8/16/2011

¿Qué hay detrás de las últimas movilizaciones?

El último mes nos ha sorprendido con multitudinarias movilizaciones que han estado centradas en el tema medioambiental, específicamente Hidroaysen, y educación superior. El grueso de los participantes son jóvenes entre los 20 y 40 años, es decir, nuevas generaciones que entienden la movilización social y el compromiso político desde variables muy distintas al stablishment político, dígase Concertación y Alianza, y por que no decirlo, también al PC, que son las expresiones orgánicas del sistema político.

Estos movimientos han surgido por fuera de las organizaciones políticas tradicionales y se enmarcan en lo que hoy se denominan movimientos ciudadanos, y se enfocan en temas que la elites consideraban zanjados en tanto ya ellos habían definido una política energética o una política de educación superior. Estos ciudadanos al emerger en la esfera pública lo hacen de manera sorpresiva, pacífica y multitudinaria, no sólo una vez, sino que varias veces y con el agregado que las siguientes, son más numerosas que la anterior.

Sin duda que ambos movimientos son distintos, el medioambientalista y el estudiantil universitario, ya que el primero nunca fue tema de agenda de algún partido o movimiento, y el segundo ha sido tradicionalmente una cantera de cuadros de partidos políticos, que no obstante lo anterior desde la segunda mitad de los noventa no había tenido relevancia alguna. Sin embargo, los une el que estas temáticas se instalan en la agenda por fuera de los partidos, es más, en las movilizaciones es posible encontrar militancia de derecha e izquierda, pero también jóvenes de filiación anarquista, y los no inscritos en el registro electoral, etc.

Elementos comunes

Son movimientos[1] que responden a nuevos temas y que podrían caracterizarse de generacionales, progresistas, catalizadores y de molestia y cansancio con la elite política.

A) Generacionales: en el entendido que son temas de preocupación de las nuevas generaciones, que comprenden la realidad en otro formato, con otra sensibilidad y preocupación. Por ejemplo, hace décadas que el tema medioambiental comenzó a ser tema de debate, quizás con la proliferación de bombas atómicas y el posible colapso de la humanidad. Recordemos las masivas protestas en Europa en los 70’, y el rechazo a los experimentos en el Atolón de Mururoa, que ya en Chile a principios de los 90’ movilizo a miles de jóvenes; esta el calentamiento global, la capa de Ozono; los alimentos transgénicos. Todos temas que no fueron parte del movimiento social y político chileno, sino que han entrado vía Ong’s, la academia o agrupaciones ciudadanas y que están teniendo realidad en las nuevas generaciones, que constatando el impacto en la vida cotidiana lo hacen parte de su atmósfera existencial.[2]

Asimismo, con la contrarrevolución neoliberal se privatizo el sistema educacional, tanto en su ámbito escolar, como en la educación técnica y superior. Bajo la consigna de la libertad de enseñanza se destruyo la educación pública, dando origen a los establecimientos particular subvencionado, los colegios municipales, las universidades privadas y los institutos de formación técnica y profesional, que en su conjunto prometían a los jóvenes y sus familias una sociedad que les daría mayor protección social, más integración, mejores condiciones de vida, es decir, un proyecto de vida, como se conoce hoy, aspiracional. Sin embargo, esta es una promesa incumplida, que ya denunciaron los secundarios y que ahora lo hacen los universitarios.

La relación nodal entre ambos movimientos, es la precarización e incertidumbre de la vida y de los proyectos de futuro, y la infantilización que hace la elite de las demandas que estos portan, en tanto el sistema político opera sobre la base de que la sociedad debe asumir sumisamente lo que ellos diseñan como proyecto de desarrollo de país.

Estos movimientos son generacionales en tanto son expresión de un momento histórico marcado por la globalización, el desarrollo de las tecnologías de la información, la crisis institucional de la política representacional y una transformación profunda de las instituciones tradicionales de socialización (dígase la familia, el matrimonio, la iglesia, la escuela, etc.). Este marco transformador impacta también las condiciones materiales de existencia, entonces la incertidumbre, la precarización implica creciente grados de empobrecimiento y marginalización, paradójicamente en escenario de grandes desarrollos científicos y tecnológicos que debiesen permitir que la abundancia sea repartida igualitariamente.

Estas nuevas generaciones tienen una distancia muy marcada con la política institucional, y si hay militantes su adscripción al partido es más bien secundaria ya que responde a patrones más bien burocráticos y está lejana a los intereses de los ciudadanos. Lo que no quiere decir que sean generaciones apolíticas, más bien no tienen posibilidad de expresarse orgánicamente, o quizás no le interesa dada la oferta existente, y por eso emergen sorpresivamente usando canales no institucionales, como es el caso de las marchas[3] y el uso de las tecnologías informáticas (las redes sociales).Versus las generaciones sobre los cuarenta que está atrapada en el trauma del golpe y que asume que la participación política está anclada a los mecanismos institucionales de participación, ya que sobrepasarlos es de alguna manera convocar a los fantasmas del pasado, es decir, poner en peligro la institucionalidad que fue lo que nos llevó al golpe.

B) El movimiento puede ser catalogado de progresista en la medida que representa la exigencia por mayores grados de participación, transparencia en la información a la hora de impulsar políticas públicas, que se les considere como ciudadanos que tienen derechos en temas que les incumben (sean estos locales o nacionales, valóricos, culturales o políticos). Son progresistas porque se desalinean de posiciones conservadoras y por eso están a favor de una sociedad cada vez más laica, que respeta a los homosexuales, esta de acuerdo con el divorcio, reniega del servicio militar obligatorio, esta en contra de cualquier fundamentalismo, sea este religioso, político, cultural o económico.

Es progresista porque se hace cargo de aquello que el sistema prometió y no ha cumplido, exige condiciones materiales de existencia acorde a las riquezas que el modelo genera, riquezas de las que usufructúan nuestras elites. Son progresistas porque se dan cuenta del descaro de nuestras elites y las interpelan. Son progresistas, es decir, que estando de acuerdo con el sistema se es progresista dentro de un marco neoliberal que ha ganado la batalla, hasta el momento en lo ideológico y cultural.[4] Le exigen que el modelo económico y social sea capaz de otorgar bienestar al conjunto de la sociedad y no solo a unos pocos. Se dan cuenta que el modelo puede ser estrujado, que el chorreo solo beneficia a algunos, por eso se lanzan a la calle, no para derribar el modelo, sino para exigirle aquello que ha prometido. Por eso es un movimiento transversal, que transversaliza su queja hacia la elite política (son todos iguales).

C) El movimiento es catalizador en el sentido que es la materialización de un malestar que esta incubado en lo subterráneo de nuestra sociedad, son muchos y muy distintos malestares que se articulan en un NO A HIDROAYSEN, es un momento de canalización de una molestia y un enojo que no ha podido manifestarse orgánicamente, pero que ahora aflora bajo la excusa del rechazo a Hidroaysen[5], existe un 74% de la población que esta en contra de este megaproyecto. Asimismo las movilizaciones universitarias también dan cuenta de una molestia mayoritaria de la población, que en estricto rigor no es novedosa, pero es la primera vez en años que el tema Educación Superior es parte de la agenda pública, y adicionalmente cuenta con el apoyo y participación de académicos y rectores, no solo a nivel discursivo, sino que con la presencia de los mismos en las marchas.

Pero más allá del tema mismo de la educación superior o de Hidroaysen, estas movilizaciones están dando cuenta que la ciudadanía esta harta y no sabe como verbalizarlo, no encuentra canales institucionales para decir basta, por eso estas coyunturas reivindicativas permiten convertirse en verdaderos géiseres por donde la presión se canaliza. Sin embargo, un plus de presión no aflora y ésta va acumulándose, lo que permite que los distintos puntos de fuga social reivindicativa, vayan extendiéndose y haciéndose más comunes y más masivos.

Desde el 2005 que estamos asistiendo a estos fenómenos, con la irrupción de los secundarios[6], lo que va dando cuenta del cambio silencioso y consistente que está viviendo nuestra sociedad. Ayer/hoy los secundarios, hoy son los ambientalistas y los universitarios. También lo fue la euforia social que desató el anuncio de Marcelo Bielsa de no continuar a cargo de la selección nacional[7]. Lo fueron los saqueos ocurridos después del terremoto de febrero de 2010, o las manifestaciones que llevaron adelante los magallánicos por el alza del precio del gas.

Son muchas señales de descontento y de malestar, sin embargo, estas quejas que se articulan en momento determinados, no logran aún convertirse en demandas, es decir, no existe todavía la capacidad de articular ese conjunto de quejas dispersas y distintas en una propuesta organizada y orgánica que permita confrontarlas con el modelo socio político y económico predominante.

D) Seguiremos teniendo más movilizaciones variopintas y ciudadanas, desplegadas por fuera de las estructuras partidarias y de los canales tradicionales de participación. De alguna manera están dando cuenta del descrédito de los partidos políticos y la elite política. El distanciamiento es tal que lo que se está jugando en estas movilizaciones es la credibilidad de las instituciones, algo tan caro a los ojos de nuestros dirigentes, y por ende la legitimidad del sistema político. La ciudadanía descree crecientemente de los lideres políticos, y esto no es un rasgo de madurez política y democrática como algunos comentaristas han señalado, sino que es de alguna manera una crisis de representación que proyectada en el tiempo es muy peligrosa para la estabilidad del modelo.

Esta distancia entre la ciudadanía y su elite política puede ser prometedora en tanto se comienza a requerir de nuevas instancias de representación, nuevas expresiones políticas, ideas y programas políticos de nuevo cuño, y además puede ser la expresión efectiva de maduración democrática que exige mayores grados de participación en la vida del país, lo que indudablemente comenzará a tensionar nuestra convivencia social.

Esta distancia también es peligrosa. Nuestra clase política está tan ensimismada, es autorreferente, tan vinculada entre sí por interese familiares, económicos y sociales que este creciente escenario de movilizaciones sociales puede generar las condiciones para instalar la idea de que ha llegado la hora de la represión y el endurecimiento de las leyes que impiden la movilización. Nuestra historia esta plagada de lecciones en este sentido.

¿Crisis terminal del binominalismo?

Lo que muestran las últimas movilizaciones es que la institucionalidad está siendo puesta a prueba. En la medida que éstas aumenten y se manifiesten mayores grados de quejas y que éstas sean muy diversas, lo que va a ocurrir es que las coyunturas catalizadoras se van a hacer más recurrentes y con ello más evidente el descrédito de la institucionalidad económico social y en particular la institucionalidad política.

