El presente texto surge de reflexiones surgidas y acumuladas a partir del año 2011, en mi función de dirigente estudiantil de la FEUV y vocero CONFECH. Estos pensamientos logran encauzarse gracias a un foro donde me toco presentar y exponer junto al compañero Nestor Kohan, oportunidad en la que se refirió al caso Argentino y las luchas del 2001.
La principal pregunta que rondaba mi cabeza durante el movimiento estudiantil del 2011 era ¿Cuál sería la reacción de la clase dominante ante un movimiento que comenzaba a cuestionar las bases de su modelo? Este texto pretende responder, al menos en una de sus formas, a la pregunta.
La hipótesis general es que el movimiento social chileno ha generado que diversos sectores de la clase dominante perciban el peligro de la crisis de hegemonía que se gesta en el país. Ante esto un sector más audaz y lucido de los que dominan han planteado la urgencia de generar un “nuevo pacto social”, lo que se traduce en generar cambios político-institucionales que generen nuevos consensos menores, pero que no rompan el acuerdo principal que todos comparten: mantener y profundizar la lógica de acumulación capitalista en Chile.Esto es lo que haciendo una “traducción” gramsciana hemos denominado “revolución pasiva a la chilensis”. Dentro de esto están los pactos, movimientos políticos y el aumento de la represión que hemos visto en Chile. La iniciativa busca cerrar un ciclo de luchas abierto en el país.
El fenómeno que aparece así descrito, no es literal o mejor dicho no está exento de contradicciones y fricciones. El intento de relegitimación parte del análisis de que Chile atraviesa una crisis de más larga data, o que podemos denominar “orgánica”. Eso es lo que sectores como la DC, RN o la Concertación comparten y que sectores como la UDI consideran exageraciones, lo que resulta en fricciones internas en el bloque dominante.
La diferencia es que la crisis de larga data no es planteada por la elite cuestionando las bases estructurales del modelo, sino que se centran en cambios “superestructurales” de carácter institucionales o político-legales. Partimos analizando como el movimiento social corresponde a un fenómeno de larga data. Entendemos que el descontento encuentra sus bases en la estructura capitalista del país, a la vez que se combina con un descontento hacia la estructura institucional y política. O sea es un fenómeno articulado y de larga data lo que da su radicalidad.
Los últimos meses han mostrado que se ha abierto un nuevo ciclo de luchas en nuestro país. Meses de grandes movilizaciones sociales, protestas callejeras, masivas tomas de edificios, ocupación de calles, barricadas y resurgir de nuevas esperanzas. No solo ha sido la lucha estudiantil, sino que hemos tenido distintas expresiones de descontento que se han encarnado en diversos conflictos: desde Hidroaysen a pueblos mapuches, desde paro de portuarios a barricadas espontaneas de vecinos por problemas de seguridad o malos olores, a la lucha de Magallanes y Aysén. La gente se ha apropiado de nuevas formas de visibilizar el descontento y que se han transformado en expresiones legítimas a ojos de los chilenos. El consenso de la transición se ha quebrado.
Crónica de una muerte anunciada
Hace unos años hablar de “cambio social” o de “revolución” parecían discursos ajenos, lejanos a nuestra realidad. Aquel que intentaba levantarse contra el discurso único parecía un caso raro o una particularidad de lo que quedo de las luchas de los años pasados y que no volverían. La transición pactada había logrado generar las condiciones para crear un clima de estabilidad social, para continuar y profundizar los triunfos que el empresariado nacional y los capitales extranjeros habían logrado con las reformas estructurales de la dictadura militar. Y, más aun, había logrado generar aquello que permitía solidificar la dominación de un régimen injusto, colocar el cemento que diera cohesión y fortaleza a toda la estructura levantada: se habían ganado “la mente y corazones” de los chilenos. Hegemonía o la capacidad de dar coherencia en el imaginario a determinada idea fuerza a instalar y que la población la haga suya e interiorice. La “solida democracia chilena”, “los jaguares de Latinoamérica”, la “fuerte tradición democrática”, donde “las instituciones funcionan”, etc. todos slogans que transmitían en lo cotidiano la imagen que se buscaba proyectar y que la población parecía compartir. Lo que ha constituido un fuerte consenso, un pacto social en las bases del modelo capitalista neoliberal, ha exteriorizado su seguridad y legitimidad a partir de este imaginario.
El empresariado a través de sus brazos políticos (Concertación-Alianza) había logrado mantener el consenso y lo había reforzado durante todos estos años, sin embargo, el monstruo que habían levantado, tenía los pies de barro.
Ya desde hace muchos años y aun en un clima desfavorable muchos habían reflexionado acerca del modelo y las onerosas condiciones en las que tenia a la mayoría de la población. Exclusión, súper explotación, miseria, todos conceptos característicos del capitalismo, pero que en Chile se ven multiplicados a grados importantes. Lógico era pensar que un panorama como el mencionado generara explosiones de descontento. Sin embargo esto no se mostraba, el cemento era muy reciente, el consenso recién instalado, sumado al desarme de la clase trabajadora configuraba un panorama desolador.
Pese a esto y por debajo de la mesa, el viejo topo hacia su trabajo infatigable. Rápidamente los niveles de legitimidad parecían descender. Es cosa de ver el termómetro que se ha hecho común en Chile: las encuestas. En estas se mantuvieron constante, desde los 90 hasta hoy, diversas inquietudes, que refieren a necesidades básicas: Seguridad, Empleo, Salud, Pobreza, Educación y Sueldosi. No solo eso sino que de manera constante y creciente se ha dejado sentir un desencanto a toda expresión política de la clase dominante, tanto la Alianza como la Concertaciónii. Todo esto se ha radicalizado en la juventud. Si observamos el año 1994 ya se veía que quienes daban “nada de confianza” a este segmento eran: Partidos políticos 69,1% y Senadores y Diputados 58,2%. Si corremos nuestra mirada hasta el 2006 observamos que quienes tienen un “bajo grado de confianza” son es su totalidad las expresiones del estado burgués: Gobierno 17,7%; Tribunales 16,8%; Municipalidad 16%; Poder Judicial 14,2%; Congreso 9,6iii. En la encuesta Latinobarometro se habla directamente del desplome de Chile, a la vez que asegura que “Entre 2010 y 2011: cae 26 puntos la imagen de progreso, 24 puntos la Satisfacción con la
democracia, la confianza en la Iglesia y la confianza en el gobierno. Caen también las
expectativas futuras en 18 puntos”iv. En una de las encuesta ADIMARK del año 2011 se decía que “las evaluaciones de las coaliciones políticas y de las instituciones del estado siguen rompiendo records, desgraciadamente en términos de rechazo”. En la misma encuesta se muestra como el rechazo a las dos coaliciones administradoras del modelo supera en ambos casos el 60%. No solo eso, el rechazo a las instituciones del estado se expresa en que ambas cámaras del congreso superan también el 60% de rechazo. Según la misma encuesta “los datos vienen a confirmar la tesis de una crisis de representatividad por la que atraviesa el país”v. Pese a esto las encuestas mas allá de una percepción de momento no necesariamente influyen en política y no dicen mucho si eso no se expresa en fuerza material.
El descontento se comenzó a abrir paso, a pesar del débil estado de la organización de la clase trabajadora. Lenta y trabajosamente las luchas se levantaron. El pueblo mapuche, los primeros estallidos de secundarios, las grandes luchas universitarias, las históricas luchas de trabajadores subcontratistas del cobre, etc. A partir del 2000 en adelante, sostenidamente fue aumentando la lucha social en el país. Un estallido allá y otro acá.
El año 2011 vino a ser síntesis de diversos procesos. Primero es un paso importante dentro del proceso de rearticulación del movimiento popular y segundo es la expresión de descontento más importante de los últimos años.
Aquellos que habían mencionado en los años más oscuros las debilidades del monstruo con pies de barro, habían apuntado certeramente.
Sobre la “crisis de hegemonía”
Pese a que las luchas de los recientes meses han significado un salto adelante, en ningún caso significan, ni significaran por el momento, un cambio en las condiciones del juego, una “vuelta de tortilla”. Las grandes revoluciones se plantean cuando existen situaciones revolucionarias que pueden ser conducidas hacia transformaciones radicales de fondo y reales. No toda situación revolucionaria conduce per se a una revolución. Hoy en Chile si colocamos al campo popular y a la clase dominante frente a frente, la situación es desigual. Los que dominan tienen para sí grandes partidos que les dan coherencia y organización (Desde el PPD hasta la UDI, pasando por RN, DC y otros), poderosos medios de comunicación que buscan dar legitimidad constante a su sistema, una legislación hecha su medida, y en último caso tiene unas Fuerzas Armadas disciplinadas y ordenadas para defender su dominación de ser necesario. Al frente el campo popular recién acelera con este 2011 los ritmos de su rearme, tanto en el tejido con sus organizaciones sociales, con sus primeras herramientas políticas y sus primeras experiencias de medios contra hegemónicos.
En estas condiciones una resolución positiva a favor del campo popular es dificultosa. El 2011ha sido un paso decisivo en acelerar los pasos que se venían dando a favor de la acumulación de fuerzas y a la vez ha sido una muestra de fuerza del descontento que se venía acumulando desde hace muchos años.
Esta muestra de descontento, aun con sus debilidades, ha servido para mostrar la fuerza de la gente cuando está dispuesta a rebelarse. Aunque no lo creamos los que dominan han tomado nota de lo que sucedió y se han puesto rápidamente a operar políticamente para oxigenar al modelo enfermo.
En la actualidad lo que está en cuestión es la institucionalidad del sistema político chileno. Lo que algunos analistas han llamado como “crisis de representatividad” no es sino la expresión de la crisis de hegemonía de la clase dominante. Los antiguos valores que habían dado unidad y dirección ideológica para un grupo social, parecen desmoronarse. Los consensos se cuestionan y amplios sectores pasan a la vida política. En Chile las instituciones, la democracia, los partidos políticos, el orden, el crecimiento económico hoy, aparecen como conceptos en cuestión. Justamente estos conceptos han sido claves para dar la “estabilidad” que ha caracterizado al Chile de la transición.
