ejército unificado concebido para la defensa y para la campaña de liberación de las islas de Cuba y Puerto Rico, consideradas por Washington, apéndices de su espacio continental. Les mortificaba la idea del Libertador de hacer efectiva la ciudadanía hispanoamericana entre pueblos hermanos, el establecimiento de un poder político enemigo de la esclavitud, y sobre todo, el propósito de impulsar un régimen de comercio preferencial que hiciera prevalecer la cláusula de nación más favorecida para las repúblicas hermanas coaligadas.

Todas estas medidas pensadas por el Libertador Simón Bolívar para preservar la independencia y la dignidad de las naciones hispanoamericanas se interponían como fortificación inexpugnable frente a las insólitas pretensiones del Destino Manifiesto, embeleco inventado por los fundadores del imperio para auto-legitimar el expolio.

Por eso cursaron la instrucción perversa a sus ministros en Colombia, México y Perú, de estimular las rivalidades entre nuestras repúblicas, el espíritu chovinista, desatar el espionaje, la conspiración y la intriga, minar el prestigio del Libertador, y por eso fue Bolívar el blanco de sus furibundos ataques.

Eliminar la figura política del Libertador, su poderoso influjo en América Latina, fue su obsesión hasta causar su muerte física y el eclipse transitorio de su proyecto político y social.

Todas las desgracias y miserias de Nuestra América tienen ese origen. “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”. Lo había profetizado Simón Bolívar.

La revolución quedó truncada, inconclusa desde 1830 por la acción depredadora de la jauría de excluyentes criollos azuzada y comandada por el gobierno de Washington.

“Toda revolución –decía el Libertador- tiene tres etapas: la guerrera, la reformadora y la de organización. La primera etapa pertenece al pasado; fue obra de los soldados. La segunda la cubrimos con el Congreso de Cúcuta y el gobierno de Bogotá. La tercera, la de organización, la abordaré yo en Panamá”.

Es este exactamente el punto de partida para retomar la obra de la independencia y la revolución. A 200 años de iniciada la gesta independentista el proyecto de Bolívar sigue siendo asombrosamente vigente, como si hubiese sido concebido para los tiempos que corren. El pueblo que puede, el pueblo que construye, tiene la palabra. Y ahora Bolívar es el pueblo mismo empuñando su espada con la irreductible determinación de luchar por la concreción de su gran sueño.

Pero el sólo grito de independencia no es suficiente; quedó demostrado en la explosión simultánea de gritos que estremecieron el continente sur, ahogados rápidamente por las sanguinarias fuerzas punitivas de la corona. Ningún pueblo puede lograr su libertad si no tiene una fuerza propia. Esta vez el nuevo grito de independencia debe ser el grito de todos, el grito de los excluidos reforzado con la movilización resuelta, con la lucha multiforme, con las armas de la unidad, de la inteligencia y de la fuerza. Es la hora de los pueblos. Ellos fueron los que combatieron y combaten, los que aportaron y aportarán miles de héroes estelares o anónimos. Fue el pueblo la fuerza viva del ejército bolivariano que derrotó el régimen colonial en la América del sur, y será protagonista del triunfo inevitable de la revolución política y social.

Hay una espiral que asciende hacia la libertad. La lucha de los patriotas del siglo 19 tiene un hilo conductor, una articulación, con la de los patriotas del siglo 21. Aquellos desplegaron su lucha en un agitado contexto de crisis del mundo colonial. Se consolidaba, sí, el sistema capitalista con el saqueo y la esclavitud de pueblos, pero al mismo tiempo la invasión napoleónica a España estimulaba en Hispanoamérica la ruptura radical con el régimen colonial. La lucha de los patriotas del siglo 21 por la definitiva independencia no sólo está ligada a la derrota del sistema capitalista y la dominación imperial, sino que exige la superación de ese sistema decadente y la inauguración de una nueva era justiciera: la del socialismo y la Patria Grande. La actual crisis estructural del capitalismo es el toque del clarín que anuncia al pueblo, que ha llegado el momento de lanzarse a la batalla definitiva por la emancipación.

La preocupación de Washington es Simón Bolívar todavía vivo y palpitante en el anhelo justiciero de los pueblos, la vigencia de su pensamiento, de su proyecto político y social, el reencuentro de los excluidos con la historia verdadera que les dice que fueron ellos, su dignidad, el objeto principal del proyecto originario de nación.

Como vislumbran en la conciencia de los pueblos un obstáculo al expolio, recurren a la fuerza y al despliegue del poderío de su tecnología militar para negar por la violencia o la disuasión lo que exigen el sentido común y la justicia. No nacimos para ser vasallos de nadie, ni patio trasero de ninguna potencia. La América del sur nos pertenece porque nacimos en ella. Tenemos derecho a la dignidad humana y a construir el modelo de sociedad que haga nuestra felicidad.

¿Qué importa que los Estados Unidos desplieguen estratégicamente sus bases militares en el Caribe y el continente, si estamos resueltos a ser libres? Como diría Bolívar en la efervescencia independentista de la Sociedad Patriótica: “pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana; vacilar es sucumbir”.

Opongamos un escudo de dignidad latinoamericana y caribeña a las incesantes agresiones e irrespetos del monstruo del norte, fraguado este escudo en el más duro y resistente acero de la unidad. “Porque la división es la que nos está matando”, debemos destruirla. La dispersión y ausencia de unidad es la que ha interpuesto el tremendo abismo que nos separa de nuestro destino de Gran Nación, de potencia de humanidad y libertad. Rompamos las cadenas mentales y culturales que engrilletan la conciencia colectiva. Nuestro deber es desoir el esclavizante canto de sirena del imperio para escuchar la palabra amorosa del padre y Libertador, que nos dice, que “unidos seremos fuertes y mereceremos respeto; divididos y aislados, pereceremos”. La unidad es nuestra fuerza y es nuestra esperanza.

Rechacemos con decoro patrio las bases y emplazamientos operativos de avanzada del ejército de los Estados Unidos en Colombia. Castiguemos con el repudio colectivo a los gobernantes vasallos, de colonia, que permitieron el ultraje y que prestaron el territorio como base de agresión yanqui contra los pueblos del continente; a los apátridas que han arrodillado por 200 años nuestra dignidad ante el águila imperial, y que han clavado la daga de la política neoliberal y del Fondo Monetario Internacional en el corazón de la Colombia hemisférica; a los desvergonzados peones del imperio que prestan su sentimiento esclavo para atajar a nombre de Washington la incontenible ola bolivariana que recorre el continente.