El binominalismo ha dado estabilidad al modelo de transición política que surgió a principio de los 90’ y ha permitido la incuestionabilidad del modelo económico, generando una masa que da legitimidad social y cultural a todo lo obrado desde la dictadura hasta nuestros días. Esto es lo que está entrando en crisis, en tanto se convierte en una armadura que impide que las propias promesas que han emanado de nuestras elites políticas y económicas (que al parecer son una sola… ¿clase?) se cumplan, generando grados crecientes de insatisfacción y molestia. O como dice el economista, empresario y director de empresas Cesar Barros:


“ …desde Pinochet, pasando por Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet, y ahora Piñera, los presidentes, y sobre todo sus ministros de Hacienda, vienen reiterando la cantinela de que ya ¡!!vamos a ser UN PAIS DESARROLLADO. …


“Parte del plan era tener un modelo de transporte urbano moderno…, que salud daría un salto cuántico con el AUGE…y, por otro lado, el cobre lleva años en niveles record… Las reservas internacionales, ídem.


“Pero el exitismo de las clases dirigentes –políticos de todos los colores, ministros, presidentes y líderes- han llevado las expectativas ciudadanas a niveles insostenibles para un país que de verdad recién se viene bajando del burro.”[8]

Se nos dice que nuestra sociedad es más democrática, sin embargo, los grados de participación en la toma de decisión respecto de los destinos de nuestro país, se reducen a que cada 4 años se vote por los candidatos que imponen los partidos. Por eso los postulantes a los escaños del parlamento pueden ofrecer lo que quieran y no cumplir, ya que el castigo que pueden dar los ciudadanos queda mediatizado porque los partidos les colocan los candidatos, que son los mismos que se reeligen casi al infinito.

El aparato público es claramente una instancia que permite que el conglomerado ganador instale a sus militantes, generando con ello una masa de funcionarios que acríticamente impulsan las políticas públicas, en tanto actúan más como militantes que como funcionarios del estado.

Instancias públicas como el Consejo Nacional de Televisión, BancoEstado, Codelco, Metro, Canal 7, etc. están cuoteados de tal forma que la sociedad queda representada en los términos del binominal, condenando la diversidad al reduccionismo del sistema político. Entonces se da el fenómeno que la sociedad, los ciudadanos, van para un lado que no es para el que va nuestra elite.

La última encuesta Adimark, dada a conocer a principios de junio, da cuenta del rechazo generalizado a la elite política. Este rechazo no es solo producto de los conatos que han enfrentado a oficialistas y oposición, sino que también es el resultado de una crisis de representatividad. Esta realidad ha llevado a dirigentes de la Concertación, como es el caso de Enrique Correa, Ignacio Walker, Andrés Zaldivar a manifestar la necesidad de instalar una política de acuerdo, porque de lo contrario se pone en cuestión el sistema binominal. Su preocupación no es la baja en la adhesión, sino la estabilidad del sistema político, no es por el lado de la democracia o el ensanchamiento de esta, sino el peligro de perder el sitial que detentan y los beneficios concomitantes al usufructo del poder. No es solo ambición personal, es el resultado de una arquitectura donde los engranajes están de tal modo dispuesto, que un descentramiento puede desfigurar el ordenamiento político y social, con insospechadas consecuencias.

El neo oligarquismo

Hoy por hoy, nuestra clase política no tiene mayores diferencias entre sí. Quizás donde es posible encontrarlas es en lo valórico. Es efectivo que ante cualquier tema aparecen matices, e incluso diferencias importantes, pero al calor de las discusiones y los acuerdos, éstas se diluyen. Esta elite cobijada inicialmente bajo los acuerdos de la transición, con la finalidad de salir de la dictadura, devino en una cofradía con intereses propios, con una lectura de la realidad singular y con mecanismos de acuerdo que significó un distanciamiento creciente de la ciudadanía.

El parlamento ha devenido en un cuerpo corporativo que se rige por su propia dinámica y protagonistas. La elite política ha establecido un nivel de sintonía entre sí, de tal envergadura, que no es posible delimitar las diferencias ideológicas, de ahí que sus lazos fundamentales están con los directorios de las grandes empresas y con los equipos editoriales de los más importantes medios de comunicación.

Esta trenza entre la elite política y los grandes empresarios o los centros de poder, genera una atmósfera de normalidad y tranquilidad por arriba, y de impotencia y rabia por abajo. Cuando nuestra elite política comete la imprudencia de descalificarse y agredirse verbalmente (como los perros que se muestran sus colmillos sin pasar a la acción), los comentaristas y analistas políticos, los descalifican diciendo ¡¡Oh que vergüenza, como se comporta nuestra clase política!! Es tan intolerable para la estabilidad de los cementerios en la que nos encontramos que cualquier diferencia es condenada. Eso porque nuestra elite no quiere, no puede permitir que se desarme esta arquitectura socio familiar en que se ha convertido el sistema político chileno, porque eso pone en peligro los grandes intereses.

¿Cuál es la diferencia entre la alianza y la concertación? Hoy es muy difícil encontrarla. Por ejemplo, el gobierno de derecha ha impulsado el post natal, eliminación del 7% de los jubilados, el cuestionamiento a los multi rut. Esto era esperable de la Concertación, sin embargo, quien las está impulsando no son ellos ¿significa que la derecha se puso progresista? indudablemente que no, lo que ocurre es que no hay diferencias sustanciales. Que Lagos haya sido más respetado y amado por los empresarios, de lo que es Piñera, solo muestra como el sistema es administrado por una elite que se ha mimetizado, emparentado y que tiene un marco ideológico compartido.

Hidroaysen devela lo anterior. Los de ayer aparecen en contra, los de hoy no saben que hacer con la papa caliente. Es coyuntural la divergencia, porque en las buenas familias al final del día se sabe que la familia está primero, que las divergencias se arreglan en casa.

Lo que no es coyuntural es la movilización social, porque ésta es expresión de un malestar creciente del mundo social, que no ha dudado en bypassear a la institucionalidad con tal de demostrar su descontento. Si bien esto también puede ser una manera de despresurizar el descontento y posteriormente volver a los canales normales de no participación, lo que si queda meridianamente evidenciado es el agotamiento de las formas tradicionales de articulación políticos sociales que hemos visto en Chile desde el inicio de la transición hasta hoy.

A modo de cierre

Estamos en un momento de incredulidad, porque las movilizaciones nos han sorprendido, pero ya llevamos varios años de movilizaciones que expresan nuevas realidades, con nuevos actores que están revindicando la política, esa política de la calle, que es multitudinaria, y no de salón como la neo oligárquica. Sin embargo, estos actores no devienen en sujeto político, es decir, en una organización con vocación de poder subversivo, popular y con proyecto histórico emancipador.

El malestar se manifiesta en ciertos tópicos, como es el caso del tema medioambiental, que opera como un verdadero catalizador de un malestar más amplio y transversal, lo que logra grandes y masivos apoyos ciudadanos, porque en principio no afecta los intereses de la clase dominante, sino que de un grupo en particular. Contrariamente lo que ocurre con la educación escolar y superior, donde lo que esta en juego es una visión ideológica de la sociedad, por lo mismo el enfoque de los medios y de la elite tendera a descalificarlos y a sembrar los calificativos de politizados, ideologizados, infiltrados.

Estos malestares están mostrando la crisis del sistema político en su capacidad de representatividad y la neo oligarquización de la elite política. Es una coyuntura donde los intereses de la elite se ven cuestionados, por ello empiezan a buscar salidas a esta crisis, sin que dicha estrategia tenga que ver con ensanchamiento de la participación social y la democracia.

En las próximas elecciones estarán los mismos actores políticos, porque ellos, la elite política, tiene una mirada de sí casi mesiánica, que les permite pensarse como protagonistas que están al servicio del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pero

el estadio de desarrollo democrático en que nos encontramos, permite preguntarnos por la viabilidad del sistema político imperante, y reflexionar si las variables presentes en la escena social dan para esperar un protagonismo popular, que en un futuro no tan lejano retome la senda del movimiento popular abortado por la dictadura militar, desviándonos del curso que tan bien ha administrado

[1] Podríamos aventurar que un antecedente de estos movimientos es el denominado Movimiento Pingüino de los años 2005-2006, tanto en su performance, como en la masividad, en lo generacional y ser el resultado de un malestar incubado por el neo oligarquismo de nuestra elite política.

[2] Más de diez mil jóvenes secundarios y universitarios se juntaron en rechazo a los experimentos nucleares que realizaba Francia en el Atolón de Mururoa, en los primeros años de la década del 90’. Pasado más de 20 años de aquello, muchos de esos participantes se han dedicado a desarrollar un discurso, un relato y una “política” medioambiental y ecológica que esta rindiendo sus frutos.

[3] Lo extraordinario es que muchos intelectuales chilenos, desde los inicios de la transición dieron por muerta la posibilidad de que lo multitudinario se desplegara por las grandes alamedas. Señalaban que la mediación televisiva, las tecnologías de internet, etc., serían los medios por los cuales las masas se expresarían, por ende la calle desaparecería como instrumento de acción política.

[4] La tensión provocada al interior de la coalición gobernante por el proyecto AVC, es un ejemplo de lo que hablamos. Es decir, hay una población mayoritaria que piensa progresistamente pero los de arriba imponen sus posturas, no solo porque los de abajo no tengan fuerza, sino porque existe una incapacidad para combatir ideológicamente en el plano de los valores e ideas y ganar mayorías desde vectores radicalmente distintos. Entonces se produce la contradicción de que una masa mayoritaria puede considerarse “liberal”, pero una minoría establece los marcos de lo que se entenderá como natural, pecaminoso, etc. y paralelamente se establece un manto de legalidad y legitimidad a esas posiciones conservadoras que es muy difícil destronar, excepto con posiciones progresistas, que no son otra cosa campos de posibilidad en el margen interno de lo existente.

[5] Todo malestar, en la medida que no se constituye en demanda, es decir, que no esta articulada en torno a una exigencia contrahegemónica, puede aparecer como un conflicto de envergadura y con potencia radical, sin embargo, esto es una ilusión. Para que el malestar se proyecte con potencial transformador debe encontrarse el núcleo que articule, no las quejas, sino aquello que desnude y anude las contradicciones fundamentales del orden. Entonces, lo que observamos es que los malestares operan como enlaces con otros malestares, estableciendo una cadena de equivalencias, que permite en una determinada coyuntura infligir una cierta “derrota política” al gobierno de turno, sin que se beneficien los de abajo, más bien otorgan triunfos circunstanciales a la oposición política de los de arriba.