El luchador italiano Antonio Gramsci nos dice sobre esto que:
“La crisis de hegemonía de la clase dirigente, que se produce o bien porque dicha clase fracaso en alguna gran empresa política para lo cual requirió o impuso por la fuerza el consenso de las grandes masas (la guerra, por ejemplo), o bien porque vastas masas pasaron de golpe de la pasividad a una cierta actividad y plantearon reivindicaciones que en su caótico conjunto constituyen una revolución. Se habla de “crisis de autoridad” y esto es justamente la crisis de hegemonía, o crisis del estado en su conjunto”vi
El problema para la elite no se representa en la medida en que estemos simplemente a una coyuntura, sino que se presenta en la medida en que estemos ante un fenómeno orgánico o histórico. Como el mismo Gramsci nos señala:
“En el estudio de una estructura es necesario distinguir los movimientos orgánicos (relativamente permanentes) de los movimientos que se pueden llamar “de coyuntura” (y se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales)”.vii
Ver lo que hemos mencionado antes es darse cuenta de que estamos ante un fenómeno de larga data, que se venía tejiendo tras bambalinas y lentamente. El peligro para los que dominan es que un fenómeno orgánico puede dar lugar al surgimiento de un proyecto histórico alternativo, donde lo que esté en cuestión ya no sea solamente una crisis particular de los que dominan, sino la imposición de un nuevo “bloque histórico” un proyecto “nacional-popular” nuevo. Siguiendo la línea de Gramsci: “Los fenómenos orgánicos dan lugar a la critica histórica-social, más allá de las personas inmediatamente responsables y del personal dirigente”. viii
El peligro es justamente que la crisis de legitimidad, de representatividad o de hegemonía da lugar al surgimiento de nuevos proyectos políticos y al surgimiento de nuevas alternativas, que obviamente vulneren el status quo.
Unos años antes Lenin ya había mencionado, haciendo alusión a las condiciones de una situación revolucionaria, como uno de los factores importantes, la crisis de hegemonía que menciona Gramsci:
“La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las “alturas”, una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpe el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar que “los de abajo no quieran”, sino que hace falta, además, que “los de arriba no puedan” seguir viviendo como hasta entonces.”ix
Los ricos aprehendiendo el escenario de lucha social
Lo que hemos sostenido con anterioridad es que en Chile se ha venido fraguando una crisis de hegemonía, que es un cuestionamiento general a las condiciones del juego impuestas en Chile en el periodo post-dictadura. Sus primeras expresiones se dan a través de malestares imperceptibles (encuestas, luchas parceladas) hasta tomar forma en lo que significo el 2011 que no puede ser retratado solo como una lucha estudiantil, sino como una expresión de malestar social más general.
Aun si pusiéramos en duda esta visión de los hechos, es claro que la clase dominante no lo ha hecho. Para ellos lo que ha sucedido estos últimos meses no es un fenómeno particular. Se ha expresado en una preocupación latente, que se transformo en una urgencia y que hoy significan hechos políticos concretos. Abordaremos ahora lo primero.
Sobre la preocupación latente, esta ya se había expresado en muchas ocasiones con anterioridad al 2011. Sin embargo es interesante seguir el debate abierto a partir del 2011 y la urgencia que se coloca en la agenda publica para promover las operaciones políticas en relación a este tema. En los primeros meses no se había identificado con tanta claridad el problema al que estaban enfrentados, ni con Hidroaysen, ni con las huelgas de hambre, ni con los primeros meses de lucha estudiantil. Es sobre todo a partir de Agosto donde se hace de la Agenda Publica el tema de la crisis de representatividad. Agosto es un mes importante, pues se produce la gran movilización del 4 de ese mes con su cacerolazo masivo por todo Chile, mas desacato legitimo a las autoridades y se anuncia la movilización conjunta de trabajadores y estudiantes en una jornada de dos días.
Dentro de lo que se ha denominado “clase política” claramente las posiciones no fueron, ni son homogéneas. Los sectores mas lucidos rápidamente comenzaron a presionar por generar una agenda de transformaciones cosméticas que permitieran devolver algo de oxigeno al sistema. Dentro de este grupo ubicamos tanto a RN como a la DC, como paladines de avanzada y a figuras públicas como Ricardo Lagos y varios analistas políticos. Por otro lado existen grupos que se niegan a asumir tal crisis y presionan para no transitar por un camino que dé lugar a generar cambios políticos. Dentro de esto encontramos a la UDI y medios de comunicación influyentes a nivel social.
Entre Julio y Agosto la directiva de RN comenzó a hacer pública la necesidad de generar reformas urgentes dentro del aparato institucional. Para esto lanzaron un documento que se denomina “Agenda ciudadana y Política”. Plantea reformas políticas, “defensa al consumidor”, generar cambios al sistema binominal, permitir que aquellos partidos con 5% de votación tengan al menos un diputado (guiño al PC) , etc.
Para el 1 de Agosto ya se destacaba por Guillermo Larraín en una columna titulada “Malestar Social” en La Segunda que: “El riesgo político esta lentamente subiendo en Chile. Se necesitara mucha destreza para sacar adelante una ambiciosa agenda de reformas políticas que permitan contenerlo…”x
Sin duda el escenario de movilización se radicalizo el día 4 de Agosto con lo que la percepción sobre el problema se definió aun más. Los más conservadores seguían insistiendo en frenar la movilización. En esta línea estaba la editorial de La Tercera del mismo día 4 de Agosto : “El gobierno hace bien en enfrentar la intransigencia estudiantil llamando al fin de las movilizaciones y prohibiendo las marchas de hoy en la Alameda”xi. La misma línea seguía el día 5 de Agosto la editorial de La Segunda que resaltaba la necesidad de “Dar una fuerte señal de autoridad cuando los desbordes y los desafíos a la legalidad llegan a niveles preocupantes”xii.
Sin embargo gran parte de los analistas políticos de la elite alertaban sobre diversos peligros que ya se dejaban sentir. Sergio Melnick destacaba el día 5 de Agosto que “Tenemos un serio problema de representatividad, que anuncia tempestades”xiii. Por su parte Max Colodro mencionaba que “El país se encuentra sumido en una espiral de desafección y deterioro político que empieza a adquirir rasgos peligrosos” haciendo una crítica tanto a “Un gobierno y una oposición que no logran dar con las claves políticas para poder encauzar el torbellino y darle una conducción institucional” para al final señalar que “Esto ya dejo de ser un problema de unos o de otros y se ha vuelto un desafío para el conjunto del sistema político”xiv. Otro de los analistas de los de arriba, Gonzalo Muller, mencionaba que “La situación solo puede ser superada por el gobierno si logra comenzar la otra reconstrucción, la que lo lleve a recuperar la confianza y credibilidad de los chilenos, proceso que de por si será lento y requerirá de sacrificio, pero que es indispensable.”xv
Sin embargo no solo los analistas comprendían el fenómeno al que nos enfrentamos, como decíamos antes, una parte del bloque dominante ya había tomado nota de lo que sucedía y el mismo 5 de Agosto uno de ellos llamo a una reunión de urgencia a todos los líderes de la Concertación. Ricardo Lagos cito a todos a la Fundación Democracia y Desarrollo. Fuentes mencionaron que se discutió sobre el “temor de un desfonde de la política” y concluía que “situación del país es responsabilidad colectiva”.xvi
Para el 9 de Agosto y ante el fuerte movimiento social que se daba en Chile, la DC tomaba las banderas y generaba una reunión directa con el Gobierno donde se abrieron a “debatir cambios al binominal para buscar pacto amplio”xvii. El mismo día y en reacción a los movimientos que se venían dando por generar reformas políticas que dieran mayor legitimidad, La Tercera titulaba su editorial sugestivamente “Malestar Social: un diagnostico apresurado”xviii. En él se ponía en cuestión el hecho de que se estuviera produciendo un clima de conflictividad que amenazaba la legitimidad del modelo. La misma idea se repitió el día 10 de Agosto en la editorial titulada “Plebiscitos, una herramienta impropia para gobernar”. Allí se destacaba que “La realidad del país está lejos de atravesar por una crisis que requiera una refundación institucional, como algunos sugieren”.xix
Pese a esto y el día 12 de Agosto diversos políticos destacaban la urgencia que generaba el clima de conflicto social. Alberto Cardemil mencionaba que “La revolución no va solo contra el gobierno, o la alianza, o aun la clase política, sino contra todo el sistema”xx. Desde otra vereda y siendo muy explicito y claro Patricio Walker decía que “En el fondo, enfrentamos una crisis de representatividad de nuestra institucionalidad democrática”. Advertía en el mismo texto que “La mejor manera de hacernos cargo de la crisis política y social que enfrentamos, evitando de paso el surgimiento de una democracia populista o delegativa al estilo Chavez, es fortaleciendo la democracia representativa.” Concluía su análisis siendo directo al mencionar que “Debemos estar dispuestos a construir un nuevo pacto social y político”.xxi
El día 14 de Agosto el analista Jorge Navarrete señalaba en La Tercera que por esto “ es que resulta tan importante avanzar en las reformas políticas que contribuyan a superar la crisis de legitimidad y representación en la cual estamos insertos. ¡Ahora! Y antes de irnos a la …”xxii
Quizás el veredicto definitivo se dio el día 26 de Agosto cuando Andrés Concha, presidente de la SOFOFA (asociación gremial del empresariado nacional) señalara, en relación a la coyuntura política, que “Vemos necesario tomar el riesgo y llegar a un acuerdo para romper este dilema”.xxiii
Habíamos dicho anteriormente que el mes de Agosto había sido importante pues había mostrado alternativas frente a la conflictividad social. Por una parte estaban las posiciones conservadoras más nítidas que insistían que en Chile no existía tal clima de conflicto y que por lo tanto no eran necesarias, ni reformas políticas, ni económicas (cambio binominal, reforma tributaria, etc). En este sentido iban las declaraciones de la UDI el año pasado donde se decía que en vez de cambiar la agenda política del gobierno, lo importante era fortalecer la “agenda social” del gobierno. O sea, no preocuparse de reformas o cambios, sino ver como se “ayudaba a familias más vulnerables y clase media”. Por otra parte estaban un amplio grupo de sectores del bloque dominante que en mayor o menor medida habían captado que lo que sucedía no era un fenómeno particular, sino que era algo que se venía arrastrando y que requería algún grado de cambios para enfrentarlo.
En el escenario de conflicto de clases sociales en Chile, ¿Qué significado tienen estos últimos análisis y propuestas políticas y que buscan en el fondo?
