El golpe de Estado en Paraguay puso en evidencia los cambios en la relación de fuerzas en la región sudamericana. La respuesta de Brasil de acelerar el ingreso pleno de Venezuela al Mercosur es un mensaje a Estados Unidos. Cuando el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva le dijo a Hugo Chávez tu victoria será nuestra victoria, estaba siendo fiel al libreto de la mayor y más sólida alianza sudamericana, la alianza estratégica entre Brasil y Venezuela.
Cuando Lula llegó al gobierno en 2003 se produjo un salto cualitativo en las relaciones bilaterales. En 2005 se definió la Alianza Estratégica Brasil-Venezuela y en 2007 comenzaron los encuentros presidenciales trimestrales, que se prolongaron hasta 2010, para profundizar la alianza que incluye la integración de infraestructura y la complementación productiva que va más allá de las alianzas clásicas, incluyendo la otra alianza estratégica que tiene Brasil en la región, con Argentina.
Uno de los principales resultados es un fuerte aumento del comercio. De los 800 millones de dólares que intercambiaban en 2003 se pasó a 5 mil millones en 2011. Además estrecharon vínculos institucionales con asesorías en políticas públicas, cursos de formación que incluyeron la instalación del prestigioso centro de pensamiento e investigación IPEA (Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas) y Embrapa (empresa estatal de investigación agropecuaria) en Caracas.
La decisión de mayor peso estratégico fue la sustitución de uno de los ejes de integración de la IIRSA (Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana), el Escudo Guyanés, por el Amazonia-Orinoco, donde se implementan proyectos de desarrollo integral que son el paradigma brasileño de cooperación sur-sur, como señala el IPEA. Entre las acciones definidas figura la integración del sistema de transporte terrestre, fluvial y aéreo, la integración energética eléctrica y la posible construcción del postergado Gasoducto del Sur para interconectar Venezuela, Brasil y Argentina.
La finalidad consiste en establecer la interconexión de las cuencas del Amazonas y el Orinoco y la formación de un espacio económico común en el norte de Brasil y el sur de Venezuela, uno de importancia geoestratégica según el relatorio del IPEA de mayo de 2011. El análisis destaca la cantidad y calidad de los recursos que posee la región, entre los que incluye biodiversidad, cuencas hidrográficas, energía y mineral de hierro, entre otros, que despierta diversos intereses y enfrenta una creciente complejidad de actores.
Por último, el estudio apunta que el eje Amazonia-Orinoco crea una nueva frontera de aproximación de Brasil con los países de la cuenca del Caribe en un contexto en que la política externa para la integración regional amplía su área de actuación de América del Sur hacia otras regiones de América Latina y del Caribe. La nueva frontera aparece ligada a la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, impulsada por Brasil en el mismo periodo.
En un lenguaje indirecto los estrategas brasileños insinúan las razones de fondo de esta alianza. Venezuela es la primera reserva de petróleo del mundo, la tercera de bauxita, la cuarta de oro, la sexta de gas natural y la décima reserva de hierro. En el estado brasileño de Roraima, fronterizo con Venezuela, están las mayores reservas de oro, niobio y estaño del mundo, además de importantes yacimientos de torio, cobalto, molibdeno, diamantes y titanio, según el Inventario Mineral del Escudo Geológico de Roraima, realizado por el Ministerio de Minas y Energía en 2003.
Pero lo más importante es que esa región alberga los mayores yacimientos de uranio del mundo, compartidos por Brasil, Venezuela y la Guayana Esequiba, zona en disputa desde 1966 entre Venezuela y la República Cooperativa de Guyana, ex Guayana Británica. Desde 2009 empresas canadienses explotan yacimientos de uranio en esa región, algo que no es visto con buenos ojos por Caracas y Brasilia.
La alianza estratégica tejida bajo el gobierno de Lula busca darle mayor densidad económica, demográfica y política a una de las zonas de mayor importancia geoestratégica del continente. En primer lugar, se trata de una alianza integral, que aborda desde la integración productiva en agroindustria, construcción civil, minerales y metalmecánica, que pasa por la cooperación entre las zonas francas de Manaos y Puerto Ordaz, hasta la infraestructura y la formación de cuadros.
Brasil está contribuyendo a promover el desarrollo industrial de Venezuela para que disminuya su dependencia de las exportaciones de petróleo, de las importaciones de 70 por ciento de los alimentos que consume y de la mayor parte de los productos industrializados, a través de la articulación de las cadenas productivas de ambos países.
En segundo lugar, fortalecer a Venezuela y ocupar la zona fronteriza es una respuesta al Plan Colombia (o sea al Comando Sur), cuya zona de expansión natural es precisamente la Amazonia y, de modo particular, la cuenca de los ríos Orinoco y Amazonas, además de la región andina.
En tercer lugar, Venezuela tiene una fuerte relación económica con China y se abastece de armamento ruso, pero ninguno de esos vínculos es excluyente respecto de su alianza con Brasil. Las multinacionales brasileñas de la construcción, como Odebrecht, realizan importantes obras en Venezuela y a través de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) se trabaja en proyectos de equipamiento militar.
Se acercan tiempos turbulentos. Una muestra son las declaraciones de Evan Ellis, del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, adjunto al Pentágono, sobre las relaciones sino-venezolanas: “En la era de la globalización, tener como consejeros a banqueros chinos es el equivalente de tener consejeros militares de la Unión Soviética en Cuba y Nicaragua durante la guerra fría” (Miami Herald, 9/7/12). ¿Será por eso que militares brasileños celebran el ingreso de Venezuela al Mercosur, a la que consideran la primera línea de defensa de Brasil? (Defesanet, 25/6/12).
7/27/2012
La alianza estratégica Brasil-Venezuela. Raúl Zibechi
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SAN MARTIN: UNA ESTATUA ESTÁ BIEN, PERO LAS IDEAS SON LO IMPORTANTE.
Ricardo Jimenez A.
“Creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos” - José de San Martín
Más allá del debate suscitado por el Perú oficial en torno a las consignas pintadas por jóvenes manifestantes en la estatua a José de San Martín en el centro de Lima, para quienes se solicita una pena de cárcel de hasta cinco años, el hecho es una buena oportunidad para ponerse por encima de los intereses políticos inmediatos y pensar lo importante, lo estratégico, lo formador, conocer y reflexionar sobre quién era y cuáles eran las ideas y prácticas de este personaje histórico, cuyos filos, como se verá, “aún cortan y ensartan”.
Puede ser de interés para quienes honestamente no quieran caer en lo que un cantor popular latinoamericano describía diciendo que “las oligarquías llevan flores a la tumba de los patriotas independentistas cada año, pero para asegurarse de que estén bien muertos”. El desconocimiento y la tergiversación de sus ideas y prácticas, o como ocurre ahora su reducción únicamente a un silencioso monumento de piedra y metal, son precisamente las formas de mantenerlos “bien muertos”.
“Indio”
Aunque el Perú oficial repite algo que es cierto, que San Martín fue importante consolidador de la independencia colonial del Perú, mantiene un silencio sepulcral sobre el hecho fundamental de que fue también precursor de la justicia social para las castas “pardas”, las dominadas, excluidas y despreciadas de ese entonces: afro descendientes, indígenas, y todos sus mestizajes. De manera que eliminó las esclavitudes, servidumbres, encomiendas, mitas, yanaconazgos, e inquisiciones, estableciendo la restitución de tierras indígenas y las escuelas públicas para ellos, llegando incluso su ministro Bernardo Monteagudo a entregarles el poder en milicias policiales, con el escándalo y la oposición de nobles, oligarcas, estancieros, altos comerciantes del puerto y jerarcas eclesiales, quienes finalmente derrocaron y más tarde asesinaron al ministro, y obligaron con ello a la renuncia y el exilio de San Martín.