La marcha patriótica bicentenaria está en movimiento. Como decía Bolívar: “el impulso de la revolución está dado, ya nadie lo puede contener (...) El ejemplo de la libertad es seductor, y el de la libertad doméstica es imperioso y arrebatador (...) Debemos triunfar por el camino de la revolución y no por otro (...) La ley de la repartición de bienes es para toda Colombia”.

La movilización de pueblos ha comenzado. Ya estamos en batalla. Con la espada del Gran Héroe triunfará la independencia definitiva, la Patria Grande y el Socialismo.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia julio 15 de 2010

Año bicentenario del grito de independencia





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8/01/2010

Pronunciamiento de Narciso Isa Conde: Ante la acusación del gobierno de Uribe en la OEA .

El régimen genocida de Álvaro Uribe Vélez instruyó a su Embajador en la OEA para presentar un informe mentiroso contra Venezuela, en el que me acusa de integrarme a campamentos guerrilleros de las FARC en territorio venezolano y me acusa de ser parte de una “red de coordinación de guerrillas” al servicio de esa organización insurgente, con la cual he tenido relaciones políticas abiertas desde hace mas de 40 años.
Las fotos presentadas como pruebas es algo que en periodismo se llama “refrito” o “información trasnochada”.

Ellas fueron tomadas en el 2006 en territorio colombiano, en ocasión de mi visita política a uno de los frentes guerrilleros de las FARC, invitado para hacerme varias entrevistas sobre el proceso latinoamericano=caribeño y para intercambiar puntos de vista con los comandantes Iván Márquez y Jesús Santrich, y fui yo quien la di a conocer en mi país y en el exterior.

Mucho antes, a raíz de los diálogos de paz con el gobierno de Pastrana, me entrevisté con los fallecidos comandantes Raúl Reyes y Manuel Marulanda, y mas luego Raúl Reyes visitó nuestro país

Nunca he estado con las FARC-EP en territorio venezolano, ya que sus campamentos están en Colombia. Y los he visitado con los riesgos de lugar y la vestimenta adecuada a las difíciles circunstancias en que me ha tocado hacerlo.

He viajado muchas veces, aunque hace varios meses que no lo hago, ha Venezuela para participar en diversas actividades publicas, todas ellas previamente convocadas y difundidas. De ello siempre he informado al país a través de los medios de comunicación y del programa Tiro al Blanco.

Soy coordinador de la Presidencia Colectiva del Movimiento Continental Bolivariano (MCB) y lo fui de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) que le precedió. En ambos espacios las FARC y otras organizaciones insurgentes han participado junto a múltiples movimientos y partidos revolucionarios.

Nunca he ocultado mis relaciones políticas con diversas organizaciones revolucionarias, armadas o no armadas, a lo largo de toda mi trayectoria. Ese es un derecho que me asiste y que ha sido ejercido también por innumerables dirigentes comunistas, socialistas y revolucionarios de mi país y de todo el mundo.

Desde la revolución de abril de 1965 no he participado, por razones conocidas, en ninguna otra lucha armada, sea guerrillera o insurreccional. Pero si lo hiciera no tendría porque negarlo ni ocultarlo, sino que me sentiría orgulloso de ese rol siempre que responda a los intereses de los pueblos oprimidos, empobrecidos y reprimidos.

El conflicto armado en Colombia dura ya 60 años y tiene profundas raíces sociales, por lo que jamás me prestare a estigmatizar, calumniar, excluir o discriminar a quienes han tomado las armas contra un Estado terrorista y opresor, enfrentados ahora a la creciente intervención militar de EEUU en ese país.

No tengo nada que ocultar.

Si debo decir que todo esto es una patraña del gobierno de Uribe y de su sucesor Juan Manuel Santos, quien desde el ministerio de las fuerzas armadas ya me hizo acusaciones similares, ambos instrumentos de guerra del Pentágono; patraña evidentemente dirigida a propiciar la agresión militar estadounidense contra el proceso liberador venezolano, a desestabilizar al gobierno de Chávez y a facilitar el plan gringo de conquista militar de la Amazonía.

De paso persigue criminalizar a los revolucionarios del continente que no aceptamos su chantaje y denunciamos su genocidio.

En mi caso es claro que procuran justificar el plan criminal colombo-estadounidense ya denunciado.

Esta es una clara señal de su reactivación, lo que denuncio ante el país y el mundo.

Narciso Isa Conde
22-07-2010
Santo Domingo, R.D.

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5/16/2010

Manuel Pérez. por Luis Alberto Nieto/Colaborador ABP Venezuela

Nacido en la provincia de Zaragoza, España, el 9 de Mayo de 1943. Desde muy joven se dedica al servicio del pueblo, se pone a la disposición de los mas humildes y mas desposeídos. Siente ese llamado de conciencia y de rebeldía, rompe con mitos y creencias que infunden burgueses para su utilización en beneficio propio.
Manuel junto a Domingo Laín y José Antonio Jiménez. Empieza su trajinar por la vida, su conciliación con los hombres y la religión, emprende su andar por Europa, impensando por Francia. Empieza su instrucción en el marxismo, la vida y el capitalismo.

Se vincula al seminario hispanoamericano de Madrid, donde se prepara como misionero y así poder venir América. Donde llama la atención y la admiración por Camilo Torres, primer sacerdote en el frente unido y posteriormente su caída en combate en la guerrilla del ELN. En Julio de 1966, se ordena sacerdote en el vaticano por el papa Paulo sexto.

Estuvo en República Dominicana de donde es expulsado en el 68, por organizar y preparar junto a José Antonio Jiménez, la lucha de los campesinos. Es así como llega a Colombia, a Cartagena. Aquí se junta nuevamente y se unen a un grupo de sacerdotes revolucionarios, donde organizan los club de jóvenes, la lucha por las personas que eran desalojadas injustamente de algunos terrenos para ampliar la pista de un aeropuerto, organizaban la comunidad, denunciaban la persecución y encarcelamiento de dirigentes comunitarios.

Nuevamente se dicta una orden un decreto contra; Manuel y José, por parte del gobernador de Bolívar. En el año 69 ingresa en la guerrilla del ELN y a mediados del 70, participa en su primer combate guerrillero, en la población de puerto Araújo, en el carare Opón, en Santander.