Revolución pasiva o los ricos en busca de relegitimación
Los movimientos dados por la DC, Ricardo Lagos y Concertación, RN, más otras presiones, no se entienden fuera de un marco de lucha clases, de hegemonía y de dirección. Cuando se ponen en cuestión este tipo de cosas están dispuestos a moverse y unir fuerzas de ser necesario para sacar el barco adelante. Lo que han significado complicaciones para ellos, no son sino lo que nosotros hemos denominado “primavera de Chile” o sea el hecho de que la población comience a cuestionar, a poner en duda, a organizarse y levantarse. Sucede esto porque la lógica del capital provoca que existan intereses totalmente contrapuestos en la sociedad, contradicciones irremediables que llevan a constantes choques y promueven una resolución para uno u otro lado. En este caso es el gran empresariado y el capital internacional el que entra en cuestionamiento, con sus lógicas y reglas. Lo que ellos llaman “Agenda ciudadana y política”, “reformas políticas”, “nuevo pacto social”, etc no son sino eufemismos que se traducen en buscar la fórmula que permita generar mejores condiciones para la acumulación de capital, en un clima de lo que ellos llaman “paz social”.
Se ha mostrado en distintos momentos que los que detentan el poder están dispuestos a todo con tal de mantenerse en el. Renuncian a sus dioses, a sus formalismos, a sus burocracias, sus leyes, pero no pierden el poder. Están dispuestos a cambiar algo, para no cambiar nada.
Gramsci en relación a esto señala que “La clase dirigente tradicional, que tiene un numeroso personal adiestrado, cambia hombres y programas y reasume el control que se le estaba escapando con una celeridad mayor de cuanto ocurre en las clases subalternas; si es necesario hace sacrificios, se expone a un porvenir oscuro cargado de promesas demagógicas, pero se mantiene en el poder”xxiv
A esto se le ha denominado “revolución pasiva”. En momentos de crisis de hegemonía, la clase dominante está dispuesta a renunciar a algunas cosas para mantener su poder. En las alturas, se busca dar una solución al conflicto buscando cambiar la correlación de fuerzas y tratar de superar el “impasse”.
Según Nestor Kohan “mediante la revolución pasiva los segmentos políticamente más lucidos de la clase dominante y dirigente intentan meterse “en el bolsillo” a sus adversarios y opositores políticos incorporando parte de sus reclamos, pero despojados de toda radicalidad y todo peligro revolucionario. Las demandas populares se resignifican y terminan trituradas en la maquinaria de dominación.”xxv
Es interesante observar la actual realidad política chilena y observar cómo tras bambalinas se teje una restauración. Incluso si pusiéramos en duda el hecho de una crisis de dominación en el largo plazo, en los hechos la clase dirigente criolla parece haberlo asumido y sus sectores más claros plantean con audacia salidas para mantener lo que han obtenido. Por otra parte el campo popular, como ya lo señalamos, al no tener la madurez suficiente para enfrentar con todas las armas necesarias a los de arriba y dar curso a una salida a su favor al problema, corre el riesgo de un cierre de ciclo sin generar fisuras importantes en el modelo y esto más aun, si no fortalece sus propias formas de organización y acumulación.
Como se ha dicho anteriormente, no es casualidad que sectores de la Concertación asuman como propias demandas que surgen al calor de la lucha. La reforma tributaria parece ser el mejor ejemplo. La toman, la hacen suya, la trituran y a la basura. Ante esa amenaza están dispuestos a cambiar programas y prioridades, reacomodar el naipe y luego, seguir jugando.
Revolución pasiva a la chilensis
Mencionábamos los análisis y planteamientos que han salido desde la el bloque dominante buscando dar un cierre al ciclo político de agitación abierto el 2011, un ciclo que al no tener posibilidad de resolver por parte de los de abajo, será asumido por los de arriba. De esta manera se buscara dar curso a algunas reformas políticas que asuman parte de los reclamos, pero sin que ninguno llegue a tocar ninguno de los fundamentos del modelo de acumulación establecido en Chile.
En la política concreta esto ya ha asumido forma al menos de tres maneras, por lo que asumimos que intentos de generar una restauración de legitimidad ya están en curso y se articulan ante nuestros ojos. Esto claramente se da no sin contradicciones ni roces, todo intensificado en la medida que nuestro país tiene en el bloque dominante a un sector que no está dispuesto a ser flexible en las formas que asume su dominación y que se liga a sectores ultra conservadores. Esta es la UDI, quienes han actuado como paladines en la defensa del aparato político e institucional heredado desde la dictadura y estructurado por su mentor, Jaime Guzmán.
1.- Pactos y propuestas.
Aquellos grupos del bloque dominante que se han dado cuenta de la magnitud del problema ante el que se encuentran y que han tomado con urgencia la necesidad de levantar un “nuevo pacto social” rápidamente han pasado a la acción política. Nos referiremos a dos propuestas especificas que explicitan lo que hemos señalado con anterioridad y demuestran que la elite rápidamente está actuando y operando políticamente.
La primera de las propuestas se refiere a la de Ricardo Lagos. Hace un tiempo el ex presidente viene moviendo sus influencias buscando mostrar su postura sobre lo que está sucediendo en Chile y las responsabilidades políticas que deben asumir los que mandan. Para esto lanzo un documento titulado “Avanzar hacia la primavera chilena”. Con ella en mano ha tenido reuniones a través de su fundación “Democracia y desarrollo” para influir en la agenda política chilena. El documento mencionado se estructura en base a la siguiente hipótesis: “El andamiaje político que emerge a principios de los 90 está obsoleto, desgastado, y ahora tenemos la obligación de ponernos de acuerdo en un nuevo sistema institucional, que responda a las exigencias de nuestros tiempos”. Para ser más claro en el documento luego explicita que “es necesario avanzar hacia una mayor legitimidad de nuestro sistema democrático. Las movilizaciones ciudadanas nos abren un espacio para mejorar la política y recuperar su prestigio.” Más claro imposible. La lógica de corregir aspectos del andamiaje político institucional con el objetivo de cambiar algunas cosas para dar mayor legitimidad al sistema. Para esto Ricardo Lagos plantea una serie de reformas que ayudarían avanzar en este sentido. Reemplazo del sistema binominal por uno proporcional corregido, establecer primarias vinculantes e inscripción automática y Tribunal electoral, reforma tributaria reemplazando la lógica de focalizar gasto fiscal y un acuerdo energético. El documento finaliza señalando que: “Si se logran estos acuerdos fundamentales para el país, se habrá dado el primer paso para recuperar la legitimidad de la ciudadanía y los valores éticos que están detrás de estos consensos”. xxvi
“Avanzar hacia la primavera chilena” plantea una serie de reformas políticas, pero que no tocan en ningún momento las bases del consenso principal: mantener y profundizar el modelo capitalista de producción en nuestro país. El objetivo es explicito.
La segunda de las propuestas quizá es la que se ha hecho más visible, por sus alcances y por el movimiento particular dado entre partidos de coaliciones “opositoras”, si se puede llamar así. Es el Pacto DC-RNxxvii. A través del documento “Un nuevo régimen político para Chile” se han planteado las directrices y alcances del acuerdo. Este parte con la siguiente observación: “existe una desafección y critica ciudadana con el sistema, que puede continuar creciendo con una baja de la participación ciudadana y una conflictividad social que puede transformarse en crónica”, posteriormente señala que en base a esto “se necesita un cambio de régimen político”. Si se observa con atención es la misma preocupación y el mismo planteamiento planteado por Ricardo Lagos. Los problemas políticos que identifica son: Excesivo presidencialismo, “Congreso carece de rol”, señala aumento de fragmentación social (tribus, redes, modas), régimen político muy cerrado, problemas con el sistema electoral. Ante estos problemas el documento señala que “los demócratas deben asumir su responsabilidad”. Para esto plantea una serie de cambios que se deben abordar con urgencia y que son: Régimen político semipresidencial, potenciar gobiernos regionales y municipales, avanzar a un sistema electoral proporcional corregido y finalmente plantea generar transparencia y nuevo rol de los partidos. Finaliza señalando:
“El país requiere de estos cambios, el Presidente de la Republica, el Parlamento y los partidos políticos deben asumir su responsabilidad. Ahora es el momento adecuado para ello, pues la demora solo acentuara el diagnostico y sus peligros.”xxviii
Si se observa con atención, son similares los objetivos y las soluciones entre los dos documentos que hemos señalado. Sin embargo es importante señalar que a la preocupación que comparten, ninguno de los documentos identifica el problema en el modelo económico chileno y en la explotación, la exclusión social y las profundas desigualdades que se generan por el régimen del capital en Chile. Por lo mismo y en la medida que los problemas se plantean en el área político institucional, las soluciones son de bajo alcance real, en lo que son las condiciones de fondo del “malestar social” que se genera en Chile. Esto, sin embargo, no nos debe extrañar, ya que los que dominan nunca van a legislar contra sí mismos. Lo que se busca es generar cambios cosméticos, arriesgar algunas fichas y mantener a final del día la dominación. O sea “revolución pasiva”.
2.- Desorden en las alturas. A la constitución de nuevos bloques.
Es claro que la movilización social en el país ha dado lugar a movimientos que no se habían observado con anterioridad. Quizás la primera expresión de estos movimientos y realineamientos que expresaban un problema, se dio con la irrupción del fenómeno MEO, en la elección presidencial pasada. Pero el fenómeno no se detuvo aquí, si no que ha seguido dando muestras interesantes y que apuntan a un reacomodo de las fuerzas políticas de los que dominan. En el gobierno hemos visto constantes roces propiciados y aumentados desde las movilizaciones, entre la UDI y RN. Eso claramente no se ha quedado ahí, sino que se ha hecho público en roces entre fundaciones como “Libertad y Desarrollo” y el gobierno, por ejemplo. En la Concertación también se han generado distanciamientos claros, sobre todo entre la DC y los demás partidos, hecho que quedo en evidencia en las reuniones entre gobierno y DC, o en el mismo pacto DC-RN. Más hacia la izquierda de la Concertación se han buscado generar nuevos acoplamientos, intentando sumar a su barco a fuerzas que no son propias de la coalición, pero que pueden servir para controlar al menos a parte del movimiento social chileno: El PC.