Hubo razones biográficas para ello. San Martín fue un criollo educado en Colegio de nobles de España, pero pobre, nacido en zona indígena, Yapeyú, y peor aún “moreno”, de fenotipo indígena, por lo que se le reputaba de ser ilegítimo, y sus enemigos le llamaban “indio”, “mestizo”, o “mulato”, con la intención racista de ofenderlo. Pero él toma el nombre de “Lautaro”, el más genial de los jefes militares mapuche, para su Logia conspirativa. Y en ella, para castigar a los que la traicionaran, retoma la pena que los incas daban a los violadores del “acllahuasi”, la casa de las vírgenes del sol, quemar al culpable y esparcir sus cenizas. En septiembre de 1815, se reúne en el Fuerte San Carlos, zona indígena de frontera argentino chilena y parlamenta con los jefes pampas, pehuenches y mapuches, sumándolos a la causa anti colonial. Allí les dice orgulloso: “Yo también soy indio”. En 1819, enfrentando en Mendoza la inminencia de una muy superior ofensiva militar realista, y careciendo de todo tipo de recursos y pertrechos, escribe: “La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos... cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada”.[1]
Marcó del Pont, jefe realista colonial en Chile, al firmar una comunicación para él, antes de la campaña de los Andes, se ríe diciendo a su emisario: “yo firmó con mano blanca, no como San Martín, que la suya es negra”. Más tarde, vencido y prisionero el arrogante español, al ofrecer su espada en rendición, San Martín, ironizando contra su racismo la superioridad del mérito militar, le contesta: “venga esa mano blanca, y deje V.E. su espada al cinto, donde no puede causarme ningún daño”. En el Congreso revolucionario de Tucumán de 1816, donde se declara formalmente la independencia Argentina, se presenta, avalado por San Martín, la propuesta del “Incanato Unido de Sudamérica”, con el hermano de Túpac Amaru II, Juan Bautista, único veterano sobreviviente de la insurrección, como Inca.[2] Al salir con la expedición libertadora del Perú desde Chile, en sendos “Manifiesto” y “Proclama” a los peruanos, escritos con el chileno Bernardo O’Higgins, llaman a “los hijos de Manco Capac… a sellar la fraternidad americana sobre la tumba de Tupac Amaru”. Los documentos son escritos en “dos lenguas”, la versión quechua empezaba así: “Llapamanta acclasca José de San Martín sutiyocc…”.[3]
Entre las primeras medidas de su corto gobierno limeño, estarán las aboliciones de todas las formas de servidumbre y esclavitud indígenas, así como la “libertad de vientres” para los esclavos negros, haciéndose libertad absoluta, si combaten en las filas revolucionarias. Crea la tan incomprendida y calumniada “Orden del Sol”, inspirada en la memoria ancestral andina, y destinada a proteger con pensiones de por vida y hereditarias a los más destacados patriotas y sus familias, que habían sacrificado su vida y fortunas por la causa revolucionaria, de la venganza oligárquica que, finalmente, sí condenó a la miseria y el olvido a Manuela Sáenz, Simón Rodríguez, Juana Azurduy y tantos otros. Era además una medida simbólica revolucionaria para remplazar el privilegio nobiliario y del dinero por el del mérito en la causa libertaria. Bartolomé Mitre, historiador y presidente de Argentina, organizador de la república oligárquica, etnocida y centralista, y declarado enemigo y calumniador de San Martín y Bolívar, se escandaliza de la medida por considerarla propia de indígenas y peor aún... por incluir a las mujeres: “Como complemento de ese plan de aristocracia indígena, hizo extensivos a la mujer sus honores y privilegios”.[4]
El único premio que acepta y conserva a lo largo de su lucha revolucionaria será el “escudo de los Pizarro”, símbolo de 500 años de dominación, que le otorga la municipalidad de Lima, y lo llevara con orgullo a su pobre exilio en Francia, como justiciera venganza sobre los genocidas, traidores y asesinos de Atahualpa. Tras su muerte en 1850, testamentó la entrega del escudo al gobierno de Perú. Y así se hizo en una sencilla ceremonia en la embajada peruana en Francia. Asisten a ella destacados patriotas de varios países latinoamericanos. Entre ellos, el colombiano José Torres, quien seis años más tarde escribirá su famoso poema antimperialista: “Las dos Americas”.
Radical
En su época y circunstancias, fue un radical. Decidido independentista, hace campaña para terminar con las vacilaciones de los patriotas argentinos que aún no se resignaban al paso libertario definitivo, la declaración de independencia. La que finalmente se logra en 1816. "¿Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra independencia? ¿No es una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener pabellón y cocarda nacional, y por último, hacerle la guerra al soberano de quien se dice dependemos… Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, puesto que nos reconocemos vasallos… Si esto no se hace, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo la soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero soberano, es decir, al rey de España" (1816).
En la proclama al Perú con la que comenzó su lucha en ese país, lanzó su inequívoco y significativo primer mensaje a la nobiliaria y aristocrática Lima: “El primer título de nobleza fue siempre el de la protección dada al oprimido”. Consecuentemente, ya en el gobierno, abolió, “por atentatorios a la naturaleza y a la libertad”, la servidumbre de los indios, encomiendas, mitas, y yanaconazgos. También la esclavitud, la inquisición, la censura previa a la imprenta, los azotes en las escuelas y las torturas en las cárceles. Creó una Biblioteca pública a la que donó todos sus libros. Instauró la división de poderes y las garantías individuales. Y todo lo hizo a pesar de estar con los recursos del Estado exhaustos por la guerra, y con las familias notables limeñas en su contra, ya sea por realistas, por disgusto con los sacrificios de la guerra, por odiar sus medidas de justicia social, o por exacerbado chovinismo localista, ligados egoístamente a la primera economía global a través del puerto del Callao y por tanto enemigos del “proteccionismo” soberano y suramericanista del gobierno de San Martín.
Junto con abrir el comercio rompiendo el monopolio absolutista español, declara: “todos los artefactos que directamente perjudican a la industria del país, como son: ropa hecha, blanca y de color, cueros curtidos (sigue una larga lista)... pagarán el duplo respecto de los derechos señalados en los artículos 6, 8 y 9 (Reglamento provisional de Comercio. 28 de septiembre de 1821. Art. 10°). Se protege especialmente a los licores y azúcares. En cambio, se libera de impuestos a las herramientas necesarias para el desarrollo económico (Art. 11°) y se establece un impuesto menor preferencial a los barcos de transporte comercial si son peruanos, chilenos, colombianos o argentinos. Se crea una estratégica “Dirección General de Minería” de carácter estatal. Entre muchas otras medidas del mismo tenor.[5]
Las más odiadas, sin embargo, por la oligarquía limeña fueron sus medidas de justicia social e inclusión hacia las “castas pardas”. Eliminación de los tributos y la servidumbre de los indígenas, bajo pena de expatriación de los infractores (27 de agosto de 1821); abolición de la esclavitud, a través de la “libertad de vientres” (12 de agosto de 1821) y por ingreso al ejército revolucionario (31 de enero de 1822); la compra y préstamo de plata, por parte del Estado para combatir la usura de prestamistas contra los estamentos más pobres; abolición de la inquisición y los castigos corporales; decreto de la libertad de expresión y prensa (13 de octubre de 1821); fundación de la Biblioteca Nacional, Escuela Normal para profesores y Escuelas primarias para todos; Decreto de protección de restos arqueológicos ancestrales, y especial difusión de la “cultura incaica y pre incaica como cultura autóctona americana”; entre muchas otras. La más radical de las cuales fue la creación, por parte de su ministro Monteagudo de las milicias policiales de negros e indígenas, que horrorizó a los aristócratas racistas limeños. [6]
Frente al poder económico
Él, que lo dio todo por la libertad de América, sentía repugnancia por las oligarquías del poder económico y su afán de lucro que les impedía todo compromiso real con la causa de la independencia, la justicia social y la unidad continental, para cuyo soporte más de una vez les expropió los bienes. "Es llegada la hora de los verdaderos patriotas… ni es tiempo de exhortar a la conservación de las fortunas o de las comodidades familiares. El primer interés del día es el de la vida: este es el único bien de los mortales. Sin ella, también perece con nosotros la patria. Basta de ser egoístas… A la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos… Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad… Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de esta provincia por la generosidad… Cada uno es centinela de su vida" (1815).
Tras su triunfo sobre los colonialistas españoles en Chile, la oligarquía santiaguina en pleno le otorga el “premio” de una fortuna en dinero. San Martín entendiendo que se trata de un soborno elegante para comprarlo como servidor de sus intereses, lo acepta y agradece, pero en el mismo acto lo dona íntegramente para construir la primera biblioteca nacional que aún hoy sigue abierta al pueblo chileno en el centro de Santiago.
Muerta su joven esposa de enfermedad, San Martín se dedica a cuidar su pequeña hija. Renuncia a toda intervención política y militar, ya sea en Argentina, donde se traslada, o en Perú. Desterrado, finalmente, de Argentina, Chile y Perú, los países que había liberado, se exilió en Europa. Murió, como Belgrano, como Bolívar, como Artigas, como Manuela Sáenz, como Juana Azurduy, solo, en la pobreza y la calumnia.