[6] En estos días se han sumado a las movilizaciones los estudiantes secundarios, y lo interesante es que lo hacen con las mismas demandas del 2005-2006. Es decir, los cambios propuestos por el gobierno de Bachelet, a través de la derogación de la LOCE y la promulgación de la Ley General de Educación, no aportaron transformaciones relevantes. El gatopardismo de siempre.

[7] La famosa conferencia de prensa de Bielsa da cuenta de como la ciudadanía requiere de ciertos vectores por donde canalizar su descontento. Moros y cristianos se sintieron frente a un fenómeno de decencia y dignidad que habla de la ética y la verdad, factores propios de lo que cada uno de los chilenos espera de nuestras elites. Bielsa se refería a los dirigentes del fútbol, pero en la lógica equivalencial, los ciudadanos futbolizados o no, sintieron en esa puesta en escena que algo más allá del fútbol se estaba jugando o estaba ocurriendo.

[8] Barros, Cesar. Por qué estamos justamente enojados. Artículo de opinión, pág. 14, Cuerpo de Negocios de la Tercera. 5 de junio de 2011.

Marco Cuevas

Santiago 11 de junio de 2011

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Chile profundo hoy: Educación, economía, lucha de clases y trabajo

El profesor Manuel Cornejo Vilches, autor de “Acumulación de Capital en Chile: crisis y desarrollo, últimos 40 años”, ahora elaboró un nuevo trabajo que combina las actuales relaciones de fuerza entre capital y trabajo, la coyuntura marcada por el movimiento estudiantil por la recuperación de la Educación Pública, y un análisis de clases. Una labor titánica demandada por las propias fuerzas sociales que en la actualidad sacuden el país más austral del mundo.

-¿Cómo caracterizarías el actual período de lucha de clases en Chile?

“La lucha de clases es la expresión total de la contradicción y tensión entre capital y trabajo. De este modo, necesariamente la lucha de clases hay que entenderla como una guerra de clases. Esto si atendemos y recogemos el concepto de guerra de Klausevich, de derrotar la voluntad de lucha del enemigo, sometiéndolo al servicio de intereses que no le son propios. Por consiguiente podemos afirmar que la clases de los asalariados y explotados del mundo han conocido una duradera y amarga derrota a partir del golpe de Estado en Chile el 73, y vivida en plenitud en los ochenta, noventa y en el primer decenio del siglo XXI. De aquí deriva por tanto el carácter del Estado, a saber, un órgano de dominación al servicio de la clase que rompe la resistencia de las demás clases sociales.”


-¿Qué pasa con las fuerzas del trabajo y las crisis propias del capitalismo?

“En este sentido, durante las crisis económicas cualquier movimiento del capital acarreará al movimiento del trabajo. A su vez, durante un período pre-revolucionario, es el trabajo el que toma la iniciativa del movimiento histórico provocando la reacción del capital. Dado los supuestos anteriores se puede afirmar que la severa crisis económica del segundo lustro de los noventa, amortiguada y resistida por el imperialismo durante una década, hoy se expresa con una violencia directamente proporcional a los esfuerzos para contenerla. Y eso que todavía no conocemos la cara más cruel y terrible de la crisis, pues el imperialismo nos depara hartas sorpresas. Por consiguiente, la lucha de clases a escala planetaria y local vive un momento de ascenso que no tendrá una salida revolucionaria en el corto plazo, pero que será escenario de violentos enfrentamientos globales y locales entre las dos clases sociales fundamentales de la sociedad. Este ascenso se explica por el reacomodo del capital y por consiguiente por el reacondicionamiento y reordenamiento de la burguesía y su hegemonía. En este contexto, como clase asalariada y explotada debemos ver en el actual período una gran oportunidad histórica para, por un lado, apropiarnos de las experiencias pasadas de lucha de clases con el mejor y más atento sentido de síntesis y, por otro, reestrenar, reformular, implementar, experimentar y aplicar, sin vacilaciones ni distracciones, todas las armas de la lucha ideológica, política y social posible, pues la eventual salida revolucionaria de la siguiente etapa de la lucha de clases no provendrá del derrumbe del sistema capitalista en un sentido “bíblico y celestial prometido por Dios”, sino que dependerá fundamentalmente de lo que las masas y los cuadros revolucionarios aprendan en organización, destreza y convicción ideológica durante el presente período. Esto necesariamente es así, porque como diría Marx y Rosa Luxemburgo: “Los seres humanos no hacen su historia libremente. Pero la hacen ellos mismos”. Debemos ser más disciplinados, flexibles, visionarios, organizados, concientes e implacables que nuestro contendor, que ya nos lleva varias dolorosas victorias de ventaja. Sin la voluntad conciente y la acción conciente de la mayoría de los explotados no podremos triunfar”.


LOS ESTUDIANTES Y LA EDUCACIÓN



-¿Qué valoración le ofreces al movimiento estudiantil y a su demanda central de Educación gratuita y estatal?

“Quizás el aporte más importante del actual movimiento estudiantil tiene relación con dos hechos políticos trascendentales. Por un lado, han sacado a las masas a la calle, las que han aprendido en cosa de horas que sin ocupar el espacio público, sin protestar, sin organizarse, sin consigna, sin política es imposible hacerse escuchar. Y por la otra, con su exigencia se ha ido logrando traspasar el velo ideológico burgués y ver el real monstruo que existe tras la cortina publicitaria estatal. Ambos logros hubiesen sido imposibles sin la acumulación de las prácticas del antiguo movimiento popular: masas en las calles, demanda política, la protesta como instrumento, etc. De paso, todos los sumo sacerdotes y garúes de la “ciudadanización” de la política vieron que su apuesta quedó en bancarrota, pues existen cientos y quizás miles de organizaciones de ciudadanos, pero ninguna, ni una sola se ha acercado siquiera a los logros alcanzado por el actual empinamiento de masas.”

-¿Cómo desarrollas la crítica a la ciudadanización de la lucha?


“Toda su panacea referente a las nuevas formas ciudadanas, pequeños grupos organizados jurídicamente, apolíticos y desideologizados, se esfumaron. Se acabó la ilusión.”

-¿Y el propio movimiento estudiantil?

“Creo que el movimiento estudiantil es parte de un ascenso de la movilización social con la subsecuente apertura de una nueva etapa en la lucha de clases. Aquí es importante recalcar que, si bien es cierto que las presentes luchas están animadas por reivindicaciones económicas, dichas demandas se inscriben en un proceso general de construcción de conciencia política de los explotados. La densidad y profundidad de esa conciencia política reside fundamentalmente en la capacidad de ligar las luchas económicas inmediatas con la lucha de clases general. Es finalmente en el campo de la lucha política de las clases donde podremos definir las garantías históricas que tendrán las clases asalariada y explotada para resguardar sus conquistas sociales. De no hacer este ejercicio, estaremos abonando el terreno histórico para la aparición de nuevas formas de caudillismo y fascismo.”


-¿Por qué?

“Porque la transformación del modelo educacional requiere la modificación del aparataje jurídico de la sociedad, el que descansa a su vez sobre la estructura productiva y económica. Por lo tanto, la clave en la modificación radical de la superestructura jurídica e ideológica reivindica sin ambigüedad un cambio radical en las relaciones sociales de producción y en la estructura productiva. Cualquier cambio que se haga a nivel superestructural sin una modificación sustancial a nivel productivo, no es más que una estrategia de cambios aparentes que perpetúan la tradición. En consecuencia, respecto de si la educación puede o no ser estatal, depende de qué clase social responda y con que intereses lo haga. Es decir, lo fundamental es quién determina lo que es posible y qué no lo es.”

-¿Cómo se asocia la lucha de clases con las reivindicaciones de los estudiantes?

“Ligar la demanda estudiantil con la lucha de clases exige estudiar la estructura económica nacional, identificando las clases sociales existentes en el país, su aporte específico en la creación de valor y las cuotas de plusvalía que explican la expansión de la burguesía chilena y la enorme explotación a la que están sometidos los trabajadores asalariados y cuentapropistas. Es esta la contradicción sustantiva que explica el renovado empuje del actual momento de lucha de clases. La consideración teórica anterior es la base para poder entender que lo posible y necesario depende de la capacidad de romper con el envoltorio ideológico del Estado y la sociedad. Esta condición sólo puede hacerse mediante un profundo y duradero cambio político ejecutado por una clase social. En esta línea se pueden sustentar dos ideas políticas fundamentales para el conflicto estudiantil: a) el problema actual no pasa por el tipo de logro o demanda social enarbolada o lograda por los sujetos sociales, sino más bien por la perspectiva estratégica que se le confiere a la lucha social. Dicho de otro modo, ¿cómo garantizar políticamente que los eventuales logros o conquistas se mantengan en el tiempo y no sean abolidos por la autoridad?; y b) El problema de la educación es una lucha indirecta que enfrenta a futuros trabajadores con el capital.”

-¿Qué significa ello?

“Hay que precisar y reflexionar, ¿acaso los nazis no tenían educación estatal, pública, gratuita y de calidad?, ¿acaso países como Argentina o Francia no tienen educación estatal, pública y de calidad? En ambos casos ha existido educación estatal, pero en ambos casos los explotados no han tenido ninguna relevancia política e ideológica en la conducción estatal. La pregunta es importante porque no se puede exigir tener una educación estatal y permitir que sea la misma burguesía quien dirija. En otras palabras, no tiene sentido reclamar sobre el financiamiento, sin exigir simultáneamente el control político. Con una educación estatal en manos de la burguesía, ¿acaso finalizaría la explotación sobre los asalariados, dejaría de tener carácter de clase el actual Estado, se terminaría la depredación de los recursos naturales, dejaríamos de ser un eslabón del imperialismo, disminuirían los actuales niveles de endeudamiento, y sobre todo, los asalariados tendríamos mayor poder político? Sin que ese Estado sea mandatado y conducido políticamente por la clase de los asalariados y explotados no existe ningún avance, porque ¿al servicio de quién estaría la universidad?, ¿quién determinaría su proyecto, financiamiento, carreras, planes de estudio? Bajo ningún contexto puede ser la misma clase social que ha creado y manejado el actual sistema.”