El desorden en las alturas traerá consigo, nuevos agrupamientos de fuerzas y la creación de nuevos referentes que cambiaran la imagen de quienes han estado en el poder. En ese sentido han salido propuestas como la de Ricardo Lagos o Carolina Toha, de generar un nuevo partido en Chile, que agrupe a todas las fuerzas “progresistas”, lo mismo viene a reflejar la intención de levantar una nueva Concertación, con nuevo rostro y nuevos actores, propiciando el acercamiento con sus históricas fuerzas auxiliares como el PC, ahora el MAIZ, etc.
Claramente esto propicia grietas, fisuras por las que puede darse el espacio para levantar una alternativa de izquierda, que se presente como alternativa coherente al bloque dominante.
Todas posibilidades que, en la medida que no se presente una alternativa histórica a los que dominan, se volverán a enfriar generando un nuevo acomodo de las fuerzas, integrando a algunos, uniendo a otros, mostrando nuevos referentes con programas similares, para en definitiva mantener el status quo.
3.- Aplastar a los que luchan.
Maquiavelo había señalado que la dominación del príncipe no solo se mantiene con el consenso o la hegemonía, sino que es vital usar también la coacción. La clase dominante de nuestro país, no solo usara la formula de generar cambios cosméticos y buscar un nuevo pacto social, sino que ocupara la violencia para perseguir, aislar y aplastar a los que luchan. Los movimientos políticos en este sentido ya están en marcha y han asumido forma humana en la figura de Rodrigo Hinzpeter. Pese a reclamos aislados por los excesos en el bloque dominante, nadie de ellos pone en duda la necesidad de la coacción. Tres elementos como prueba de la ofensiva que vendrá desde los ricos para aplastar al movimiento social.
3.1- Aysen. La lucha histórica que ha dado el pueblo de Aysen contra las políticas centralistas, el alto costo de vida, la marginación, etc. trajo no solo consecuencias políticas y una demostración de fuerza de nuestro pueblo, sino que ha dejado en evidencia las nuevas formas que asumirá la violencia, en este caso policial, contra quien se atreva a salir a las calles luego del 2011. Lo que algunos llaman violencia ilegitima, o uso de fuerza excesiva, no será sino la lógica cotidiana a la que nos tendremos que acostumbrar. Aysen presencio no solo la violencia inusitada con disparos al cuerpo, ataques a niños y mujeres, violencia contra las viviendas de los aiseninos, etc., sino que también vimos como se busco perseguir a los dirigentes más combativos y como se busco aislarlos del movimiento. En adelante debemos estar preparados para este tipo de accionar de parte de la clase dominante, su gobierno y sus policías.
3.2- Remozando el aparato judicial.
La “Ley Hinzpeter”, “Ley Mordaza”xxix y otro tipo de proyectos, no vienen sino a ser una respuesta a nivel jurídico de amenaza y persecución contra las luchas sociales. No se entienden fuera del marco de la lucha de clases en nuestro país. El ejemplo decidor es el de la “Ley Hinzpeter” que sin problemas a planteado penas de cárcel que incluso llegan a los 3 años, a diversas acciones que han caracterizado a la lucha social chilena estos últimos meses. Aquellos que ocupen calles, puentes, que paralicen sus actividades en servicios públicos, que tomen o “invadan” espacios tanto privados como fiscales, serán penados con esta ley. La urgencia es tan grande que ante la demora de esta ley han ingresado proyectos específicos por separados, para que se aprueben. Recientemente se ingreso un proyecto fuera de la Ley Hinzpeter que sanciona a quienes interrumpan el transito.
La urgencia de la elite por actualizar su aparato jurídico para reprimir las luchas del pueblo es obvia.
3.3- El rol del imperialismo.
Es significativo reconocer que nuestra clase dominante, no está ligada a un proyecto “nacional” o a un camino propio para insertarse en el mercado mundial. Históricamente la elite de nuestro país ha estado ligada al desarrollo del capitalismo a nivel mundial y ha actuado ligada estrechamente acorde al desarrollo de los diversos imperialismos en la historia del capitalismo. En su momento el imperialismo ingles, hoy el imperialismo norteamericano. En relación a este último son obvios los fuertes intereses económicos y geopolíticos que tiene nuestro país al interior de Latinoamérica. Por este motivo no es un hecho casual la preocupación que ha causado para el imperialismo, el clima de conflictividad social en el país, donde incluso se han levantado demandas como la renacionalización del cobre, motivo de alta alerta para ellos, como lo ha demostrado nuestra historia. El establecimiento de una base de entrenamiento militar de EEUU en Con Con en la V región, se entiende claramente como una preocupación política planteada por el imperialismo y como una asistencia para la clase dominante chilena. Él porque nadie ha dicho nada, es porque existe una comunión, en último caso en los temas fundamentales. Los entrenamientos que se han visto y que han generado en esta base para los carabineros chilenos, se enfocan claramente en la represión militar contra el pueblo.
Lo planteado anteriormente es parte de los mecanismos que se seguirán activando y se profundizaran en la medida que nuestro pueblo siga expresando descontento. Más violencia, más represión y más leyes contra el pueblo serán la tónica común a la que nos veremos enfrentados.
Conclusión
El ciclo de luchas abierto en el país, no debe llevarnos a excesos de optimismo, ni tampoco dejarnos impávidos esperando que las condiciones para un cambio se den solas. No estamos ni ad portas de la toma del poder, ni estamos en una fase normal dentro del desarrollo de la lucha de clases. Quizá el mejor indicador es ver al otro lado lo que están reflexionando los que mandan. La curiosidad e interrogante que abre este ciclo es que podemos saber de qué manera actuara la elite, en busca de dar un cierre al ciclo de luchas y retomar las riendas del control. Eso es lo que tomando a Gramsci se denomina revolución pasiva y se expresa en lo ya planteado. Es claro que los que dominan no dudaran en actuar de la manera que estimen como necesaria para mantener la estabilidad, el consenso y la paz social que les conviene. La gran interrogante estará dada por el lado del campo popular. ¿Sera capaz de constituir una alternativa política a la Concertación y la Derecha?, ¿Lograra aprovechar las brechas de descontento y las fisuras que se generan para dar cauce a la conformación de un nuevo bloque histórico?
Estas interrogantes y muchas otras que pueden seguir surgiendo no son abordadas en el texto, las respuestas lógicamente tampoco, corresponde a las organizaciones populares tomar la palabra en este sentido.
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iNOTAS.
Ver Encuesta CEP: http://www.cepchile.cl/graficos_EncCEP/graficos_PersTiempo.htm#.T4JPIdmoDJc
ii Ver Adimark: http://www.adimark.cl/es/estudios/archivo.asp
iii Ver http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-22362011000100005&script=sci_arttext
iv Ver http://www.latinobarometro.org/latino/latinobarometro.jsp
v Ver http://www.adimark.cl/es/estudios/index.asp?id=124
vi Ver Antonio Gramsci, Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos políticos en el periodo de crisis orgánica.
vii Ver Antonio Gramsci, Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas.
viii Ver Antonio Gramsci. Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerzas.
ix Ver V. I. Lenin, La bancarrota de la II Internacional.
x Guillermo Larrain, Malestar Social, La Segunda, 1 de Agosto 2011, pag 18.
xi Editorial, La Tercera, 4 de Agosto 2011, pag 33.
xii Editorial, La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 16.
xiii Sergio Melnick, Nuestro pequeño Delfos, La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 32
xiv Max Colodro, Epifanía del deterioro, La Segunda 5 de Agosto 2011, pag 32.
xv Gonzalo Muller, La otra reconstrucción, La Segunda 5 de Agosto 2011, pag 34.
xvi Ver La Segunda, 5 de Agosto 2011, pag 26.
xvii Ver La Tercera, 9 de Agosto 2011, pag 2-3
xviii Editorial La Tercera, 9 de Agosto 2011, pag 33.
xix Editorial La Tercera 10 de Agosto 2011, pag 39.
xx Alberto Cardemil, Jugando con los mismos fuegos, La Segunda 12 de Agosto 2011, pag 28.
xxi Patricio Walker, Un Nuevo Pacto, La Segunda, 12 de Agosto 2011, pag. 30.
xxii Jorge Navarrete, En buen chileno, La Tercera 14 de Agosto 2011, pag. 38.
xxiii La Segunda 26 de Agosto 2011, pag 37-38.
xxiv Ver Antonio Gramsci, Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos políticos en el periodo de crisis orgánica.
xxv Ver Nestor Kohan, Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa.
xxvi Ver Ricardo Lagos, Avanzar hacia la primavera chilena.
xxvii Ver Ivan Vitta, Pacto DC-RN: Reconstruir la gobernabilidad del capitalismo neoliberal.
xxviii Ver pacto DC-RN, Un nuevo régimen político para Chile.
xxix Ley Hinzpeter se denomina al proyecto de ley de fortalecimiento del orden público.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
5/11/2012
Revolución pasiva a la chilensis. La clase dominante frente a las luchas sociales en Chile.
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Reflexiones de Fidel. El Premio Nobel de la Paz.
Apenas hablaré del pueblo cubano, que un día barrió de su Patria el dominio de Estados Unidos, cuando el sistema imperialista había alcanzado la cúpula de su poder.
Hombres y mujeres de las más diversas edades se han visto desfilar el 1º de Mayo por las plazas más simbólicas de todas las provincias del país.
Nuestra Revolución surgió en el lugar menos esperado por el imperio, en un hemisferio donde actuaba como dueño absoluto.La Revolución Bolivariana ha sido también solidaria con nuestra Patria, y su apoyo a nuestro país se convirtió en un hecho de gran importancia en los años del Período Especial. Esa cooperación sin embargo no fue fruto de solicitud alguna por parte de Cuba, como tampoco lo fue establecer ninguna condición a los pueblos que requirieron de nuestros servicios educacionales o médicos. A Venezuela le habríamos ofrecido en cualquier circunstancia la máxima ayuda.
Cooperar con otros pueblos explotados y pobres fue siempre para los revolucionarios cubanos un principio político y un deber con la humanidad.
Me satisface enormemente observar, como hice ayer a través de Venezolana de Televisión y TeleSur, el profundo impacto que produjo en el pueblo hermano de Venezuela la Ley Orgánica del Trabajo promulgada por el líder bolivariano y Presidente de la República, Hugo Chávez Frías. Jamás vi nada parecido en el escenario político de nuestro hemisferio.