Su imagen de cura, de sacerdote, de guerrillero. Estará con su predica. Presente en la lucha de hoy, en la lucha de Colombia por su vida, por su soberanía, por su dignidad y contra las arbitrariedades de su clase dominante y opresora.

Manuel es verbo, es ejemplo, es palabra viva, dignidad presente que nos acompañara cada día de lucha por la nueva América, por el hombre Americano nuevo. Y cuando Hablamos de Americano o Americanos. Somos todos aquellos que habitamos esta tierra de gracia que es nuestro continente y no como se pinta en el mundo o mejor dicho como pinta la publicidad, anda Para América, vive en América, América es lo mejor, América= USA. Solo USA es América.

Manuel tu palabra, tu acción no quedara en el vació, estas vivo, ejemplo de iglesia, que iglesia somos todo, y no solo la alta jerarquía mediocre que se olvido de los barrios y de pobres y se acuerda de ellos solo para su uso conveniente del discurso político por que ahora son partido. La alta jerarquía de la iglesia esta sentada a la diestra de la oligarquía.

Por Manuel un por siempre venceremos, un saludo combatido, donde quiera que estés. Donde nos mires, donde algún día nos encontraremos. Nos encontraremos en la nueva patria que ha de venir. Mil saludos Manuel, venceremos.





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No podemos seguir luchando solos. ACIN - Colombia

"Las piernas bien firmes sobre el suelo,/ la cabeza erguida, digna,/ la mente fría y el corazón ardiente”. Bety Cariño
Nuevamente la sangre se derrama en nuestros territorios. Hoy registramos con dolor el asesinato de la guardia indígena Patricia Noscué y de la comunera Luz Edith Taquinaz, que murieron en medio de los combates realizados entre el ejército y la guerrilla en el resguardo de Tacueyo. Este hecho desgraciadamente ya se veía venir. El sonido de las balas cruzando los campos y las hélices de los helicópteros atravesando el aire son la constante que somete al norte del Cauca. La presencia militar cada vez más creciente ha convertido nuestros territorios en el escenario de ocupación perfecto que acaba con la vida de quienes estorban a las estrategias de terror de todos los grupos armados.

No podemos callarnos ni quedarnos solos. No podemos permitir que nuestros compañeros y compañeras se conviertan en los próximos mártires de nuestras luchas solitarias. Es urgente despertar las conciencias y construir una nueva vida entre todos los pueblos. No podemos ser presas fáciles de las estrategias excluyentes de los invasores y acaparadores, sacrificando la vida al luchar desarticuladamente. La tierra, los recursos y toda la vida son de los pueblos, ya no podemos vivir en un sistema en el que todavía existen los dueños, los cercos, los verdugos uniformados. Los gobiernos de nuestros países irrespetan a sus pueblos, no son soberanos porque están subordinados a las decisiones de las transnacionales. Los nuevos colonizadores que siguen desplazando, señalando, masacrando a nuestros mineros, corteros, campesinos, líderes y a todas las personas humildes, dignas y concientes que quieren vivir, comer, trabajar. Que saben que la vida plena y en armonía no tiene nada que ver con exprimirle los minerales a la tierra para acumular billetes.

La apertura de la actividad de la minería a gran escala que arrasa con los recursos naturales en nuestros territorios, corresponde al modelo canadiense que impone códigos mineros que se adaptan a las constituciones de cada país donde ya se han firmado los TLC y en los cuales se ha reforzado la militarización sin consultar a los pueblos.

Mientras estas transnacionales avanzan con fuerza en los procesos de explotación, exclusión y exterminio, los gobiernos de Colombia y Perú se esfuerzan por acelerar el acuerdo del TLC con Europa que terminará por legitimar el despojo y el sometimiento.

En cuanto a Colombia, es tan aberrante el caso de las violaciones a los derechos humanos que han sido la razón para que se cuestione desde el Parlamento Europeo y a que se condicione la firma de este tratado.



Asimismo, los mineros artesanales en Perú fueron reprimidos por las fuerzas oficiales del gobierno de Alan García, cuando salieron a protestar pacíficamente. En Ecuador, continúa la invasión a la selva de Sarayacu por parte de las petroleras para continuar con la explotación. Además, las comunidades están luchando para que no se apruebe la privatización del agua. Entonces, si todos estos atropellos suceden en nuestros países, sin todavía haberse firmado los TLC, ¿qué podemos esperar cuando esto suceda?

Sabemos lo que ocurrirá porque es lo mismo que ya está ocurriendo en nuestros territorios: amenazas, asesinatos y silenciamientos. Por el hecho de protestar, de denunciar, de querer vivir en armonía, es razón para que nos amenacen y nos señalen como antisociales indigenistas. De esta manera se inició la persecución a Bety Cariño, asesinada el pasado martes 27 de abril, quien cinco meses antes realizó una protesta frente a la embajada de Canadá por los atropellos a la comunidad y el territorio de Oaxaca, México cometidos por una transnacional minera. Nos duele el cobarde asesinato de esta compañera. Nos duele y nos hace recordar la dolorosa muerte de Salvador Allende, quien advirtió la magnitud de la invasión y expropiación que significaba la entrada de las multinacionales al continente y el principio del neoliberalismo. Asimismo, Bety hizo un llamado a todos los pueblos para que nos articulemos y no luchemos solos.

En medio del dolor también se puede ver la dignidad y la resistencia de los pueblos que se niegan a negociar con la vida. Por eso ya empezamos a construir el plan de vida de todos los pueblos. Es hermoso ver que Bolivia, un país que ha derramado tanta sangre, que ha sido explotado y excluido por el poder neoliberal, hoy nos da el ejemplo claro de decirle no a los saqueadores, a los ladrones, a los que quieren ordeñar a la madre tierra hasta dejarla sin vida.

De igual forma, en diferentes sectores de nuestro país se construyen alternativas para solucionar los problemas que se viven en las comunidades afro, campesinas, indígenas y urbanas. La falta de oportunidades para trabajar, la indigencia, el desplazamiento forzado, la militarización, la desintegración social y cultural de los pueblos, la exploración del territorio para robar los recursos naturales, son problemáticas que nos conciernen a todos.

