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7/27/2012

SAN MARTIN: UNA ESTATUA ESTÁ BIEN, PERO LAS IDEAS SON LO IMPORTANTE.

Ricardo Jimenez A.
“Creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos a desengañarlos” - José de San Martín
Más allá del debate suscitado por el Perú oficial en torno a las consignas pintadas por jóvenes manifestantes en la estatua a José de San Martín en el centro de Lima, para quienes se solicita una pena de cárcel de hasta cinco años, el hecho es una buena oportunidad para ponerse por encima de los intereses políticos inmediatos y pensar lo importante, lo estratégico, lo formador, conocer y reflexionar sobre quién era y cuáles eran las ideas y prácticas de este personaje histórico, cuyos filos, como se verá, “aún cortan y ensartan”.

Puede ser de interés para quienes honestamente no quieran caer en lo que un cantor popular latinoamericano describía diciendo que “las oligarquías llevan flores a la tumba de los patriotas independentistas cada año, pero para asegurarse de que estén bien muertos”. El desconocimiento y la tergiversación de sus ideas y prácticas, o como ocurre ahora su reducción únicamente a un silencioso monumento de piedra y metal, son precisamente las formas de mantenerlos “bien muertos”.

“Indio”

Aunque el Perú oficial repite algo que es cierto, que San Martín fue importante consolidador de la independencia colonial del Perú, mantiene un silencio sepulcral sobre el hecho fundamental de que fue también precursor de la justicia social para las castas “pardas”, las dominadas, excluidas y despreciadas de ese entonces: afro descendientes, indígenas, y todos sus mestizajes. De manera que eliminó las esclavitudes, servidumbres, encomiendas, mitas, yanaconazgos, e inquisiciones, estableciendo la restitución de tierras indígenas y las escuelas públicas para ellos, llegando incluso su ministro Bernardo Monteagudo a entregarles el poder en milicias policiales, con el escándalo y la oposición de nobles, oligarcas, estancieros, altos comerciantes del puerto y jerarcas eclesiales, quienes finalmente derrocaron y más tarde asesinaron al ministro, y obligaron con ello a la renuncia y el exilio de San Martín.

Hubo razones biográficas para ello. San Martín fue un criollo educado en Colegio de nobles de España, pero pobre, nacido en zona indígena, Yapeyú, y peor aún “moreno”, de fenotipo indígena, por lo que se le reputaba de ser ilegítimo, y sus enemigos le llamaban “indio”, “mestizo”, o “mulato”, con la intención racista de ofenderlo. Pero él toma el nombre de “Lautaro”, el más genial de los jefes militares mapuche, para su Logia conspirativa. Y en ella, para castigar a los que la traicionaran, retoma la pena que los incas daban a los violadores del “acllahuasi”, la casa de las vírgenes del sol, quemar al culpable y esparcir sus cenizas. En septiembre de 1815, se reúne en el Fuerte San Carlos, zona indígena de frontera argentino chilena y parlamenta con los jefes pampas, pehuenches y mapuches, sumándolos a la causa anti colonial. Allí les dice orgulloso: “Yo también soy indio”. En 1819, enfrentando en Mendoza la inminencia de una muy superior ofensiva militar realista, y careciendo de todo tipo de recursos y pertrechos, escribe: “La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos... cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada”.[1]

Marcó del Pont, jefe realista colonial en Chile, al firmar una comunicación para él, antes de la campaña de los Andes, se ríe diciendo a su emisario: “yo firmó con mano blanca, no como San Martín, que la suya es negra”. Más tarde, vencido y prisionero el arrogante español, al ofrecer su espada en rendición, San Martín, ironizando contra su racismo la superioridad del mérito militar, le contesta: “venga esa mano blanca, y deje V.E. su espada al cinto, donde no puede causarme ningún daño”. En el Congreso revolucionario de Tucumán de 1816, donde se declara formalmente la independencia Argentina, se presenta, avalado por San Martín, la propuesta del “Incanato Unido de Sudamérica”, con el hermano de Túpac Amaru II, Juan Bautista, único veterano sobreviviente de la insurrección, como Inca.[2] Al salir con la expedición libertadora del Perú desde Chile, en sendos “Manifiesto” y “Proclama” a los peruanos, escritos con el chileno Bernardo O’Higgins, llaman a “los hijos de Manco Capac… a sellar la fraternidad americana sobre la tumba de Tupac Amaru”. Los documentos son escritos en “dos lenguas”, la versión quechua empezaba así: “Llapamanta acclasca José de San Martín sutiyocc…”.[3]

Entre las primeras medidas de su corto gobierno limeño, estarán las aboliciones de todas las formas de servidumbre y esclavitud indígenas, así como la “libertad de vientres” para los esclavos negros, haciéndose libertad absoluta, si combaten en las filas revolucionarias. Crea la tan incomprendida y calumniada “Orden del Sol”, inspirada en la memoria ancestral andina, y destinada a proteger con pensiones de por vida y hereditarias a los más destacados patriotas y sus familias, que habían sacrificado su vida y fortunas por la causa revolucionaria, de la venganza oligárquica que, finalmente, sí condenó a la miseria y el olvido a Manuela Sáenz, Simón Rodríguez, Juana Azurduy y tantos otros. Era además una medida simbólica revolucionaria para remplazar el privilegio nobiliario y del dinero por el del mérito en la causa libertaria. Bartolomé Mitre, historiador y presidente de Argentina, organizador de la república oligárquica, etnocida y centralista, y declarado enemigo y calumniador de San Martín y Bolívar, se escandaliza de la medida por considerarla propia de indígenas y peor aún... por incluir a las mujeres: “Como complemento de ese plan de aristocracia indígena, hizo extensivos a la mujer sus honores y privilegios”.[4]

El único premio que acepta y conserva a lo largo de su lucha revolucionaria será el “escudo de los Pizarro”, símbolo de 500 años de dominación, que le otorga la municipalidad de Lima, y lo llevara con orgullo a su pobre exilio en Francia, como justiciera venganza sobre los genocidas, traidores y asesinos de Atahualpa. Tras su muerte en 1850, testamentó la entrega del escudo al gobierno de Perú. Y así se hizo en una sencilla ceremonia en la embajada peruana en Francia. Asisten a ella destacados patriotas de varios países latinoamericanos. Entre ellos, el colombiano José Torres, quien seis años más tarde escribirá su famoso poema antimperialista: “Las dos Americas”.

Radical

En su época y circunstancias, fue un radical. Decidido independentista, hace campaña para terminar con las vacilaciones de los patriotas argentinos que aún no se resignaban al paso libertario definitivo, la declaración de independencia. La que finalmente se logra en 1816. "¿Hasta cuándo esperamos para declarar nuestra independencia? ¿No es una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener pabellón y cocarda nacional, y por último, hacerle la guerra al soberano de quien se dice dependemos… Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, puesto que nos reconocemos vasallos… Si esto no se hace, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo la soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero soberano, es decir, al rey de España" (1816).

En la proclama al Perú con la que comenzó su lucha en ese país, lanzó su inequívoco y significativo primer mensaje a la nobiliaria y aristocrática Lima: “El primer título de nobleza fue siempre el de la protección dada al oprimido”. Consecuentemente, ya en el gobierno, abolió, “por atentatorios a la naturaleza y a la libertad”, la servidumbre de los indios, encomiendas, mitas, y yanaconazgos. También la esclavitud, la inquisición, la censura previa a la imprenta, los azotes en las escuelas y las torturas en las cárceles. Creó una Biblioteca pública a la que donó todos sus libros. Instauró la división de poderes y las garantías individuales. Y todo lo hizo a pesar de estar con los recursos del Estado exhaustos por la guerra, y con las familias notables limeñas en su contra, ya sea por realistas, por disgusto con los sacrificios de la guerra, por odiar sus medidas de justicia social, o por exacerbado chovinismo localista, ligados egoístamente a la primera economía global a través del puerto del Callao y por tanto enemigos del “proteccionismo” soberano y suramericanista del gobierno de San Martín.

Junto con abrir el comercio rompiendo el monopolio absolutista español, declara: “todos los artefactos que directamente perjudican a la industria del país, como son: ropa hecha, blanca y de color, cueros curtidos (sigue una larga lista)... pagarán el duplo respecto de los derechos señalados en los artículos 6, 8 y 9 (Reglamento provisional de Comercio. 28 de septiembre de 1821. Art. 10°). Se protege especialmente a los licores y azúcares. En cambio, se libera de impuestos a las herramientas necesarias para el desarrollo económico (Art. 11°) y se establece un impuesto menor preferencial a los barcos de transporte comercial si son peruanos, chilenos, colombianos o argentinos. Se crea una estratégica “Dirección General de Minería” de carácter estatal. Entre muchas otras medidas del mismo tenor.[5]

Las más odiadas, sin embargo, por la oligarquía limeña fueron sus medidas de justicia social e inclusión hacia las “castas pardas”. Eliminación de los tributos y la servidumbre de los indígenas, bajo pena de expatriación de los infractores (27 de agosto de 1821); abolición de la esclavitud, a través de la “libertad de vientres” (12 de agosto de 1821) y por ingreso al ejército revolucionario (31 de enero de 1822); la compra y préstamo de plata, por parte del Estado para combatir la usura de prestamistas contra los estamentos más pobres; abolición de la inquisición y los castigos corporales; decreto de la libertad de expresión y prensa (13 de octubre de 1821); fundación de la Biblioteca Nacional, Escuela Normal para profesores y Escuelas primarias para todos; Decreto de protección de restos arqueológicos ancestrales, y especial difusión de la “cultura incaica y pre incaica como cultura autóctona americana”; entre muchas otras. La más radical de las cuales fue la creación, por parte de su ministro Monteagudo de las milicias policiales de negros e indígenas, que horrorizó a los aristócratas racistas limeños. [6]

Frente al poder económico

Él, que lo dio todo por la libertad de América, sentía repugnancia por las oligarquías del poder económico y su afán de lucro que les impedía todo compromiso real con la causa de la independencia, la justicia social y la unidad continental, para cuyo soporte más de una vez les expropió los bienes. "Es llegada la hora de los verdaderos patriotas… ni es tiempo de exhortar a la conservación de las fortunas o de las comodidades familiares. El primer interés del día es el de la vida: este es el único bien de los mortales. Sin ella, también perece con nosotros la patria. Basta de ser egoístas… A la idea del bien común y a nuestra existencia, todo debe sacrificarse. Desde este instante el lujo y las comodidades deben avergonzarnos… Desde hoy quedan nuestros sueldos reducidos a la mitad… Yo graduaré el patriotismo de los habitantes de esta provincia por la generosidad… Cada uno es centinela de su vida" (1815).

Tras su triunfo sobre los colonialistas españoles en Chile, la oligarquía santiaguina en pleno le otorga el “premio” de una fortuna en dinero. San Martín entendiendo que se trata de un soborno elegante para comprarlo como servidor de sus intereses, lo acepta y agradece, pero en el mismo acto lo dona íntegramente para construir la primera biblioteca nacional que aún hoy sigue abierta al pueblo chileno en el centro de Santiago.

Muerta su joven esposa de enfermedad, San Martín se dedica a cuidar su pequeña hija. Renuncia a toda intervención política y militar, ya sea en Argentina, donde se traslada, o en Perú. Desterrado, finalmente, de Argentina, Chile y Perú, los países que había liberado, se exilió en Europa. Murió, como Belgrano, como Bolívar, como Artigas, como Manuela Sáenz, como Juana Azurduy, solo, en la pobreza y la calumnia.

Frente a la represión al pueblo

Estando en Chile en preparación de la expedición libertadora del Perú, el gobierno argentino le exigió regresar para reprimir a las provincias argentinas descontentas con el abuso del centralismo de Buenos Aires. En respuesta, escribió: “El general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos”.