Presté atención a la enorme multitud que se reunió en plazas y avenidas de Caracas y, en especial, las palabras espontáneas de los ciudadanos entrevistados. Pocas veces vi, y tal vez nunca, el nivel de emoción y esperanza que estos ponían en sus declaraciones. Se podía observar con claridad que la inmensa mayoría de la población está constituida por trabajadores humildes. Una verdadera batalla de ideas se está librando con fuerza.
Rafael Correa, presidente de Ecuador, declaró valientemente que más que una época de cambio estamos viviendo un cambio de época. Ambos, Rafael Correa y Hugo Chávez, son cristianos. Obama, en cambio, ¿qué es, en qué cree?
Al cumplirse el primer aniversario del asesinato de Bin Laden, Obama compite con su rival Mitt Romneyen la justificación de aquel acto perpetrado en una instalación próxima a la Academia Militar de Pakistán, un país musulmán aliado de Estados Unidos.
Marx y Engels nunca hablaron de asesinar a los burgueses. En el viejo concepto burgués los jueces juzgaban, los verdugos ejecutaban.
No hay dudas de que Obama fue cristiano; en una de las vertientes de esa religión aprendió el oficio de transmitir sus ideas, un arte que le significó mucho en su ascenso acelerado dentro de la jerarquía de su partido.
En la declaración de principios de Filadelfia, en julio de 1776, se afirmaba que todos los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía su creador determinados derechos. Por lo que se conoce, tres cuartos de siglos después de la independencia, los esclavos negros seguían siendo vendidos en las plazas públicas con sus mujeres e hijos, y casi dos siglos después Martin Luther King, premio Nobel de la Paz, tuvo un sueño, pero fue asesinado.
A Obama el tribunal de Oslo le obsequió el suyo y se había convertido casi en una leyenda. Sin embargo millones de personas deben haber visto las escenas. El Premio Nobel Barack Obama, viajó aceleradamente a Afganistán como si el mundo ignorara los asesinatos masivos, la quema de libros que son sagrados para los musulmanes y los ultrajes de los cadáveres de las personas asesinadas.
Nadie que sea honesto estará jamás de acuerdo con los actos terroristas, pero ¿tiene acaso el Presidente de Estados Unidos el derecho a juzgar y el derecho a matar; a convertirse en tribunal y a la vez en verdugo y llevar a cabo tales crímenes, en un país y contra un pueblo situado en el lado opuesto del planeta?
Vimos al Presidente de Estados Unidos subiendo al trote los peldaños de una empinada escalera, en mangas de camisa, avanzar con pasos acelerados por un pasillo volante y detenerse a endilgarle un discurso a un nutrido contingente de militares que aplaudían con desgano las palabras del ilustre Presidente. Aquellos hombres no eran todos nacidos ciudadanos norteamericanos. Pensaba en los colosales gastos que eso implica y que el mundo paga, pues ¿quién carga con ese enorme gasto que ya rebasa los 15 millones de millones de dólares? Eso es lo que ofrece a la humanidad el ilustre Premio Nobel de la Paz.
Por Fidel Castro Ruz
Mayo 3 de 2012
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1/24/2012
Todo comenzó en Grecia. ¿Acabará todo en Grecia?
1/17/2012
Verano en Argentina: Aumenta temperatura social
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11/22/2011
Lo que hay detrás de Krassnoff y de Labbé
El contenido del libro de Krassnoff y la provocadora presentación de este representan un claro intento de la ultraderecha y del militarismo pinochetista de reaglutinamiento político, de justificación de las más crueles violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar, de reivindicación de los agentes de la DINA encargados del trabajo sucio y un claro chantaje a la derecha y al gobierno para reposicionar sus demandas.
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11/03/2011
¿Qué quiere Obama?
¿Por qué Barack Obama querría reunirse con la Presidenta Cristina Fernández? Sobran las conjeturas, pero las escasas –y además crípticas- declaraciones procedentes de Washington remiten a una agenda conteniendo temas tales como la supuesta presencia de grupos terroristas iraníes operando en América Latina, y particularmente en la Argentina, y la excesiva labilidad de la legislación nacional con relación al lavado de dinero, lo que habría originado el bloqueo estadounidense a créditos otorgados por el BID y el Banco Mundial. En realidad, estos asuntos carecen de sustancia: lo de los iraníes es en parte la clásica paranoia de Washington y en parte una táctica para presionar a nuestros países y para aislar, satanizándolo, a Irán. Lo del lavado de dinero es otra acusación que carece de fundamento, sobre todo cuando quien la esgrime tiene a unos cien kilómetros de la Casa Blanca uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo: el Estado de Delaware, que publicita por todos los medios que cualquier compañía que instale allí su casa matriz, aunque sea una diminuta oficina, estará eximida del pago de impuestos por todos los ingresos producidos por sus subsidiarias que desarrollen sus actividades fuera de los pequeños límites de este estado, sea dentro de los Estados Unidos o en el exterior. Por eso un sesenta por ciento de las 500 mayores transnacionales listadas en la revista Fortune tienen sus oficinas centrales en ese estado, que además se vanagloria de tener una legislación que “no pone límites a la usura”.Dados estos antecedentes y teniendo siempre en cuenta que jamás se puede confiar en la mentirosa benevolencia del imperialismo y sus voceros (el que tenga dudas mejor que medite sobre lo ocurrido con Gadafi), la hipótesis que se perfila con más fuerza para comprender el sentido de la invitación de Obama diría que está motivada por el deseo de sabotear, por ahora diplomáticamente, el proyecto integracionista representado por la UNASUR y aislar a los gobiernos de izquierda de la región, principalmente a la Venezuela de Chávez. El Acuerdo del Pacífico, recientemente promovido por Estados Unidos y secundado por México y en Sudamérica por Colombia, Chile y Perú, equivale a introducir el Caballo de Troya dentro de la UNASUR. No es casual que la inesperada solicitud para reunirse durante la Cumbre del G-20 en Cannes haya llegado poco después de que la Presidenta pronunciara dos discursos enfáticamente ‘unasurianos’ el domingo por la noche luego de su rotunda victoria electoral. La enfermiza obsesión de Washington es acabar con el experimento bolivariano y apoderarse del petróleo de Venezuela, como ya lo hizo con el de Irak y Libia. Para los halcones estadounidenses -de los cuales Obama es su solícito mayordomo- la estrecha relación consolidada a lo largo de estos años entre la Argentina y Venezuela es un molesto obstáculo que debe ser removido cuanto antes. La estrategia para el 2012, año en que se celebrará la crucial elección presidencial en Venezuela, es llegar a ese momento con un Chávez debilitado por una intensa campaña desestabilizadora –¡que ya ha comenzado!- que incluye desabastecimientos selectivos de artículos de primera necesidad, asesinatos al voleo hechos por paramilitares colombianos infiltrados ilegalmente en el país o lúmpenes reclutados para instalar una sensación de absoluta inseguridad ciudadana, y la permanente gritería de la “prensa independiente” (en realidad, la única instancia organizativa que tiene la derecha habida cuenta de la debilidad de sus expresiones partidarias) denunciando supuestas restricciones a la libertad de prensa en un país en donde desde un periódico, una radio o una televisora se puede hacer la apología del magnicidio o incitar a la violencia con total impunidad. Dentro de esta estrategia global, apartar a la Argentina del proyecto integracionista sudamericano es un paso táctico de la mayor importancia. Avanzar hacia ese objetivo parecería ser el único sentido posible de la invitación hecha por el mandatario estadounidense.
Atilio A. Boron
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8/23/2011
DEL PARO NACIONAL AL CACEROLAZO POPULAR
Compañerxs:
Junto con extenderles un saludo alegre rebelde y solidario, queríamos compartir con ustedes algunas reflexiones que ha realizado nuestra organización con respecto al Paro Nacional convocado por la CUT para el 24 y 25 de Agosto:
Como organización territorial, no tenemos programa político ni plataforma de lucha, pero si sabemos que necesitamos con urgencia educación gratuita y salud digna, necesitamos acabar con el hacinamiento en nuestras viviendas y poblaciones y requerimos con urgencia trabajo seguro y salarios justos. No hablamos ni reclamamos desde el panfleto sino desde las condiciones objetivas que hoy día estamos viviendo.
A lo anterior, sumamos una demanda política urgente pues como mujeres organizadas, denunciamos con horror la represión que vivimos junto con nuestros compañeros de clase cada vez que realizamos alguna acción o movilización en post de la reconquista de nuestros derechos sociales, económicos y políticos. El Terrorismo de Estado se hace presente en las comunidades mapuches, en las marchas, en los cacerolazos e incluso en las redes sociales de inernet y los medios de comunicación.
Con respecto al punto anterior, nos sentimos cansadas de escuchar constantemente en la prensa y la televisión la criminalización de nuestras luchas y peor aún estamos hastiadas de ver como los sectores más reaccionarios y reformistas se alían para denunciarnos y para coartar nuestras acciones, sancionándonos no solo políticamente sino que moralmente por no seguir los canales diseñados por la actual democracia burguesa representativa . No somos terroristas, no somos infiltrados,no somos ciudadanos, somos Pueblo Organizado.
Por lo anterior, planteamos la necesidad de no confiar en ningún aparato ideológico del estado: medios de comunicación, parlamento, sistema de partidos, pero por sobre todo, hacemos un llamado a no creer en la Iglesia como mediadora de conflictos. En nuestra formación y sentir anticlerical la historia ha demostrado, que a pesar de la existencia de algunas facciones progresistas e incluso obreristas dentro de esta institución, las altas jerarquías se corresponden con el resto de la clase política dirigente del país, por lo tanto confiarles una mediación es un riesgo que hemos asumido en otros momentos históricos y que lamentablemente hemos pagado bastante caro.Sólo en el Pueblo confiamos.
En relación al sistema de partidos y la adhesión realizada por la Concertación de Partidos por la Democracia para esta convocatoria, rechazamos toda presencia en esta movilización de cualquiera de los partidos que conforma esta coalición política puesto que durante 20 años fueron el bloque hegemonico dentro de la clase política dominante y su principal logro fue la administración y profundización del modelo económico neoliberal instalado por la Dictadura de Pinochet, Guzmán, Longueira, Coloma, Buchii, Mathhei entre otros y otras. El OPORTUNISMO político de estos falsos amigos del Pueblo es inaceptable cuando bajo sus gobiernos se aprobaron leyes como Ley de Acreditación, Ley de Financiamiento o el perfeccionamiento de la Ley Antiterrorista.