-También se ha planteado la demanda de Asamblea Constituyente…

“Tal como hay que develar el carácter de clase del Estado precisando el componente político de la demanda estudiantil, hay que cuestionar y precisar otra arista que dice relación con el llamado a crear una Asamblea Constituyente para hacer una nueva Constitución. La pregunta concreta es ¿quién garantiza que las resoluciones de esa Asamblea Constituyente sean respetadas por la burguesía, el imperialismo y la alta oficialidad castrense? Nuevamente nos encontramos con el problema del poder político social. Es decir, no sacamos nada con participar de plebiscitos, asambleas y votaciones si como clase social no somos capaces de garantizar políticamente que las decisiones tomadas en esas instancias no sean quebradas por la clase dominante. ¿Acaso no recordamos la experiencia del proyecto del Presidente Allende? Por cierto que la clase explotada lo apoyó, ganamos elecciones, sacamos nada menos que un Presidente de la República, haciendo sentirse orgullosa a nuestra clase, ¿pero la burguesía con el imperialismo respetaron la decisión del pueblo? ¿Por qué como clase social no pudimos mantener las conquistas socio políticas logradas? Simplemente porque llegado el momento decisivo no teníamos poder, no teníamos fuerza con qué defender y garantizar lo conquistado. Es imposible desmontar la telaraña de leyes de la burguesía recurriendo a las propias reglas del juego de la burguesía. No olvidemos que quien hace la ley hace la trampa. Por lo tanto, la única condición política posible para que los resultados de una asamblea constituyente sean respetados es que los explotados y asalariados tengan la hegemonía del poder político. De esto la burguesía tiene mucha experiencia.”

¿Cuál es la situación en materia económica de la educación chilena en el concierto internacional?

“Mira, Chile es uno de los países del mundo en que prácticamente la totalidad de su sistema de educación superior esta en manos privadas. De acuerdo a la OCDE, el Estado en Chile no alcanza a cubrir el 15% de las necesidades de mantenimiento de las “Universidades Estatales”. En consecuencia, exigir que el Estado se haga cargo de la educación superior no es una medida de carácter revolucionario. Esta reivindicación sólo viene a concordar y sintonizar el papel y función que ya tiene el Estado en el resto de las economías capitalistas, particularmente en el club más exigente de ellas, la OCDE. De acuerdo con los indicadores de la OCDE para el 2010, el conjunto de estos países invirtió anualmente 9.195 dólares estadounidenses por alumno desde la educación primaria hasta la educación terciaria; 6.756 dólares estadounidenses por alumno de primaria; 8.153 dólares estadounidenses por alumno de educación secundaria; y 16.625 dólares estadounidenses por alumno de terciaria. Los países de la OCDE gastan el 6,2 % de su PIB colectivo en instituciones educativas. En la educación terciaria la proporción de financiación privada varía ampliamente, desde menos del 5% en Dinamarca, Finlandia y Noruega a más del 40% en Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y los países asociados a la Federación Rusa e Israel, y por encima del 75% en Chile y Corea. Como media en los países de la OCDE, el 83 % de todos los fondos de las instituciones educativas proviene directamente de fuentes públicas. En educación superior, el gasto público por alumno (en instituciones públicas y privadas) alcanza un promedio de 8.467 dólares estadounidenses, pero varía desde menos de 1.000 dólares en Chile a más de 15.000 en Dinamarca, Noruega y Suecia, tres países en los que el nivel de gasto privado es bajo o insignificante en este nivel educativo. Ahora bien, desde el punto de vista impositivo, Chile es uno de los países de la OCDE que menos impuestos cobra en relación a su PIB (18.2%). Por lo que exigir una reforma tributaria para que los más ricos paguen impuestos en forma progresiva a su renta, tampoco es una exigencia revolucionaria. Simplemente lo que se exige es que en Chile se tenga una carga impositiva similar a la que existe en el club de economías capitalistas al que pertenece, donde la presión inflacionaria representa alrededor del 34% del PIB. Todo esto hace que según la OCDE, Chile tenga una de las tasas arancelarias a la educación superior más altas del mundo. De este modo en el país se cobra una media de 3.140 dólares anuales, mientras que Israel cobra 2.658 US$, U.K 1.859 US$, Italia 1.027 US$, Nueva Zelandia 1.764 US$, Holanda 1.646 US$, Austria 837 US$, Bélgica 574 US$, España 795 USS, Francia 160 US$, Turquía 276 US$, siendo prácticamente gratuita en República Checa, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia y Suecia.”


-Los datos hablan por sí solos…

“Ellos explican que en las Ues privadas sólo existe una media de 1 académico a jornada completa por cada 1.000 alumnos. Ojo, esto es muy importante porque es el fracaso de la educación municipalizada y subvencionada en la Prueba de Selección Universitaria lo que descubre el enorme negocio de la educación superior privada, que a estas alturas es una pobre educación para los pobres y familias explotadas. De lo contrario, no se puede entender que mientras las matrículas de Ues tradicionales han aumentado 13%, las matrículas de Ues privadas han crecido un 81%. Todo esto mediante endeudamiento. Un 79% de los estudiantes deben recurrir a financiamiento propio y vía crediticia, lo que explica el 53.5 % de alumnos que deben trabajar jornada completa para poder pagar sus estudios. Agréguese el detallito relativo a que según la encuesta CASEN, si en la década de los noventa quienes engrosaron las matrículas de educación superior fueron los deciles V, VI y VII; en la primera década de 2000, los deciles que mayor afluencia tuvieron en la educación terciaria fueron el I, II, III y en menor medida el IV, siendo la educación superior técnico profesional y las Ues privadas las principales áreas donde se han concentrado los deciles de menores ingresos. Es tan irracional este modelo de educación que en las “Ues públicas” paradójicamente estudian los sectores más acomodados y también donde mayormente se concentran los beneficios, como las becas y exenciones, con un 30% de becas, cifra mayor que el 26.7% de becas asignadas a estudiantes cuyas familias pertenecen a grupos de trabajadores no calificados y obreros.”


LAS CLASES SOCIALES Y LA DEUDA



De acuerdo a tu última investigación, en términos esenciales, ¿cuál es la estructura económica de Chile y relación con las clases sociales que la sostienen?

“Según mi investigación “Acumulación de Capital en Chile. Crisis y Desarrollo. Últimos 40 años” y cruzando los datos del Banco Central, el Servicio de Impuestos Internos, el INE y Casen, en Chile hay aproximadamente 8.1 millones de trabajadores. De estos, 1.750.000 reciben el salario mínimo y 5.500.000 reciben salarios que tienen como tope los 300.000 pesos (US$ 650). Las clases sociales existentes en el país son: asalariados del campo y la ciudad, burguesía productiva (con PYMES incluidas, estimadas en unas 150 mil), cuentapropistas, asalariados que trabajan en municipios y sector público en general, y la alta burguesía financiera.”

-¿Pero de dónde saca sus ingresos la burguesía?

“La masa de capitales que invierte la burguesía en cada ciclo productivo coincide con las altas tasas de endeudamiento de los asalariados y cuentapropistas, estimadas por el Banco Central en 29 billones de pesos al año 2007, de los cuales un 72% corresponde a deuda bancaria. En consecuencia, si en 1993 había 2.660.325 Tarjetas de Crédito, hacia el 2007 estas ascendían a 23.773.646. Esta deuda crece un 15% real anual y ha estado expandiéndose por sobre el crecimiento del ingreso disponible de las familias en los últimos cuatro años. El resultado final ha sido que la Razón Deuda Ingreso (RDI) llegó a representar un 61,9% y la carga financiera (RCI) respecto del ingreso disponible alcanzó un 20,4%, sólo por el pago de intereses. Y para agravar aún más la explotación de los asalariados y cuentapropistas, considérese el origen del capital inicial con el que la burguesía echa a andar el proceso productivo en su conjunto, el que proviene en forma monetaria del sector financiero, cuyas entidades (por ejemplo AFPs, Bancos, Aseguradoras, Isapres) utilizan los mismos fondos de pensiones de los trabajadores para distribuirlos como capital dinero entre la burguesía. Con datos del 2007, y siguiendo la investigación del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA) y el economista Manuel Riesco, el Estado ha inyectado al sistema privado de pensiones 6.1 billones de pesos en bonos de reconocimiento y pensiones mínimas. Por su parte las AFPs y Compañías de Seguro se han apropiado como saldo neto de 9.3 billones de pesos a favor de ellas mismas (4 billones las Afps y 5.3 billones las compañías de seguros). De estas platas generadas por los asalariados y manejadas por la burguesía en su propio beneficio un 47.5% va a manos de los grandes grupos económicos privados con inversiones en Chile: Santander, BBVA, Telefónica, Aguas Andinas, ENDESA, Luksic, Yarur, Angelini, Paulman, Solari, Matte, Saieh, Ponce Lerou, Hurtado-Fernández, del Real y Andraca (los dos primeros grupos son dueño de 2 de las AFPs mas grande: Bansander y Provida, AFPs que concentran el 43% del total de fondos de pensiones). El 31.8% restante va a manos de conglomerados privados en el extranjero.”


-¿Los trabajadores son los únicos explotados?

“Los asalariados no son la única clase explotada. A este respecto considérese a los cuentapropistas donde existe una mayor cantidad de micro empresarios que de trabajadores, con una producción de valor muy reducida en relación a la masa de “emprendedores”. Este mismo antecedente da una idea aproximada del constante fluir de estos trabajadores desde el cuentapropismo al trabajo asalariado, asegurando entre medio una producción de valor vía auto explotación capitalizada por el tenedor de sus deudas: bancos, retailer, financieras, etc. Este sector de la sociedad está sometido a un constante proceso de erosión proletarizadora. Al observar la relación entre empresas se puede concluir un grave desequilibro impositivo, toda vez que apenas 10 mil grandes empresas multiplican casi por 20 el valor producido por casi un millón de micro, pequeñas y medianas empresas. Sin embargo las MIPYMES (micro, pequeñas y medianas empresas) cargan sobre sus espaldas con casi la mitad de la carga tributaria a la que están afectas todas las empresas del país por concepto de impuesto a la renta (un 2% del PIB versus un 3% del PIB que pagan las grandes empresas). Ahora bien, este desequilibrio se amplía aún más si se considera que los asalariados deben cargar con la mitad de la carga impositiva de todo el país (un 52% de todos los ingresos tributarios equivalentes a un 8% del PIB).”


-¿Qué consecuencias conlleva semejante política impositiva?