Por eso entre los pueblos tenemos que comenzar a construir las propuestas de cambio que necesitamos. Más aún en esta coyuntura electoral en la cual quienes por décadas nos han saqueado ahora nos prometen el cambio y la justicia social que necesitamos. Sabemos que ninguno de ellos nos representa porque todos buscan su cuota burocrática para entregarle el país al capital transnacional de sus amigos y continuar con la extracción de nuestros recursos naturales.

Es el momento de despertar. Seguir el ejemplo de Bety y su mensaje de resistencia. Continuar el camino de paz en el que cayeron Patricia y Luz Edith para que sus vidas alumbren por siempre. Hacerlo por los millones de Colombianos que sólo esperan una oportunidad para vivir en armonía en sus territorios con la esperanza de sentir que en este país al menos se puede tener derecho a la vida.

Asociación de Cabildos Indigenas del Norte del Cauca
http://www.nasaacin.org

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5/09/2010

“Esto es un crimen monstruoso” DASpolítica y la fascistización de Colombia.

De hace bastante tiempo que venimos denunciando que en Colombia lo que se vive no es ni más ni menos que un proceso acelerado (y no exento de contradicciones) de fascistización. El término no lo hemos utilizado a la ligera, sino que lo hemos hecho concientes de lo que esto significa: un Estado de excepción al servicio del gran Capital, de ideología ultraderechista, el cual tiene varias características a nivel estatal (hipertrofia del ejecutivo, acorralamiento y copamiento de la magistratura, culto al jefe e identificación del Estado en una personalidad mesiánica, duplicación paraestatal de las instituciones represivas, etc.), pero siendo la principal que la policía política asume un rol central entre los aparatos del Estado [1].

Las revelaciones hechas por Juan Gossaín en su editorial en RCN radio el día 16 de Abril [reproducidas más abajo] sobre la investigación abierta por la Fiscalía en contra del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), no hacen sino constatar ciertos elementos de la estrategia global de dominio del uribismo que refuerzan precisamente nuestra convicción de que en Colombia lo que se ha abierto es un proceso de fascistización; no de fascismo consolidado, pero para allá vamos. Las revelaciones de Gossaín no son más que un bocadillo. No es sino una rápida pincelada de 6 páginas de un total de más de 300 (Gossaín menciona 166) que hoy se encuentran en poder de la Fiscalía General de la República. Y aún así, al igual que Gossaín, yo no termino de salir de mi asombro, pues aunque esto no es más que la punta del iceberg, sobrepasa en muchos sentidos lo que veníamos denunciando desde hace tiempo. Jamás pensé que llegaran a esos extremos, que pudieran ser tan metódicos y tan integrales en su estrategia de terror.

Pero ahí están los elementos de esta estrategia de terrorismo de Estado al desnudo:

# Una estrategia de guerra política total en contra de cualquier forma de oposición: de manera típicamente fascista, estamos ante un lenguaje en el que frecuentemente se incurre en términos como "opositores del Estado", planteando la imposibilidad absoluta del régimen de coexistir con cualquier forma de disenso, aún dentro del marco de la democracia burguesa o dentro del mismo Estado. Esto no corresponde, como frecuentemente se quiere hacer creer, a los extravíos autoritarios del presidente o a una debilidad de temperamento de un líder fuerte, sino que responde a una situación muy concreta y es que, para reorganizar los aparatos del Estado y superar la crisis institucional que afecta al régimen, el bloque en el poder necesita un margen amplio de "libertad" de acción. Es este marco lo que provoca la incompatibilidad entre el proceso de fascistización y las reglas normales del juego democrático burgués [2].

# Esta guerra política que se articula con el objetivo de aniquilar y destruir completamente a los miembros de toda oposición, en el caso colombiano se encarna en un frente jurídico (se insiste en la "guerra jurídica" como manera de impedir la acción de la oposición mediante la saturación de juicios y montajes), frente político (montajes para judicializar o desacreditar a la oposición por vínculos imaginarios con actores "al margen de la ley"), frente ideológico (el anti-comunismo josé obduliano traspasa todos los documentos y se convierte en el sello para atacar toda forma de disenso, sea comunista o no) y hasta podríamos decir en un frente personal (la inclusión de mecanismos en esta estrategia para destruir las relaciones sentimentales y familiares de los miembros de la oposición como manera de desmoralizarlos). Esta persecución no se limitó a Colombia, sino que llegó con sus tentáculos al extranjero (Operación Europa).

# La manipulación de la opinión pública como práctica sistemática y metódica -la estrategia del DAS habla abiertamente de "desinformar a la opinión pública" y de desprestigiar a los “enemigos del Estado” de una manera en la cual parecen darse la mano con el propagandista del nazismo alemán Goebbels, quien afirmaba que "la propaganda no tiene sino un objetivo: conquistar a las masas. Y cualquier medio que sirva a este fin es bueno" [3]. Toda la estrategia mediática del gobierno queda al desnudo con este documento, el cual revela cómo todo el aparato de seguridad del Estado se puso al servicio de la estrategia política uribista de consolidación de un Estado de corte fascista (al que llaman "corporativo").

Acá hay varios elementos que tomar en cuenta de esta estrategia de propaganda: primero, está la propaganda "indirecta", reproducida por los grupos de agentes virtuales del sistema que, posando de "ciudadanos de bien" o de "patriotas", escriben basura en todos los foros de internet de los periódicos, que montan cuentas en facebook para atacar a la oposición o para convocar a marchas pro-Uribe, que hacen páginas web fantasmas (Operación Internet); después, tenemos la propaganda "directa" del gobierno, repetida ad nauseam por todos los medios colombianos (Comunicados y Denuncias según el documento); y por último, tenemos la propaganda "por los hechos" del uribismo, es decir, la aplicación del "terrorismo", "chantaje", "falsos positivo", “amenazas”, "sabotajes", "montajes", etc. Todos los métodos son buenos, como pudimos apreciarlo en las elecciones del 2006, cuando algunos petardos y asesinatos (atribuidos a las FARC-EP, cometidos por la XIII Brigada del Ejército) hicieron la magia de aumentar el voto de Uribe. Se habla mucho de la supuesta "derechización" del pueblo colombiano, pero no deberíamos sorprendernos si consideramos que solamente durante el 2007 el Estado colombiano gastó, al menos, $12.800.000.000 en propaganda [4]. Este aparato de propaganda es fundamental para el fascismo porque, a diferencia de otras formas de Estado de excepción (dictaduras militares por ejemplo), éste reposa sobre un nivel de apoyo de masas importante, principalmente entre las clases medias de los grandes centros urbanos.