Frente a la represión al pueblo
Estando en Chile en preparación de la expedición libertadora del Perú, el gobierno argentino le exigió regresar para reprimir a las provincias argentinas descontentas con el abuso del centralismo de Buenos Aires. En respuesta, escribió: “El general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos”.
En reacción, el gobierno argentino le exige entregue el mando del Ejército de los Andes al que considera propio y ordena regresarlo a Argentina desde Chile. Ante ello, San Martín hace llegar un informe de los hechos, leído a todos los oficiales del Ejército, donde además renuncia. Unánimemente, éstos lo confirman en el mando y en el plan continental, sentenciando: "la autoridad que recibió el general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país no ha caducado ni puede caducar, pues su origen, que es la salud del pueblo, es inmudable" (2 de abril. 1919). Continuará entonces su lucha sin el respaldo de ningún estado.
Frente a los monumentos
Los monumentos más venerados de su época eran las iglesias. Falto el artesanal ejército de los Andes de pertrechos militares, San Martín mandó a expropiar las campanas de las iglesias y fundirlas para hacer balas y cañones, los cuales hizo cruzar, con toda clase de aparejos, por las montañas nevadas. El sacerdote franciscano Luis Beltrán, cuyo patriotismo lo llevó a ser capellán militar rebelde, y cuyos conocimientos de ciencias exactas, naturales y mecánicas lo convirtieron en Jefe del parque de artillería, al mando de 700 hombres, en el Ejército de los Andes, comentó: “Quiere, el general San Martín, alas para los cañones, pues las tendrán”. La iglesia oficial condenó esta falta de respeto a los monumentos y herejía contra el símbolo del dogma. Así predicaba en los púlpitos de Chile el fraile Zapata en 1816: “…herejes detestables, abortos del infierno, enviados de Satanás, individuos sedientos de sangre y robo… no han de llamarle al caudillo rebelde ‘San’ Martín, porque no es santo, sino Martín a secas…”.
Frente a la oligarquía limeña
Cuando el Congreso peruano, encabezado por el patriota José Sánchez Carrión, llama a Bolívar para terminar la guerra de independencia, ante las indecorosas traiciones del sucesor de San Martín, José de la Riva Agüero, éste escribe a San Martín, pidiéndole que regrese al Perú a enfrentarse a Bolívar.[7]
De la Riva Agüero fue uno de los líderes del llamado “partido peruanista”, chovinista y localista, finalmente constructor de la república oligárquica peruana, centralista, excluyente y racista; y fue uno de los impulsores de la calumnia histórica contra Bolívar y San Martín, lo cual sirve de criterio objetivo para despejar toda duda de la convergencia programática libertaria y justa de los dos grandes líderes revolucionarios patriotas. De la Riva Agüero es, en suma, un perfecto representante de la aristocracia limeña. San Martín le respondió: “Al ponerme usted semejante comunicación, sin duda alguna se olvidó que escribía a un general que lleva el título de fundador de la república del país que usted, sí... que usted solo, ha hecho desgraciado... ¿cómo ha podido usted persuadirse que los ofrecimientos del general San Martín... fueron jamás dirigidos a un particular, mucho menos a su despreciable persona? Dice usted iba a ponerse a la cabeza del ejército... ¿y habrá un solo oficial capaz de servir contra su patria, y más que todo a las ordenes de un canalla, como usted?... Basta, un pícaro no es capaz de llamar por más tiempo la atención de un hombre honrado...”.[8]
· Por Ricardo Jimenez A., sociólogo chileno, residente en Perú. ricardojimenez006@gmail.com
[1] San Martín, José de. Proclama del 27 de julio de 1819. En: Comisión Nacional del Centenario. Documentos Archivo general san Martín. Buenos Aires, Argentina. Coni Hermanos. 1910. 12 Volúmenes. Tomo II, Pág. 42.
[2] El genio político de San Martín. Kraft. Buenos Aires, Argentina. 1950. Ibarguren, Carlos. San Martín íntimo. Dictio. Buenos Aires, Asrgentina. 1977.
[3] Galazo, Norberto. Seamos libres y lo demás no importa. Vida de San Martín. Ediciones Colihue. Argentina. 2000. Todas las citas en el texto que no detallan su fuente, son también tomadas de este trabajo, imprescindible para conocer el pensamiento y práctica de San Martín.
[4] Mitre, Bartolomé. Historia de San Martín. Suelo Argentino. Buenos Aires, Argentina. 1950. Pág. 392.
[5] Instituto Nacional Sanmartiniano (INS). La conducción política del General San Martín durante el Protectorado del Perú. INS. Buenos Aires, Argentina. 1982. T. III. Págs. 11 y 18.
[6] INS. Op. Cit. Pág. 5. y 79. Comisión Nacional del Centenario. Op. Cit. Tomo XI. Págs. 430, 431 y 441. Gustavo, Levene. Historia Argentina. Buenos Aires, Argentina. 1964. 3 Tomos. Tomo II. Págs. 137 y 139. Macera, César. San Martín, gobernante del Perú. J. H. Matera. Buenos Aires, Argentina. 1950. Pág. 372 y 383.
[7] Carta de José de la Riva Agüero a José de San Martín del 22 de agosto de 1823. En: Museo Histórico Nacional. San Martín. Su correspondencia. 1823 – 1850. Buenos Aires, Argentina. 1911. Pág. 337.
[8] Carta de José de San Martín a José de la Riva Agüero del 23 de octubre de 1823. En: Museo Histórico Nacional. Op. Cit. Pág. 338.
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América Latina en Movimiento No 477. Julio 2012
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Nuevas realidades juveniles en América Latina - Alberto Croce.
Manifestaciones estudiantiles en Chile. Cultura de la protesta: Protesta de la cultura - Álvaro Cuadra.
Entre la guerra y la protesta: La juventud en México - Daniel Inclán y David Barrios.
Brasil: Protagonismo juvenil ocupa las calles y las redes - Renata Mielli
Huelga estudiantil en Quebec: La América Latina del Norte? - Thomas Chiasson-LeBel y Karine L'Ecuyer
Juventud paraguaya, una historia de resistencias - Fran el toko
Perú, cuando la juventud es ahora. Entre la reproducción de lo viejo y la regeneración - Lucía Alvites S.
Estudiantes universitarios en Colombia- Se piensa la Universidad; se propone un nuevo país desde abajo.
Política y juventud en la Argentina: Emerge la Generación del Bicentenario? - Cristina Feijóo y Lucio Salas Oroño.
Una mirada sobre los jóvenes en América Central - Helio Gallardo
Cuba: Los jóvenes en los nuevos escenarios participativos y de acción social - Adriana Elías Rodríguez.
Alai Juventudes
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7/09/2012
Recuerdos de un Quijote eterno. María Fernanda Rada
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Paraguay – un golpe sudamericano
El 22 de junio del 2012, después de un juicio político “express” -“linchamiento político” lo llamó Atilio Borón- el parlamento paraguayo destituyó al presidente Fernando Lugo, diez meses antes que finalizara su mandato, y unos días antes de que se cumplieran tres años del golpe de estado en Honduras En las bambalinas de ambos golpes está la “inteligencia” norteamericana. Paraguay es una pieza clave en el reordenamiento geopolítico dirigido a cercar a Brasil, controlar el Acuífero Guaraní -principal reserva de agua del mundo-, y estabilizar la presencia de una base militar en Sudamérica, hoy localizada en Mariscal Estigarribia –Paraguay-. La iniciativa apunta
Burlándose de cualquier apariencia de respeto por la normatividad democrática, el Senado dio menos de un día al Presidente Lugo para ejercer su derecho a la defensa, cuando según la legislación paraguaya, aún en juicios sumarios abreviados como por faltas de tránsito, los ciudadanos tienen cinco días para presentar su defensa.*
La decisión estaba tomada, y no se atendió tampoco la petición de los Cancilleres de Unasur, que se trasladaron a Paraguay para intentar evitar un nuevo golpe de estado en Nuestra América. *Hoy asistimos rabiosas, indignados, al arrebatamiento “institucional” de la débil democracia, y de los pocos espacios ganados por los sectores populares durante el gobierno de Lugo.
