8/02/2009

Gabriela Mistral: La defensora del “Pequeño ejército loco”

Los memorables artículos de Gabriela Mistral, ahora desconocidos, publicados en el diario El Mercurio de Chile, no permanecieron ajenos a los acontecimientos de Nicaragua. Ella dio ánimos desde sus escritos, al ejército de Sandino.
Un poema con el mismo sentido antimperialista de la Oda a Roosevelt, de Rubén Darío, pero que, además, reivindica la figura de Augusto César Sandino, confirmó a la Premio Nobel, Gabriela Mistral, como la mayor simpatizante del histórico General. El grito, como se titula el poema, tuvo aparición un 17 de abril de 1922. “¿Odio al yanki? ¿Por qué le odiaríamos? Qué odiemos lo que nos hace vulnerables a su clavo de acero y oro, a su voluntad, a su opulencia”.

Marta Leonor González



Sin embargo, una de las facetas más desconocidas en la vida de Gabriela Mistral es el apoyo intelectual que ésta dio a Augusto César Sandino, por estas circunstancias el propio jefe del ejército de guerrilleros nicaragüenses, desde las Segovias, la declaró: benemérita de su ejército, fuera de Nicaragua.

El investigador chileno Jaime Quezada y gran conocedor de la vida y obra de Mistral, sostiene que la poeta siempre estuvo muy enterada de los acontecimientos políticos de la época que en América se libraban.

Ella misma habló en varios artículos de la epopeya del guerrillero nicaragüense, llamándolo “Hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no me toque ver otro”, precisamente cuando el presidente Herbert Hoover, lo llamó bandido y el periódico The New York Times lo calificó de “insignificante jefe desequilibrado”, al que Mistral respondió: “Para mí Sandino es todo un héroe”, afirmó, como refutando el calificativo de “bandido”, del presidente Hoover, en la convulsionada política de los años treinta a la que Mistral y Sandino hacen frente.

EL BAUTIZO DEL EJÉRCITO

Los memorables artículos de Gabriela Mistral, ahora desconocidos, publicados en el diario El Mercurio de Chile, no permanecieron ajenos a los acontecimientos de Nicaragua. Ella animó desde sus escritos, al ejército de Sandino, al que bautizó como “Pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”, nombre que más tarde le dará la vuelta al mundo.

Quezada, compilador de los Escritos políticos de Mistral, aseguró que la poeta, por medio de sus artículos hará llamados a los políticos a que apoyen a Nicaragua, justo en su gira por Centroamérica en el año 1931, cuando por razones políticas no pudo visitar Nicaragua. “Harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro, haciéndose sus soldados rasos [...], para dar testimonio visible de que les importa la suerte de ese pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”.

Ella envió un mensaje a los estudiantes, excusándose de no poder estar con ellos y pidió a abandonar universidades y hogares, “la sangre joven nunca ha sido mal aprovechada cuando se entrega por una carta justa y libertaria”.

EN CONTRA DEL ENTREGUISMO

Mistral, en sus escritos indignada por el entreguismo criollo. “Los desgraciados políticos nicaragüenses, cuando pidieron contra Sandino el auxilio norteamericano, tal vez no supieron imaginar lo que hacían, y tal vez se asusten hoy de la cadena de derechos que han creado al extraño y del despeñadero de concesiones por el cual echaron a rodar su país”.

Según el investigador, en sus cartas, la chilena respondió a los ataques que la prensa gringa hace contra Sandino y llama a solidarizarse con la causa: “Nunca los dólares, los sucres o los bolívares sudamericanos, que se gastan fluvialmente en sensualidades capitalinas, estarán mejor donados. Sandino no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que sólo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?”.

“Para ella, la solidaridad debe llegar hasta el fin, entregando incluso, la vida”, afirma Quezada. Pide que centenares de jóvenes dejen familias y universidades “para ofrecerle a Sandino lo mejor que puede cederse”.

Sus tres escritos de apoyo a Sandino, los escribió en Europa entre 1928 y 1931, específicamente en París, como representante de Chile en el Instituto Nacional de Cooperación que hoy es la Unesco.

A LA CAZA DE SANDINO

El biógrafo chileno de Mistral, en su gira por Centroamérica, comentó que la escritora desde muy joven fue una mujer atenta a los sucesos que ocurrían fuera y dentro de Chile.

Agregó que uno de los temas en el que más enfatiza la poeta, es la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, postulados que hoy son muy importantes en las Naciones Unidas. Temas que se encuentran en mucha de su poesía y en sus escritos políticos.

En su escrito Gabriela Mistral: Cazería de Sandino, percibe que la muerte ronda al guerrillero nicaragüense, “Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”. Para ella, el hombre de las Segovias desborda fronteras geográficas, “porque este héroe no es local, aunque se mueva a un kilómetro de suelo rural, sino rigurosamente racial”.

El jefe del “Pequeño ejército loco...” no sólo trasciende el espacio patrio. “El guerrillero es en un solo cuerpo, nuestro Páez, nuestro Morelos, nuestro Carrera y nuestro Artigas. La faena es igual, el trance es el mismo”.

MALDICIÓN A SOMOZA

Es en 1956, cuando a manos de Rigoberto López Pérez, muere Anastasio Somoza García, Gabriela Mistral no se ahorra la maldición pública: “Mala mirada vamos a echarles y un voto diremos bajito o fuerte, que no hemos dicho nunca hasta ahora: ¡Malaventurados sean!”

Franca en su poesía, enérgica en sus escritos y retadora, Mistral hizó de sus palabras de apoyo a Sandino, un discurso de valentía y coraje a favor de la justicia social con énfasis en América, ese continente perdido por el que lucharon José Martí y Simón Bolívar, dos personajes con los que Gabriela sostuvo relación.

A los 60 años de haber recibido el Premio Nóbel de Literatura, vale recordar su pensamiento y obra.