“Esta estructura impositiva implica que prácticamente el Estado subsidia la acumulación de capital en manos de las grandes empresas. Al respecto, obsérvese la pequeñez de los impuestos que se pagan por concepto de comercio exterior (apenas el 1,3% de los ingresos tributarios totales). Este mismo dato explica la avidez de las grandes empresas por los acuerdos de libre comercio. En cuanto a la carga impositiva, se puede apreciar que las ramas productivas con mayor inversión interna y extranjera están ancladas en la producción de bienes de consumo intermedio (materias primas) y extracción de recursos naturales, precisamente los sectores que menos aportan impuestos. A su vez, estos sectores determinan en la economía la masa y la cuota de plusvalía. En este sentido, no es una coincidencia la astronómica cifra de 77.000 millones de dólares en inversión extranjera volcada en la economía nacional entre los años 1974 a 2010.”

-¿Qué ocurre con la llamada pequeña burguesía?

“Esa clase esta compuesta objetivamente por alrededor de 130 mil pequeños empresarios que tienen a su cargo alrededor de un millón y medio de trabajadores asalariados. Pero además debemos agregar lo que el SII define como trabajadores de altos ingresos (médicos, ingenieros, algunos abogados, jueces, oficiales militares, directores de escuela, gerentes corporativos, un grupo de académicos, gestores de cultura, información y publicidad, etc.), esto es, alrededor de un millón de personas que por sus altos ingresos deben pagar impuesto a la renta. Bueno, este grupo tiene una cualidad y es que pese a que son asalariados, también participan de la plusvalía al obtener un porcentaje de la misma vía utilidades y ganancias, participación en sociedades anónimas, repartición de intereses del capital etc. Este grupo de personas cumple una función sumamente importante, a saber: generan, administran y gestionan el componente y aparataje ideológico y político fundamental con el que se sostiene y reproduce el sistema de dominación y productivo en su conjunto. Es tan relevante esta función que su influjo de ideas, hábitos, costumbres, aspiraciones, pensamiento político, ética, valores, historia, es transmitida hacia el sector de los explotados para que estos la hagan suya, permitiendo de este modo anular la iniciativa histórica y política de los oprimidos. Particularmente vulnerable a esta función son los explotados desideologizados, despolitizados y desorganizados, quienes ven llenar sus receptáculos ideológicos por el contenido generado y transmitido por la pequeña burguesía.”

-¿Qué capitales invierten más en Chile, qué sectores exportan más, y de dónde provienen las importaciones del país?

“Es tan copiosa la explotación del capital chileno, que este se ha expandido con fuerza en América Latina. De este modo, durante el período 1990 a diciembre de 2010, la inversión chilena directa materializada en el exterior alcanzó la suma de US$ 56.789 millones. Diez países concentran un 93% de las inversiones materializadas a la fecha. Ellos son Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, Panamá, Australia, México, Uruguay y Venezuela. Argentina se situó en el primer lugar en el ranking de países receptores de las inversiones, al sumar flujos por 15.979 millones de dólares entre 1990 y el primer trimestre de 2011, con un 48 % de participación. Le sigue Brasil con inversiones de empresas chilenas cercanas a los 10.614 millones de dólares (15 %); Perú con 9990 millones de dólares (14 %). Colombia concentra 8.066 millones de dólares de participación. En el plano sectorial, tanto en generación como en distribución eléctrica, concentra el mayor volumen de inversiones, con un 73,3% de participación y US$ 5.914 millones. Le sigue en importancia el sector de servicios con una inversión de US$ 1.463 millones y un 18,1% de participación. Al interior de los servicios, un lugar significativo ocupa el comercio al detalle (retailer), que representa el 71,4%, con una inversión acumulada de US$ 1.045 millones. En tercer lugar se ubica el sector Industrial, con una inversión acumulada de US$ 636 millones. Al interior de este sector se destacan la industria maderera y la distribución de combustibles. A su vez Chile es el tercer receptor de IED (inversión extranjera directa) en América Latina. De este modo, si entre 2009-2010, la IED total en Latinoamérica fue de 88.000 millones de dólares (a precios de 2010), Brasil captó 30.200 millones de US$; México captó 19.100 millones de US$; Chile captó 18.200 millones de US$; y Colombia captó 8.700 millones de US$. De este modo Chile se destaca por tener la más alta proporción de IED (8%) en relación a su PIB. El principal proveedor de estas inversiones fue EE.UU. con un 25.9%; le sigue España con un 18.7%, Canadá con 17.7% y K.U. con 8.5%. Los sectores en que se concentro esta IED fueron la minería con 32.9%, servicios con 22.1%, Electricidad con 19.2%, Industria con 11.3%, Transporte con 11.2%. Es importante recalcar que el año 2010 las exportaciones de Chile alcanzaron 69.621 millones de US$, debido fundamentalmente al precio del cobre, cuyas exportaciones alcanzaron a 39.200 millones de US$ acaparando el 56% de las exportaciones totales. Le sigue la exportación de Celulosa y Salmón. En este panorama el principal socio comercial de Chile es China, país al que se exportaron mercancías por valor de 16.457 millones de US$. Le sigue EE.UU. con 7.110 millones de US$.”

-¿Cuál es la cesantía real en Chile y por qué?

“Desde el punto de vista de la magnitud cuantitativa de la fuerza de trabajo, cabe hacer notar cierta discordancia entre las cifras entregadas por el Servicio de Impuestos Internos (SII) y el Banco Central. De acuerdo al SII, en Chile hay aproximadamente 7.100.000 trabajadores asalariados, mientras que el Banco Central abulta la cifra a 8.050.000 trabajadores. Esta diferencia de alrededor de 1.000.000 de trabajadores representa mejor la real magnitud del ejército industrial de reserva, cesantía o paro estructural, situado según cifras oficiales en un 8%, pero que en realidad alcanzaría una cifra promedio cercana al 13% de la fuerza de trabajo. A este antecedente agréguese cerca de un 9% de la fuerza de trabajo en condiciones de subempleo, pero que en las cifras oficiales aparece como empleada. Por lo tanto en el país tenemos cerca del 25% de la fuerza de trabajo con problemas de cesantía parcial o total. La mayor desocupación se concentra en los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, donde la tasa de desempleo es más del triple respecto del promedio nacional oficial, alcanzando en el primer tramo (15 a 19 años) el 29.3%. Según las AFPs, del total de la fuerza de trabajo un 96.5% se registran como asalariados dependientes, sin embargo alrededor de 3.8 millones de asalariados están en condición de subcontratación, lo que se refleja en la escasa densidad de sus cotizaciones. A su vez, se estima que el número de trabajadores estacionales en el agro fluctúa entre los 250.000 hasta los 400.000. Además se debe agregar que las ferias libres tienen 60.000 comerciantes, generando empleos indirectos a 150.000 personas y comercializando la producción hortofrutícola de más de 300.000 familias campesinas. Los rubros que más utilizan la subcontratación son Guardia y Control, Servicios Alimenticios, Minería, Servicios Informáticos, Construcción, Aseo y Comercio. Estas son las principales fuentes de trabajo en Chile.

Por consiguiente, la burguesía logra desembarcar en las grandes ligas del capitalismo mundial gracias a las altísimas tasas de explotación sobre el trabajo asalariado, los subsidios impositivos que le da el Estado, los altos niveles de auto explotación de los cuentapropistas, la subcontratación, el subempleo y la pesada carga financiera que deben soportar los sectores asalariados y cuentapropistas por conceptos de deudas. Todas estas son las condiciones fundamentales para que la burguesía chilena amplíe a niveles jamás soñados sus capitales y plusvalía en abierta contraposición con los explotados (asalariados y cuentapropistas).”

Por Andrés Figueroa Cornejo

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Universitarios de Cuba emiten declaración de apoyo a estudiantes chilenos

Ante la inaceptable situación por la que atraviesan los estudiantes chilenos, los universitarios cubanos, aglutinados en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) hacen suya esta causa y le manifiestan respaldo en su lucha.

Una declaración de la FEU, que hoy publica en portada el diario Juventud Rebelde, señala que las políticas neoliberales de las que son sujetos no pocos pueblos de América Latina, evidencian una vez más la clara intención de someter al gran capital, los orígenes, cultura y tradiciones que forman la identidad latinoamericana.

Precisa que en el caso particular de Chile, país que sufrió la crueldad de una dictadura militar bajo el influjo de los asesores de Washington, la educación es muestra evidente de ello.

Hoy el estudiantado chileno dice- no puede acceder a la educación sustentada en el principio de oportunidad para todos.

Y en ese sentido subraya que la mercantilización de tan elemental derecho, dada por la privatización de la enseñanza, el aumento de los precios de matrículas y gastos corrientes de las carreras universitarias, deja desamparada nuevamente a la clase trabajadora y hace elitista el sistema educacional chileno.

La FEU condena la brutalidad y el uso de la fuerza que viola constantemente los derechos a la libertad de reunión y de expresión de los estudiantes chilenos, e insta a que sean escuchadas y atendidas sus demandas, sobre la base del diálogo y el entendimiento pacífico.

El Congreso Latinoamericano y Caribeño, que se celebra en Montevideo hasta el 15 de agosto, constituye para todo el movimiento estudiantil un importante espacio de denuncia a tan infames actitudes, concluye la declaración que igualmente convoca a todas las organizaciones amigas y a la opinión pública internacional a ser multiplicadores de esta condena.

(Con información de Radio Habana Cuba)

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La OCLAE, con el corazón en Chile

Más de 3.500 estudiantes del continente llegaron a Montevideo, Uruguay, para participar del 16º Congreso de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), organización que este 11 de agosto cumple 45 años de fundada. El evento se inició este mañana con un taller en el que participan varios ministros y legisladores uruguayos, además de figuras internacionales, entre ellas Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo. Ayer marcharon en solidaridad con los jóvenes chilenos. Cubadebate comparte con sus lectores el editorial que publica hoy La República, de Uruguay.

Editorial de La República, Uruguay

“La represión contra los estudiantes chilenos no solo llegó por parte de los policías, sino que desde Twitter amedrentaron a la líder Camila Vallejo. Un usuario apodado como @el_yorchi difundió datos personales de la dirigente estudiantil, como la dirección y el teléfono, que rápidamente fueron retuiteados por varias cuentas, entre ellas @derechatuitera, que suele ser una fuente de propaganda del oficialismo.

El masivo repudio de la comunidad provocó que @derechatuitera tuviera que disculparse ante Camila Vallejo y que los padres de la líder de los estudiantes acudieran a instancias judiciales para protegerse del acoso.

Pero, el hecho más grave, sucedió cuando una funcionaria del gobierno de Sebastián Piñera, Tatiana Acuña Selles, secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, dependiente del Ministerio de la Cultura, pidiera literalmente la muerte de Vallejo en su cuenta de Twitter. “Se mata a la perra y se acaba la leva” escribió la funcionaria con su cuenta @Tati_Acuna”.