Este nuevo momento del Paraguay se enmarca en la contraofensiva que las fuerzas de derecha vienen desarrollando en el continente –que ha puesto en jaque también al gobierno de Evo Morales en Bolivia-. Hay que recordar que en Nuestra América, en la última década del siglo XXI, se han producido varios intentos golpistas con diferentes consecuencias: Venezuela (2002), Haití (2004), Bolivia (2008), Honduras (2009), Ecuador (2010) ahora Paraguay, y la amenaza a
Bolivia. Es necesario entonces hablar de Paraguay, en clave de continente. Nos decía el coordinador general del Frente Guasú Ricardo Canese^^1
*El factor Colombia*
El pretexto para acelerar el golpe fue la matanza de Curuguaty sucedida la semana anterior en el desalojo de una hacienda, en el que murieron 11 campesinos y 6 policías, hecho orquestado para detonar el golpe palaciego. El terreno estaba en disputa con el ex senador Blas Riquelme, que fue presidente del Partido Colorado por muchos años, dueño de varios supermercados y establecimientos ganaderos, que se había apropiado de unas 2.000 hectáreas que pertenecen al Estado paraguayo. Esa parcela fue ocupada por campesinos sin tierra. Un juez y una fiscala ordenaron el desalojo de los campesinos, que se realizó a través del Grupo Especial de Operaciones. En el curso de este desalojo, un grupo parapolicial –camuflado- mató a seis policías. Como “represalia” el GEO -cuyos integrantes fueron entrenados en lucha contrainsurgente por el Comando Sur de EE.UU. en el marco del Plan Colombia- asesinaron a 11 campesinos. Esto generó un fuerte repudio del movimiento campesino, y creó un nivel de aislamiento del presidente Lugo que habilitó el golpe.
En todo el procedimiento se siente la marca de “las enseñanzas colombianas”, con la acción conjunta de policiales y parapoliciales, la brutalidad en las ejecuciones, y el ejercicio de la contrainsurgencia. Hay que recordar que el presidente Lugo había firmado años atrás con Alvaro Uribe un convenio de cooperación que extendía el Plan Colombia hacia Paraguay. Por esos acuerdos, Uribe facilitó la capacitación de los servicios de inteligencia del Paraguay. También instruyeron a policías, jueces, parlamentarios… Y en ese contexto se aprobó sin mayores trámites la Ley Antiterrorista.
*El factor EE.UU.*
En un cable del 28 de marzo del 2009, enviado con carácter secreto desde la embajada gringa al Departamento de Estado en Washington, se anunciaban intentos de destituir a Fernando Lugo “con un juicio político dentro del Parlamento”. De acuerdo al mismo cable –publicado el 30 de agosto de 2011 en el portal de WikiLeaks- Franco asumiría la Presidencia, Duarte Frutos asumiría su banca en el Senado, y junto al apoyo de Oviedo quedaría tercero en la línea de sucesión del gobierno. La información revela que la baraja del juicio político venía siendo un as en la manga de los políticos corruptos del Paraguay. Y La Embajada, como se sabe, jugaba la misma partida. EE.UU., de acuerdo a sus propias estrategias imperiales, necesita una mayor presencia en el sur del territorio sudamericano, una Colombia en el Cono Sur –así como una Honduras en Centro América-, para controlar la región. Desde ahí podría encarar más claramente la confrontación con Brasil, principal amenaza geoestratégica para los EE.UU., monitorear la Triple Frontera (de Argentina, Paraguay y Brasil –entrada al Amazonia-) y Bolivia, asegurar las ganancias de las grandes corporaciones transnacionales y el acceso a los que consideran “recursos estratégicos del futuro” (agua, biodiversidad, fuentes de energía).
lados y exhiben una estructura subversiva regional, que más allá del debate ideológico y de ideas, transita por un esquema de enfrentamiento propio de la /guerra sucia/, las operaciones sicológicas encubiertas y el terrorismo mediático, destinado a debilitar a las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en particular Cuba, Venezuela y Bolivia, y del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), cuyos principales objetivos a desestabilizar, después de embucharse al eslabón más débil, Paraguay, son Brasil y Argentina. Mediante convenios condicionados, la USAID controla en Paraguay a la fiscalía, el Poder Judicial y la Policía Nacional. Los recursos financieros de la USAID también sirvieron para cooptar a algunos sectores del Frente Guazú, la coalición de izquierda que apoyó a Lugo. Mientras, el Pentágono, que arrancó a Lugo la aprobación de una Ley Antiterrorista, por conducto de la Iniciativa Zona Norte, logró desplegar tropas y civiles estadunidenses en la región oriental del país, en las narices de Brasil, como avance de tareas injerencistas que tienen como finalidad la ocupación territorial”.
*El factor **transnacional: Monsanto – Cargill – Río Tinto*
Cuando Monsanto chocó con obstáculos para imponer su semilla transgénica -por incumplimiento de normativas ambientales y de seguridad de las personas- comenzó a buscar la destitución de los funcionarios que se oponían, y aumentó la presión a través de la Unión de Gremios de la Producción (UGP). A pesar de las dificultades, sólo en el año 2011 Monsanto facturó en Paraguay 30 millones de dólares en concepto de regalías por la soja transgénica (sin contar la facturación por la venta de semillas). Por si esto fuera poco, las transnacionales del agronegocio en Paraguay casi no pagan impuestos, protegidas por el Congreso golpista. No sólo los políticos han cuidado los intereses transnacionales: la UGP está dirigida por Héctor Cristaldo, empresario ligado al grupo Zucolillo que, entre otros factores de poder, es propietario del diario ABC Color, y dirige la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El grupo es también socio en Paraguay de la transnacional del agronegocio CARGILL. Otra de las transnacionales involucradas en el golpe de Estado, es la canadiense Río Tinto Alcan (RTA), la segunda mayor fundidora de aluminio en el mundo. (Se dedica también a la extracción de diversos minerales en todos los continentes). Denuncia Silvio Nuñez
gobierno paraguayo. Si bien el Presidente de la República se había manifestado contrario a un subsidio al precio de la energía, el Ministro de Industria y Comercio, Francisco Rivas -confirmado como ministro por el nuevo presidente Federico Franco- y el entonces Vicepresidente Federico Franco se habían manifestado favorables a cumplir las condiciones de RTA para su venida al Paraguay”.
*El poder** real*
Cada vez que una coyuntura compleja en Paraguay requería de un análisis profundo, era normal para las organizaciones populares pedir la opinión de Tomás Palau. Sociólogo, investigador de Base-Is, Tomás fue siempre –y sobre todo- un gran compañero. Su rigor como investigador, y su claridad como pedagogo, estuvo acompañado siempre del compromiso político como intelectual del pueblo. Quiero decir que a la hora de escribir estas notas, siento fuertemente su ausencia.
Escribió Tomás Palau en uno de sus últimos escritos, analizando la conformación del bloque de poder en Paraguay: “Sea por los latifundios de antaño devenidos en campos sojeros, sea por los actuales latifundios ganaderos, el país no dejó de ser un territorio marcado por la herencia feudal, oligárquica y conservadora que lo marcó desde la guerra de la Triple Alianza. La tierra -en mucha mayor medida que otros países de la región- sigue siendo el elemento mediador para la obtención de los símbolos de status social, de acumulación de riqueza y, en consecuencia, de ejercicio del poder político. No es casual que la derecha política y el poder real (el económico) unifiquen sus acciones más que nunca durante la administración Lugo para la defensa de los intereses latifundistas. De ellos derivan, todavía, la hegemonía política y la acumulación capitalista de riquezas. (…) Una vez que se consolidó en el poder (Stroessner), empieza a tender lazos con narcotraficantes, facilitándoles primero el traslado de insumos para la producción de cocaína hacia Bolivia, Perú y Colombia, posteriormente para la producción de marihuana en el país y, como lógico complemento, el lavado de dinero proveniente de tales actividades… (En 1989) no sólo los narcos estaban consolidados en el país, sino que se convertían en uno de los poderes económicos reales más importantes y controlaban buena parte del territorio del norte de
la Región Oriental. (…) Los nuevos militares y los nuevos líderes civiles del partido Colorado fueron premiados con tierras, cargos en el gobierno y dádivas vinculadas a la repartición de segmentos de actividades económicas. Las ramas inmobiliarias, empresas contratistas, de transporte, de comercio de importación y exportación y específicamente el contrabando, acopio, comercialización interna y distribución minorista de alimentos y bebidas, fueron por lejos las más beneficiadas y aquellas de donde surgieron lo que comúnmente se denominan /empresaurios/. Una casta de maleantes
Así realizaba Tomás Palau la radiografía del poder en Paraguay. Y a pesar de la dureza que surgía de esta mirada, él tenía su apuesta personal e intelectual en el fortalecimiento de las organizaciones campesinas y del movimiento popular en su país y en Nuestra América, al que le dedicó todos los días de su vida militante.