Con este documento ya es imposible no atar cabos sueltos. La perspectiva estratégica del DAS fue tan rigurosa que logró de manera bastante exitosa uno de los objetivos manifiestos en este mismo documento, “impedir la materialización de escenarios previstos por la oposición”... Es muy difícil seguir negando el rol directo que ha tenido el Ejecutivo en la verdadera cacería de brujas desatada desde el DAS [5] y que llevan a la consolidación, no solamente de un escenario de aniquilamiento de cualquier forma de oposición, sino que además, de consolidación gradual del Estado corporativo soñado por el uribismo (y el paramilitarismo), de corte fascista, que encarnara la “refundación de la patria” de la cual nos hablaba el pacto de Ralito, celebrado el 2002 entre los partidarios de Uribe y las AUC.

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Pero veamos esto en perspectiva, pues no se trata sencillamente de una estrategia diseñada por una mera “empresa criminal” sino que un plan político de fascistización calculado e implementado por fuerzas políticas muy claras y el cual ha sido de largo aliento.

El proceso político del fascismo tiene varias etapas, pero podemos nombrar por lo menos tres que son las más nítidas. Estas etapas son extraídas del estudio de las experiencias alemanas e italianas, las experiencias clásicas del fascismo, que aún cuando seamos conscientes de que la historia no se repite, no dejan de ser útiles los paralelos, siempre y cuando se consideren las particularidades propias de la situación colombiana (existencia de una tradición centenaria de violencia estatal como respuestas privilegiada a cualquier protesta social, intervención permanente del imperialismo norteamericano, existencia de una tradición derivada de la violencia estatal de respuesta guerrillera, y formación de milicias privadas como parte normal de la lucha de clases). Estas tres etapas son:

1. El fascismo como bandas de asalto anti-populares: en sus comienzos el fascismo no hace sino el papel de grupos paramilitares o parapoliciales que se dedican a acosar, agredir y quebrar las expresiones organizadas del pueblo y particularmente, de la clase trabajadora. Son frecuentes, en el campo, sus expediciones punitivas a los poblados “rojos”, los cuales ocupan ante la cómplice inercia de la “fuerza pública”. En los centros urbanos atacan a los dirigentes populares en las calles. En todo momento estos grupos son armados, tolerados, y financiados por los aparatos represivos del Estado. El objetivo de esta violencia no solamente es la agresión física, sino que la desmoralización del enemigo de clase [6].

Esta violencia tiene un fin muy específico:

"la burguesía se dedica en primer lugar a modificar la relación real de las fuerzas sobre las cuales se han fundado estas conquistas, y sólo después pasa al ataque directo de las conquistas mismas. Y esto por una razón sencilla (...): con el fin de engañar al adversario y adormecerlo, ocultándole el lugar real de la lucha de clases, y a fin de imponerle su propio terreno de lucha (...) no se trataba simplemente de anular estas conquistas, sino de ir todavía más lejos en la explotación de las masas populares." [7]

Es decir, como las conquistas sociales se sustentan en última instancia sobre la correlación de fuerzas en la lucha de clases concreta (y no como pretenden quienes aún desde la izquierda mistifican al derecho burgués como la cristalización de derechos eternos), la burguesía lo que busca primero es cambiar esa correlación de fuerzas atacando no la “conquista” o la “reforma”, sino que a la misma clase obrera que sustenta estas conquistas, a sus organizaciones y a los militantes populares, y sólo después pasa a la ofensiva abierta en contra de las conquistas: cuando la fuerza para defenderlas ya no existe.

En este proceso, el Estado, pese a las apariencias, no se desintegra, sencillamente se disloca al desplazarse el poder real de la clase dominante a instancias ajenas a los mecanismos de poder formal, es decir, de los mecanismos tradicionales del Estado como institución:

"Es cierto que el aparato represivo del Estado parece perder, durante el proceso de fascistización, su monopolio del ejercicio de la fuerza y de la violencia legítima, en provecho de milicias privadas. Sin embargo, por una parte, esto se hace en provecho únicamente de organizaciones armadas del bloque en el poder; por otra parte, no hay que perder de vista las connivencias y las relaciones entre el aparato de Estado y esas milicias, ya que es el Estado el que las arma." [8]

Y aún así, esto no es sino un proceso momentáneo; por eso no deja de llamar la atención que si hay algo que se le reconoce a Uribe por parte del espectro político colombiano (aún algunos de sus opositores) no son sus vínculos innegables con el paramilitarismo, sino el que haya supuestamente “recuperado” el monopolio del uso de la fuerza en Colombia para el Estado: es decir, que haya superado en cierta medida al paramilitarismo como el agente central de represión y haya vuelto a dar esta labor al ejército (estos mismos ilusos deploran, acto seguido, que como parte de este mismo proceso, las fuerzas del Estado hayan escalado notablemente sus actos atentatorios contra los derechos humanos). Pero como la crisis subsiste, la duplicidad de los mecanismos de represión para-estatales sigue siendo una realidad, como lo demuestra la persistencia del paramilitarismo, disfrazado bajo el mote de “bandas emergentes”. El predominio del aparato de fuerza pública por sobre el privado es solamente la prueba de que el proceso de "estabilización" del régimen ha avanzado notablemente desde los días de las CONVIVIR.

2. El fascismo, una vez que ha desarticulado a la izquierda, a los sectores populares y que ha sometido a un ataque constante a aquellas expresiones que aún desde la misma democracia burguesa se les pueda oponer, está listo para conquistar el poder político, lo cual tanto en Alemania como en Italia (y en Colombia) han hecho siempre por métodos absolutamente legales (la legalidad del ascenso al poder del fascismo es otro aspecto que lo distingue de otras formas de Estado de excepción capitalista). No debemos confundir la manera perfectamente legal en que el fascismo conquista el poder político con una “legalidad” de principios. De hecho, el fascismo solamente puede asumir “legalmente” el poder (por ejemplo, mediante una victoria electoral) gracias a la utilización de una larga lista de métodos “ilegales” en su lucha política. No es posible el ascenso al poder del fascismo o su triunfo electoral sin una fase previa de terror fascista y paramilitar, de asesinatos selectivos y expediciones punitivas, sin amenazas ni chantaje [9]. No creo que sea necesario alargarse demasiado en este asunto: cualquier persona que tenga un mínimo de conocimiento de la circunstancias que han rodeado las elecciones colombianas en las últimas décadas o de los escándalos de Uribe relacionados con su elección y re-elección (e intentos de re-elegirse otra vez), sabrá exactamente a qué nos referimos.