En reacción, el gobierno argentino le exige entregue el mando del Ejército de los Andes al que considera propio y ordena regresarlo a Argentina desde Chile. Ante ello, San Martín hace llegar un informe de los hechos, leído a todos los oficiales del Ejército, donde además renuncia. Unánimemente, éstos lo confirman en el mando y en el plan continental, sentenciando: "la autoridad que recibió el general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país no ha caducado ni puede caducar, pues su origen, que es la salud del pueblo, es inmudable" (2 de abril. 1919). Continuará entonces su lucha sin el respaldo de ningún estado.

Frente a los monumentos

Los monumentos más venerados de su época eran las iglesias. Falto el artesanal ejército de los Andes de pertrechos militares, San Martín mandó a expropiar las campanas de las iglesias y fundirlas para hacer balas y cañones, los cuales hizo cruzar, con toda clase de aparejos, por las montañas nevadas. El sacerdote franciscano Luis Beltrán, cuyo patriotismo lo llevó a ser capellán militar rebelde, y cuyos conocimientos de ciencias exactas, naturales y mecánicas lo convirtieron en Jefe del parque de artillería, al mando de 700 hombres, en el Ejército de los Andes, comentó: “Quiere, el general San Martín, alas para los cañones, pues las tendrán”. La iglesia oficial condenó esta falta de respeto a los monumentos y herejía contra el símbolo del dogma. Así predicaba en los púlpitos de Chile el fraile Zapata en 1816: “…herejes detestables, abortos del infierno, enviados de Satanás, individuos sedientos de sangre y robo… no han de llamarle al caudillo rebelde ‘San’ Martín, porque no es santo, sino Martín a secas…”.

Frente a la oligarquía limeña

Cuando el Congreso peruano, encabezado por el patriota José Sánchez Carrión, llama a Bolívar para terminar la guerra de independencia, ante las indecorosas traiciones del sucesor de San Martín, José de la Riva Agüero, éste escribe a San Martín, pidiéndole que regrese al Perú a enfrentarse a Bolívar.[7]

De la Riva Agüero fue uno de los líderes del llamado “partido peruanista”, chovinista y localista, finalmente constructor de la república oligárquica peruana, centralista, excluyente y racista; y fue uno de los impulsores de la calumnia histórica contra Bolívar y San Martín, lo cual sirve de criterio objetivo para despejar toda duda de la convergencia programática libertaria y justa de los dos grandes líderes revolucionarios patriotas. De la Riva Agüero es, en suma, un perfecto representante de la aristocracia limeña. San Martín le respondió: “Al ponerme usted semejante comunicación, sin duda alguna se olvidó que escribía a un general que lleva el título de fundador de la república del país que usted, sí... que usted solo, ha hecho desgraciado... ¿cómo ha podido usted persuadirse que los ofrecimientos del general San Martín... fueron jamás dirigidos a un particular, mucho menos a su despreciable persona? Dice usted iba a ponerse a la cabeza del ejército... ¿y habrá un solo oficial capaz de servir contra su patria, y más que todo a las ordenes de un canalla, como usted?... Basta, un pícaro no es capaz de llamar por más tiempo la atención de un hombre honrado...”.[8]

· Por Ricardo Jimenez A., sociólogo chileno, residente en Perú. ricardojimenez006@gmail.com

[1] San Martín, José de. Proclama del 27 de julio de 1819. En: Comisión Nacional del Centenario. Documentos Archivo general san Martín. Buenos Aires, Argentina. Coni Hermanos. 1910. 12 Volúmenes. Tomo II, Pág. 42.

[2] El genio político de San Martín. Kraft. Buenos Aires, Argentina. 1950. Ibarguren, Carlos. San Martín íntimo. Dictio. Buenos Aires, Asrgentina. 1977.

[3] Galazo, Norberto. Seamos libres y lo demás no importa. Vida de San Martín. Ediciones Colihue. Argentina. 2000. Todas las citas en el texto que no detallan su fuente, son también tomadas de este trabajo, imprescindible para conocer el pensamiento y práctica de San Martín.

[4] Mitre, Bartolomé. Historia de San Martín. Suelo Argentino. Buenos Aires, Argentina. 1950. Pág. 392.

[5] Instituto Nacional Sanmartiniano (INS). La conducción política del General San Martín durante el Protectorado del Perú. INS. Buenos Aires, Argentina. 1982. T. III. Págs. 11 y 18.

[6] INS. Op. Cit. Pág. 5. y 79. Comisión Nacional del Centenario. Op. Cit. Tomo XI. Págs. 430, 431 y 441. Gustavo, Levene. Historia Argentina. Buenos Aires, Argentina. 1964. 3 Tomos. Tomo II. Págs. 137 y 139. Macera, César. San Martín, gobernante del Perú. J. H. Matera. Buenos Aires, Argentina. 1950. Pág. 372 y 383.

[7] Carta de José de la Riva Agüero a José de San Martín del 22 de agosto de 1823. En: Museo Histórico Nacional. San Martín. Su correspondencia. 1823 – 1850. Buenos Aires, Argentina. 1911. Pág. 337.

[8] Carta de José de San Martín a José de la Riva Agüero del 23 de octubre de 1823. En: Museo Histórico Nacional. Op. Cit. Pág. 338.

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7/19/2012

A 33 años de la victoria sandinista: “Los rebeldes tienen que seguir siéndolo después de la toma del poder”

Entrevista con el internacionalista y revolucionario argentino, Darío Amador.
Por Andrés Figueroa Cornejo
“Yo había estado preso en Argentina en 1971, a los 15 años de edad. Mi cumpleaños número 16 me lo festejaron mis captores torturándome 24 horas seguidas”, recuerda Darío Amador, rebelde y fumador empedernido, argentino y políglota, revolucionario de memoria inoxidable, una palabra montada sobre la siguiente, fácil de risa, sin un pliegue delator en la frente. “A fines de los 70’ muchos de los argentinos estábamos exiliados. En mí caso, me hallaba fuera del país por una decisión del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP, http://www.youtube.com/watch?v=HGciTxTxECw&feature=related). Fue una de las pocas órdenes que no quise cumplir. Pero la propia realidad me demostró que no existía otra alternativa. Con un grupo de compañeros salimos a Brasil donde nos asilamos en la ONU y partimos a Holanda.”
Es temprano en el invierno de Buenos Aires. Mientras arruga un siguiente cigarrillo contra el fondo del cenicero, Darío Amador cuenta que “Para algunos el exilio era una situación sólo de paso; la idea era retornar a Argentina a recomponer lo destruido. Sin embargo, lo que muchos pensamos que podía ocurrir en Suramérica, se dio en Nicaragua, cuando Anastasio Somoza comenzó a debilitarse debido al descontento popular. En tanto, en el exilio el PRT se dividió. Me quedé en el sector de Enrique Gorriarán Merlo (http://www.elortiba.org/gmerlo.html) que deseaba ir a Nicaragua a luchar mediante un acuerdo con los sandinistas. Yo era de la opinión de que había que tomar contacto directo con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Y eso hice. Tenía 23 años. A través del Subcomandante Smith, nicaragüense y representante del FSLN en Europa me enrolé.”

FIN DE LA ‘EXCEPCIÓN’ CUBANA

-¿Qué significados políticos tenía la Revolución Nicaragüense en curso?

“Lo que pasaba en Nicaragua resolvía en los hechos un debate muy profundo respecto de la Revolución Cubana. Un territorio de la izquierda latinoamericana planteaba que la experiencia cubana era irrepetible y excepcional. En cambio, los sandinistas estaban comprobando que esa ‘excepción’ no era tal, y que efectivamente era posible tomar el poder en un país a partir de la construcción de un ejército revolucionario y el empleo de la lucha armada en un período determinado, bajo un contexto específico. En buenas cuentas, Nicaragua confirmaba que lo que habíamos efectuado nosotros en Argentina y tantas otras organizaciones políticas en toda América Latina era la consecuencia lógica de un proceso histórico y la única posibilidad de desarrollar un enfrentamiento real con las burguesías locales y el Imperialismo.”

-¿Y en particular para los revolucionarios argentinos que sufrían una represión inenarrable desde antes aun del golpe de Estado de 1976?

“Cuando se padece una derrota, como en el caso argentino, la crítica y autocrítica necesaria terminan por convertirse en un lamento autoflagelante, en un arrepentimiento de todo lo bueno que pudimos hacer y la exaltación de todos los errores cometidos. Los sandinistas mostraban sin quererlo, que lo de Cuba, si bien no era un modelo para calcar, en términos generales, validaba los métodos utilizados por Fidel Castro. Pero no los restringidos a la lucha armada. El proceso revolucionario cubano estuvo liderado por un movimiento –el 26 de Julio- que incluía a sectores marxistas y a sectores nacionalistas revolucionarios. Es decir, enseñaba la formación de una conducción política diversa.”

-De todos modos ya el Frente Sandinista era una herramienta político-militar bien poco convencional…

“Si bien el FSLN nace de una matriz marxista leninista formulada por su fundador, el Comandante Carlos Fonseca, toma la figura y el legado de Sandino como un eje central de su política. Es preciso recordar que el Frente no siempre se llamó Frente Sandinista de Liberación Nacional. Un tiempo, en los 60’, se denominó simplemente Frente de Liberación Nacional. Después el sandinismo se adquiere como identidad política porque, de alguna manera, condensaba el sentimiento popular, por un lado, y el sentimiento antiimperialista, por otro, muy alejado de los nacionalismos burgueses. Esto es, un nacionalismo ligado a la resistencia contra el imperialismo invasor, la pobreza y la dependencia. Por lo demás, el sandinismo llevó adelante un trabajo muy fuerte con los cristianos. Se trataba de pueblo católico que se incorporó a la lucha armada, pero no yéndose de la letra del Evangelio, sino que inspirada en ella. El sandinismo supo interpretar a su pueblo.”

LA UNIDAD INEVITABLE PARA VENCER

-¿Cuál era la composición política del sandinismo?

“Entonces el sandinismo estaba dividido en tres vertientes. Las tres se denominaban FSLN. Una era la tendencia insurreccional o ‘tercerista’; otra la Guerra Popular Prolongada (GPP); y otra era la proletaria. Se trataba de tres concepciones distintas y bien peleadas entre ellas. Sin embargo, como ocurrió en Cuba, se demostró que para vencer al enemigo la unidad era un paso imprescindible e inevitable. La unidad casi no era una decisión de cada sector: fue una imposición de la realidad que obligaba a unificar fuerzas.”

-¿Y qué tendencia hegemonizaba?

“Ninguna. Se dio una mezcla tan poderosa que resultaron situaciones insólitas. Por ejemplo, los ‘insurreccionalistas’ cobraron más fama en el Frente Sur donde se constituyó prácticamente un ejército de línea (propio de la GPP); mientras que los GPP obtuvieron sus mayores éxitos en las insurrecciones de Estelí, Genoteca. ¡Es decir, insurreccionaron pueblos con el apoyo de las fuerzas de la montaña! La vertiente proletaria desempeñó un papel importante en la formación y la política. Todos cumplieron un rol que fue complementario. Y aquí yo acentúo un nuevo aporte del FSLN al pensamiento revolucionario latinoamericano: la vieja discusión entre GPP o Guerra Insurreccional es determinada por la realidad y sus necesidades. Esto es, la revolución comporta una integralidad que no puede fundarse sobre recetas, libros o manuales. Y la realidad es la lucha de clases, la debilidad y fortaleza del enemigo, los niveles de conciencia del pueblo (que no necesariamente son teóricos, sino de conciencia de clase y requerimientos objetivos).”