Con respecto a otras fuerzas progresistas dirigidas por Tellier, Navarro, Ominamiu otros descolgados de la Concertación de Partidos por la Democracia, denunciamos el mismo oportunismo político recién explicado y criticado. Agregamos en este punto, los dividendos electorales que tanto Concertación como estas expresiones "Criticas de la Concertación"proyectan para las elecciones municipales 2012 a partir de las movilizaciones de este año 2011.
En cuanto a la convocatoria realizada desde la Central Unitaria de Trabajadores,manifestamos nuestro enorme respeto a este organismo reconocido históricamente como el organismo de la Clase Trabajadora, sin embargo, al mismo tiempo manifestamos nuestra total desconfianza hacia las cúpulas dirigénciales y hacia las burocracias sindicales presentes en el. Martínez, Gajardo y otros y otras, en sus propias alianzas partidarias , no han representando absolutamente ninguna victoria para la clase trabajadora en esos últimos 20 años. En este sentido, es inaceptable que el Colegio de Profesores, a estas alturas, cuando tenemos a 42 estudiantes en Huelga de Hambre, no haya realizado un llamado a un paro nacional y general del profesorado. Este es sólo un ejemplo de poco compromiso real con los intereses de nuestra Clase.
Con respecto al punto anterior, nos parece inaceptable que a partir del aumento cuantitativo de las acciones y movilizaciones realizadas por estudiantes, pobladores y trabajadores a nivel nacional, hoy el Partido Comunista y otras fuerzas progresistas, incluidos la Concertación y sus descolgados, intenten posicionar una demanda que para muchos de nosotros y nosotras, que participamos activamente del movimiento social y popular en gestación, no es prioridad:Asamblea Constituyente o Plebiscito para resolver el conflicto estudiantil son demandas que no nos pertenecen y que no solucionan en nada nuestro problemas, simplemente porque la razón de nuestros problemas en educación, salud,vivienda y trabajo no se gestan en la NO participación en la actual institucionalidad democrática SI NO en el actual modelo económico capitalista neoliberal monopólico y financiero que mercantiliza todos nuestros derechos. Los pobres y las pobres NO queremos participar en este sistema queremos cambiarlo por completo.
Aclarados todos los elementos anteriores, hacemos un llamado sincero y desde la organización que hoy hemos podido darnos como mujeres revolucionarias a seguir realizando TRABAJOS TERRITORIALES y SECTORIALES DE BASE Y DE CLASE que quizás en este veranito de San Juan no nos asegurarán grandes triunfos (sobre todo si las direcciones de los movimientos siguen estando en manos del reformismo) pero si nos asegurarán una Victoria Final que cumplirá con la conquista de los derechos básicos que hoy día reclamamos: educación, salud, vivienda, trabajo, dignidad y libertad.
¡¡SI NO NOS DEJAN SOÑAR, NO LOS DEJAREMOS DORMIR!!
¡¡SIN CONCERTACIÓN Y SIN PC, AVANZAMOS ESTA VEZ!!
¡¡NO SOMOS INFILTRADOS, NO SOMOS CIUDADANOS, SOMOS PUEBLO ORGANIZADO!!
CACEROLAZO NACIONAL
Las Naciones- Candelaria, Población San Luis, 21.00 hrs.
¡¡POR NOSOTRAS Y POR NUESTRO PUEBLO!!
¡¡LUCHAR, CREAR, PODER POPULAR!!
ASAMBLEA MUJERES REVOLUCIONARIAS MAIPÚ.
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MANIFIESTO DE L@S ESTUDIANTES BOLIVIAN@S EN APOYO A LAS MOVILIZACIONES CHILENAS
Las y los estudiantes chilenos denuncian que el gobierno de Sebastián Piñera avanza en procesos privatizadores de la educación en todos los niveles (básico, medio y universitario) y, tras exteriorizar su desacuerdo, esperaban un pronunciamiento de diálogo por parte del gobierno. LOS ESTUDIANTESDEMANDAN QUE SE ELIMINE EL FIN DE LUCRO EN LA EDUCACIÓN (que los empresarios dejen de enriquecerse siendo figuras legales encargadas de la administración de colegios y universidades cobrando subsidios al Estado), QUE SE REGULEN LOS CANONES DE MATRÍCULA EN LA EDUCACIÓN PRIVADA, QUE SE MEJORES LOS PRESUPUESTOS PARA LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN, entre otras cosas. Tras la negativa al diálogo por parte del Ejecutivo chileno, hace tres meses con mucha fuerza, la articulación de las y los estudiantes ha organizado un conjunto de protestas, en el marco de la creatividad, aunque también hay otras formas de adherencia más complejas y delicadas (a estas alturas existen decenas de estudiantes de delicado estado de salud a causa de las huelgas de hambre).
Las últimas manifestaciones han convocado a más de 160 000 personas en la capital Santiago y a otras miles en el resto de las regiones. Sin embargo, se ha evidenciado que policías civiles se han infiltrado en los colectivos en protesta, incitando a la violencia y, consecuentemente, dando justificación a los carabineros para accionar de manera violenta y represiva; el gran despliegue de personal, carros de carabineros y utilización de bombas lacrimógenas, incluso helicópteros, han ocasionado que SANTIAGO PARECIERA ESTAR EN ESTADO DE SITIO.
Actualmente, LOS GRITOS ESTUDIANTILES HAN PASADO LA FRONTERA DE LAS DEMANDAS EDUCACIONALES (aunque siguen siendo prioritarias) reclamando la “re-nacionalización” de las minas de Cobre para mejorar los presupuestos educacionales, rechazando las represas hidroaysen y exigiendo que se convoque a Asamblea Constituyente.
Las y los estudiantes de Bolivia nos sentimos admirados y orgullosos por la convicción y perseverancia que han demostrado en estos meses y, especialmente en estos días, nuestras compañeras y compañeros de Chile. Han demostrado que la juventud está dispuesta a hacer frente a los intereses de pequeños grupos de poder. MANIFESTAMOS NUESTRO APOYO ROTUNDO A SUS MEDIDAS Y DEMANDAS, sobre todo a su decisión de romper con el statu quo. RECHAZAMOS ENFÁTICAMENTE LOS ACTOS DE INFILTRACIÓN, VIOLENCIA Y REPRESIÓN que se están dando en el hermano país en contra del movimiento creativo estudiantil. REPUDIAMOS LA ESTRUCTURA PINOCHETISTA DE LAS POLÍTICAS EDUCACIONALES Y TODA FORMA DE ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO QUE GENERE SEGMENTACIÓN Y EXCLUSIÓN. NOS SOLIDARIZAMOS CON ESTA LEGÍTIMA OLA DE INDIGNACIÓN y, en este sentido, REAFIRMAMOS QUE LAS Y LOS HERMANOS CHILENOS NO ESTÁN SOLOS, PUES ESTA LUCHA COMPROMETE A TODOS LOS JÓVENES DE LOS PUEBLOS AMERICANOS. Piñera está equivocado cuando afirma que “los tiempos de las protestas ya pasaron”, pues este movimiento, estamos seguros, traerá consigo muchas más reivindicaciones para el pueblo chileno.
Creemos firmemente que el Pachakuti para Chile está en manos de la juventud, en manos de la juventud urbana y en manos de la juventud de los pueblos indígena-originarios. Al mismo tiempo, los estudiante bolivianos manifestamos nuestro descontento con las lógicas rosqueras universitarias a las que somos sometidos y con los diferentes elementos que dejan como resultados que sólo 3 de cada 10 estudiantes que ingresan a la universidad logren obtener un título; en este sentido, llamamos a la comunidad universitaria a la organización para demandar mejores condiciones estudiantiles y docentes.
¡VENCEREMOS COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS CHILENOS!
¡MARICHIWEU COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS CHILENOS!
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¿Vivimos una revolución?
Hace casi tres meses una grieta cruzó a toda la sociedad chilena, una fractura que comprometió sus varias capas. Desde entonces -una noche de la tercera semana de mayo- el país ha dado un giro radical. Aquel extraño modelo que combinaba presuntuosas estadísticas macroeconómicas con uno de los mayores índices de desigualdad en la distribución de la riqueza en el mundo, se desplomaba para dejar en una desnudez impúdica todo tipo de cicatrices, marcas y piezas ortopédicas.El modelo neoliberal instalado en Chile desde los confines de la dictadura, alimentado e hinchado por la Concertación durante más de veinte años y, finalmente en medio del ritual de sacralización de la derecha como destino final de la política, exhibía toda su enfermedad. La construcción retórica basada en la publicidad y el consumo de masas se invertía de la noche a la mañana. Un malestar ciudadano coreado en las calles y por todos los rincones y pliegues oscuros olvidados por el sistema, revelaba las verdaderas consecuencias del libre mercado desregulado. Cientos de miles de ciudadanos expresaban el sentir de millones.
En tres meses el discurso dominante sólo circula entre los controladores: el gobierno, los partidos, las cúpulas empresariales, amplificado por los medios de comunicación afines. En la calle, en las redes sociales, se debate lo evidente, los problemas ciudadanos, canalizados hoy como demandas justas y naturales. Aquel 90 por ciento de la población (podemos conceder que es el 74 por ciento, según certifica la encuesta del Centro de Estudios Públicos, CEP) sabe con certeza que durante estos últimos veinte o treinta años ha sido pasto de engorda de aquel otro diez por ciento. Las estadísticas, por tantos años empleadas como cascabel político y económico a ciudadanos adoctrinados bajo la cultura del consumo y el crédito, finalmente se invierten. Las mismas estadísticas nos han develado la obscenidad y perversidad institucional sobre la que estaba apoyado el modelo.
No somos un caso aislado. El modelo globalizado estalla en distintos rincones y fronteras. Esa fractura abisal cruza desde Londres, Barcelona, El Cairo, Damasco, Atenas y Santiago… como respuesta de la Humanidad a un malogrado proyecto corporativo global. Pese a sus diferentes subjetividades, todos los movimientos de protesta tienen un factor común, que es la opresión, el abuso y las desigualdades.
