2/18/2011

Crónica desde el juicio oral en Cañete. Diamela Eltit

Resulta difícil o más bien imposible para mí dar una cuenta precisa del universo que estructura al pueblo mapuche (como el de cada uno de los pueblos originarios) porque su cosmovisión obedece a una historia que tiene una densidad propia, imposible de ser reducida a los paradigmas –digamos– chilenos. Una especificidad que hoy mismo se repiensa y se repiensa porque los propios especialistas mapuche se han volcado a establecer, en las últimas décadas, nuevas pautas de interpretación a su propia historia. Pautas que modifican las lecturas provenientes de la academia nacional. De hecho (sólo para indicar un cambio microscópico) ya no se habla de “mapuches” (para nombrar el plural) sino de “mapuche” siguiendo la organización de la lengua mapudungun.

Pero sí es posible referirse a los dramáticos efectos contemporáneos de la dominación que el Estado y los poderes fácticos han ejercido, material y simbólicamente, sobre los distintos pueblos originarios. Y se puede comprobar cómo se han seguido inoculando terribles prejuicios en la población chilena que se han traducido en marginaciones, cuando no escarnio en torno a sus costumbres y figuras. De hecho, el pilar que estructura al mundo occidental es el binarismo (alto/bajo, blanco/negro, bueno/malo, por ejemplo) donde uno de los polos se pone sobre el otro y así se produce una inevitable jerarquización que se legitima amparada en la síntesis: superior/inferior.

Esa misma síntesis, fundada en la segregación, organiza a los imaginarios sociales que reproducen, de esa manera, no sólo controles y estructuras de dominación sino también colaboran con los poderes conservadores. Unos poderes que se sostienen, en parte, gracias a las marginaciones, algunas veces ejercidas por los propios marginados, hacia sectores sociales que les resultan ininteligibles, amenazantes o problemáticos. l pueblo mapuche, ante la incomprensión que provoca su cultura, ha formado parte, en los imaginarios chilenos, del polo signado por la inferioridad. Su devenir ha estado marcado por el riesgo de la inexistencia cultural, una inexistencia cursada a través de la omisión y del paternalismo, heredado del modelo de la hacienda, pero también por los intentos de asimilación (fundamentalmente proveniente por los pensamientos de centro y de izquierda). En cada uno de los casos, las diversas actitudes redundan en un evidente proceso de marginalización de todas sus experiencias sociales.

Sin embargo, la implementación voraz del hípercapitalismo ha re-puesto a nivel global la prolongada (y épica) resistencia de los pueblos originarios frente a las ocupaciones territoriales, en la medida que la expansión del capital se sustenta en la depredación ambiental y necesita de la expropiación de los territorios asignados a las diferentes comunidades. Y en este nuevo y poderoso embate contra los pueblos originarios –para removerlos una vez más de sus tierras– el pueblo mapuche no ha cesado de protestar y protegerse ante esta nueva forma de invasión masiva, ahora por parte de las grandes empresas privadas nacionales y trasnacionales. Una invasión implacable que se funda en la exaltación de la compra o en el desalojo (con la complicidad del Estado chileno) de sus tierras para establecer allí mega industrias que ya han producido daños irrecuperables tanto para la salud de los habitantes como también la destrucción irreversible de la flora y de la fauna.

No resulta majadero insistir en que fue el Estado chileno y no la corona española quien consolidó el control territorial sobre el pueblo mapuche. Lo hizo mediante el terrible y destructivo proceso conocido como “La pacificación de la Araucanía”, realizado recién en la segunda mitad del siglo XIX. Hay que recordar –siempre y con toda claridad– que fue el Estado chileno el que despojó a este pueblo de sus tierras e instauró el concepto (elocuente) de “Reducciones” para establecer, con ese término, las nuevas y estrechas fronteras que iban a contener (y a dominar) a todo un pueblo. Ese mismo pueblo que había combatido (e impedido) por siglos (con una perseverancia alucinante) una de las invasiones más sangrientas y letales de la historia de la humanidad, como fue la que realizó el imperio español en contra de los pueblos originarios. La República chilena entonces fue la responsable –a fines del siglo XIX– de apoderarse de los territorios sureños para satisfacer así la expansión del latifundio que se erigió sobre las posesiones ancestrales del pueblo mapuche, quiero decir un latifundio cursado literalmente encima de sus tierras.