*LA RESISTENCIA Y LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANAS*
Desde las primeras horas del golpe, las organizaciones campesinas y populares en Paraguay fueron reordenando sus fuerzas para encarar una resistencia civil -que saben será prolongada-, desconociendo al gobierno golpista, y más allá incluso de la voluntad del presidente destituido, lo siguen reconociendo como legítimo mandatario. También los movimientos populares de Nuestra América están movilizados en solidaridad con la resistencia paraguaya.
Los gobiernos llamados “progresistas” en Nuestra América se encontrarán frente a un dilema: si no actúan con firmeza en defensa de la democracia paraguaya, rechazando en todas las instancias
internacionales la presencia del golpista Franco, se estarán poniendo la soga al cuello.
La experiencia de Honduras debería funcionar como aprendizaje. Luego de la legitimación del gobierno de Porfirio Lobo en la OEA, no sólo no se avanzó en la lucha por los derechos humanos, sino que aumentó la impunidad, y crecen cotidianamente en el país los crímenes contra el
pueblo. Honduras ahora funciona como un ariete de la política imperial, y como amenaza para el continente… en sintonía con Colombia, México y Chile.
Por eso, las movilizaciones en Brasil, en Argentina, y en otros países del continente, están exigiendo a los gobiernos que nieguen al golpismo un asiento en las instancias de integración continental. Mientras tanto, invisibilizada por los grandes medios de comunicación, la resistencia campesina y popular continúa en los diferentes rincones del Paraguay. Más allá de la debilidad en las posiciones asumidas por Fernando Lugo, el pueblo paraguayo tiene una larga experiencia de coraje y rebeldía, y está cortando rutas, movilizándose, exigiendo que se vayan los golpistas.
Hoy todas somos Paraguay, todos somos Honduras… y necesitamos levantar un muro al golpismo, al fascismo, a la reacción conservadora transnacional. Es hora de globalizar la esperanza, con mucha lucha. Mucha más.
28 de junio / 2012
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7/01/2012
Historia de una infamia. Por Gilberto López y Rivas.
Sucumbíos, historia de una infamia (Refugio Bautista Zane, et. al., México: Universidad Autónoma de Chapingo-UACM-, 2011) es un libro de investigación, testimonio y denuncia de un crimen de lesa humanidad, de una transgresión a las leyes de la guerra, de una violación a la soberanía de una nación y de la sempiterna injerencia imperialista en la vida de nuestros pueblos, que ocasionó, el primero de marzo de 2008, el asesinato a mansalva de 25 personas y dejó heridas graves a tres sobrevivientes. De los muertos, cuatro eran mexicanos, al igual que una de las mujeres heridas. Los cinco eran estudiantes, con entrada legal en Ecuador,conocidos en nuestro país por su solidaridad con el pueblo colombiano y que habían llegado el día anterior de visita al campamento guerrillero, sede del considerado negociador y canciller de las FARC, comandante Raúl Reyes, blanco principal del bombardeo, ametrallamiento y ocupación por fuerzas aéreas y terrestres del ejército colombiano.
Se trató de una acción –propia del terrorismo de Estado– con múltiples propósitos: a) dar un golpe significativo a la opción negociada del conflicto armado en Colombia; b) crear condiciones para una guerra regional contra dos países vecinos inmersos en procesos de cambio de diferentes profundidades, pero a partir de un rescate de la soberanía nacional y, en consecuencia, antagónicos a la dominación imperialista encabezada por Estados Unidos; c) castigar al gobierno ecuatoriano por el desmantelamiento de una base aérea estadunidense en territorio de ese país, y d) socavar el protagonismo que el comandante Hugo Chávez estaba forjando en la liberación de rehenes en manos de las FARC.
De todos los actores políticos regionales involucrados en el ataque a Sucumbíos, el papel del gobierno de México es el más lamentable, ya que no ha defendido, hasta la fecha, los intereses de sus connacionales muertos y heridos en el extranjero; no condenó sus homicidios, ni mucho menos ha exigido justicia; no se manifestó en contra de una agresión armada contra un país soberano. Por el contrario, ha permitido e incluso apoyado que los servicios de inteligencia colombianos se muevan en territorio mexicano como en su casa, no ha protestado por las amenazas del embajador colombiano en nuestro país contra los padres de los muchachos, ha apoyado en los ámbitos internacionales a los gobiernos de los asesinos Uribe y Santos, ha estimulado la estigmatización de la UNAM y el derecho de sus estudiantes a manifestar sus ideas y practicar la solidaridad internacionalista, ha violentado el derecho de asilo y ha expatriado a ciudadanos colombianos de manera ilegal, como fue el caso del sociólogo Miguel Ángel Beltrán Villegas, quien, por cierto, fue absuelto de las amañadas acusaciones en su contra. La cancillería mexicana, que logró cierto prestigio en los días de la Declaración Franco-Mexicana, se ha convertido en obsecuente accesorio de las fuerzas más retrógradas en el continente, encabezadas por nuestro buen vecino del norte.
Por las características técnicas y de inteligencia del ataque a Sucumbíos, particularmente el uso de bombas de precisión, los aviones utilizados, la logística detrás de las tropas colombianas, así como los alcances estratégicos de la acción a escala regional, es claro que Estados Unidos participó activamente en este crimen de guerra, utilizando al gobierno de Colombia para sus fines de dominación continental y coadyuvando a crear una peligrosa desestabilización que pudo derivar en una guerra de alcances inimaginables.
A partir de Sucumbíos, los órganos de inteligencia colombianos, estadunidenses y mexicanos montan en México una campaña mediática y judicial encaminada a presentar a las víctimas como peligrosos criminales, y a la UNAM como guarida de terroristas. Destacan algunos sicarios mediáticos, cuya labor en los medios fue tan patética que sus artículos no podían sustraerse del formato policiaco de sus empleadores. Asimismo, se levantaron denuncias judiciales por grupos de la ultraderecha mexicana, que intentaban crear un clima de cacería de brujas en contra de quienes hemos manifestado nuestro apoyo a la justa lucha del pueblo colombiano contra el terror de Estado. Nuevamente, encontramos la sombra de Estados Unidos orquestando estos esfuerzos represivos. La incautación de supuestas computadoras del comandante Reyes, a prueba de bombas y metralla, dieron un material infinito para sustentar las más absurdas acusaciones en los medios de comunicación y en los aparatos judiciales al servicio de los poderosos.
Los cuatro estudiantes fallecidos: Juan González, Verónica Velázquez, Fernando Franco y Soren Avilés, así como Lucía Morett, pese a todas las acusaciones, calumnias y campañas en su contra, constituyen un ejemplo de la juventud comprometida con su realidad social; estos internacionalistas sacrificados en territorios de pueblos hermanos representan lo mejor de su generación. Pero también, el libro que comentamos tiene a otros protagonistas que hay que registrar en la memoria, que son las madres y los padres de estos muchachos que, asumiendo el dolor más grande que un ser humano puede sufrir, la muerte de sus hijos, no se doblegaron ante esta suprema adversidad, sino que se levantaron de la pena que los embargaba, se conocieron entre sí, se organizaron en la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos, Ecuador, profundizaron sus habilidades como voceros, activistas, redactores, negociadores, denunciantes, con el propósito de hacer justicia y llevar algún día al banquillo de los acusados a los genocidas. Y desde entonces no han parado, cada mes recuerdan la infamia en la embajada de Colombia, difunden materiales por Internet, montan exposiciones, participan en mítines y manifestaciones. Va para ellos nuestro reconocimiento.
http://asociaciondepadresyfamiliares.blogspot.mx/2012/05/articulo-del-dr-gilberto-lopez-y-rivas.html
En un refugio guardado en su corazón
Llevan la bandera de Bolívar.
Su rostro la transmite en la sonrisa
Que dejaron en las imágenes del recuerdo.
Hoy desde lo alto suenan las campanas
Ustedes las tocan para mostrarnos el camino.
Juan, Verónica, Soren, Fernando desde lo alto nos miran
Y nos recuerdan que para ser grandes
Hay que saber soñar.
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Revista PASOS. 152
Revista PASOS es una publicación de trabajos realizados a partir del diálogo entre Teología y Ciencias Sociales, con Comunidades, Movimientos Sociales ecuménicos y redes alternativas. Esta publicación contribuye a la formación, discusión crítica y acción alternativa.
Entre otros un interesante artículo del compañero Manuel Hidalgo, titulado: "El "neodesarrollismo" suramericano, entre esperanzas y resistencias populares".