El enemigo común
Las subjetividades apuntan a un enemigo común: el pacto político-empresarial como gestor de la opresión y las desigualdades. Y si hay un hilo conductor entre Madrid, Londres y Santiago, también lo hay en Chile entre Santiago y las provincias y entre las aparentemente diversas demandas. Si hubo una relación invisible -pero sólida- entre las protestas de mayo por la aprobación del proyecto HidroAysén y el movimiento de los estudiantes, es muy probable que se generen nuevas relaciones entre las demandas del pueblo mapuche, los deudores habitacionales y los estafados por los bancos y las casas comerciales. En todos estos casos aparece el poder corporativo como el gran causante de las aflicciones. La concentración del poder en Chile, que ha llegado a grados de impudicia, encuentra aquí sus respuestas. Las doce horas diarias de trabajo mal pagado, el abuso a comunidades tradicionales y la avaricia en todas sus expresiones tuvieron como objetivo el enriquecimiento del diez por ciento de la población. Lo que hoy vemos es la respuesta natural del otro 90 por ciento. Una demanda entendida como justa compensación.
El movimiento estudiantil comenzó durante junio a canalizar demandas sectoriales que no obtuvieron una respuesta satisfactoria. Ante un gobierno ideológicamente cristalizado y cruzado por conflictos de interés que sólo pudo entregar tibias respuestas, el movimiento estudiantil se convirtió en símbolo de la resistencia al modelo neoliberal. Contrariamente a lo que el gobierno ha buscado, las protestas acotadas a las demandas de educación se han extendido hacia otros múltiples malestares de la población. Si condenamos el lucro en la educación, ¿por qué no hacerlo en la salud, en las farmacias, en la banca, en los medios de comunicación, en el transporte público o en la misma política?
Durante estos tres meses Chile ha vivido un proceso de organización ciudadana. La sociedad civil, durante décadas atomizada, ha comenzado a recuperar los vínculos sociales y a crear orgánicas. La irrupción de las cacerolas, la expresión más doméstica e íntima del malestar, ha permitido que en los barrios los vecinos anónimos recuperen su identidad y se conviertan en sujetos colectivos. La organización avanza día a día, minuto a minuto en barrios, oficinas, fábricas y, por cierto, escuelas y universidades. Las múltiples demandas compartidas por la ciudadanía tienen como eje común el lucro en todos los aspectos de la vida social y económica.
Transversalidad del malestar
Se trata de un movimiento transversal. Aun cuando el gobierno no es capaz de oír las cacerolas ni las bocinas, el extenso apoyo de la ciudadanía cruza los barrios del 90 por ciento de la población no favorecida por el modelo de mercado. Los bocinazos surgen desde autobuses del Transantiago, taxis, camiones y hasta de caros vehículos 4x4, y las cacerolas se escuchan en Recoleta, Santiago Centro, La Florida, Ñuñoa o La Reina. Es el apoyo transversal a la causa de los estudiantes por una educación pública, gratuita y de calidad, pero también es el despertar de la ciudadanía contra los efectos de un sistema que percibe injusto. A poco andar este movimiento tenderá a ampliarse y organizarse, para articular nuevas demandas. Porque junto a las ya presentes, hay muchas otras latentes.
La crisis mundial de los mercados financieros de comienzos de agosto anticipa una nueva recesión. Si ya durante julio los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos cayeron hasta un 2,2 por ciento, las informaciones de agosto prevén bajas más pronunciadas, lo que volverá a agitar la paciencia de los trabajadores. Ya en 2008, tras la crisis de las subprimes, los futuros pensionados perdieron una buena parte de sus ahorros, que sólo recientemente habían logrado recuperar. El descalabro bursátil de agosto y las tenebrosas proyecciones para los próximos meses, volverán a colocar a los trabajadores como actores de las movilizaciones.
Las crisis económicas, que en otros tiempos fueron minimizadas por los gobiernos de turno (“Chile está blindado”), hoy son usadas en sentido inverso. Ya puede escucharse un cambio en el discurso oficial en cuanto a que el país sí es vulnerable ante la actual crisis, lo que constituye un nuevo elemento para disuadir las demandas ciudadanas. En cualquier caso, una recesión que frene el crecimiento y genere desempleo sólo podría aumentar el actual malestar. El caso de los indignados españoles es un ejemplo inmediato. Las protestas expresan múltiples malestares: una economía con altas tasas de desempleo, pérdida del poder adquisitivo, recorte de las ayudas sociales, junto a la evidencia de un aumento en la desigualdad en la distribución de la riqueza.
Hacia el paro nacional
El paro nacional convocado por la CUT para este 24 y 25 de agosto, que contará con la participación de los estudiantes, será una expresión de cómo las diferentes demandas ciudadanas surgidas como efectos del modelo de libre mercado tienden a confluir. Un torrente social de esta naturaleza, que no apunta a la salida del actual gobierno de derecha sino a un cambio más profundo en la institucionalidad política y económica, llevará las exigencias a un nuevo nivel. Lo que ya han planteado los estudiantes, desde la renacionalización del cobre para orientar recursos a la educación a la convocatoria a un plebiscito nacional para eliminar el lucro en la educación y garantizar su gratuidad por parte del Estado, son exigencias más profundas que comparten otros actores sociales, desde organizaciones laborales a políticas, desde colectivos, coordinadoras a frentes sociales.
El gobierno de derecha está petrificado ante la creciente demanda ciudadana. Lo mismo que toda la clase política, creada y desarrollada para usufructuar del modelo neoliberal. Por ello durante tres meses no ha habido ninguna respuesta sólida y confiable para los estudiantes. Las propuestas pergeñadas por el Ejecutivo están acotadas a la actual institucionalidad, que tiene como piedra angular las relaciones mercantiles. Las demandas juveniles, despreciadas por el establishment por “utópicas”, “líricas” o “maximalistas”, no son atendibles por una clase política cuyos intereses descansan en el sector privado que se ha beneficiado con la actual institucionalidad. Es por ello que todas las respuestas del gobierno y del Congreso apuntan hacia la confusión y la ambigüedad, del mismo modo que la recibida por los “pingüinos” en 2006. Se hace un ruido político para mantener lo esencial. Otra vez la política del gatopardo.
Si el gobierno y la clase política dicen no poder acceder a las demandas ciudadanas por estar sujetos por un marco institucional, el coro que se escucha en las calles es un cambio a esa institucionalidad, lo que pone por delante la Constitución dictatorial-neoliberal de 1980 remendada por el gobierno de Ricardo Lagos, y la necesidad de una Asamblea Constituyente. Al demandar la ciudadanía un cambio a la institucionalidad podemos hablar de un cambio de régimen, de una revolución. Chile no vivía este tipo de movilizaciones desde hace más de veinte años. Las de entonces terminaron con la dictadura e inauguraron el proceso denominado de “transición a la democracia”, trance que pareció tener un final con el retorno de la derecha al poder por la vía electoral y la consolidación de la institucionalidad heredada de la dictadura.
La fuerza de los actuales acontecimientos ha invertido ese diagnóstico. El arribo de la derecha al gobierno fue el efecto colateral de la desesperación ciudadana ante una Concertación incapaz de acoger demandas acumuladas desde los albores de la dictadura. Con la llegada de la derecha al poder se exacerbaron todas las grandes contradicciones de la Constitución espuria expresadas en el sistema binominal y el modelo neoliberal. El malestar ciudadano no se detiene en el rechazo a una u otra coalición política: impugna la esencia.
Ante una presión social en plena ebullición y muy próxima a su estallido, las únicas salidas van por el cambio a la actual institucionalidad
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 740, 19 de agosto, 2011
Paul Walder
Punto Final
El negocio de los “sostenedores” de la educación
En el año 2009 el entonces jefe de la campaña presidencial de Sebastián Piñera, hoy ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, decidió estudiar lo que él consideraba el exitoso modelo de marketing y publicidad que La Polar estaba aplicando. Los segmentos a los que la multitienda apuntaba eran los mismos donde se requería captar los votos para que la derecha ganara las elecciones, es decir C3 y C4, los estratos medios-bajos y bajos.
Varios años antes, Agustín Edwards del Río, el mayor de los hijos del dueño de El Mercurio, había desarrollado un modelo parecido para transformar al diario Las Ultimas Noticias en un “producto” orientado hacia los estratos medios-bajos, casi el mismo público al que apuntaba La Polar. Edwards y sus asesores eligieron a los habitantes de la comuna de La Florida como referencia para aplicar la iniciativa. Tanto Hinzpeter como Edwards del Río tuvieron éxito, pero con mensajes diferentes. El primero martilló con el tema de la inseguridad y la delincuencia, prometiendo mano dura y el término de “la puerta giratoria” en las cárceles; el segundo optó por la farándula y el apego editorial a los programas más simplones de la televisión.
El caso de la educación muestra similitudes a estos dos ejemplos. Desde la época de la dictadura militar y en especial desde 1990 en adelante, lo que se ha ofrecido a los mismos grupos sociales a los que se dirige La Polar y LUN es la ilusión de que pueden obtener una mejor enseñanza -accediendo incluso a la universidad- a través de la iniciativa privada. Y con ello, ser partícipes de los beneficios que para los exitosos reserva el modelo neoliberal. Así, hoy se muestra a casi un 80% de los estudiantes de todos los niveles matriculado en establecimientos privados. En el caso de la enseñanza superior, de los 940 mil alumnos de universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales, 162 mil estudian en planteles estatales, lo que equivale sólo a un 17%.
Marco Kremerman, economista de la Fundación SOL, afirmó en El Mostrador que sumando las matrículas de la Universidad de las Américas, Universidad Nacional Andrés Bello, Universidad de Viña del Mar y el Instituto Profesional AIEP, todos pertenecientes al consorcio internacional Laureate Education Inc., se contabilizan 102.591 alumnos, y si se agrega al holding Corporación Santo Tomás, controlado en 57% por el grupo económico Hurtado-Vicuña y el fondo de inversión Linzor Capital, con 63.755 alumnos, los dos conglomerados privados reúnen 166 mil estudiantes, más alumnos que todos los planteles estatales de Chile.
La realidad escolar
En el actual sistema escolar coexisten cuatro modalidades de establecimientos educacionales, según su dependencia y fuente de financiamiento:
Municipal: en su mayoría establecimientos fiscales traspasados a los municipios a principios de los 80 y que reciben subvención estatal;
Particular subvencionado: creados en 1980 para desarrollar la administración escolar y ser reconocidos como “cooperadores de la función educativa del Estado”, con recursos provenientes de la subvención estatal y cobros a los padres: financiamiento compartido;
Particular pagado: no reciben financiamiento del Estado y son administrados de manera privada, financiados con el cobro de matrículas y mensualidades; y,
Corporaciones educacionales de administración delegada: enseñanza media técnico-profesional (TP), cuya administración fue traspasada -en su mayoría- a gremios empresariales que reciben subvención del Estado.