LA CONTRARREVOLUCIÓN

-¿Se observaba 1979 como ‘el año decisivo’?

“En 1978 los sandinistas pensaban qué harían para las elecciones del 1980. El 19 de julio de 1979 se precipitó por el accionar del propio FSLN en términos políticas (no se diga ‘militares’. La revolución no se hace ‘con huevos’, se hace con cerebro básicamente.). Y, por otra parte, el contexto internacional todavía permitía en aquella época el apoyo de sectores externos, que no gravitaban sustantivamente en el devenir nicaragüense, pero que permitieron el corte paulatino del apoyo del gobierno norteamericano a Somoza llevado a cabo por Carter.”

-¿Y el factor que constituyó el asesinato de Pedro Chamorro por Somoza?

“Chamorro era el candidato de los yanquis para las elecciones del 80. Era un hombre que disputaba el poder con la dinastía somocista desde una perspectiva liberal burguesa. Su desaparición hace que ciertos segmentos de la burguesía comiencen a mirar al sandinismo como una alternativa ‘no tan terrible’. El sandinismo no apareció diciendo ‘vamos a realizar la dictadura del proletariado’. El primer gobierno luego de la revolución es de reconstrucción del país. Se establece una Constitución que plantea claramente la economía mixta, porque no había condiciones en Nicaragua para un ‘Estado proletario’. En verdad, el proletariado era muy pequeño en relación al campesinado, y la industria era ínfima y dependiente del extranjero, y en particular de EEUU.”

-El gobierno revolucionario debió ‘dar el ancho’ para emprender su estabilización…

“En ese contexto, los sandinistas después del triunfo construyeron un gobierno variopinto, donde estaba hasta Violeta Chamorro, viuda de Pedro Chamorro, que en 1990 ganó las elecciones al FSLN. Recuerdo que en la primera época, Violeta Chamorro tenía dos hijos: uno militaba en el FSLN y el otro era parte de la ‘Contra’ (http://es.wikipedia.org/wiki/Contras).”

-¿Esencialmente qué era la Contrarrevolución?

“Un ejército mercenario basado en los restos de la Guardia Nacional somocista, al que posteriormente se fueron incorporando campesinos por miedo y por la influencia de pastores evangélicos norteamericanos. Los católicos también estaban divididos. Es importante que se considere que el nuevo gobierno sandinista era el que más sacerdotes tenía en su gabinete de todo el planeta.”

“LA REALIDAD SUPERA LAS FICCIONES Y LOS MANUALES”

-¿Cómo entras a Nicaragua?

“Ingresan contingentes internacionalistas de todas partes. Algunos llegamos independientes, solos y solas al FSLN. Otros llegaron organizados, como Gorriarán. De los argentinos ‘solos’, unos partieron al Frente Sur, otros al Frente Norte.”

-¿Cómo fue la recepción a los internacionalistas ‘solos’?

“Buena, porque en la propia dirección nacional del FSLN conformada unitariamente había un mexicano, por ejemplo. Hubo hondureños, costarricenses, panameños desde el principio. Luego el internacionalismo se extendió a chilenos, uruguayos, que eran más que los argentinos y que llegan con una formación distinta, con otras experiencias. Muchos cayeron en la insurrección y después en la lucha frente a la ‘Contra’. Pero para los nicaragüenses el internacionalismo era natural. Nunca existió algún problema por esa condición. Es más, ningún internacionalista se equivocó intentando volcar su protagonismo en la revolución. Todos nos encolumnamos tras la dirección del FSLN. Éramos compañeros de otros lugares que íbamos a colaborar con una revolución legítimamente nicaragüense.”

-¿Los dirigentes del pueblo de Nicaragua pensaron únicamente la revolución en su territorio?

“Aquel que sostenga que los sandinistas nunca consideraron la revolución internacional, se equivoca por desconocimiento o miente. Los sandinistas siempre pensaron que posterior al triunfo en Nicaragua vendría Honduras, porque es un país fronterizo y el propio FSLN se creó allí (Carlos Fonseca, Tomás Borge, etc.), cuando apenas eran no más de 10 nicaraguenses exiliados en Honduras. Costa Rica jugaba el papel de una Suiza Centroamericana donde operaba tanto la CIA, como los sandinistas. A la vez, sabían que El Salvador era un polvorín y que, al igual que en Guatemala, existían condiciones revolucionarias. Y sin perder de vista el caso de Colombia.”

-Pero también Argentina y Chile estaban sometidos a cruentas dictaduras militares…

“Al día siguiente de la muerte de Mario Roberto Santucho (http://www.marxists.org/espanol/santucho/biografia.htm), caído en combate justamente un 19 de julio, pero de 1976, un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo de El Salvador arrojó una bomba y tiroteó la embajada de Argentina en ese país. Eso nos sorprendió porque para los argentinos El Salvador quedaba tan lejos del sur y tan cerca de EEUU que siempre nos preguntamos ‘¿Cómo podrá tomar el poder esta gente? La van a bombardear al día después’. Pero la realidad supera las ficciones que transmite la lectura excesiva que no se confronta con la práctica. Hay que leer, cómo no, pero sin dogmatizar jamás. Los manuales se escriben luego de las experiencias, remiten a una situación empírica, concreta y específica y no pueden aplicarse mecánicamente a ningún lado.”

-¿Cuál fue tu puesto en la lucha?

“Uno tenía que estar donde lo demandara el FSLN. Yo venía de la guerrilla urbana, que en Nicaragua era muy difícil. Imagínate que la capital de Nicaragua, Managua, se llamaba ‘Frente Interno’. Se trata de un país muy pequeño. En fin, uno iba a aprender. Ahí viví la experiencia más rica de mi vida, y no solamente por el triunfo. La primera vez que pisé suelo nicaragüense fue en marzo de 1979. Las tareas que me encomendaron tenían que ver con la Inteligencia de las fuerzas revolucionarias y me obligaban a salir y a entrar permanentemente al país. Ya en mayo de 1979, cuando comienza la ofensiva final, me quedé en Nicaragua hasta la victoria y más tarde continué con las labores antes encomendadas.”

-¿Dónde te sorprendió el día del triunfo?

“Yo estaba en el norte de Nicaragua (zona fronteriza con Honduras) el 19 de julio. Allí se encontraba a cargo el Comandante Julio Ramos, quien luego sería el Jefe de la Inteligencia Militar del país. Tanto el Frente Sur, como el Frente Oriental fueron los que en definitiva tomaron Managua.”

-El 19 de julio de 1979 apenas empezaba el trabajo…

“A partir de allí había que construir un nuevo Estado, un nuevo Ejército, una nueva conciencia. ¿Cuál era el problema? Que gran parte de los insurreccionados eran personas sin conciencia política. Y el FSLN fue consolidándose sobre una alianza que hizo con sectores de la burguesía para quitarle todo el apoyo posible a Somoza. Posteriormente se configuró una Junta de Reconstrucción de 5 miembros, donde había dos sandinistas en rigor: Daniel Ortega y Moisés Hassan. Este último era militante sandinista, pero no con las características de Ortega. Al tiempo renunció Hassan, de hecho.”
-¿Qué hiciste en la nueva etapa que se abrió?

“Participé en la creación del nuevo Ejército. No había grados. Mi calidad, junto a muchos, era de asesor. Por otro lado, la lucha para enfrentar a la ‘Contra’ comienza en 1980 organizada por el Imperialismo y materializada en un principio por los mismos coroneles, mayores, agentes de Inteligencia argentinos que nos habían reprimido en mi país de origen. Estaba, por ejemplo, el Coronel Valín, José Osvaldo Riveiro, etc. Su centro de operaciones se situaba en Honduras. Ello era materia de un acuerdo entre la CIA con el Ejército argentino, con Leopoldo Galtieri básicamente. Además de las relaciones del propio somocismo con la dictadura argentina. Existe una foto famosa de ‘Tacho’ Somoza con el Almirante Massera. Hay que recordar que la Guardia Nacional de Somoza contaba con un armamento muy diverso. De Argentina provenía el FAL, piezas de artillería, morteros. Mucho de origen israelí también. Al respecto, los sandinistas tenían una enorme simpatía por la causa palestina. Por eso se explica que un año después del triunfo se inaugurara la Embajada de Palestina en Nicaragua.”

LA IMAGINACIÓN Y LA REBELDÍA

-Es difícil sintetizar todos los aprendizajes obtenidos en una experiencia semejante. ¿Qué contenidos destacarías en especial?

“El proceso revolucionario de Nicaragua demostró que la imaginación de la humanidad, de la mujer y el hombre, debe liberarse, cobrar poder. Los rebeldes tienen que seguir siendo rebeldes después de la toma del poder. Más que antes, incluso. Los rebeldes deben ser flexibles, críticos y autocríticos; poner todo en duda hasta que no se compruebe su efectividad. Si el revolucionario no es rebelde, no puede ser revolucionario nunca. Y si el rebelde no es revolucionario es preciso hacer lo posible para que se transforme en un revolucionario. El revolucionario es un rebelde organizado colectivamente. En este ámbito, los sandinistas fueron muy imaginativos. No había nada de ortodoxia. En 1980, producto de la inmensa campaña de alfabetización realizada, el sandinismo terminó por ganar el corazón de su pueblo. Eso luego sufrió cambios debido a algunos dirigentes sandinistas que se desprendieron del propio sandinismo y porque la guerra y su costo en vidas fue feroz. Las cifras en este sentido son opacas y dolorosas en un país que cuando se llegó al poder contaba con menos de tres millones de habitantes. Los años más duros de la guerra corrieron entre 1982 y 83.”

-¿Qué aspectos y personas relevarías de la participación de revolucionarios argentinos?

“Yo creo que la presencia más destacada fue la jugada por Enrique Gorriarán desde todo punto de vista. El compañero efectuó operaciones y aportes gigantescos a la revolución nicaragüense, sobre todo después de la victoria. Y me refiero campos asociados a la Inteligencia, la Seguridad y la Política Exterior del nuevo Estado. El ajusticiamiento de Somoza, por ejemplo, no fue un acto de venganza ni nada que se le parezca. Ocurrió que Somoza pretendía instalarse en Miami y desde allí dirigir en conjunto la ‘Contra’ con el objetivo de regresar al poder. Y se supo de la autoría de la ejecución de Somoza por la caída de uno de los más grandes guerrilleros que conocí en mi vida que fue el Capitán Santiago (Alfredo Irurzún) y que cayó en esa acción. Todavía hay que recuperar su cuerpo que está en Paraguay. El Capitán Santiago fue uno de los seres humanos más bellos y valiosos que me he encontrado en mis andadas. Lo conocí en 1975. Era un argentino originario de Santiago del Estero. La primera vez que estuve con él en Argentina pensé que me hablaría de política tres horas, y en realidad conversó dos horas de la vida y sólo un rato de política. Él decía que la política no podía estar separada de la vida personal. Primero preguntaba cómo se sentía uno.”

-Es inevitable evocar al Che Guevara frente a un revolucionario argentino…

“Creo que es preciso bajarlo a la tierra al Che Guevara y transformarlo en un hombre común que hizo cosas poco comunes en situaciones poco comunes. Para mí ha habido decenas de miles de Che en América Latina.”

-¿Y hoy?

“No es el tiempo de crear dos, tres, muchos Vietnam porque no hay condiciones. Pero sí es tiempo de crear muchos Che, muchos Santucho, y muchos luchadores anónimos que tengan una conducta coherente con los intereses profundos del género humano, y que supera con creces la lucha armada, que es sólo un método. El hombre y no el arma es lo esencial. No siempre hay que emplear la lucha armada, como no siempre hay que usar la lucha pacífica. Lo que sí está más que claro es que nunca en la historia de la humanidad, ya no sólo del capitalismo, un sector dominante perdió pacíficamente ni se rindió sin pelear. Y la toma del poder no es el objetivo de los revolucionarios. Es el medio para crear una sociedad nueva.”