Hasta aquí la información de prensa de los últimos días, que muestra la gravedad de la situación chilena, donde la derecha pierde la falsa sonrisa del presidente Sebastián Piñera, cuyo período de gobierno se transforma crecientemente en una imagen muy similar oscurantismo de Pinochet.

A su vez el senador Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional (derecha), dijo que el movimiento por la Educación es de “inútiles subversivos”. Esta categoría, incluso, la usó para definir a algunos de los parlamentarios del actual Congreso.

La calificación de seres humanos como “inútiles subversivos” abre las puertas para el ataque directo y para la agresión física. La lógica es clara: los inútiles no le sirven a la sociedad, por ende, mejor que no existan, y los subversivos quieren terminar con la paz del país, por consiguiente, su existencia resulta nefasta, escribió en Radio Cooperativa de Chile el columnista, Juan Pablo Letelier, que indignado por estas declaraciones reclamó que “debemos desterrar la descalificación y la deshumanización del que piensa distinto. Chile no quiere volver a tiempos oscuros y la derecha debe entender que su nostalgia por esa época (la de Pinochet) es inaceptable”.

Esta radicalización del estudiantado chileno, que hoy no se presenta en otros países de la región, no hay que creer que es solo producto de fenómenos autóctonos, como es la enseñanza chilena -tanto pública como privada- basada en el lucro, sino que puede estar mostrando un “cansancio” de las nuevas generaciones con el discurso y las propuestas de los más adultos.

Ese cansancio, en el caso chileno, no es solo con las herencias de la política de Pinochet, sino que también lo es con los gobiernos moderados y progresistas de la Concertación.

Todo indica que estamos en una hora en que América Latina necesita un encuentro de las fuerzas progresistas con las desanimadas generaciones juveniles, para que el proceso de transformaciones se profundice sin fracturas en el bloque social del cambio. Y los estudiantes son fuerza imprescindible de ese cambio. Por eso es saludable la realización de un nuevo congreso en Montevideo del XVI Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes, convocado por la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae).

¡Bienvenidos, estudiantes de Latinoamérica y el Caribe, para rodear a Chile y a sus estudiantes!

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En el foro de su blog Segunda Cita, el cantautor cubano Silvio Rodríguez escribió un mensaje para los estudiantes chilenos que han protagonizado por estos días multitudinarias marchas por el derecho a la educación.

Este es el mensaje de Silvio:

Ayrlin, Raul, jóvenes chilenos: José Martí dijo una vez que a veces unos pocos portaban la dignidad de muchos. Eso pudiera decirse ahora de la juventud chilena, de sus estudiantes, que saben lo importante que es que todos los que nacen tengan derecho a la educación y que esta sea de calidad. Por decir esa verdad, por reclamar esa justicia Chile les besa mas hondo y mas fuerte que los palos que reciben. Creo que no exagero si les digo que el mundo les ve y se siente orgulloso de vuestra justísima indignación y vuestra lucha. “Me gustan los estudiantes”, la canción inmortal de la Violeta, se hizo por y para ustedes. Un fuerte abrazo.

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Contribución de América Latina a una geosociedad

Crece en el mundo por todas partes la resistencia al sistema de dominación del capital globalizado por las grandes compañías multilaterales, sobre las naciones, las personas concretas y sobre la naturaleza. Está surgiendo, bien o mal, una tendencia orientada ecológicamente por prácticas y proyectos que ya ensayan lo nuevo. La base es siempre la economía solidaria, el respeto a los ciclos de la naturaleza, la sinergia con la Madre Tierra, la economía al servicio de la vida y no del lucro y una política sustentada en la hospitalidad, la tolerancia, la colaboración y la solidaridad entre los más distintos pueblos, suprimiendo de esta manera las bases para el fundamentalismo religioso y político, y para el terrorismo que hemos visto en Estados Unidos y, ahora, en Noruega.

De los muchos proyectos existentes en América Latina, como la economía solidaria, la agricultura orgánica familiar, las energías alternativas limpias, la Vía Campesina, elMovimiento Zapatista y otros, queremos destacar dos por la relevancia universal que representan: el primero es el de «Vivir bien» y el segundo el de la «Democracia Comunitaria y de la Tierra», como expresión de un nuevo tipo de socialismo.

El «Vivir bien» está presente a lo largo de todo el continenteAbya Yala (nombre indígena para el Continente sudamericano), del extremo norte al extremo sur, bajo muchos nombres, siendo estos dos los más conocidos: suma qamaña (de la cultura aymara) y suma kawsay (de la cultura quechua). Ambos significan «el proceso de vida en plenitud». Ésta resulta de la vida personal y social en armonía y equilibrio material y espiritual. En primer lugar es un saber vivir y luego un saber convivir: con los otros, con la comunidad, con la Divinidad, con la Madre Tierra, con sus energías presentes en las montañas, en las aguas, en los bosques y selvas, en el suelo, en el sol, en la luna y en cada ser. Se busca una armonía, no de acumulación de riqueza, sino de producción de lo suficiente y digno para todos, respetando los ciclos de la Pachamama y las necesidades de las generaciones futuras.

Ese «Vivir bien» no tiene nada que ver con nuestro «vivir mejor» o «calidad de vida». Nuestro vivir mejor supone acumular medios materiales para poder consumir más dentro de la dinámica de un progreso ilimitado cuyo motor es la competición y una relación meramente de uso de la naturaleza, sin respetar su valor intrínseco y sin reconocerse parte de ella. Para que algunos puedan vivir mejor, millones tienen que vivir mal.

El «Vivir bien» no se identifica simplemente con nuestro «bien común» pensado solamente en función de los seres humanos en sociedad, en un antropo-y-sociocentrismo inconsciente. El «Vivir bien» abarca todo lo que existe, la naturaleza con sus diferentes seres, todos los humanos, la búsqueda de equilibrio entre todos, también con los espíritus, con las personas sabias (abuelas y abuelos fallecidos), con Dios, para que todos puedan convivir armónicamente. No se puede pensar el«Vivir bien» sin la comunidad, la más ampliada posible, humana, natural, terrenal y cósmica. La «minga», que es el trabajo comunitario, expresa bien este espíritu de cooperación.

Esta categoría del «Buen vivir» y del «Vivir bien» ha entrado en las constituciones de Ecuador y deBolivia. La gran tarea del Estado es poder crear las condiciones de este «Vivir bien» para todos los seres y no solo para los humanos.

Esta perspectiva, nacida en la periferia del mundo, con toda su carga utópica, se dirige a todos, pues es un intento de respuesta a la crisis actual, que podrá garantizar el futuro de la vida, de la humanidad y de la Tierra.

La otra contribución latinoamericana para otro mundo posible es la «Democracia Comunitaria y de la Tierra». Se trata de un tipo de vida social, existente en las culturas de Abya Yala, reprimida por la colonización pero que ahora, con el movimiento indígena rescatando su identidad, está atrayendo la mirada de los analistas. Es una forma de participación que va más allá de la democracia clásica representativa y participativa de cuño europeo. Las incluye, pero aporta un elemento nuevo: la comunidad como un todo. Ésta participa en la elaboración de los proyectos, en su discusión, en la construcción del consenso y en su implementación. Presupone una vida comunitaria ya establecida en la población.

Se distingue del otro tipo de democracia por incluir a toda la comunidad, la naturaleza y la Madre Tierra. Reconoce los derechos de la naturaleza, de los animales, de las selvas, de las aguas, como aparece en las nuevas constituciones de Ecuador y Bolivia. Se amplía la personalidad jurídica a los demás seres, especialmente a la Madre Tierra. Por el hecho de ser seres vivos tienen un valor intrínseco y son portadores de dignidad y de derechos, y por eso merecedores de respeto.

La democracia será entonces socio-terrenal-planetaria, la democracia de la Tierra. Hay quienes dicen: todo esto es utopía. Y lo es. Pero es una utopía necesaria. Cuando hayamos superado la crisis de la Tierra (si la superamos), el camino de la humanidad será organizarnos globalmente en torno al «Vivir bien» y a la «Democracia de la Tierra», la Biocivilización (Sachs). Ya existen signos anticipadores de este futuro.

Por Leonardo Boff

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¿Qué tan grande es la deuda de Estados Unidos?

114.5 billones de dólares es el número al que se alza la deuda de Estados Unidos en deudas no financiadas. Aunque en verdad es un número grande, es difícil poder visualizar la dimensión de la deuda por la que pasa actualmente Estados Unidos. Es por ello que la página usdebt.kleptocracy.us ha hecho una labor interesante, al explicar de manera gráfica los grandes volúmenes que se manejan en el mundo financiero –en especial, de la deuda.

Cien Dólares $100 -
es el billete más falsificado en todo el mundo, y un billete que es el que mantiene al mundo circulando.

Diez Mil Dólares $10.000 -
Suficiente para comprar un auto usado en EEUU.

Un Millón de Dólares $ 1,000,000 -
Un millón de dólares puede entrar en dos cajas de zapatos. Sin embargo esto supone 92 años de trabajo para el ser humano en sociedades del llamado Primer Mundo.

Cien Millones de Dólares $ 100 millones -
Cien millones de dólares es una cantidad considerable para vivir plenamente. Acomodado en un palé estándar (la plataorma de madera), cien millones de dólares son casi la altura de un hombre promedio.

Mil Millones de Dólares $ 1 000 000 000 -
Mil millones de dólares representa diez de estos palés.

Un Billón de Dólares $ 1.000.000.000.000
Un billón de dólares ya es una cosa seria. Si desde el nacimiento de Jesús te gastaras un millón de dólares diarios, a la fecha no habrías gastado ni un billón, sólo $700 mil millones. Apilados en dobles palés, un billón de dólares abarcaría una cancha de football americano. Otra comparación:

$1,000,000,000,000 de dólares ocuparían una cancha de football americano o a la pista del avión más grande del mundo,

15 billones de dólares $15,000,000,000,000 Quince billones de dólares ocuparían una cancha de football americano, pero a una altura cercana a la de la Estatua de la Libertad. Esta cantidad sobrepasa el 20% del PIB mundial.

114,5 billones de dólares $ 114.500.000.000.000. -
Si a la cantidad de deuda pública emitida por Estados Unidos sumamos la deuda privada de los hogares y empresas estadounidenses el monto total se multiplica por diez y asciende a 114,5 billones de dólares.