3. Una vez en el poder, el fascismo está en condiciones de desmantelar abiertamente la democracia burguesa y establecer un sistema de corte autoritario que permita superar la crisis de hegemonía del sistema en beneficio del gran Capital. Esto se conduce mediante el fetichismo de masas de la voluntad de un jefe que es dotado de carácter mesiánico (semi-divinidad, inteligencia superior, etc.), y el cual es identificado con el Estado y con la nación. Atacar a Uribe es atacar a Colombia; no hay opositores del gobierno sino que del Estado. Como ya hemos explicado, esto es debido a la necesidad de encontrar los mecanismos para saltarse las reglas del juego democrático burgués que dificultan la necesaria “libertad de acción” requerida por los representantes del gran Capital para dar su propia solución a la crisis (en detrimento de los sectores populares).

Esto lleva al uribismo en el poder a incurrir con frecuencia en actitudes que se podrían catalogar como “antidemocráticas” o “ilegales” –al punto que un candidato “opositor” como Mockus ha tomado la guerra a la “ilegalidad” como bandera de batalla… ¡sin cuestionarse que esa ilegalidad responde a una dinámica política y económica de fondo! A medida que el proceso de fascistización avanza, lo que sucede es el cuadro siguiente:

"El derecho (...) ya no regula: es la arbitrariedad la que reina. Lo que caracteriza el Estado de excepción no es tanto que infrinja sus reglas sino que ni aún da sus propias "reglas" de funcionamiento; en el sentido (...) de un sistema, es decir, de un conjunto que prevea -y permita prever- sus propias transformaciones. El caso es particularmente claro en lo que concierne al Estado fascista y a la ‘voluntad del jefe’ (…) El derecho ya no limita: en este sentido, pero sólo en este sentido, es en el que se puede hablar (...) de un ejercicio ilimitado del poder. Porque incluso en esta forma de Estado, el poder de la clase o fracción hegemónica está limitado por el poder de las otras clases y fracciones del bloque en el poder, asi como por la clase obrera y las clases-apoyo (...) Esto toma la forma de un derecho que ya no pone límites de principio entre lo ‘privado’ y lo ‘público’; todo cae virtualmente en la esfera de intervención estatal". [10]

Cualquier parecido con la realidad colombiana no es mera coincidencia. Lo que escapa, frecuentemente a una izquierda que fetichiza la Constitución como si fueran las Tablas de Moisés, es que se olvida que la única fuerza que puede limitar al fascismo no son ni las denuncias internacionales, ni la ley, ni la estridencia en demandar apego a la Constitución. Como dicen los haitianos, la Constitución es de papel y las bayonetas son de fierro. Lo único que puede mantener a raya al fascismo y derrotarlo, eventualmente, es solamente la lucha de clases, es decir, la fuerza organizada que el pueblo sepa imponer en las calles, mediante la lucha y la acción directa. Ese es el único límite al ejercicio aparentemente “ilimitado” del poder del fascismo.

**********

A la luz de una comprensión del proceso político de fascistización según la experiencia histórica, podemos entender que el ascenso del uribismo al poder no es concebible al margen del contexto de crisis de hegemonía abierto desde la década de los '80 en Colombia y al margen de la estrategia de guerra sucia desarrollado por el paramilitarismo de manera decidida desde ese momento histórico (marcado por la irrupción de la burguesía mafiosa). Ha habido un proceso de exterminio de las fuerzas populares sistemático desde los '80, acelerado desde el '94, el cual es el que pavimenta el camino al ascenso del uribismo al poder (a su control hegemónico sobre el Estado), momento en el cual recién se deciden a atacar abiertamente la Constitución de 1991. El “escándalo” del DAS, por llamarlo de alguna manera, no es sino el último eslabón de un proceso complejo, prolongado e integral de fascistización en Colombia.

Ahora bien, todo este proceso político se encuentra, en el caso colombiano, de la mano de una estrategia global contrainsurgente: es míope el pensar que esta estrategia fue una escapada "paralela" a la política de "Seguridad Democrática", la cual ninguno de los candidatos presidenciales se cansa de alabar (aún cuando haya alguno que critique los "excesos" o que la complete con énfasis en más o menos educación para el pueblo). La estrategia de profundización del conflicto militar no es sino la contracara de la persecución política del DAS, ya que ambos constituyen maneras de consolidar el engranaje autoritario del Estado. Es por ello que el tema del conflicto social y armado en Colombia hoy merece una reflexión profunda por parte de los sectores del movimiento popular, ya que este tema es indisociable del escándalo desatado por el DAS. Y es en este punto, precisamente en el énfasis en la solución militar, en el cierre de espacios de negociación política, en el cual todos los candidatos se dan la mano [11]. Y ahí reside el peligro más grande de esta hora, que es que en las próximas elecciones lo que se legitime sea el "uribismo sin Uribe".

El proceso de fascistización está bastante avanzado y constituiría un error el pensar que este será derrotado en las urnas o que las elecciones provocarán un cambio fundamental de la estructura social-política colombiana. Ese cambio solamente puede ser hecho por un pueblo movilizado, consciente y en lucha. Es en las calles en donde realmente se puede torcer a este proceso de fascistización que está demasiado avanzado como para que aún el administrador de mejores intenciones pueda hacer mucho por revertirlo desde la Casa de Nariño. La fuerza del fascismo está en esta estructura siniestra parapolicial y paramilitar que va muchísimo más allá de la estructura del DAS, que se multiplica todos los días con soplones y sapos (no por nada es que Gossaín exclama " quién intentó convertir esto en una nación de espías"), pero sobretodo, en los grupos sociales que lo mantienen: el gran Capital nacional y extranjero que se benefician de él. Y el conflicto social y armado (insisto en lo social) es el canal mediante el cual se ha desarrollado, se ha impuesto, se ha forjado un estado de excepción permanente, mediante el cual se ha instituido una forma de acumulación de Capital mediante el saqueo abierto y el desplazamiento forzado. Por eso insisto, lo que está ocurriendo con el DAS no puede disociarse, como se maneja en el discurso público de gran parte de la oposición, de la política de seguridad democrática y de la solución militar al conflicto.