-¿Y en Argentina en particular?

“Hay que reconstruir el paradigma que se desplomó junto al muro de Berlín y trabajar cotidianamente por la unidad del pueblo.”


19 de julio de 2012

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5/12/2012

Argentina: Sobre el diálogo y sumar fuerzas

Los revolucionarios tienen una gran capacidad política de dialogar con sus pueblos, una enorme decisión de sumar fuerzas y voluntades a su causa, planteando consignas y propuestas que amplíen la masa crítica y a la vez no sean contradictorias con una proyección socialista.
Con mucho énfasis nuestra izquierda ha planteado la necesidad de mantener la independencia política del Estado y de las tendencias políticas que expresan los intereses de las potencias imperialistas y de nuestra burguesía local.
La prevención no es gratuita no se puede dormir con el enemigo, ni plantearse alianzas con quienes desde siempre han enfrentado a los intereses populares tratando de sostener y legitimar un sistema perverso.

La diferenciación es valiosa, es básica, pero hacer una revolución, la principal tarea de quien dice tener vocación de hacerla, no se resuelve sólo con diferenciarnos.

Destruir este modo de producción y dominación supone también acumular una masa crítica que lo cuestione.

Si repasamos las revoluciones del siglo XX, advertiremos que en todas ellas se produjo una confluencia entre quienes estaban convencidos que había que cambiar el sistema y quienes sólo se oponían a las manifestaciones más perversas del sistema: la guerra, el hambre, la dictadura.

Rescatando a sus líderes no podemos menos que advertir que sus profundas convicciones socialistas estaban acompañadas por una gran capacidad política de dialogar con sus pueblos, una enorme decisión de sumar fuerzas y voluntades a su causa, planteando consignas y propuestas que ampliaran la masa crítica y a la vez no fueran contradictorias con una proyección socialista.

Si observamos atentamente nuestra propia construcción de base en lo sindical, territorial o estudiantil, o en luchas puntuales como pueden ser las ambientales o de género, se advierten que existe ese doble componente.

Si hacemos un repaso de experiencias muy masivas como han sido los Encuentros Nacionales de Mujeres, advertimos lo mismo. No todas fueron, ni van por lo mismo, pero con el correr de los años la conciencia sobre el patriarcado y su vinculación indisoluble con la opresión capitalista se que ha ido extendiendo.

La mención a esas experiencias viene a cuenta de advertir que cuando las proyectamos a la política nuestra izquierda puede valorar un aspecto de esos liderazgos, el de las convicciones profundas, pero desvalora el segundo aspecto, la capacidad política de sumar voluntades, de sumar fuerzas, para sustentar un proyecto de transición al socialismo, Pareciera que poco importa la tarea de aportar a construir una amplia masa crítica, buena parte de la cual se queja del sistema, pero todavía no se le ha ocurrido cambiarlo.

La discusión sobre la reivindicación de nuestra historia nacional y Nuestramericana está en esa sintonía. La reivindicación de Tupac Amaru puede ser leída como un intento de vincular antecedentes remotos de resistencia de nuestros pueblos, o puede leerse como la pretensión de sugerir una reivindicación del papel dirigente de las burguesías nacionales: Tupac Amaru era propietario de arreos de mulas; era algo así como un empresario del transporte, y vivía mucho mejor que los indios de a pie de su tiempo.

En ese mismo sentido puede recordarse que Bolívar era hijo de una de las familias más ricas de Venezuela; que la familia de Artigas era de las más antiguas de Montevideo, y que el mestizo San Martín era un Alvear bastardo, o al menos fue un protegido de la familia Alvear, que era una familia patricia.

Puede decirse también que la bandera nacional nació como un acto de rebeldía y libertad de uno de los patriotas más progresistas de la época, Belgrano; o valorarla desde el triste papel que le dio el genocida Roca. Son puntos de vista. El primero trata de dialogar con saberes de nuestro propio pueblo que reivindican a Tupac Amaru, a Belgrano, a San Martín y a la bandera nacional. El segundo hace hincapié en mostrar las diferencias entre lo que se supone es un proyecto socialista, de hechos históricos considerados pocos relevantes y confusos en lo ideológico.

Si observamos los procesos Nuestramericanos más avanzados advertimos que es el primer punto de vista el que asume la revolución cubana cuando reivindica a Marti, y el proceso venezolana cuando reivindica a Bolívar.

Se intenta apoyarse en los saberes, en la conciencia política de los pueblos para introducir nuevos debates. En un país donde indiscutiblemente Bolívar es el padre de la patria, Chávez afirmó que el Libertador era feminista. Seguro exageraba, pero provocó un enorme debate en una sociedad profundamente machista como es la venezolana. A contrapelo de los demagogos busca-votos, cometió dos herejías: reivindicó el feminismo y la asoció a Bolívar.

La cuestión es cómo valora nuestra izquierda estos intentos de diálogo con nuestro propio pueblo, esa voluntad de rescatar los elementos más positivos de su conciencia política para proyectarlos, esa voluntad de sumar una amplia masa crítica donde seguramente las mejores ideas, las ideas revolucionarias, terminarán conduciendo.

Creo que buena parte de nuestra izquierda piensa que la conciencia política de nuestro pueblo es un disco duro que hay que resetear para una vez vacío, incorporarle contenidos revolucionarios. Desde esa lógica cualquier intento de dialogo, cualquier intento de apoyarse en los elementos positivos y proyectables de la conciencia de nuestro pueblo es sospechosa. Reivindicar a Tupac Amaru, a San Martín, a Artigas y a la bandera nacional constituye una prueba irrefutable de nuestra vocación nacional burguesa.

En estos días la discusión sobre YPF es bastante ilustrativa sobre estos debates. Las encuestas suelen falsear datos, pero no parece una manipulación suponer que el 80% de la población haya apoyado esa estatización parcial de Repsol. Uno puede caracterizar ese apoyo como una manifestación del espíritu de los tiempos en Nuestramérica, donde los pueblos se oponen y tratar de revertir las privatizaciones, o puede considerar que se trata de una simple manifestación de atraso de la conciencia popular, manipulada por el kirchnerismo.

Parece evidente que sólo se puede establecer un diálogo con nuestros compañeros de base y nuestro pueblo si somos capaces de reconocer lo que ellos piensan, que la medida fue un paso adelante en la recuperación de la soberanía energética. Si parto de ese reconocimiento podemos hablar del resto, decir que se recuperó sólo el 15%, etc. Si no lo reconozco, no hay diálogo posible. Este reconocimiento no es puro oportunismo. En 1989 el Caracazo impidió que fuera privatizada PDVESA y la petrolera estatal venezolana siguió siendo administrada por los gobiernos neoliberales. Uno puede decir “qué estúpido este pueblo que le siguió dando estructura y muchísimo dinero a los gobiernos burgueses para que se sigan quedando en el poder”, o pensar “qué inteligente este pueblo preservó una herramienta fundamenta para que después pudiera ser utilizada por un gobierno popular”. Es una cuestión de perspectiva histórica y los pueblos suelen ser más estratégicos que los militantes.

Nuestra mayor diferencia con el kirchnerismo nos remite precisamente a esa discusión. El gobierno se propone construir un capitalismo serio, relegitimado después de la crisis de 2001. Incluso sus medidas que calificamos como progresistas, porque objetivamente benefician intereses populares (AFJP, Ley de Medios, Asignaciones Familiares, Estatización de Repsol) son correcciones que apuntan a fortalecer, legitimar y dar proyección política en el tiempo a su modelo capitalista. No son medidas de transición hacia un cambio de sistema El kirchnerismo es un proyecto que vino para quedarse. Quienes supusimos que en el 2008 se acababa el kirchnerismo, supusimos mal., La posibilidad de terminar con este proyecto no es denunciarlo un poco más. En realidad nuestro pueblo conoce sus limitaciones. A nadie se le escapa por ejemplo que los Kirchner fueron parte de las privatizaciones, pero las alternativas que les proponen el FAP, la UCR y el PRO no son mejores.

En términos futbolísticos el equipo es regular, pero el que está en el banco es peor. Y el equipo de izquierda es un fantasma que además festeja los goles en contra.


Habrá kirchnerismo por muchos años si nuestra identidad de izquierda se legitima porque somos incapaces de dialogar con nuestro propio pueblo y suponemos que el autismo es sinónimo de coherencia política. Habrá kirchnerismo por muchos años si la decisión de sumar voluntades, de arrimar fuerzas, de comernos sapos chicos para después no comernos los sapos grandes, queda asociada a la desconfianza. Si no rompemos con la matriz de que quien trata de sumar lo hace porque es blandengue, pro kirchnerista, PRO, FAP o Proyecto Sur, según la época, poco confiable ideológicamente, poco clasista y con .intencionalidad confusa.

Habrá kirchnerismo por muchos años si no entendemos que tener convicciones profundas nos impone dialogar con nuestro pueblo y tratar de sumar fuerzas, incluso formando parte de amplios acuerdos populares con hegemonías en disputa (como lo fue el intento de la izquierda independiente, y aún mucho mas amplias). Seguramente conducirán las mejores ideas, trabajaremos para que eso ocurra. Recorriendo distintos países de Nuestramérica y comparando la experiencia y politización de otros pueblos con la nuestra, me pregunto ¿Cómo es posible que en uno de los países con mayores potencialidades del continente por su experiencia y politización popular, sea uno de los más atrasados en la formación de una alternativa política de izquierda. Como no quiero creer que esto suceda porque el kirchnerismo es un proyecto popular, supongo que son nuestras propias insuficiencias, las de la izquierda.

No tengo recetas para salir del problema, pero sí estoy seguro que el día que quien quiera dialogar con el pueblo o el que quiera sumar fuerzas deje de ser sospechoso, y sean en cambio sospechosos los que renuncian a la política, que es esencialmente dialogar con el pueblo y sumar masa crítica, empezaremos a desatar un nudo grueso.

El día que empecemos a pensar que los pocos no son buenos, sino apenas inseguros, serán otros tiempos.

Guillermo Sierra / FPDS

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1/17/2012

Verano en Argentina: Aumenta temperatura social

Uno.
El viejo truco de anunciar ajustes económicos antipopulares inmediatamente después de las elecciones presidenciales todavía funciona en Argentina. El empleo de esa triquiñuela cobra sentido en una nación que ha sido gobernada históricamente de manera vertical, sin participación ciudadana salvo por el recurso de la fuerza ante la sordera del mando. Los gobiernos de turno –y el actual al parecer, no quiere ser distinto- en el territorio de Maradona y Perón, el paternalismo y, por tanto, la desconfianza en los trabajadores y el pueblo es la relación predominante de los de arriba. ¿Qué encierra ello? Un miedo severo de clase que, en consecuencia, justifica el ejercicio alienante de intentar infantilizar políticamente a las grandes mayorías. Por eso desde el Ejecutivo y la oposición tradicional se apela sistemáticamente a un populismo que procura fortalecer que la historia la hacen ‘los personajes’ mediante frecuentes puestas en escena y la reproducción simbólica de la autoridad unidimensional como “salvador” o “demonio”. La práctica en cuestión facilita el éxito parcial y a corto plazo del populismo; esa emotividad edulcorada para aplicar medidas de alto impacto, y los guiños frecuentes, descafeinados, sin contexto ni proyecto, y vaciados de contenido hasta del Che Guevara, independientemente de la simpatía o no que se tenga por su legado.