Revista Pasos Julio-Septiembre 2011
Sitio web: www.dei-cr.org/?cat=1011
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8/23/2011
MANIFIESTO DE L@S ESTUDIANTES BOLIVIAN@S EN APOYO A LAS MOVILIZACIONES CHILENAS
Las y los estudiantes chilenos denuncian que el gobierno de Sebastián Piñera avanza en procesos privatizadores de la educación en todos los niveles (básico, medio y universitario) y, tras exteriorizar su desacuerdo, esperaban un pronunciamiento de diálogo por parte del gobierno. LOS ESTUDIANTESDEMANDAN QUE SE ELIMINE EL FIN DE LUCRO EN LA EDUCACIÓN (que los empresarios dejen de enriquecerse siendo figuras legales encargadas de la administración de colegios y universidades cobrando subsidios al Estado), QUE SE REGULEN LOS CANONES DE MATRÍCULA EN LA EDUCACIÓN PRIVADA, QUE SE MEJORES LOS PRESUPUESTOS PARA LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN, entre otras cosas. Tras la negativa al diálogo por parte del Ejecutivo chileno, hace tres meses con mucha fuerza, la articulación de las y los estudiantes ha organizado un conjunto de protestas, en el marco de la creatividad, aunque también hay otras formas de adherencia más complejas y delicadas (a estas alturas existen decenas de estudiantes de delicado estado de salud a causa de las huelgas de hambre).
Las últimas manifestaciones han convocado a más de 160 000 personas en la capital Santiago y a otras miles en el resto de las regiones. Sin embargo, se ha evidenciado que policías civiles se han infiltrado en los colectivos en protesta, incitando a la violencia y, consecuentemente, dando justificación a los carabineros para accionar de manera violenta y represiva; el gran despliegue de personal, carros de carabineros y utilización de bombas lacrimógenas, incluso helicópteros, han ocasionado que SANTIAGO PARECIERA ESTAR EN ESTADO DE SITIO.
Actualmente, LOS GRITOS ESTUDIANTILES HAN PASADO LA FRONTERA DE LAS DEMANDAS EDUCACIONALES (aunque siguen siendo prioritarias) reclamando la “re-nacionalización” de las minas de Cobre para mejorar los presupuestos educacionales, rechazando las represas hidroaysen y exigiendo que se convoque a Asamblea Constituyente.
Las y los estudiantes de Bolivia nos sentimos admirados y orgullosos por la convicción y perseverancia que han demostrado en estos meses y, especialmente en estos días, nuestras compañeras y compañeros de Chile. Han demostrado que la juventud está dispuesta a hacer frente a los intereses de pequeños grupos de poder. MANIFESTAMOS NUESTRO APOYO ROTUNDO A SUS MEDIDAS Y DEMANDAS, sobre todo a su decisión de romper con el statu quo. RECHAZAMOS ENFÁTICAMENTE LOS ACTOS DE INFILTRACIÓN, VIOLENCIA Y REPRESIÓN que se están dando en el hermano país en contra del movimiento creativo estudiantil. REPUDIAMOS LA ESTRUCTURA PINOCHETISTA DE LAS POLÍTICAS EDUCACIONALES Y TODA FORMA DE ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO QUE GENERE SEGMENTACIÓN Y EXCLUSIÓN. NOS SOLIDARIZAMOS CON ESTA LEGÍTIMA OLA DE INDIGNACIÓN y, en este sentido, REAFIRMAMOS QUE LAS Y LOS HERMANOS CHILENOS NO ESTÁN SOLOS, PUES ESTA LUCHA COMPROMETE A TODOS LOS JÓVENES DE LOS PUEBLOS AMERICANOS. Piñera está equivocado cuando afirma que “los tiempos de las protestas ya pasaron”, pues este movimiento, estamos seguros, traerá consigo muchas más reivindicaciones para el pueblo chileno.
Creemos firmemente que el Pachakuti para Chile está en manos de la juventud, en manos de la juventud urbana y en manos de la juventud de los pueblos indígena-originarios. Al mismo tiempo, los estudiante bolivianos manifestamos nuestro descontento con las lógicas rosqueras universitarias a las que somos sometidos y con los diferentes elementos que dejan como resultados que sólo 3 de cada 10 estudiantes que ingresan a la universidad logren obtener un título; en este sentido, llamamos a la comunidad universitaria a la organización para demandar mejores condiciones estudiantiles y docentes.
¡VENCEREMOS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS CHILENOS!
¡MARICHIWEU COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS CHILENOS!
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8/16/2011
Universitarios de Cuba emiten declaración de apoyo a estudiantes chilenos
Una declaración de la FEU, que hoy publica en portada el diario Juventud Rebelde, señala que las políticas neoliberales de las que son sujetos no pocos pueblos de América Latina, evidencian una vez más la clara intención de someter al gran capital, los orígenes, cultura y tradiciones que forman la identidad latinoamericana.
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Contribución de América Latina a una geosociedad
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“Están dando una lección de dignidad”, dice Eduardo Galeano a los estudiantes chilenos
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2/14/2011
Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador. Consuelo Triviño Anzola
El papel de las mujeres en la independencia de América, tal como nos lo presentaba la tradición, se redujo a la realización de tareas como la confección de uniformes y banderas, acompañantes de los ejércitos, cocineras o prostitutas y, en el mejor de los casos, enfermeras e incluso espías. Casi nunca se reseñaron otras actividades: guerrilleras, líderes y dirigentes, que las hubo (el caso de la mexicana Antonia Nava, llamada "La Generala" que reclutó un ejército con el que luchó y al que defendió con ejemplar valentía, o el de la chilena Javiera Carrera, que no sólo apoya a sus hermanos, sino que organiza la Primera Junta de Gobierno en su país). Para nada se destaca su papel de consejeras, capaces de opinar y desenvolverse al mismo nivel que los hombres en las intrigas políticas, como ocurre con la ecuatoriana Manuela Sáenz, que alcanza la celebridad por ser amante de Bolívar, pese a que fue mucho más que eso, como demuestra esta carta de Francisco Antonio Sucre dirigida al Libertador desde el Frente de Batalla de Ayacucho, el 10 de diciembre de 1824. "Se ha destacado particularmente [...] por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos". Por su ejemplar conducta solicitaba "se le otorgara el grado de Coronel del Ejército Colombiano". Sin embargo, tan alta distinción no fue suficiente para situarla en el mosaico de la historia, al lado de los próceres o fundadores de las repúblicas hispanoamericanas. El odio y el ensañamiento de sus compatriotas la persiguieron hasta el fin de sus días. Pero la fuerte personalidad de Manuelita Sáenz, como aprendimos a llamarla, se impuso sobre sus enemigos, incluso sobre la leyenda de su vida, dejándonos ver la fuerza de un carácter capaz de romper barreras sociales, morales y de género.
Los prejuicios en torno a las mujeres que se desvían del papel asignado para ellas por la cultura, obviamente encubren verdades que ponen en cuestión valores pretendidamente inamovibles, pese a que la historia ofrece ejemplos de talentosos "hombres de estado" femeninos, como Catalina de Rusia quien ejerció el poder con más sensatez que sus predecesores; y antes que ella, otras demostraron capacidad dirigente, valor y coraje en la guerra, virtudes consideradas viriles. Pero no me detendré en notables antecedentes recogidos por la historiografía feminista, tan sólo subrayar que esto fue posible porque hubo momentos en la historia donde las mujeres encontraron mejores condiciones para desarrollar su inteligencia. Uno de esos momentos es el siglo XVIII, el de las luces, periodo europeo con el que coincide el proceso de la independencia de las colonias españolas en América y que funda la modernidad histórica. La amplitud de miras del momento trae como consecuencia necesidad de libertad en los individuos y en los pueblos, y en especial en las mujeres. En ese ambiente fue propicio el desarrollo de la inteligencia femenina hasta el punto de que en París, entonces capital cultural de Europa, las mujeres alcanzaron gran prestigio entre filósofos, artistas y hombres de ciencia. Ellas abrieron los salones donde los acogieron en sus tertulias, animando el debate y posibilitando la difusión de ideas. Interlocutoras de lujo, éstas eran consideradas iguales a nivel intelectual y espiritual, lo ocurre obviamente sólo entre las clases altas y en pocos casos, entre quienes se ganaban la vida desempeñando un oficio.