Si se tuviera por base en billetes de $100 la misma área que el Empire State o el WTC, la torre de billetes sería más alta que estos dos edificios. El super-rascacielos que aparece en la imagen, es la cantidad de dinero que el gobierno de EE.UU. debe.

Fuente: Reserva Federal y www.USdebtclock.org. Traducción: Cubadebate.

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“Están dando una lección de dignidad”, dice Eduardo Galeano a los estudiantes chilenos

“Quiero enviar un abrazo de muchos brazos a los jóvenes valientes que nos están dando a todos una lección de dignidad democrática desde las calles de Chile. Ellos, los indignados, demuestran que hay otro país posible, heredero de Balmaceda y de Allende, y que Chile no termina en las fronteras trazadas por los resignados y los indignos. Que de eso se trata, al fin y al cabo: luchando por la educación, los jóvenes educan a todos los demás. Esta protesta enseña. Yo les digo: gracias mil y suertudas suertes en tan hermosa aventura”.

A través de este mensaje el escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de “Las venas abiertas de América Latina“, manifestó su apoyo al movimiento estudiantil chileno.

El saludo llegó a través de la Asociación General de Autores del Uruguay (Agadu), luego de que la periodista y estudiante de posgrado Valeria Osorio enviara un carta relatando las motivaciones, el estado, y las distintos problemas que ha tenido la causa.

“Sé que para los estudiantes de mi país (universo en el cual me incluyo) una sola palabra de aliento de gente que analiza constantemente la realidad latinoamericana, podría renovar las energías, la fuerza y la esperanza que se pierde día a día al ver que una causa tan noble y significativa, no sólo para ellos, sino que también para las futuras generaciones, no recibe respuesta”, manifestó la estudiante en su misiva al escritor.

(Tomado de El dínamo, Chile)

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5/15/2011

Una historia olvidada en la Zona Cero

Tan preocupados estaban en la Casa Blanca por perseguir a Bin Laden, cuyos numerosos familiares fueron los únicos autorizados –entre decenas de miles que rogaban por lo mismo- a abordar el único avión que abandonó Estados Unidos al día siguiente del 11-S, que en la confusión tanto al presidente como al alcalde de New York se les “olvidó” indemnizar a los bomberos, paramédicos, rescatistas y jornaleros que trabajaron durante días y semanas recuperando cadáveres y removiendo escombros de las Torres Gemelas, inmersos en una nube tóxica que dañó irreparablemente sus organismos y en especial sus pulmones. Pero esta es, como diría el inolvidable Howard Zinn, “la otra historia” de los Estados Unidos, la de las víctimas, los oprimidos, los pobres, los marginales. Esa historia no se cuenta y fue Zinn quien hizo una labor extraordinaria al contarla en un libro que precisamente tiene ese nombre y que debería ser leído por todos los interesados en conocer como es el “capitalismo realmente existente” y no las historietas pergeñadas en Hollywood que nos pintan una visión idealizada de Estados Unidos

Lo anterior viene a cuento porque una investigación realizada por la Yeshiva University de la ciudad de New York y cuyos hallazgos fueron publicados por el prestigioso New England Journal of Medicine en Abril del año pasado constató la existencia de 13.954 afectadas por la inhalación de gases tóxicos durante sus trabajos en las ruinas de las Torres Gemelas. Los investigadores declararon en diversas fuentes que tal cifra subestima el número real de víctimas afectadas por los arduos trabajos de rescate y limpieza: se calcula que unos dos mil más no fueron registrados sea porque habrían muerto a causa del envenenamiento padecido en esas tareas o por complicaciones con otras enfermedades, o porque siendo muchos de ellos indocumentados temían que al presentarse ante los investigadores la odiada “migra”, la policía migratoria de Estados Unidos, los detectara y terminara por deportarlos.

Nada de esto mencionó Barack Obama en la demagógica visita que hiciera a la Zona Cero el Jueves 5 de Mayo, una vez confirmado el asesinato de Osama Bin Laden. El presidente habló de quienes colaboraron con heroísmo y abnegación en las tareas de rescate y limpieza, pero no dijo ni una palabra sobre la escandalosa desidia e ingratitud con que fueron (mal)tratados esos trabajadores, material de desecho en cualquier economía capitalista y mucho más en los Estados Unidos. Según el corresponsal de la BBC en New York a principios de 2008 -¡es decir, casi siete años después de producido el atentado!- sólo seis (sí, no hay error: seis) de algo más de 10.000 demandas que habían planteado los trabajadores por los graves trastornos ocasionados a su salud habían recibido alguna clase de compensación por parte de las autoridades norteamericanas. Justicia burguesa, que le dicen. O refutación práctica del discurso sobre los derechos humanos, la libertad y la justicia con que Washington permanentemente oculta sus mayores tropelías. ¿Qué credibilidad puede tener quien se comporta como un gobernante desalmado con su propio pueblo, que generosamente se involucró en un trabajo insalubre tan sólo para que, luego de terminado, se desoyeran sus justos reclamos? Como era de esperarse las protestas y presiones de las víctimas prosiguieron y recién en Abril del 2010, a casi nueve años del siniestro, se llegó a un primer arreglo mediante el cual los trabajadores, en una demanda legal colectiva –lo que en la legislación norteamericana se califica como una “class action”- podrían llegar a recibir, ¡diez años después de la tragedia!, 657.5 millones de dólares de compensación, a razón de unos 65.000 dólares por persona. Por supuesto, podrá haber algunas excepciones en donde, sobre la base de una revisión a cargo de un juez -en un proceso invariablemente largo y costoso- algunos de los damnificados podría obtener una compensación algo mayor. Pero por ahora la cifra es aquella.

Está demás aclarar que con esa suma los afectados difícilmente podrán pagar las facturas médicas acumuladas a lo largo de tantos años de total abandono por parte de los cruzados de la libertad y la justicia instalados en la Casa Blanca; va de suyo que los desafortunados que requieran un tratamiento más complicado quedarán a la vera del camino y deberán arreglarse como puedan. En Estados Unidos la salud es una mercancía más, y como lo recordaba Alfredo Zitarrosa en su “Doña Soledad”, “Usted se puede morir, eso es cuestión de salud, pero no quiera saber lo que le cuesta un ataúd.” Téngase en cuenta que una simple operación de apendicitis en New York puede llegar a costar fácilmente 30.000 dólares y ya está todo dicho.

Ah, ¡me olvidaba!: los honorarios de los estudios de abogados involucrados en esta larga, penosa y humillante batalla legal de los rescatistas ya superan los doscientos millones de dólares; es decir, casi la tercera parte de lo que se le va a entregar a los trabajadores ya se lo apropiaron los “caranchos” que lucran con esta desgracia. Ellos no tuvieron que esperar. Conclusión: Washington puede invadir países, torturar, asesinar, promover golpes de estado y entrar en guerras sin autorización del Congreso, pero la Casa Blanca se muestra impotente para hacer justicia y compensar adecuadamente a la anónima legión de quienes se jugaron la vida y su salud en la Zona Cero con el pretexto de que el Congreso no autorizaría tales gastos. Claro que si de lo que se trata es de pergeñar un salvataje de bancos y financieras el Capitolio y la Casa Blanca, siempre sensibles ante los intereses de las clases dominantes, toman la decisión en cuestión de días, y los CEOs del casino financiero recobran sin demora sus millonarios salarios en dólares. En cambio, los que asumieron la humanitaria tarea del rescate y la limpieza del desastre de las Torres Gemelas son humillados con una espera de casi diez años y una compensación ridícula tomando en cuenta los perjuicios ocasionados y el tiempo requerido para su indemnización. Esta infamia es la “otra historia” de los Estados Unidos, a la cual según Zinn debemos prestarle la máxima atención porque revela la inmoralidad inherente e incorregible del capitalismo y la necesidad de acabar con él lo antes posible, antes de que, como lo viene diciendo Fidel, ese sistema acabe con la humanidad.

Atilio A. Boron Rebelión 12-05-2011

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¿A qué crisis nos enfrentamos?

Sufrimos una crisis nueva porque nunca la civilización del capital había desarrollado a la vez tantas contradicciones irresolubles y tantas fuerzas destructivas.

Caracterizar adecuadamente bajo qué tipo de crisis malvivimos, es imprescindible para no cometer errores estratégicos. Los datos sobre el desempleo, la muy débil e incierta recuperación económica mundial, las dificultades que amenazan a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, etc., el encarecimiento de alimentos, fármacos y energías, las hambrunas, la saturación de la capacidad de carga del planeta, el resurgimiento de las luchas populares en el Norte de África y en el corazón del imperialismo, la militarización, la contraofensiva de las burguesías, todo indica que no estamos ante una simple crisis. Ahora mismo existe una profunda inestabilidad financiera que tiene su origen en la abisal distancia entre la producción mundial de valor y el total de capital financiero. Por cada dólar de valor real existen casi 20 dólares flotando sin soporte material. Crisis financieras han existido, que se sepa, desde 1637 cuando pinchó la “economía de aire” pese a los esfuerzos de controlarla desde 1610. Según la industria y el comercio pierden rentabilidad, los capitales se vuelcan en el “juego bursátil”, en la “ingeniería financiera”, en la especulación de alto riesgo que al principio reactiva la economía pero luego la ahoga en un océano de deudas impagables.

Para salir de la crisis de finales de los ’60, el capitalismo lanzó la feroz contraofensiva neoliberal que obtuvo triunfos significativos pero no logró relanzar masivamente los beneficios. A mediados de los ’80 EEUU y Gran Bretaña forzaron la desregulación de los controles financieros instaurando el capitalismo “de casino”, de “dinero loco”. La URSS, minada por la burocracia y el ataque imperialista desde 1917, no pudo aguantar e implosionó. Parecía que por fin el capitalismo había superando sus limitaciones y que se iniciaba la era la de la “economía del conocimiento”, “desmaterializada”; pero bajo la superficie se agitaban las contradicciones negadas por la propaganda. Crisis financieras y de deuda habían estallado en los ’80, en los ’90 emergieron las luchas de los pueblos y la catástrofe de los “tigres asiáticos”, supuestos ejemplos de la “nueva economía”. Un anuncio de lo que se avecinaba apareció en el corralito argentino a comienzos del siglo XXI, pero la enceguecida estupidez burguesa siguió dirigiéndose al desastre de 2007-2011.