Dos.
Pese a reunir más de 200 mil firmas en menos de 10 días contra el alza de un 127 % del transporte subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires, los trabajadores de ese medio y las organizaciones sociales y políticas que condenan el aumento del pasaje, la justicia, en primera instancia, desdeñó tanto los recursos legales para detenerlo, como las firmas de los usuarios. La medida adoptada por el gobernador de Buenos Aires, el ultraliberal Mauricio Macri, tuvo su origen en el retiro de un 50 % del subsidio estatal al subterráneo metropolitano. De esa manera, el gobierno nacional busca dañar la figura de uno de los más bullados precandidatos a las próximas presidenciales. Si Macri es coherente con el programa de los hijos de la Escuela de Chicago, en el 2013, cuando se acabe incluso el subsidio del 50 % fiscal, el incremento de los viajes podría, al menos, duplicarse. En este sentido, la ciudadanía no hará diferencia entre Macri y el Ejecutivo nacional. Lo que se destruye, tanto con la argucia palaciega, como con el comportamiento esperable de Macri es la credibilidad de la gente en los ‘políticos y partidos profesionales’. Pero como los de arriba consideran a los trabajadores y sus familias ‘seres incompletos’, ‘adolescentes’, clientela y objeto, hasta ahora, hacen vista gorda e imponen simplemente. La manera en que un individuo, un grupo de interés o una clase observa al que considera un otro- subordinado (para disciplinar, castigar o ‘edificarle’), revela justamente la frontera de sus propias habilidades políticas y cognitivas. Y la subestimación del otro no es una categoría moral. Es bélica.


Tres.
El crecimiento de Argentina se funda sobre el precio en las grandes bolsas financieras del mundo de la primarizada explotación primaria agrominera (commodities, cuya parte de soya y granos está a la baja producto del declive de la demanda y la sequía en los campos); la dependencia de sus exportaciones a Brasil, Europa y China; y los ahorros previsionales estatizados de los asalariados. Conocido el panorama mundial, y en particular, la intensificación de la crisis del capital desde el centro hacia su entorno el 2012, el país se encuentra ante un ciclo de contracción económica, caracterizado por el agotamiento del superávit fiscal, la fuga de capitales e inversiones dolarizadas, una de las mayores inflaciones del planeta y la precarización del trabajo.

Como las últimas administraciones no renacionalizaron el capital financiero ni las principales industrias privatizadas durante los años del menemismo; tampoco reindustrializaron nacionalmente ni elevaron de modo sustantivo el importe a las utilidades del capital y al abuso del suelo, entonces ahora, con cierta desesperación ambiental, mediante leyes y solicitudes a los dueños de casi todo, buscan controlar su política cambiaria a través de la compra y ahorro de divisas y a costa del recorte de las iniciativas subsidiarias y populistas que, como un todo, golpean a la mayoría argentina.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del desacreditado Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC, intervenido desde el 2007) del tercer trimestre de 2011, casi un 28 % de habitantes vive con $ 27 pesos diarios (US$ 6), y la mitad de esas personas sobrevive con $ 18 pesos al día (US$ 4). Es verdad, la sal cuesta menos de $ 2 pesos. Pero el kilo de manteca, $ 35 pesos. El calzado en una tienda cualquiera no baja de los $ 180 pesos y un kilo de pollo vale $ 10 pesos. Ni hablar de vestuario, artículos informáticos, tecnología, recreación y de la enorme especulación inmobiliaria en un país donde escasean 3 millones de viviendas, cifra que suma y sigue diariamente. Y para el organismo gubernamental, una familia de 4 personas no es pobre si cuenta con más de $ 45 pesos al día (US$ 10). De acuerdo al informe, de los 17 millones de ocupados del país, casi 12 millones obtienen un ingreso menor a $ 2.300 pesos al mes (US$ 535). Y de los ocupados, por lo bajo, el 35 % trabaja informalmente, sin derechos laborales ni seguridad social (el Observatorio Social de la Universidad Católica de Argentina arroja que, en realidad, más de un 50 % de la fuerza de trabajo está ‘en negro’).

Como toda sociedad capitalista ‘de verdad’, los números del INDEC dicen que la concentración de la riqueza y las desigualdades sociales tienen su primavera. El 20 % más empobrecido de la población percibe el 4,2 % del excedente socialmente producido, y el 20 % más rico se queda casi con la mitad del total. Naturalmente que al ir acortando los porcentajes extremos, las diferencias de concentración versus miseria se disparan con mayor violencia.

La deuda pública externa (según guarismos de septiembre de 2011) supera los US$ 230 mil millones, que el gobierno cancela acudiendo a nuevos préstamos, pero esta vez salidos de entidades nativas y que corresponden a puro trabajo argentino acumulado sin mediaciones, como el Banco Central y la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) que administra los ahorros previsionales y jubilatorios de los asalariados. Es decir, se está frente a una colosal y genuina deuda ‘nacional y popular’.

Debido a la inflación, el venidero aumento del transporte (entre otros factores, por el sobreprecio coludido del oligopolio petrolero privado) y el incremento próximo de los servicios básicos debido a la retirada de subsidios a las industrias asociadas (que como queda demostrado, jamás fue una solución de mediano aliento siquiera), hasta las dirigencias de las centrales sindicales que votaron a la actual Presidenta (como la Central de Trabajadores de Argentina que lidera Hugo Yasky) anunciaron que no lucharán por un reajuste salarial inferior al 25 % durante las negociaciones que se desarrollarán en el primer tercio de 2012, toda vez que el gobierno central ha dictado más o menos claramente que la demanda salarial sólo debe bordear el 18 %. De este modo, muchos dirigentes sociales se explican bien la aprobación de la impopular Ley Antiterrorista impacientemente propugnada por el Ejecutivo, y sus consecuencias contra el movimiento de los trabajadores y el pueblo.

Desde arriba, ya existe la precautoria cubierta jurídica ante el temor de un período explícito de lucha de clases. Desde abajo, comienza a organizarse con celeridad la indignación frente al empeoramiento general de la vida.

Andrés Figueroa Cornejo
Enero 17 de 2012

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11/01/2010

Néstor Kirchner, legados y desafíos. Atilio Boron.

Es indiscutible que la inesperada y prematura desaparición de Néstor Kirchner tendrá un enorme impacto sobre la vida política argentina. Sucintamente podría decirse, primero, que con él desaparece el político más influyente de la Argentina, el que marcaba la agenda de la discusión pública y el ritmo de la vida política nacional.
Segundo, que durante su gestión como presidente cambió el rumbo por el que venía transitando la Argentina -muy especialmente en materia de derechos humanos y política internacional, pero también con una ejemplar renovación de la Corte Suprema, reparando las vejaciones que en este rubro, como en tantos otros, había cometido el menemismo.

Tercero: desaparece con su muerte el único que reunía las condiciones requeridas para contener, como ningún otro, la compleja y turbulenta realidad del peronismo, cuyas pugnas internas en épocas pasadas sumieron al país en gravísimas crisis institucionales. Éste tal vez sea el más serio desafío con el que tendrá que lidiar la presidenta.


Cuarto, su muerte la priva de una compañía irreemplazable: durante décadas Néstor Kirchner no sólo militó codo a codo con ella, sino que también fue su consejero, aliado y confidente. Su desaparición deja un vacío muy grande en la Casa Rosada. Pero, contrariamente a muchas malintencionadas especulaciones expresadas en estas horas, la presidenta es una política hecha y derecha y, además, una mujer de mucho temple y carácter y que seguramente sabrá sobreponerse a su inmenso dolor y honrar la memoria del ex presidente manteniendo con firmeza en sus manos el timón del Estado y evitando que al interior del PJ se desencadene una feroz pelea por la sucesión.


Nada autoriza a pensar en un paralelismo entre su situación y la de Isabel Martínez de Perón ante la muerte de su esposo, en 1974. Ésta no reunía las menores condiciones para gobernar la Argentina, no tenía trayectoria política alguna y el país se hallaba en una situación incomparablemente distinta a la actual, donde la presencia de militares fascistas era el dato más significativo de aquella coyuntura. La de hoy es completamente distinta en todas y cada una de aquellas dimensiones. De todos modos, para responder a los desafíos del momento Cristina Fernández tendrá que contar con mucho apoyo, reforzar su articulación con las clases y capas populares mediante la rápida implementación de políticas sociales y económicas más efectivas (y, en algunos casos, largamente demoradas) y, sobre todo, mantener a raya a los aparatos que se arrogan una representación popular que en realidad no tienen y que pueden interferir negativamente en el crucial último año de su mandato y en sus perspectivas electorales. La Argentina se asoma a una nueva etapa signada por la ausencia del ex presidente: el asesinato de Mariano Ferreyra ya había iniciado este proceso; la muerte de Néstor Kirchner lo acelera y profundiza aún más.



www.atilioboron.com

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10/18/2010

LA ROSA DE LOS VIENTOS HABLANDO “FUERTE Y CLARO”: LOS RIESGOS DE LA RETÓRICA EN LA DIPLOMACIA

Nuestro presidente Sebastián Piñera, declaró que había hablado “fuerte y claro” con la presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández, a propósito de la decisión de la Comisión Nacional de Refugiados, Conare, de conceder la calidad de refugiado al ex líder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR, Gavarino Apablaza.
El tono no parece precisamente diplomático, y sin duda la expresión “fuerte y claro”, provoca reminiscencia de otros que llevaron al país, en tiempos de la diplomacia castrense, al aislamiento, y a una cuasi guerra, precisamente con Argentina, situación que indudablemente fue mejorada por los gobiernos democráticos de ambos países.
Pinochet, Merino, y otros, hablaban en 1978 “fuerte y claro”, alimentando el chovinismo local, como argumento y mecanismo para azuzar los ánimos, y pretender alinear al país en la histeria bélica (Hay que decir que por el otro lado, otros tiranos, hacia lo propio), para una guerra sin destino.

El tono, indudablemente, parecería la expresión del peligroso deseo de escalar la controversia en torno a un hecho del ámbito de los Derechos Humanos y de la justicia, y claro un tema de la política contingente del país: la indignación expresada por la Unión Demócrata Independiente por la muerte de quién fuera, en tiempos de la dictadura, fundador de esa corriente política y al que han elevado a la categoría de mártir.

Lo que las declaraciones, francamente insultantes de políticos de la UDI y otros, es politizar las relaciones internacionales, incluso entrometerse en la política interna de la vecina Argentina, lo que va en contra del sentido mismo de la diplomacia, y de los intereses nacionales permanentes,

Y cuando lo que encierra toda la escandalera mediática es en realidad un “ajuste de cuentas”, una venganza política, ahora que consideran que ha llegado la hora de cobrarse revancha, con quienes, desde la insurgencia armada, pusieron en aprietos a la dictadura que como clase política y económica, prohijaron, sostuvieron,y colaboraron desde cargos de gobierno, y que aún, algunos, añoran.

La muerte de Guzmán, cuyas circunstancias son oscuras, y donde no se descarta, según diversos antecedentes, la mano de los servicios secretos de la dictadura, vía infiltración o vía monitoreo a distancia, donde se había hecho de enemigos jurados, y cuya falta de escrúpulos es conocida y confirmada por la historia, no es un hecho aceptable en democracia, y mucho menos un acto del cual alguien podría enorgullecerse.

Claramente no se puede hablar de “ajusticiamiento”, aunque Guzmán fue ideólogo de la política represiva de la dictadura de Pinochet, a la que dio sustento, que costó a Chile, miles de muertos, “detenidos desaparecidos”, torturados, aprisionados, exiliados, perseguidos.