Al Siglo de las Luces se asoman próceres de la independencia americana, como Francisco de Miranda y Simón Bolívar. En sus viajes por Europa conocieron un mundo en el que no era extraño que una mujer vistiera uniforme militar y despachara los asuntos de Estado, como la célebre Catalina de Rusia. Sin duda hay paralelismos entre la emancipación de las mujeres y la independencia de las colonias, un tema que abre un amplio campo de investigación y que a partir de la figura de Manuela Sáenz arroja luces sobre el lugar de las mujeres durante la colonia y su reubicación, en el nuevo orden tras la independencia, ya que al final de la guerra, en el reparto del poder, las redujeron al espacio doméstico y en muchos casos se les pagó con el olvido y el destierro sus servicios a la patria. Sabemos que su papel no se redujo a apoyar a sus maridos, o seguirlos hasta el frente de batalla, sino que fue mucho más activo y que en las tertulias agitaron las banderas independentistas y constituyeron una pieza clave en la campaña de guerra desde Nueva España, pasando por la Nueva Granada hasta el Virreinato del Río de la Plata.
El discurso oficial en la historiografía nos dice que la traducción de los "Derechos del hombre", formulados por la revolución francesa, hizo tomar conciencia en América de la opresión y de la necesidad de libertades. Lo que no nos dice el discurso oficial es que los "Derechos del hombre" tienen su correlato femenino y que una mujer llamada Olimpia de Gouges (1748-1793), protestó por el desprecio a los derechos de la mujer. Su encarcelamiento y ejecución por parte del despotismo jacobino, demostraron el fracaso de ese intento igualitario y el largo camino que esperaría a las mujeres en el reconocimiento de sus derechos.
En ese contexto internacional debe situarse la figura de Manuela Sáenz quien participó en la causa patriótica, no por ser la amante de Simón Bolívar, ya que antes de conocerlo se había unido a las luchas independentistas, sino precisamente por lo que él encarnaba, el sueño de unas naciones libres. Su cultura, su conciencia de una identidad americana, así como el papel que le correspondió en la construcción de las nuevas repúblicas, se refleja en la correspondencia con Simón Bolívar. Y es que desde muy joven había colaborado en la campaña del Perú por lo que el general San Martín la condecoró con la orden de "Caballeresa del Sol", insignia de la nueva nobleza republicana que también le fue otorgada a otras 111 mujeres en Lima. Pero el nombre de Manuela Sáenz fue borrado por quienes estaban interesados en maquillar una historia llena de miserias que ella puso en evidencia: las conspiraciones contra Bolívar, los intentos de asesinato, la traición de sus compatriotas y las calumnias de que fue objeto por parte de sus detractores.
Manuela fue una pieza fundamental porque se enfrentó a los enemigos del Libertador cuando una fracción de su ejército se sublevó en Lima, negándose a cumplir la nueva constitución. La leyenda dice que vestida de hombre, a caballo, pistola en mano, entró en uno de los cuarteles insurrectos en defensa de Bolívar. Por todo ello hizo temblar a muchos generales que le temían y odiaban a la vez. Ella era consciente de que no se aprobaba su conducta, que hombres y mujeres se escandalizaban de sus aventuras, y se defendía criticando la hipocresía de una sociedad que, tras las buenas formas ocultaba muchos de los vicios que señalaban en ella.
La bastarda
Fruto de una relación adúltera, Manuela Sáenz nace en Quito en 1797 en momentos de gran convulsión social e incluso de sacudimientos telúricos, que presagian lo que ocurrirá años más tarde con la rebelión de las colonias. Un terremoto sacude la región desde la ciudad de Popayán, en el entonces Nuevo Reino de Granada, hasta Quito. Con 60.000 habitantes, la ciudad de Quito vive bajo la influencia francesa y hasta allí llegan los ecos de la revolución. Viajeros como Mutis, La Condamine y Humbodt que fue recibido en Quito, por el marqués de Selva Alegre, amigo de la familia de la madre de Manuela, afín a la causa independentista, dejan su impronta en la juventud harta de un sistema de privilegios que excluye a los criollos. Al otro lado del mar, los jesuitas, expulsados por la Corona española, azuzan desde el exilio y agitan las conciencias, en tanto que la masonería prepara la estrategia continental que tiene como meta la independencia de América.
Los padres de Manuela son los españoles Simón Sáenz y Joaquina Aisparú, representantes de la aristocracia colonial. La educación de la niña se encomienda, pues, a las monjas a donde es enviada a los once años. Pero de allí se escapa a los diecisiete con un joven oficial, dejando una estela de murmuraciones. Sobre ese episodio se corre un tupido velo cuando el padre la casa con el comerciante inglés James Thorne. Sin embargo, en Quito se decía de ella: "Es lo que cabía esperar de una bastarda".
Manuela, que creció viendo luchar a sus parientes por causas opuestas, presenció en su infancia la ejecución de muchos de los patriotas. Tales circunstancias, sin duda, desarrollaron en ella un sentimiento anti español, unido a un anhelo de independencia, así como una conciencia americana que se refleja en estas palabras suyas de protesta cuando los generales se oponen a que ella y las esclavas que la acompañaron por el resto de su vida, se unan al ejército: "Los señores Generales del Ejército Patriota no nos permitieron unirnos a ellos; mi Jonathás y Nathán sienten como yo el mismo vivo interés de hacer la lucha, porque somos criollas y mulatas, a las que nos pertenece la libertad de este suelo...."
Pero la sociedad quiteña, a la que pertenecía, reparó más en sus faltas que en sus cualidades morales y en su talento. El historiador Alfonso Rumazo González, reacciona contra el estigma que distorsiona su imagen, ofreciendo un perfil más ajustado, para él, Manuela era "una mujer [que] se conducía en la hora difícil en la misma forma que hubiera procedido el Libertador. Le sobraba genio; sólo faltaron hombres que la secundasen". Sin embargo, en las memorias del general O'Leary se suprimió el volumen donde se habla de los amores de Bolívar y Manuela, exactamente el vol. 56 titulado "Correspondencia y documentos relacionados con la señora Manuela Sáenz, que muestra la estimación que en ella hacían jefes y particulares y la parte que tomaba en los asuntos de la política". Estas páginas desaparecieron de los archivos de Santafé de Bogotá. Sólo quedaron los rumores y un silencio que se rompió con la publicación de las memorias del francés Jean Baptiste Boussingault en 1897 quien le dedica unas cuantas páginas.
La hembra voraz
Pero si hubo una campaña en contra de ella, también hubo otra a favor de esclarecer los hechos y ofrecer una imagen más contrastada, especialmente a raíz del escándalo que se produjo con la novela del escritor venezolano Denzil Romero, La esposa del Dr. Thorne, con la que obtuvo el premio "La sonrisa vertical" en España 1987. La novela ofrece la imagen de una hembra ambiciosa, arrogante, impulsiva y de extraordinaria voracidad sexual. Romero crea un personaje lascivo e insaciable, el mismo que se construyó a base de rumores.
Obviamente existe una mitología en torno a los próceres de la independencia, que se derrumba cuando desentrañamos sus biografías. Pero este también es otro tema, prefiero centrarme en los discursos que nuestra tradición ha formulado en torno a Manuela Sáenz: calumniada, anatematizada, perseguida y proscrita, envidiada, deseada, repudiada y desterrada. Su destino de heroína es trágico. Enferma, inválida y atacada por la peste difteria, muere en 1857 en el olvidado puerto de Paita, en el Pacífico. Allí es enterrada en una fosa común, junto con todos sus recuerdos, cartas y documentos. El testimonio de su vida se redujo a cenizas como una medida de higiene, y también como una venganza del tiempo que le cobró cara su osadía: su ejercicio de la libertad.
Manuela era una mujer de amplios horizontes por encima de las convenciones sociales. Había crecido en una hacienda, lejos de la ciudad, en contacto con la naturaleza donde aprendió a montar a caballo a horcajadas, para escándalo de la servidumbre. El sentido de la libertad, el placer por la aventura y el riesgo, la sensualidad y la reciedumbre de carácter son los rasgos que ciertos biógrafos le asignan, pero Denzil Romero, haciéndose eco de la leyenda, ofrece otra imagen. Según él, su carne es como "lava no eructada", la lava de todos los volcanes que ofrece la tierra ecuatoriana. Ella es la mujer "personuda", la "varona", satánica, que a hurtadillas aprende a fumar... y al ser infecunda se le consideraba una "machorra". En cambio, el colombiano Víctor Paz Otero en La otra agonía, la pasión de Manuela Sáenz (2007) le da la oportunidad de expresarse en una novela escrita en primera persona: "...yo puedo proclamar y reclamar para mi pequeña e inadvertida gloria, el orgullo de haber sido libre, tanto en la vida como en el amor" (pág.70-71).Víctor W. Von Hagen sostiene la misma idea: "Había en ella algo muy libre, casi descocado; sin embargo, las manos bellas y cuidadas uñas, que sostenían levemente las riendas, mostraban los ahusados dedos de la dama. Eran manos capaces de acción. Dos enormes pistolas turcas de bronce, amartilladas y preparadas para su uso, estaban enfundadas en sendas pistoleras a la altura de las rodillas. Era fácil leer el nombre en las culatas de bronce: Manuela Sáenz. pág. 16. En cambio para Santander, el enemigo de Bolívar, "la Sáenz", como afirmaba desdeñosamente, sólo "era una ramera".