¿Por qué han fallado las medidas impuestas desde comienzos de los ’70 pese a los períodos de recuperación y a las victorias contrarrevolucionarias? Por dos razones que nos llevan a la definición de la crisis actual como crisis “nueva” en la historia burguesa. Una razón es que la propia lógica interna del capital dificulta cada vez más la obtención de beneficios, lo que le obliga a la creciente intervención del Estado, al aumento de la explotación y de la represión, y al recurso de las guerras. Para salir de cada crisis estructural, el capitalismo necesita más sangre humana en cualquiera de sus formas que la que necesitó para salir de la crisis anterior. Un ejemplo, la proporción de dinero público que hacía falta en la década de 1930 para reactivar la economía era de 1 a 4, mientras que en la de 2000 ha sido de 30 a 4, y va en aumento. El problema es que apenas queda dinero público. Se estima que en 2010 la deuda de los 30 Estados más enriquecidos sea del 100% de su PIB, destacando la de EEUU. Como se están agotando las reservas, se agudiza la represión de los derechos democráticos y sindicales, y se multiplica la explotación económica y el saqueo imperialista.

La otra razón es que en la segunda mitad del siglo XX se materializaron tres nuevas contradicciones que aumentan exponencialmente los problemas del capital. Una contradicción es la posibilidad objetiva de la autodestrucción humana por una guerra termonuclear y bioquímica. En los ’80 se demostró que el invierno nuclear subsiguiente tapará la Tierra durante años bajo una radiactiva y envenenada oscuridad gélida que aniquilará la fotosíntesis y sólo dejará con vida cucarachas e insectos. Las fuerzas destructivas actuales pueden aniquilar más de 20 veces la vida humana. Esta es una de las razones que han impedido a EEUU recurrir a la guerra nuclear siquiera táctica y restringida, como ha estado a punto de hacerlo varias veces, porque sabe que inmediatamente se desencadenaría la “destrucción mutua asegurada”. El imperialismo estudia activar “holocaustos localizados” sobre zonas geoestratégicas según las urgencias y las circunstancias, lo que abriría una espiral muy difícil de detener.

Otra contradicción es el agotamiento de los recursos energéticos que llegarán a su pico de producción a partir de la década de 2030. Todavía existen muchos obstáculos e imponderables tecnocientíficos que impiden obtener las suficientes energías alternativas, y muchos estudios sostienen que ha acabado la época de la energía barata. Los biocombustibles son necrocombustibles porque desertizan y agotan las tierras, y porque con el maíz necesario para obtener 50 litros de bioetanol podría comer un niño durante un año. Apenas quedan nuevas tierras cultivables y la acidificación estanca la productividad de las cultivadas. La FAO advierte que el mayor costo energético encarecerá los alimentos, y que la pesca está al límite de su reproducción. El agua potable se reduce y la mitad de la humanidad tendrá problemas de suministro para mediados de este siglo. Y la otra contradicción es la catástrofe ecológica que se avecina. La década del 2000 ha sido la más calurosa desde que hace 130 se empezó a recoger datos. Los glaciares se derriten, lagos y mares se calientan, los océanos pierden anualmente el 1% de su fitoplancton, y se envenenan: el 64,7% de los niños de Gipuzkoa nacen con más mercurio en la sangre que el permitido, proveniente del pescado. China Popular necesitará tres siglos para revertir la desertización que sufre. En 40 años los bosques de la Amazonía se han reducido en un 20%. Todo indica que ya se han superado tres de los nueve límites planetarios que tiene la Tierra: cambio climático, biodiversidad y ciclo del nitrógeno.

Son contradicciones capitalistas porque han surgido de y con la expansión burguesa. No tienen su origen en el egoísmo humano ni el pecado de avaricia, sino en de acumulación de capital en el mínimo tiempo sin reparar en las desastrosas consecuencias presentes y futuras. El capital ha creado la militarización termonuclear y bioquímica, el agotamiento de los recursos y la catástrofe ecológica que exacerban la crisis, que pesan como plomo en las arruinadas arcas estatales. Aunque el “capitalismo verde” es una rama productiva muy rentable, ella sola no equilibra el caótico desequilibrio global porque la forma burguesa de vida lo impide. El 80% del CO2 lo emiten las grandes potencias industrializadas. Una persona necesita tres litros de agua al día, pero poner un kilo de carne en la mesa capitalista necesita entre 6000 y 20.000 litros de agua, y 10 kilos de cereales. Los menos pesimistas afirman que el capitalismo necesita los recursos de dos Tierras para mantener el consumo actual, pero los más informados sostienen que no bastaría.

Sufrimos una crisis nueva porque nunca la civilización del capital había desarrollado a la vez tantas contradicciones irresolubles y tantas fuerzas destructivas. El capitalismo es como el brujo que no puede controlar las fuerzas infernales que ha conjurado, sino a costa de generar mayores hecatombes futuras. Izquierdas revolucionarias debaten sobre si el dilema socialismo o barbarie, lanzado en 1915, no está siendo superado e integrado por el comunismo o caos. Nosotros ayudaremos con nuestra lucha por la independencia y el socialismo, por un Estado vasco, a que la práctica dilucide esta cuestión.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 2011-III-6

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Los derechos de los trabajadores: ¿Un tema para arqueólogos?

Más de noventa millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus más de 900 mil empleados tienen prohibida la afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociación. El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibió en 1992 la Medalla de la Libertad, una de las más altas condecoraciones de los Estados Unidos.

Uno de cada cuatro adultos norteamericanos, y nueve de cada diez niños, engullen en Mc Donald’s la comida plástica que los engorda. Los trabajadores de Mc Donald’s son tan desechables como la comida que sirven: los pica la misma máquina. Tampoco ellos tienen el derecho de sindicalizarse.

En Malasia, donde los sindicatos obreros todavía existen y actúan, las empresas Intel, Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia. El gobierno de Malasia declaró union free, libre de sindicatos, el sector electrónico.

Tampoco tenían ninguna posibilidad de agremiarse las 190 obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galpón trancado por fuera donde fabricaban los muñecos de Sesame Street, Bart Simpson y los Muppets.
Bush y Gore coincidieron, durante sus campañas electorales, en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo norteamericano de relaciones laborales. “Nuestro estilo de trabajo”, como ambos lo llamaron, es el que está marcando el paso de la globalización que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los más remotos rincones del planeta.

La tecnología, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil años para ganar lo que gana, en un año, un ejecutivo de Nike en Estados Unidos, y que un obrero de la IBM en Filipinas fabrique computadoras que él no puede comprar.

Es la continuación de la época colonial, en una escala jamás conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su función tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan muñecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnología, además de producir, como antes, caucho, arroz, café, azúcar y otras cosas malditas por el mercado mundial.

Desde 1919 se han firmado 183 convenios internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo, de esos 183 acuerdos Francia ratificó 115, Noruega 106, Alemania 76 y Estados Unidos… 14. El país que encabeza el proceso de globalización sólo obedece sus propias órdenes. Así garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones, lanzadas a la cacería de mano de obra barata y a la conquista de territorios que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Paradójicamente, este país que no reconoce más ley que la ley del trabajo fuera de la ley es el que ahora dice que no habrá más remedio que incluir “cláusulas sociales” y de “protección ambiental” en los acuerdos de libre comercio. ¿Qué sería de la realidad sin la publicidad que la enmascara?
Esas cláusulas son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones públicas, pero la sola mención de los derechos obreros pone los pelos de punta a los más fervorosos abogados del salario de hambre, el horario de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dejó la presidencia de México pasó a integrar los directorios de la Union Pacific Corporation y del consorcio Procter & Gamble, que opera en 140 países. Además, encabeza una comisión de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista Forbes: en idioma tecnocratés, se indigna contra “la imposición de estándares laborales homogéneos en los nuevos acuerdos comerciales”. Traducido, eso significa: arrojemos de una buena vez al tacho de la basura toda la legislación internacional que todavía protege a los trabajadores. El presidente jubilado cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo de General Electric lo dice más claro: “Para competir, hay que exprimir los limones”. Los hechos son los hechos.

Ante las denuncias y las protestas, las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna, el trabajo ya no está concentrado. Así es en todas partes, y no sólo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, sólo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobrás muertos en accidentes de trabajo en los últimos tres años, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A través de 300 empresas contratistas, China produce la mitad de todas las muñecas Barbie para las niñas del mundo. En China sí hay sindicatos, pero obedecen a un Estado que en nombre del socialismo se ocupa de la disciplina de la mano de obra: “Nosotros combatimos la agitación obrera y la inestabilidad social, para asegurar un clima favorable a los inversores”, explicó Bo Xilai, secretario general del Partido Comunista en uno de los mayores puertos del país.

El poder económico está más monopolizado que nunca, pero los países y las personas compiten en lo que pueden: a ver quién ofrece más a cambio de menos, a ver quién trabaja el doble a cambio de la mitad. A la vera del camino están quedando los restos de las conquistas arrancadas por dos siglos de luchas obreras en el mundo.
Las plantas maquiladoras de México, Centroamérica y el Caribe, que por algo se llaman sweat shops, talleres del sudor, crecen a un ritmo mucho más acelerado que la industria en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en la Argentina están “en negro”, sin ninguna protección legal. Nueve de cada diez nuevos empleos en toda América Latina corresponden al “sector informal”, un eufemismo para decir que los trabajadores están librados a la buena de Dios. La estabilidad laboral y los demás derechos de los trabajadores, ¿serán de aquí a poco un tema para arqueólogos? ¿No más que recuerdos de una especie extinguida?

En el mundo al revés, la libertad oprime: la libertad del dinero exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo, que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia más universal. ¿Quién está a salvo del pánico de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un “obstáculo interno”, para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que hace un año y medio explicó el despido de miles de trabajadores diciendo que “hemos eliminado los obstáculos internos”?

Y en tren de preguntas, la última: ante la globalización del dinero, que divide al mundo en domadores y domados, ¿se podrá internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo? Menudo desafío.

Por Eduardo Galeano
Tomado de alainet.org

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Carta al señor Futuro - Eduardo Galeano


"... Estimado señor Futuro,
De mi mayor consideración:

Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor. Usted sabrá disculpar la molestia.

No, no tema, no es que quiera conocerlo. Ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá tanta gente que querrá tener el gusto, pero yo no. Cuando alguna gitana me atrapa la mano, para leerme el porvenir, salgo corriendo a la disparada antes de que ella pueda cometer semejante crueldad.

Y sin embargo usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino. Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera. A mí, y a los muchos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejanísimos hoteles del Más Allá.

Y ahí está el problema, señor Futuro. Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.

De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.

Háganos esa gauchada, por favor. A nosotros y a los otros: a los otros que vendrán después, si tenemos después.

Lo saluda atentamente,

Un terrestre..."

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