Una política revolucionaria que merezca el nombre de tal, y el derecho a la rebelión contra la tiranía que consagra incluso Santo Tomas y la doctrina de la Iglesia Católica, tiene sus propios códigos de conducta ética y de realismo político, que claramente fueron violentados con este hecho.

Pero no es esto lo que está realmente en juego, porque ello forma parte de una discusión y análisis que aun está ensombrecido por la pasión, los intereses políticos de la contingencia, el deseo de venganza y la falta de rigurosidad y objetividad política e histórica, y claro el dolor de las pérdidas en vidas que produjo, sobre todo en el pueblo democrático, la dictadura, su violación de los derechos Humanos, sus aparatos criminales.

De lo que queremos hablar es del haber traslado al terreno de la diplomacia, una pasión política y el deseo de venganza de una clase contra quienes desafiaron su poder- la dictadura de Pinochet- con las armas, en el marco de una lucha de la mayoría del país, parar terminar con la dictadura criminal.

De lo que se trata, en realidad, ahora que son gobierno, de utilizar todos los mecanismos del Estado para perseguir, no tanto a las personas, a Apablaza, Villanueva, sino demonizar el derecho a rebelarse contra la dictadura y al uso de la fuerza, en las condiciones de una dictadura sangrienta como la de Pinochet.

Cabe preguntarse, ¿qué es lo que encierra en realidad la afirmación del canciller, Alfredo Moreno, al dar cuenta de la nota de protesta ante el gobierno Argentino, un mecanismo habitual para el mundo diplomático y hecha en general en un tono adecuado cuando establece que el gobierno va a seguir “realizando todos los esfuerzos para que, no sólo el señor Apablaza, sino que todos los que estén involucrados en estos crímenes y que tengan información sobre estos o que hayan tenido participación, deban enfrentar a los tribunales chilenos como corresponde a todos los chilenos”.

¿Será que comenzaremos a vivir los tiempos del “macartismo” o una nueva versión de la caza de brujas?.

Se entiende que se pueda discutir, analizar, confrontar opiniones sobre el concepto, la práctica, el rol que tuvo la lucha armada, la insurgencia, la rebeldía, en la lucha contra la dictadura de Pinochet y por la recuperación de la democracia y la libertad, algo que viene sucediendo por lo demás, desde 1810.

Eso es legítimo, y además, necesario, pero Dios nos libre de entregarle la dirección de la política exterior de Chile a quienes han revivido hoy, estando en el gobierno, los tiempos del odio y de la violación de los derechos humanos de miles de chilenos, y aceptar la caricatura, el imperio del deseo de venganza.

Por Marcel Gárces. El autor es periodista. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 7 de octubre 2010
Crónica Digital

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7/15/2010

QUERIDO DIEGO, “PELUSA”, “PIBE DE ORO”, “DIEZ”, “DIOS”, “GORDO”:

PARA EL CASO DE QUE NO GANEMOS ESTE CAMPEONATO DEL MUNDO.
Quiero hacer memoria, para que no se te olvide a vos, ni a ninguno de los argentinos.
Eras un pibe de la villa miseria de Fiorito. Uno de esos asentamientos informales, insalubres y laberínticos, de viviendas precarias en las que se hacinan los desplazados. Síntoma brutal de la marginación y la pobreza, del que los políticos prefieren no hablar porque es poner en duda toda la estructura legal del sistema.
Jugabas porque el fútbol es la expansión de los humildes, un acto atemporal que los saca de las desdichas cotidianas. La vida te había negado casi todo, y vos, como miles de chicos argentinos, con tus zapatos rotos, te desquitabas a patadas.

En 1973 alguien te dijo:

- Che pibe, vamos a armar un equipo para jugar en el “Torneo Evita”, ¿Entrás?

Con tus piernas flacas y tu rostro de “negrito”, te convertiste en la pesadilla del torneo, nadie quería enfrentarte. “Los Cebollitas”, (así se llamaban), se llevaron la copa y al año siguiente ganaron el Campeonato de la 8ª División. El conjunto se mantuvo invicto 136 partidos y gracias a que “Los Cebollitas” se convirtieron en una sensación, conociste Perú y Uruguay, donde los invitaron a jugar. No tenías 12 años y ya eras campeón.

A alguien se le ocurrió hacerte debutar en las inferiores del Club Argentino Juniors. Resultó fácil, fue el primer acto ilícito de tu vida: te cambiaron el nombre y mintieron la edad, agregándote dos años para que te aceptaran. Algo completamente inútil porque tu brillo era tal que cuando te vieron jugar, todos preguntaban: ¿Quién ese pibe? ¿De dónde salió ese prodigio?

Entonces decidieron que era mejor ponerte en el entretiempo de los partidos de la Primera División para que entretuvieras a la hinchada haciendo malabares con la pelota. Naciste mago. Siempre la pelota ha hecho todo lo que querés, ¿O será al revés?

Llegaste a la villa eufórico:

- ¡Mamá, me pagaron!

Doña Dalma te dio un beso y tu padre Diego te regaló una sonrisa y una palmada afectuosa. Hasta hay un viejo comercial de Coca Cola, donde se ve a aquel muchachito haciendo maravillas.

La primera vez que figuraste en los diarios, (esos que cada vez que pueden, intentan destruirte por tus ideas), tenías diez años. El Clarín decía: “Había un pibe con porte y clase de ‘crack’…”. Este periodista no sabía que aún faltaban por llenar muchas páginas hablando del “Pibe de Fiorito”. Porque en dos años ascendiste ocho divisiones en Argentinos Juniors, de novena a primera, y comenzaste a dibujar tu historia con goles: en 1978, aunque te consagraste como el goleador del Metropolitano, el flaco Menotti te dejó fuera de la Selección que ganó el campeonato porque eras muy niño, pero al año siguiente nos trajiste la Copa del Mundial Juvenil.

Por ese tiempo, aunque River te quería contratar y te ofreció lo mismo que ganaba Ubaldo Fillol, el jugador mejor pagado de entonces, decidiste jugar para Boca, que estaba en serios problemas económicos y no podía comprar tu pase. Nos hiciste campeones, pero duraste poco. Europa siempre ha pagado mejor y te fuiste al Sevilla y después al Nápoles.

El Mundial de México 86, siempre será recordado como “el Mundial de Maradona” y podría escribir muchas páginas con las emociones que nos hiciste vivir, porque cada vez que mandaste la pelota al fondo de la red, no era un gol de Maradona, era un tanto de desquite de todos los humildes de tu pueblo.

La FIFA, aún a regañadientes, (los oligarcas del fútbol no te quieren Diego) tuvo que elegirte como al mejor jugador del siglo XX. Para nosotros significas mucho más. Siempre recordaré cuando como consecuencia de haber caído en los abismos de la droga, te tuvieron que internar de urgencia y una multitud angustiada hizo intransitable cuadras enteras en torno al hospital. Alguien puso un gran cartel: “El cielo tiene que esperar”, otro decía: “Siempre vivirás, Dios no quiere competencia.”, otro: “Jesús resucitó una vez. Vos, miles.”, y quizá el más significativo rezaba: “Diego, no aflojés que vas a salir. No podés perder. No te olvides que Maradona juega para vos.”

Saliste de la droga como también te levantaste de cada golpe que te dieron en la cancha, pero los medios internacionales siempre magnificaron tu adicción a las drogas y cada error que cometías, porque lo que no te perdonan es que a pesar del dinero, la fama y la gloria, nunca olvidaste al pibe de la villa de Fiorito y que cada uno de tus mensajes políticos mueva la conciencia de los pobres y explotados del mundo.

El mercado puede aceptar que seas un genio del fútbol, pero no que te hayas convertido en la compensación para una sociedad frustrada por varias dictaduras militares y desgastada por el accionar de políticos corruptos.

Se acepta, ¿qué otro remedio les queda?, que seas un campeón, más no que reflejes los sentimientos de los despojados que necesitan creer que Dios no está tan lejos.

Eso no te lo van a perdonar nunca Diego.

La FIFA no te puede perdonar que promuevas la sindicalización de los jugadores, a los que llamas “los obreros del fútbol”, porque eso echaría por tierra un negocio que mueve millones de dólares cada cuatro años.

Si Maradona dona una escuela, o promueve una colecta para los niños pobres con parálisis, no saldrá en la primera plana de ningún periódico del mundo, porque lo imperdonable no son estos actos en sí, sino que lo hagas siempre diciendo que sólo estás devolviendo algo de lo que los poderosos roban a la gente.

Demagogo, populista, oportunista, drogadicto, son los calificativos aconsejados por los señores de la SIP para poner junto a tu nombre. Como también aconsejan destacar siempre las declaraciones del señor Pelé, porque ese si es “bueno”. Se coloca debajo de un cartel de alguna firma de productos deportivos, que por supuesto le paga, para reivindicar siempre al sistema y defender sus intereses. De eso vive.

No te van a perdonar tus visitas a Chávez, o que tengas al Ché tatuado en tu hombro.

La única vez que te tuve cerca fue cuando en noviembre de 2005, con motivo de la Cumbre de Presidentes de Mar del Plata, nos invitaste a ir a repudiar la presencia de Bush en la Argentina.

Los grandes diarios del mundo, no publicaron en estos días la foto de la Selección Argentina despidiéndose rumbo a Sudáfrica con una gran pancarta que decía: “Apoyamos a las abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz”. Ni tampoco la noticia de que recibiste en Pretoria a Estela Carlotto con un gran abrazo.

Eso no se perdona Diego.

El fútbol, vos lo sabés mejor que nadie, es un juego impredecible y como bien declaraste: “No hay favoritos. Cualquiera te puede clavar la pelota en el ángulo y todo lo que hiciste… Chau”. Todo es posible, pero por todo esto y mucho más quiero decirte que si eso sucede, no te hagas ningún problema, porque con nosotros ya cumpliste.

Gracias por ser Maradona.

Gracias por ser nuestra alegría y nuestra esperanza.

Gracias por no olvidar al pibe de Fiorito.

Gracias por representarnos siempre a todos con dignidad.

Gracias campeón.

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6/14/2010

Argentina: II Foro de educación para el cambio social.

Durante el fin de semana del 4, 5 y 6 de junio, la ciudad de Córdoba se llenó de voces que expresaron la urgente necesidad de pensar otro tipo de educación, una educación emancipadora. En el II Foro Nacional de Educación para el Cambio Social organizado por el Encuentro Nacional de Estudiantes de Organizaciones de Base, más de 3000 estudiantes universitarios, terciarios y secundarios, docentes, intelectuales, militantes de organizaciones populares, se encontraron y atravesaron tres días de intensa discusión y de intercambio de experiencias.

Ya en el 2009 se había concretado el I Foro, en la ciudad de La Plata , con la presencia de 2000 asistentes de todo el país y América Latina. Estos encuentros son impulsados por el ENEOB, conformado por organizaciones estudiantiles de diferentes partes del país, con el objetivo de empezar a cuestionar la educación recibida en todos los ámbitos e instituciones hegemónicos.

Durante esos tres días se discutió sobre lo que la educación tradicional deja por fuera. “Ya que no sólo esconde la historia de nuestros pueblos, sino que también segrega a la mujer y reproduce la cultura dominante, en su eterna intención de homogeneizar para construir al ser nacional”, según el posicionamiento del ENEOB.

Con la intención de que la masividad no imposibilite la participación activa de todos/as, los organizadores planificaron el foro en dos modalidades pedagógicas: por un lado, paneles donde referentes del país y de Latinoamérica expusieron sus pensamientos, y abiertos al debate; y por otro lado, múltiples talleres simultáneos con una activa participación de los y las presentes.

Los ejes que atravesaron este foro tienen que ver con la educación y su relación con la precarización laboral, la mercantilizació n del conocimiento, los derechos humanos, las experiencias alternativas, el Arte, sexualidad y géneros, los medios de comunicación y nuestra historia.