En 2007, un año después de la “revolución de los pingüinos”, en la Región Metropolitana había 2.764 establecimientos educacionales básicos y medios, con una matrícula de 1.403.200 alumnos. Los técnicos profesionales eran 33 (1,19%) con una matrícula de 27.354 (1,94%); los municipales eran 753 (27,24 %) con 444.788 alumnos (31,93%); los particulares subvencionados llegaban a 1.653 (59,80%) con 781.887 alumnos (55,64%); y los privados eran 325 (11,76%) con 151.171 alumnos (10.76%).
Los 1.653 establecimientos particulares subvencionados eran administrados por 1.391 sostenedores, que jurídicamente se distribuían en un 40.4% de sociedades comerciales, 41,1% de personas naturales y 17,1% de fundaciones, corporaciones y congregaciones.
La subvención entregada por el Estado consiste en un pago por alumno calculado en la denominada Unidad de Subvención Escolar (USE), cuyo monto difiere según sea el tipo de enseñanza (parvularia, básica, media, adultos, etc.), nivel educacional, tipo de escuela (diurno, vespertino), región geográfica y ruralidad. El monto de la subvención varía también si el establecimiento tiene jornada escolar completa o no. El aporte mensual se calcula sobre la base del promedio de asistencia efectiva de los alumnos en los últimos tres meses. En 1993, con el propósito de aumentar los recursos escolares, el gobierno generó un mecanismo para incentivar el aporte de las familias a la educación de sus hijos, autorizando a los establecimientos de educación particular subvencionada (básica y media) y a los liceos municipales para cobrar una cuota mensual a los padres -el llamado financiamiento compartido-, sin perder la subvención estatal o rebajándola porcentualmente. A nivel nacional, el número de establecimientos particulares subvencionados creció en un 71,9% entre 1990 y 2005, mientras las escuelas municipales disminuyeron en 3 por ciento y siguen bajando.
Entre las principales diferencias de la educación municipal con el ámbito privado subvencionado destacan los vínculos laborales entre el sostenedor y los profesores; en el caso del sector municipal, los profesores se rigen por el Estatuto Docente, mientras en el sector particular la relación se rige por el Código del Trabajo. Otra diferencia se da en la selección de alumnos, que en el caso del sector público está prohibida, mientras el sector privado la ha practicado desde su origen, pese a las restricciones introducidas por la nueva Ley General de Educación, LEGE. Una tercera divergencia es la posibilidad de los privados de adherir al sistema de financiamiento compartido, tanto en enseñanza básica como en media, mientras que en la educación municipal sólo es permitido para esta última. Y una cuarta diferencia es la mayor facilidad que tienen los sostenedores para crear nuevas escuelas, versus las restricciones que enfrenta el sector municipal, sin considerar que respecto al sector particular subvencionado hay escasa información sobre los sostenedores.
Un nicho de negocios
El investigador Claudio Almonacid, doctor en educación de la Universidad Católica, entre otros, ha afirmado que la ciudadanía desconoce quiénes son los sostenedores: “Por ejemplo -dice- sabemos que un colegio puede ser ‘de Iglesia’ o de inspiración católica, pero no quiénes efectivamente administran o son dueños de ese colegio. Muchas veces, la Iglesia Católica -el sostenedor privado actual más poderoso- se vincula a sociedades, fundaciones, corporaciones o personas naturales a través de su proyecto educativo”.
Almonacid clasificó a los sostenedores en religiosos (adscritos al credo católico, seguido de las iglesias evangélicas), sociales (ligados a la beneficencia, fundaciones o empresas) y privados (desglosados en particulares y en sociedades).
Desde los 90, hubo una expansión de sostenedores que no provenían de los ámbitos educativos. Aparecieron ingenieros, abogados, comerciantes, contadores y otros de múltiples oficios. Se había creado un nuevo “nicho de negocios” y era una nueva oportunidad de conseguir ganancias. A mediados de los 2000 ya existía una sobreoferta de colegios en comunas “emergentes” como La Florida, Puente Alto, Peñalolén, Maipú y otras. Pero en las zonas rurales aisladas la oferta era nula, a ningún sostenedor le convenía abrir allí una escuela.
En 2007 cerca de la mitad de los sostenedores, es decir, 46% de las personas naturales y 55% de los miembros de sociedades sostenedoras participaba en sociedades comerciales, destacándose entre ellas las educacionales, de comercio de productos, de transportes, de servicios financieros y las inmobiliarias. Mientras muy pocas personas naturales concurrían en más de tres sociedades comerciales (sólo el 5%), los socios de sociedades sostenedoras figuraban frecuentemente en cuatro, cinco y hasta 17 sociedades (casi el 30%). (Al respecto, ver el estudio “Gubernamentalidad y provisión educativa privada en Chile. Reflexiones a partir de la identificación de la propiedad y dinámica de la oferta educativa privada en la Región Metropolitana”, en http://www.opech.cl/inv/analisis/sostenedores_domeyko_final.pdf.).
En ese trabajo, los investigadores detectaron que existía una concentración de la propiedad de los establecimientos bastante mayor a la aparente. Se encontraron: a) Personas naturales sostenedoras que también estaban en sociedades educacionales sostenedoras; b) Sociedades educacionales sostenedoras distintas, cuyos socios eran los mismos o con pocas variaciones; c) Sociedades educacionales sostenedoras distintas, compuestas cada una por una familia, que compartían entre sí uno o más socios o constituían, en conjunto, una sociedad mayor; d) Fundaciones y corporaciones educacionales sostenedoras cuyos socios también figuraban en sociedades educacionales sostenedoras o en otras fundaciones o corporaciones o redes de las mismas.
También observaron una tendencia de los sostenedores a modificar su figura legal a lo largo del tiempo. Por ejemplo, convertir sociedades de responsabilidad limitada en sociedades anónimas, personas individuales en sociedades o empresas individuales de responsabilidad limitada, o una tendencia a reemplazar las figuras jurídicas por fundaciones y corporaciones. Tanto las sociedades anónimas como las fundaciones y corporaciones invisibilizan a sus socios o participantes. Una fundación o corporación, por otra parte, tiene la ventaja de no exponerse públicamente como una organización cuyo fin es el lucro.
Licuando las ganancias
Roberto Molina Viveros, profesor de historia de la educación, ha explicado que desde el siglo XIX hasta 1989, el título de “sostenedor de establecimiento educacional” correspondía a un particular o una sociedad sin fines de lucro que gastaban dinero para “sostener” un colegio. Era un título digno y unos y otros colaboraban con la función educacional del Estado, sosteniendo a su costa, colegios y escuelas. A cambio, recibían cierta ayuda estatal para cubrir parte de los costos. Así, el sostenedor aportaba fondos al sistema educacional y se le concedía, en tanto, la posibilidad de tener una cierta influencia ideológica en los niños que formaba, aunque debía ceñirse estrictamente a los planes y métodos establecidos por el Ministerio de Educación, quien lo controlaba a través de inspectores.
Desde la dictadura militar y particularmente en los gobiernos de la Concertación, el sostenedor pasó a ser sostenido por su o sus colegios. No sólo no aporta dinero al sistema escolar, sino que saca dinero, sea como utilidades o designándose director. Y si no tiene título pedagógico se nombra gerente del colegio y se asigna una remuneración millonaria, con lo que esos dineros pasan a ser “gastos operacionales” del colegio. También se usa nombrar a toda la familia y amigos en cargos financiados con la subvención estatal.
El profesor Molina Viveros agrega que otras fuentes de lucro de los nuevos sostenedores son: captación de los fondos que el Mineduc entrega para construcción de infraestructura o para adquisición de equipamiento escolar; venta obligatoria a su mercado cautivo -alumnos y apoderados- de uniformes, artículos escolares con logo, poleras, buzos de gimnasia, etc.; captación de los aportes de sus centros de apoderados y centros de alumnos, los que trabajan gratis para conseguir computadores, equipos audiovisuales, materiales didácticos, laboratorios, reparación de infraestructura y otros gastos que debieran asumir los sostenedores.
Un estudio efectuado por Dante Contreras, investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Chile, precisó que del total de colegios subvencionados, un 60% obtiene ganancias, o sea lucra. Entre ellos destacan la familia Hormazábal Calderón, dueña de 15 colegios H.C. Libertadores; Filomena Narváez, propietaria de ocho establecimientos -con nombre en inglés- avaluados en cinco mil millones de pesos y de la Universidad Iberoamericana de Ciencias de la Información; Víctor Aguilera, que posee varios colegios, cinco de los cuales están en una fundación en la que dice no obtener ganancias; y la familia Romo, donde entre padres, tíos, hijos y sobrinos suman 15 colegios dispersos entre Recoleta, Quilicura e Independencia.
En 2005, el Mineduc tenía apenas 38 inspectores para fiscalizar los 2.357 colegios subvencionados en la Región Metropolitana. A lo más, podían inspeccionarlos una vez al año. Así y todo, aquel año, a través de multas y devoluciones de dinero, los sostenedores encausados debieron reembolsar 1.165 millones de pesos.
Los métodos para cobrar irregularmente la subvención son varios. Dado que la plata estatal se entrega en función de la efectiva concurrencia de los niños a clases, una de las faltas más comunes es la adulteración de libros de asistencia. Otra es la contratación de profesores sin título o, derechamente, menos docentes de lo que se indica en la planta. También hay una cantidad enorme de horas pagadas por el Estado por clases que jamás se hicieron.
Un fiscalizador recuerda que en algunos años de la década del 2000 en todo Chile se registraron dos millones de horas de clases pagadas y no realizadas. Por hora de clase el Estado pagaba entonces 10.300 pesos, en promedio. En los 90 los inspectores eran cerca de 400, pero la Ley de Presupuesto puso obstáculos para llenar el cupo de un inspector que jubila o muere.
En la captación de alumnos los sostenedores emplean técnicas similares a las usadas por las grandes tiendas y el retail, donde la apariencia es lo principal. Vistosas fachadas y engañosa publicidad seducen a padres y apoderados que buscan una “buena” educación para sus hijos. La realidad, sin embargo, suele ser diferente
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 740, 19 de agosto, 2011
Observatorio Político