Acá no estamos ante hechos de corrupción individuales ni ante meros "actos" deplorables: estamos ante una estrategia integral, coherente, metódica, sistemática.

Por eso es necesario insistir que las llaves para revertir este estado deplorable de cosas recae única y exclusivamente sobre la movilización popular. Aún cuando las investigaciones y los procesos judiciales respectivos deban avanzar, y aún cuando debamos también pugnar porque nada de esto quede en la impunidad, no cambiará nada sin la movilización y articulación decidida de las fuerzas populares en un proyecto autónomo. Esto no es un caso puramente judicial, esto es un proyecto político y debe ser combatido en ese terreno. Lo demás es palabrería hueca.

Gossaín bien lo dice: el cáncer no se cura con mejorales. Quizás él mismo no sea conciente de las implicancias últimas de sus frases, pero eso no resta validez a ellas. Por eso el movimiento popular no debe hacerse falsas ilusiones con las elecciones, independientemente de los escenarios que puedan abrirse con ellas, pues en última instancia lo que decide es la lucha.

José Antonio Gutiérrez D.
23 de Abril, 2010


[1] Poulantzas, Nicos “Fascismo y Dictadura”, Ed. Siglo XXI, 2005, p.393. Este Estado de excepción, dicho sea de paso, es respuesta a una crisis de hegemonía (y consecuentemente ideológica) propia de la institucionalidad capitalista. Ver también un artículo previo que escribí sobre la Red de Informantes Universitarios de Uribe http://www.anarkismo.net/article/15844

[2] Poulantzas, op.cit., pp.380-381.

[3] Guerin, Daniel “Fascism and Big Business”, Monad Press, 1973, p.71.

[4] http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/maria-teresa-herran/columna-escarbando-16

[5] http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=986575

[6] Guerin, op.cit., pp.102-105.

[7] Poulantzas, op.cit., p.158.

[8] Poulantzas, op.cit., pp.396-397.

[9] Guerin, op.cit., pp. 113-122.

[10] Poulantzas, op.cit., pp.380-381.

[11] http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/eduardoposadacarb/la-seguridad-en-las-elecciones_7649307-1


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Editorial de Juan Gossaín en RCN Radio, 16 de abril de 2010

Confieso que no termino de salir de mi perplejidad y de mi asombro con cada nueva revelación que se hace de la investigación, ahora en manos de la Fiscalía General, sobre el tema que el pueblo colombiano conoce de las chuzadas, como el tema de las chuzadas telefónicas del DAS, y que en realidad no es más que un acto de espionaje y de violación a la intimidad de la vida de las personas. ¡No salgo de mi asombro! Cada día el asunto es peor y más repugnante y más grave. Miren ustedes, mi admirado compañero Antonio José Caballero, con su tesonera labor de reportero ha obtenido fotocopia de algunas de las páginas de los documentos que las autoridades de la Fiscalía encontraron al allanar algunas oficinas del DAS, especialmente las oficinas donde estaban los equipos de intercepción, de espionaje, los equipos de control. Los documentos que ha obtenido Caballero aquí los tengo en mi mano, aquí están, esto es monstruoso, esto es un crimen monstruoso. Quién lo cometió, quién lo ordenó, quién lo estimuló o lo patrocinó o lo calló o lo encubrió, eso es lo que la justicia está intentando establecer.

Pero a mí no me cabe duda de la monstruosidad de esto. Los documentos hablan por sí solos. Terrible ironía, terrible y dolorosa ironía, sabe cuál, en la parte superior izquierda de cada hoja decomisada en el DAS, incautada en el DAS en estos allanamientos, en la parte izquierda, en la parte de arriba aparece el escudo de Colombia con la leyenda “Libertad y orden”. Yo me sentaría a reírme si no fuera porque estas cosas dan ganas de llorar. “Libertad y orden”, imagínese usted, “Libertad” sobre todo. Y a la derecha, en el otro ángulo, también arriba, cada documento tiene el sello del DAS, el escudo del DAS. Voy a permitirme leerles a ustedes algunos de estos documentos, de estas páginas que ha logrado obtener Antonio José. Las voy a leer textualmente, porque hablan por sí solas. Son tan terribles que son elocuentes. Oiga esto:

“Operaciones: Amazonas, Transmilenio, Bahía: Estrategia: Desprestigio medios de comunicación, encuestas, chat. Calles: Distribución de panfletos, grafitis, volantes, afiches, libros. Creación de páginas web, comunicados, denuncias, montajes”. Luego dice: “Sabotaje: terrorismo, explosivo, incendiario, servicio público, tecnológico. Presión: amenazas y chantaje.”

Ese es uno de los documentos, oigan otro. “Desinformar a la población que se encuentra a favor de los detractores del gobierno. Generar división al interior de los movimientos de oposición. Impedir la materialización de escenarios convocados por la oposición. Transbordo ideológico”.

Luego otro documento, también decomisado por la Fiscalía en el allanamiento al DAS. “Departamento Administrativo de Seguridad. Dirección General de Inteligencia Subdirección de Operaciones. Libertad y orden. Junio de 2005. República de Colombia.

Amazonas –el nombre de una de las operaciones según dije al comienzo –. Objetivo general: Promover acciones en beneficio del Estado para las elecciones del año 2006. Blancos: Partidos políticos opositores al Estado, Corte Constitucional. Frente Social y Político, Carlos Gaviria Díaz: Generar vínculos con ONT-Farc. Partido Liberal Colombiano, Piedad Córdoba: Generar vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia. Horacio Serpa Uribe: Generar vínculos con el ELN. Polo Democrático Independiente, Gustavo Petro: Generar vínculos con las Farc. Antonio Navarro: Generar vínculos con el M19 y el narcotráfico. Wilson Borja: Generar vínculos con infidelidad sentimental. Samuel Moreno: Demostrar relación con desfalcos financieros”.

Estoy leyendo algunos documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación en las oficinas del DAS. Hay otro que dice: “Corte Constitucional: Jaime Córdoba Tribiño, Humberto Sierra, Jaime Araújo Rentería, Clara Inés Vargas Hernández, Tulio Alfredo Beltrán Sierra: Desprestigio, presión y sabotaje.