En relación a este último eje, en el marco del Bicentenario, el panel de apertura contó con la presencia de Hernán Ouviña, Héctor Schmucler y Ezequiel Adamovsky quienes intentaron reconstruir las historias subalternas de América. Plantearon la necesidad de “pasarle el cepillo a contrapelo a la historia oficial”, y empezar a conformar un relato de las luchas populares.

Luego se desarrollaron simultáneamente diez talleres de diversas temáticas propuestas para enriquecer el debate y llegar con más insumos a los paneles de cierre de la jornada. En uno de estos últimos se trató la problemáticas de los medios de comunicación como formadores de opinión, con la presencia de Modesto Guerrero, Indymedia, Sergio Tagle y la RNMA (Red Nacional de Medios Alternativos) . En el otro panel, con la presencia de Atilio Borón, se trató la implicancia de la Ley de Educación Superior en la mercantilizació n del conocimiento. Mientras, en los "bordes" de la ciudad, muchos participaron de pasantías donde se compartieron las experiencias educativas y culturales alternativas que orgaizaciones populares desarrollan en varios barrios.

La larga jornada cerró con un guiso popular en el Colegio Manuel Belgrano, el cual alojó a los y las miles de participantes de este foro hasta el final del encuentro.

En la mañana del Sábado se desarrollaron dos paneles; uno sobre educación popular, junto al espacio de educación del FPDS , el MNCI y Claudia Korol; el otro, sobre el arte como herramienta política, dinamizado por colectivos artísticos y artistas populares.

A continuación discutimos en relaciòn al rol de los y las intelectuales en el cambio social, a partir de las reflexiones de Omar Acha y Maristella Svampa. En los talleres de la tarde se siguió profundizando a medida que fueron surgiendo nuevos interrogantes en torno a bienes comunes, derechos humanos, la educación en los movimientos sociales, las articulaciones del movimiento estudiantil… El último panel del dìa tuvo como novedosa modalidad la teleconferencia, que permitió que James Petras pudiera acercar su voz en relación a las perspectivas y desafíos desde los movimientos sociales en Latinoamérica.

Al frío del Sábado a la noche se le enfrentaron los tambores que convocaban a una mística masiva que plasmó en papeles afiches las ganas de todos los presentes de construir una América liberada. Este aire de alegría iba luego a acompañar el resto de la fiesta popular.
Y llegó el último día, el domingo, cuando se desarrollaron en todos los rincones de la escuela, asambleas convocadas en función de los distintos espacios de militancia (territorial, sindical,) y centralmente, “encuentros por carrera”, donde estudiantes de mùltiples disciplinas pudieron discutir las tareas conjuntas a darse para lograr que “la universidad se pinte de negro, de mulato, de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo…”

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"Yo sí sentí la dictadura" (y también a Miguel Otero)

Por Álvaro Varela, especial para CIPER | 9 de Junio de 2010.
La entrevista publicada en el diario argentino Clarín que gatilló la salida de Miguel Otero de la embajada en Argentina fue solicitada por él mismo para desmentir un hecho publicado previamente en el mismo periódico: que como fiscal general de la Universidad de Chile, después del golpe de 1973, había liderado una razzia para expulsar a alumnos y académicos por sus ideas políticas. En esta columna, escrita antes de la renuncia del embajador, el abogado Álvaro Varela, entonces presidente del Centro de Alumnos de la Escuela de Derecho, revela -por primera vez- el rol de Otero en su expulsión y el mensaje que éste le envió: “Mientras yo exista, juro que Álvaro Varela no se titulará de abogado en Chile”.

Aunque lo consiguió, Varela obtuvo finalmente su título en España y se convirtió en un abogado clave desde la Vicaría de la Solidaridad en la búsqueda de justicia para los abusos del régimen militar.

Ingresé a estudiar la carrera de Derecho en el año 1969 en la Escuela de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Chile, después de haber cursado la enseñanza escolar en The Grange School. Al momento del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, yo era estudiante del último año de la carrera y tenía el cargo de presidente del Centro de Alumnos, elegido por votación de todos los estudiantes, en mi condición de militante del MAPU. Los dos anteriores presidentes estudiantiles, Carlos Portales y Claudio Grossman, habían pertenecido igualmente al MAPU.

A la fecha del golpe militar sólo me faltaba rendir los exámenes finales de cuatro asignaturas para egresar. Además, me desempeñaba desde el año 1972 como alumno ayudante del Departamento de Derecho Público en la cátedra de Derecho Constitucional, cargo que había obtenido por concurso público.

El día del golpe militar yo tenía 22 años.

En esa misma época se desempeñaba como profesor de Derecho Procesal Miguel Otero; no fui alumno suyo ni lo conocí personalmente. Sí tuve muchas referencias de él en esa época por relatos de distintas compañeras de curso con quienes el profesor de Derecho Procesal se relacionaba de manera particular, de modo que ellas sí lo conocían muy bien. De ellas escuché que se trataba de un profesor extraordinariamente cercano, muy preocupado e interesado por los estudios de esas alumnas, de sólidos conocimientos de las normas del proceso, duro defensor del Estado de Derecho y de gran simpatía.

La Escuela de Derecho de la Universidad de Chile fue una de las primeras en reiniciar las actividades académicas una vez ocurrido el golpe -los primeros días de octubre de 1973- por lo que yo me reincorporé de inmediato con la finalidad de dar los exámenes y egresar, consciente de que vendrían tiempos muy difíciles. La represión ya se había desatado en todo el país, por la persecución a todos quienes habíamos apoyado el gobierno constitucional. Ya esos mismos aires soplaban en la universidad. De esta forma rendí y aprobé en pocos días los cuatro exámenes y obtuve la calidad de egresado de la Escuela de Derecho, lo que me fue certificado en el documento respectivo entregado por la secretaría de la facultad, con no pocas dificultades.

Lo anterior lo hice contra el tiempo, puesto que ya se había convocado a los miembros de todos los estamentos de la Escuela de Derecho a efectuar denuncias, las que se recibían sin necesidad de que el denunciante se individualizara. Se sabía que toda persona denunciada sería sometida a un sumario y que una vez iniciado éste, el denunciado quedaba automáticamente suspendido de toda actividad que se realizare en la escuela. Entonces, si no completaba los exámenes simplemente no egresaba y evidentemente que ante los hechos futuros que se avecinaban, no tener la calidad de egresado de la carrera era muy desventajoso; en cambio, la calidad de egresado, esto es, de haber cursado completamente la carrera, me permitía visualizar la posibilidad de titularme en otro país.

Para efectos de completar los exámenes y de que se practicaren los registros administrativos correspondientes que me permitiesen obtener el certificado de egresado, conté con el decidido y valiente apoyo del profesor Máximo Pacheco Gómez, quien vivía sus últimos días como decano de la facultad, y quien tenía muy claro que una vez sumariado no tendría siquiera la posibilidad de obtener certificado alguno, puesto que se había enterado de que semejante estado significaba ser excluido, por completo, de toda actividad de la facultad, es decir, ser considerado como si nunca hubiere estado allí.

La conducta del decano Máximo Pacheco es más relevante aún considerando que habíamos tenido serias diferencias políticas en el último período, pero él asumió la protección y defensa de los jóvenes alumnos, aún a riesgo de su propio futuro. Poco tiempo después fue destituido.

Como estaba anunciado, los primeros días de noviembre de 1973 aparecieron en las paredes del tradicional edificio de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, las listas de los sumariados y, como era de suponer, dada mi condición de presidente del Centro de Alumnos de Derecho, yo aparecí en ellas.

De acuerdo con el diseño formulado por las autoridades de la dictadura en la universidad, se me incluyó en lo que se denominó “público y notorio”, lo que significaba que los cargos que se me hiciere por cualquier persona en forma anónima, se entendían verdaderos y yo no tenía derecho a refutarlos. Esta categoría de proceso a que se me sometía, se debía a la circunstancia de haber sido presidente del Centro de Alumnos.

No se me notificó la resolución que me sometió a sumario y que me dio un plazo fatal de 24 horas para responder. Me enteré de la resolución a última hora de ese día y por información entregada bajo secreto por una funcionaria de la escuela, lo que me permitió redactar durante la noche un escrito que presenté al día siguiente, fecha de vencimiento del plazo, y solicitar diligencias probatorias. La petición fue rechazada, dado que la condición de “público y notorio” de mi situación, daba por probados los hechos por la sola circunstancia de la presentación de la denuncia anónima.

No fui el único alumno que estuvo en esa situación; fueron muchos en la Escuela de Derecho y fueron miles en la Universidad de Chile. También fueron miles los académicos y administrativos de la Universidad de Chile que estuvieron en la misma situación. Yo, al menos, tuve la fortuna de contar con una funcionaria de la universidad que me dio cuenta de que se me habían formulado cargos y de que estaba corriendo el plazo para responder. Sólo fue un consuelo, puesto que ninguna de mis argumentaciones y fundamentos, fueron acogidos y ninguna de las diligencias probatorias que solicité fueron dispuestas.

El “proceso” al que fui sometido en la Escuela de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Chile, concluyó con una “sentencia” que disponía mi expulsión de la misma de por vida, incluido mi cargo académico. El principal cargo que se me formuló y que me llevó a la expulsión de la universidad, fue el de haber sido presidente del Centro de Derecho. Esta “sentencia” pronunciada en la Escuela de Derecho significaba que yo no podría realizar gestión alguna en esa casa de estudios, ni mucho menos, completar lo que me faltaba para titularme luego de haber cursado la carrera completa, esto es, la memoria y la licenciatura.

No está de más recordar que en esos días previos a la expulsión un miembro de mi familia recibió una directa propuesta de negociación, consistente en que yo entregara una nómina de determinados alumnos y a cambio de ello se moderaría mi sanción. De esto me enteré por el relato posterior de mi familiar, quien había respondido en forma inmediata que por dignidad no me transmitiría semejante propuesta, puesto que estaba seguro de que yo la rechazaría y él me apoyaría plenamente en esa actitud. Eso aún cuando se trataba de un familiar de signo político opuesto al mío.

En esos duros días, muchos amigos, familiares y cercanos hicieron intentos por salvar mi situación. Uno de ellos, un médico del Hospital Militar, muy amigo de Miguel Otero, concurrió a hablar con él, oportunidad en que se enteró de que Otero desempeñaba la función de “fiscal general de la Universidad de Chile”, es decir, era quien adoptaba las decisiones. Le explicó el vínculo que tenía con mi familia, que me conocía desde niño, y le rogó que hiciera algo para que yo no me viere impedido de titularme de abogado. Con una enorme tristeza nos comunicó posteriormente que Otero le cerró toda posibilidad: “Mientras yo exista, te juro que Álvaro Varela no se titulará de abogado en Chile”. Nada más.

No hubo explicación ni justificación alguna, por lo que ese médico militar debió retirarse abatido.

Con las referencias que obtuve, logré determinar que Otero había instalado su cuartel central como fiscal general de la Universidad de Chile (cargo que entiendo él se encargó que no se formalizara, para efectos de la historia), en una casa en calle Miguel Claro, al llegar a Eliodoro Yáñez, donde hoy funciona la radio de la Universidad de Chile, recinto que nunca fue conocido ni reconocido como tal, al igual como ocurrió luego con otro tipo de recintos secretos: los de tortura.

Impresionado con el relato del médico militar tomé la decisión de hablar personalmente con Otero, para conocer directamente de él las razones de su conducta y por qué me condenaba definitivamente a la imposibilidad de titularme de abogado en Chile.