Pese a la campaña de silencio, de Manuela se supo en Europa donde también alimentó una leyenda impregnada de exotismo, como todo lo nuestro. Personalidades que la visitaron en el declive de su vida, como Melville o Garibaldi vieron en ella "una reina". Esto indica que más allá de las adversidades se imponía una gran personalidad. El escritor peruano, Ricardo Palma, que le dedica unas páginas en sus Tradiciones peruanas, dirá que era "una mujer-hombre", "una mujer superior"; para las tropas, "la generala"; para los campesinos de las aldeas por donde pasa el ejército libertador, "una marimacho".
Victor W. Von Hagen en Las cuatro estaciones de Manuela, 1947, resume así las circunstancias de su vida: "Manuela había mantenido a Quito en agitación durante toda su primera juventud; había sido un torbellino. Tenía un genio manifiesto para descubrir las debilidades humanas [...] Nunca había sido humilde ni mostrado el recato de la doncella. Era agresiva, decidida y voluble: alegre, sensible, de genio vivo y valiente según soplara el viento." Desde luego, se comprendía la razón de todo esto: era un ser al que nadie aceptaba, una bastarda, sin posición alguna en la sociedad (pero ella era en realidad una dama de sociedad, conspiradora y revolucionaria). En resumen, en Manuela todo fue piedra de escándalo, desde su nacimiento hasta sus primeros amoríos, su matrimonio con el inglés y su relación adúltera con Bolívar.
El destino haría coincidir a Manuela Sáenz y Simón Bolívar en Quito donde él sería recibido como un semidiós. Se conocieron en casa de Juan Larrea, quien celebró con una fiesta el día de su entrada triunfal el 16 de junio de 1822. Ella tenía 24 años y él tenía 39. Si él era "un hombre con una imaginación poderosa, gran sentido de la organización, de la estrategia en proyectar campañas, con un conocimiento de los hombres, y hábil a la hora de atraerse seguidores fieles", ella sabía escuchar a las gentes del pueblo, ganarse voluntades y adelantarse a los hechos.
Tras conocer a Bolívar, Manuela regresa a Lima con él, abandonando a su marido. Allí nos dicen que: "las damas se sentían escandalizadas hasta las puntas de sus chapines de baile, porque tenía el mismo poder que la consorte del virrey. En respuesta a las críticas de las mujeres, ella les echaba en cara su conducta poco ejemplar.
Mujer vestida de hombre
La leyenda le asigna a Manuela el título de Libertadora del Libertador por haberle salvado la vida a Bolívar la célebre noche de septiembre en Santa Fe de Bogotá cuando éste debió ocultarse debajo de un puente para escapar de sus asesinos. Pero ella fue más que su guardaespaldas como lo demuestra esta carta en la que lo anima a crear la república de Bolivia: "Un pueblo agradecido con su espada y su voluntad de usted, puede ser el abono más extraordinario para que fortalezcan la justicia y las instituciones republicanas. He recogido de manera reservada algunas opiniones de la gente que le es fiel, y comparten el entusiasmo de ver nacer un estado con su nombre, que tenga de usted el amor irrefrenable por la libertad. Permítame ayudar a multiplicar la libertad y juntos habremos logrado procrear una hija, que sólo usted y yo, sabremos es el producto de este sentimiento que desafía la barrera de los tiempos. Ahora, que ya lo sabe, repréndame con indulgencia y con la dulzura con la que corrige los desvaríos de pueblos que aprenden a vivir su independencia. Su enojo será la mejor prueba que la Historia se construye con locuras de amor y de coraje. Y yo, veré nacer una hija que mantendrá en la eternidad mi tributo de reconocimiento a usted, gestado entre los nueve meses que están pasando desde el triunfo de Ayacucho y el primer aniversario de Junín."
Esta carta impregnada de una profunda conciencia americana, nos indica que no sigue a un hombre sino a un ideal. Ataviada con ropas militares, armada y a caballo emprende la campaña escalando la cordillera. Con el grado de coronela, Manuelita se instala en Lima donde se comentaba que se comportó con mucha imprudencia (pues se rumoreaba que tenía amantes y Bolívar lo ignoraba)... y el odio hacia ella crecía tanto que fue desterrada de la ciudad.
Manuela partió rumbo a Santa Fe de Bogotá llena de temores porque sabía que allí también había una conspiración en contra del Libertador. Seis años vivió en un ambiente de maneras corteses, bajo las cuales se ocultaba la traición. Allí escandalizaba a las mujeres y a los hombres con su indumentaria, atentando contra las costumbres en la capital de la Nueva Granada donde se procedía lo mismo que en Quito y Lima, sólo que Santafé de Bogotá era una ciudad más pequeña, además, las tensiones se agudizan porque el presidente, Bolívar, y el vicepresidente, Santander, no se entendían. Pese a todo, Manuela se convirtió en el centro de atracción de esa sociedad. En las tertulias que organizaba era acogedora, sabía escuchar y gratar; también era alegre y de una generosidad ilimitada. Bolívar, en cambio, era demasiado confiado, tanto que no llegó a imaginar que se atentara contra su vida.
Héroe/heroína
Bolívar fue el primero en reconocer el talento de Manuela. En carta al general Córdova, le recuerda a éste respeto que se merece: "Ella es también Libertadora, no por mi título, sino por su ya demostrada osadía y valor, sin que usted y otros puedan objetar tal. ...De este raciocinio viene el respeto que se merece como mujer y como patriota". Lo importante para Bolívar es que Manuela no deseaba nada para sí y por tanto no le traicionaría, por eso cada vez se fue confiando más a ella, hasta dejarla encargada de su archivo.
Algunos biógrafos nos dicen que era una mujer derrochadora que ofrecía fiestas espléndidas agasajando en abundancia a los invitados y luciendo costosos trajes que se mandaba hacer, tomados de modelos de revistas francesas. Pero no lo hacía por frivolidad, sugiere Von Hagen, ya que con ello "estaba ampliando su papel", "estaba influyendo en las opiniones de hombres que tenían importancia para Bolívar". Debajo de sus "locuras" había algo diferente. Al final, aclara: "... todos, demasiado tarde, que la habían juzgado mal", pues "...aquella extravagante conducta era una fachada para ocultar las verdaderas intenciones, las manipulaciones políticas en favor de los ideales de Bolívar. Ella era capaz de medir el ánimo en las distintas capas sociales, ya que sus criadas le traían noticias de las gentes del pueblo. Las mujeres culpaban de la carestía de la vida a Bolívar. Los soldados estaban descontentos por las pagas atrasadas. Los comerciantes se quejaban de ver caer sus negocios, la aristocracia de la pérdida de sus privilegios, los intelectuales de los frenos de la dictadura: "No habrá libertad mientras Bolívar viva", decían todos.
En ausencia de Bolívar era ella quien despachaba la correspondencia con los generales y medía la temperatura moral del ambiente. En un entorno predominantemente masculino y cargado de prejuicios, la vemos desenvolverse, consciente de su papel en la historia, como madre/padre de la patria, a la vez. Obviamente, tras la muerte de Bolívar se le cerrarán todas las puertas incluso las de su ciudad natal. Así la vemos asediada por unos, criticada por otros, y en el ocaso de su vida. Manuela se refugia en Paita, ante la inmensidad de un océano, llamando a sus perros con los nombres de los enemigos de Bolívar. Acaso para conjurar los males se valió del humor, como suelen hacerlo quienes son capaces de estar por encima de las mezquindades humanas. Quizás estos versos de Pablo Neruda, incluidos en el Canto General, sean el más bello homenaje a lo que fue su vocación americana: "¿Quién vivió? ¿Quién vivía? ¿Quién amaba?/ ¡Malditas telarañas españolas!/ En la noche la hoguera de los ojos ecuatoriales, /tu corazón ardiendo en el basto vacío:/ así se confundió tu boca con la aurora./ Manuela, brasa y agua, columna que sostuvo / no una techumbre vaga sino una loca estrella. /Hasta hoy respiramos aquel amor herido, / aquella puñalada de sol en la distancia" (Pablo Neruda, "Retrato", La insepulta de Paita)
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