Luego la otra operación: Transmilenio: Objetivo general: Neutralizar las acciones desestabilizadores de las ONG en Colombia y en el mundo. Objetivo específico: Establecer vínculo con organizaciones terroristas en busca de su judicialización. Casos: En desarrollo: Proyecciones:

Operación Imprenta: Impedir la edición de libros E.A y otros. Estrategias: Sabotaje y presión. Acción: Servicios públicos, camiones de distribución, amenazas, guerra jurídica.

Operación Halloween –a mí no me cabe duda de que esto lo hicieron unas verdaderas brujas –. Objetivo: Concientizar a la población sobre la realidad de la ideología comunista. Estrategias: Desprestigio. Acción: Publicación de libro 10.000 ejemplares, entregados 7.620. Proyecciones: Internet, 4 mil ejemplares, creación página web.

Operación Arauca: Objetivo: Establecer vínculos entre CCAJAR y ELN. Estrategia: sabotaje. Acción: intercambio mensaje con cabecilla ELN, el cual será encontrado en allanamiento –es decir, siembra de documentos falsos –.

Otra: Operación intercambio: Objetivo: neutralizar influencia en Corte Interamericana de Derechos Humanos, Costa Rica. Estrategias: desprestigio y sabotaje. Acción: alianzas servicios de inteligencia extranjeros, comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica.

Operación Europa: Neutralizar influencia en sistema jurídico europeo, Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Gobiernos nacionales. Estrategias: desprestigio. Acción: comunicado y denuncia, páginas web, guerra jurídica.

Operación Risaralda: Objetivo: generar división entre altos funcionarios de Redepaz, Ana Teresa Bernal. Estrategias: investigación operativa, desprestigio y sabotaje. Acción: comprobar actividades ilícitas de funcionarios Redepaz para obtener prebendas económicas por obtención de acilo político”. Me permito recordarle, entre paréntesis, al bárbaro que hizo esto, que asilo se escribe con s, por lo menos. “Comunicados: desvinculación del esquema de protección del DAS.

Operación Internet: Objetivo: generar controversia a cerca, en torno, a las ONG. Estrategias: desprestigio. Acción: emisión de comunicados a través de las páginas Corporación Verdad y Justicia y Servicio Colombiano de Información y Estadística para la Prevención del Conflicto”.

Y el último de los documentos obtenidos por Caballero, es decir, los documentos que fueron decomisados por la Fiscalía General de la Nación, que lleva el proceso de las chuzadas cuando allanó las oficinas del DAS, dice: “Operación extranjeros: Objetivos: neutralizar la operación de ciudadanos extranjeros que atentan contra la seguridad del Estado. Estrategias: investigaciones operativas, desprestigio y presión. Acción: deportación, comunicados y denuncias”.

Esto es una prueba de 6 páginas de las 166 que decomisó la Fiscalía en el allanamientos del DAS. Esto es escuetamente lo que dicen esos terribles y monstruosos documentos.

Son las 7 y 22. Divulgados esos documentos, permítanme ustedes, ya que estamos en la sección de mi editorial, y digo mí editorial porque no me compromete sino a mí, a nadie más. Mis opiniones me comprometen a mí, déjenme decir lo siguiente: esto no son chuzadas, esto es el espionaje más horrendo y asqueroso y repugnante del mundo, con atentados terroristas, como dice ahí, inclusive atacando camiones que reparten libros, con desprestigios de las personas, con ataques a sus familias. Esto no son chuzadas, señores, esto es muchísimo más grave que eso. Esto es un plan de un organismo del Estado para acabar con el país, eso no es más, lo que dice ahí es eso. Quién le dijo al DAS, quién les dijo a los funcionarios del DAS que el gobierno y el Estado son lo mismo. Por ejemplo, aquí dice: “Establecer vínculos con delincuentes de parte de los opositores del Estado”. No. En una democracia la gente tiene derecho a oponerse al gobierno, sea cual sea el gobierno. Quién le dijo al DAS que aquí hay delito de opinión o el delito de discrepar o el delito de disentir del gobierno. Quién les dijo que uno puede ir al colegio de los niños a perseguir a los hijos de los opositores. Quién le dijo que uno puede acostarse en este país y no amanecer en su cama porque a la media noche sin proceso, sin justicia, sin pruebas, sin una orden judicial, aparecen a cogerlo a uno en su casa. Quién les dijo eso.

No solo los colombianos, no solo le estamos pidiendo a la Fiscalía, a la Corte Suprema o todo el sistema judicial, no solo estamos pidiendo que nos digan quién hizo esto, quién lo ordenó, quién lo aprobó, quién lo llevó a cabo, quién, conociendo lo que el DAS estaba haciendo, se volvió encubridor de esto y no lo denunció ante las autoridades. No solo lo pedimos, lo exigimos. Los colombianos tenemos derecho a saber quién fue el que convirtió al país en un Estado de policías y terroristas del Estado, quién intentó convertir esto en una nación de espías, quién fue el que concibió el macabro plan de convertir a opositores reales o imaginarios como si fueran delincuentes, quién, quién está detrás de esto. ¿Tres detectives del DAS? No me hagan reír, hombre. Queremos y necesitamos y exigimos saber que esto llegue hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga. Miren, el cáncer no se cura con mejorales, dice el pueblo, esto lo que necesita es una alta operación de cirugía, esto no se cura con analgésicos.

Queremos saberlo, porque queremos saber si el DAS es una institución respetable del Estado o es una cueva de bandidos. Esto no lo hacen sino los bandidos, perseguir a los demás, poner bombas para hacer creer que fue la oposición, como ellos la llaman, perseguir adversarios, intentar manipular las elecciones, como lo dicen ahí mismo los documentos del DAS que acabamos de leer. Yo no sé si el país tenga, como yo, la indignación que estoy sintiendo, pero por lo menos a título único como si estuviera aquí clamando en el desierto pido, exijo, como ciudadano colombiano, porque ese es mi derecho, que me digan quién hizo esto. Quién lo hizo, quién lo planeó, quién lo concibió, quién lo escribió, quién lo llevó a cabo, quién lo aprobó, qué funcionario del Estado, sea quien sea, sabiendo que el DAS los estaba cometiendo estos delitos, no los denunció o no hizo nada por impedirlo. Eso es lo que queremos saber. Vuelvo y repito con San Juan el Evangelista cuando tenía apenas 24 años, era casi un niño el Evangelista cuando escribió esos textos magníficos, repito con él: “Conocer la verdad, porque solo la verdad nos hará libres”.

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http://www.rcnradio.com/audios/editorial-de-gossa-n/13-...l-das

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