Los últimos días de enero de 1974, alrededor del día 22, en horas de la tarde, concurrí al cuartel general de Otero en calle Miguel Claro. Pasé los controles y guardia establecidos invocando el nombre del referido médico militar, y logré llegar hasta la oficina de su secretaria, ante quien me presenté. Le expliqué que aquel médico militar había hablado con él acerca de mi situación y que ahora me interesaba a mí hacerlo, por lo que le pedí que le preguntara si me recibía. La secretaria ingresó a la oficina de Otero y salió muy pronto con su respuesta: no, no me recibía.

Sabía que me sería muy difícil volver a traspasar la guardia y control de ese recinto, por lo que le insistí y le dije que no importaba que no me recibiera en ese momento, pero que yo estaba dispuesto a volver el día y hora que él me dijera, cualquiera que fuera, puesto que para mí era muy importante poder conversar con él. Gentilmente la secretaria ingresó nuevamente a la oficina de Otero, y luego de permanecer también un corto plazo en su interior, salió y me dijo: “el señor Otero dice que con mucho gusto lo recibe el día 22 de enero de 1994 a las 17.00 horas”. Obviamente comprendí el sentido de la respuesta, pero le agradecí y le dije: “Ese día y a esa hora estaré aquí nuevamente”.

Fui expulsado de la Universidad de Chile bajo la acción directa de Miguel Otero Lathrop.

La circunstancia de haber completado los estudios y encontrarme egresado de la universidad, me permitió más tarde dar la licenciatura en la Universidad de Barcelona y obtener el título de abogado. El Convenio de Reconocimiento de Títulos, Grados y Estudios celebrado entre el Gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva y el Gobierno de España, en 1969, me ha permitido ejercer como abogado en Chile.

Esta es una apretada síntesis de lo ocurrido, de un hecho que significó mucho dolor para mí y para mi familia. Sin embargo, a pesar de la dictadura, a pesar de Otero, obtuve mi título de abogado.

Tomado de www.cctt.cl

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Argentina: el otro bicentenario, el bicetenario de los pueblos

El abordaje del bicentenario viene acompañado por viejos cuentos que supimos escuchar sobre nuestra historia. No voy a ocuparme de los relatos de Mitre y Fidel Lopez, tan burdos como eficaces en la construcción de la memoria en su versión liberal, pero hoy un tanto desacreditados.
Me preocupa particularmente una mirada más nacionalista que despoja a los hechos del 25 de mayo de 1810 de su vinculación profunda con su contexto histórico.

Esa mirada que hace hincapié en hechos locales (o mas bien porteños), diluye la realidad de que aquellos hechos se desarrollan en los márgenes del imperio colonial español, en una “ ciudad de tenderos y contrabandistas”, inserta en un territorio poblada mayoritariamente por indios, mestizos y africanos. Y que esa revolución inquietaba al imperio español, no tanto porque alguno de sus líderes fueran jacobinos, sino porque eran tupamaros. Continuadores del gran alzamiento originario de 1780 en el corazón del imperio colonial en America del Sur.

Esa mirada retacea la valoración de Artigas, el más lúcido dirigente político de su tiempo y la reivindicación del Paraguay, encarnación institucional del Manual de Operaciones de Moreno. Dos baluartes liquidados por la conspiración porteña que no dudaron en aliarse con el imperio portugués y ser cómplice de la política británica que terminó con el vergonzoso genocidio de la Guerra de la Triple Alianza,

La Argentina nació sudamericana como proyecto de nación y no pudo serlo cuando las Provincias Unidas en Sud America con capital en Cuzco, como se proclamó en julio de 1816, se convirtió en Provincias Unidas del Río de la Plata o Argentina a secas. Ese animal bifronte que fue la revolución de mayo quedo en manos de su lado mas oscuro y egoísta: Rivadavia, Mitre, Roca. El ejercito de Rondeau que agrupaba a la gente bien, derrotó a los desharrapados de Artigas. Y Andresito, San Martín, pudo comprender que liberarse de España, no significaba el triunfo de los que lucharon. Por eso su doloroso exilio. Comparte con Artigas el dudoso privilegio de ser Padres de Patrias que nunca imaginaron.

Hay otra mirada muy cara a nuestra izquierda vernácula que confunde los resultados coyunturales de una etapa histórica (que además juzga como finales y definitivos) con el proceso mismo. Que visto de ese modo sólo tuvo matices, nunca contradicciones.

El peor marxismo, Kautski, citado por el peor Lenin, da cobertura a esas valoraciones.

Desde esa mirada doscientos años de historia argentina son expresión de reivindicaciones burguesas y una conciencia burguesa Luchas, programas y organizaciones que carecieron de una ideología revolucionaria. Como lo confirma el hecho que el resultado final fue la creación del Estado Nacional burgués, y los gobiernos que tenemos- En esa mirada hay una excepción: los pueblos originarios. Ellos si eran horizontales y lucharon por reivindicar los bienes naturales y defender su cultura., y podemos prefigurar allí valores que empalman con el objetivo socialista.

La reivindicación de los más elevados saberes y las más valiosas experiencias de los pueblos originarios, no agotan su caracterización, que es un poco más compleja. Porque sino se hace incomprensible la conquista. Pero además la ruptura de las continuidades de las rebeliones en America Latina, es funcional al sueño español de enterrar a Tupac Amaru en 1781

Aunque duela decirnos muchas de las valoraciones de nuestra izquierda, incluido el indigenismo radical, se apoyan en Mitre y Sarmiento.

La idea de nación es anterior al 25 de mayo de 1810, y en tiempos de las luchas por la independencia también hubo una idea de nación que no puede reducirse a como se construyó el Estado burgués nacional. Podría decirse, por el contrario, que el Estado burgués Nacional se construye sobre la derrota de otras ideas de nación de las clases populares antes y después del 25 de mayo de 1810. . La idea de nación de Artigas por ejemplo incluía el reparto de la tierra y la soberanía de los pueblos. Corresponde a ese período histórico la creación de la bandera, y la más hermosa de todas nuestras banderas que es la bandera federal.

Esta reducción de la historia al resultado coyuntural de la disputa (si no creemos en el fin de la historia), convierte a la bandera argentina en el símbolo del Estado burgués, y a la bandera federal en la bandera el estado burgués de la Provincia de Entre Ríos. Desde esta misma lógica futuros historiadores podrían afirmar que el pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo es la representación de los derechos humanos institucionalizados y funcionales a proyectos neo-desarrollistas.

Esta lógica nos expropia la historia y le regala símbolos y palabras simbólicas a la derecha.

La apropiación de los pueblos de su propia historia, no precede a su rebelión. Por el contrario son las rebeliones populares las que alumbran el pasado y permite identificar los hilos conductores.
No es casualidad entonces que los festejos oficiales del Bicentenario en la Argentina, brillen por el circo, pero propongan un relato confuso de la historia. Y que en otros países de America Latina donde se están transitando procesos revolucionarios pueda identificarse con mucha claridad la trama que unifica las rebeliones negras Haití y los sueños de Bolívar, las rebeliones originarias y el ideal de los pueblos en armas que expulsaron la dominación española, los sueños de la Patria Grande con iniciativas como el Alba de los pueblos.

Mientras tanto solo podemos asegurar que la Revolución de Mayo sigue inconclusa. Como todavía esta conclusa la construcción de nuestra Nación, que solo será posible como parte de la Patria Grande Latinoamericana, que imaginamos Socialista.

Guillermo Cieza
Tomado de: www.prensadefrente.org

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9/06/2009

COMUNICADO DE LA ASAMBLEA POPULAR POR EL AGUA de MENDOZA

Ante la inminente aprobación de proyectos mineros a gran escala, de empresas trasnacionales; que con el apoyo de los gobiernos provincial y nacional intentan despojarnos, saquearnos y profundizar el modelo de desarrollo agro-minero exportador, rechazamos y repudiamos estos emprendimientos que atentan contra la vida.
Por ello convocamos a apoyar la medida de fuerza impulsada por la AMPAP (Asambleas Mendocinas por el Agua Pura) al Ayuno que se realizará los días 7, 8 y 9 de Setiembre de 2009, con un acampe frente a la Legislatura Provincial, a fin de manifestar nuestro rechazo a cualquier medida adoptada por el Gobierno provincial que ponga en riesgo la Ley Nº7722/2007 ganada en la calle y la autodeterminación de nuestro pueblo.

El proyecto minero San Jorge (oro y cobre) de la trasnacional Coro Minning, que se encuentra en la localidad de Uspallata, es otro de los tantos proyectos de minería a cielo abierto, que implica voladura de cerros, la contaminación del aire, napas y aguas; y que utilizaría recursos vitales y estratégicos: millones de litros de agua por día, consumiría por año la electricidad equivalente a la producción anual de la central Nihuil IV, dejando una superficie de 800ha de colas de pasta (residuos altamente tóxicos, de territorio sin vida ).

El proyecto Potasio Río Colorado (de sales de potasio), de la trasnacional Vale do Rio Doce, cuya DIA fue recientemente aprobada por el Gobierno de Mendoza, declarado de interés nacional por CFK en el año 2008, utilizaría 1millón de m3 de gas por día (equivalente al consumo residencial + oficial + comercial de toda la provincia). Dicho consumo de gas está actualmente a la espera de la aprobación (o no) de Cameron, Secretario de Energía de la Nación, también consumiría mil litros de agua por segundo (del Río Colorado), dejaría una pila de sal (a perpetuidad) de 210ha y de 45mts. de altura; y cuya explotación y exportación serviría para intensificar el modelo de monocultivo de caña y soja de Brasil.

Estos proyectos solo generarían un total aproximado de 800 empleos directos, mientras el TARIFAZO y la crisis pretenden que la paguemos nosotr@s!!! Este es el desarrollo que nos ofrecen?, esta es la minería responsable y la sustentabilidad mentirosa de las que nos hablan?

Ambos proyectos son solo un ejemplo de lo que está aconteciendo en nuestros territorios, y constituyen un saqueo de nuestros bienes naturales, culturales, históricos.

Porque ante la actual crisis alimentaria, energética y económica, es necesario que los pueblos nos manifestemos, entendiendo que nuestros bienes preciados, nuestros bienes comunes y estrátegicos (TIERRA, AGUA y AIRE) corren peligro, y por ende nuestra vida y la de las generaciones futuras.

Porque defendemos un modo de vida, de desarrollo sostenible, cuyos fundamentos son la soberanía alimentaria y energética, que respeta la autodeterminación de los pueblos, la biodiversidad, LA VIDA.


En Mendoza, y en nuestra América toda, nuestras VOCES se levantan… y decimos NO!!!
NO a este modelo que expolia, que asesina, que negocia nuestra VIDA!
NO a los políticos mercenarios, a los medios de comunicación cómplices!
NO a la policía y ejércitos que reprimen, y a la justicia que criminaliza a nuestr@s luchador@s!
NO al Tarifazo!!!

Saludamos y nos solidarizamos con los pueblos hermanos, las comunidades de pueblos originarios y campesin@s, las organizaciones sociales y políticas que luchan, por una VIDA DIGNA para tod@s y resisten el avance de empresas trasnacionales, contraponiendo un modo de vida, mas justo e igualitario para tod@s, y que está en equilibrio con nuestra PACHAMAMA (Madre Tierra).


Mendoza, setiembre de 2009.



ASAMBLEA POPULAR POR EL AGUA

Integrante de AMPAP (Asambleas Mendocinas por el Agua Pura)

y UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas)





Contactos Comisión Prensa:

Luis Sanchez: 0261- 156 526346

Graciela Stornini: 0261- 155 128380

Mariano Nadalich: 0261- 155 758858





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Mail:asambleaporelagua@gmail.com Visitá nuestro blog: www.asambleapopularporelagua.blogspot.com

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