Hoy, en los albores del siglo XXI, el escenario del latifundio en los territorios ancestrales mapuches ha cedido paso a las industrias, fundamentalmente mineras, energéticas y forestales. Aunque el pueblo mapuche está marcado por su pertenencia a las geografías sureñas y pese a que comparte sus ritos y demandas por tierras, como todo pueblo está fragmentado y hasta dividido. Estas divisiones se alojan en la diversidad de convicciones y posiciones de sus líderes, pero también deben ser leídas como los útiles procesos de separación, estimulados por los poderes estatales, políticos y económicos, para favorecer así los designios de las elites dominantes. No puede existir, en el contexto que vive hoy este pueblo, más que una tensión permanente entre las empresas, el Estado chileno y el conjunto del pueblo mapuche. Existe allí un nudo (ciego) que sólo una política avanzada de restitución, realizada con los dirigentes de las comunidades, podría aminorar pero, a la vez, es precisamente el territorio pleno de recursos naturales, lo que augura que los conflictos no van a cesar, al revés, la expansión tecnológica e industrial en la zona presagia más y más rebeldía y más y más castigos para los líderes.

La cárcel de Lebu

No resulta simple ingresar a una cárcel para realizar una única visita, la misma que hicimos un pequeño grupo de personas a la prisión de Lebu. En parte porque la libertad (al menos de desplazamiento) adquiere una alta resonancia, porque el visitante (yo misma) se va, sale de allí, y en ese sentido su salida (la mía) profundiza la reclusión del otro, de los otros. Los comuneros presos reclaman para sí el estatuto de presos políticos. Pero, más allá del reconocimiento oficial (que desde luego no se les ha asignado), son presos políticos. Así lo entienden (vagamente) las autoridades en general y particularmente los gendarmes que los custodian, quienes mantienen un protocolo especial de atención hacia ellos: deferencia o quizás cautela, no sé.

Héctor Llaitul, uno de los líderes de la CAM (Coordinadora de comunidades en conflicto Arauco-Malleco formada en 1998), piensa que habría que contar con una cárcel especial para los comuneros presos, un espacio de reclusión singular que, desde el reconocimiento de la especificidad mapuche, permitiera implementar, en el interior de la prisión, sus prácticas culturales. Se refiere especialmente al acceso a la tierra, para incorporar en la reclusión la cultura que los define, para cursar desde dentro sus identidades. De hecho, en la cárcel de El Manzano, en la ciudad de Concepción donde estaban encarcelados antes, consiguieron el acceso a una porción de tierra y allí plantaron dos canelos (el árbol sagrado de los mapuche) que luego del traslado a Lebu fueron destruidos por los gendarmes. La joven y vivaz compañera de uno de los comuneros presos, me dijo, dos días después de la visita, que los gendarmes que habían sacado los canelos iban a experimentar terribles padecimientos por haber profanado el universo sagrado mapuche.

Una cárcel mapuche porque las detenciones van a seguir, así lo piensa Héctor Llaitul, no sólo porque el Estado chileno cuenta con la más alta tasa de presos políticos pertenecientes a pueblos originarios, sino porque la movilización por la recuperación de tierras no tiene retorno. Pero Héctor Llaitul también piensa que la prisión a la que son sometidos y las condenas que piden los fiscales mediante el doble juicio de cortes civiles y militares –más de un siglo de cárcel para Llaitul– representan una forma de amedrentamiento a todas las comunidades mapuche, para impedir que más comuneros se sumen al proyecto de restitución.

Piensa también Héctor Llaitul que el Estado chileno está enteramente coludido con las empresas y, en ese sentido, la ley antiterrorista es nada más que un simulacro de criminalidad que se ejerce contra ellos para encubrir la ávida expansión capitalista que se ha dejado caer sobre sus tierras. Héctor Llaitul piensa que la ley antiterrorista en realidad fue aplicada sólo con la finalidad de contener al pueblo mapuche y su puesta en marcha, en otros casos (anarquistas, okupas) es sólo una mera retórica. La ley antiterrorista, insiste Llaitul, está concebida en contra del pueblo mapuche y está allí para permitir los avances de los intereses financieros que se parapetan tras esa ley. Héctor Llaitul piensa –para decirlo de alguna manera– “territorialmente”, en ese sentido, los mapuche que viven en Santiago, según él, deberían volver a sus tierras porque sólo allí se despliega la identidad. Él piensa que la migración hacia Santiago es un exilio que debe terminar. Héctor Llaitul ve la causa que encabeza, ligada enteramente a prácticas de salvataje medioambiental, dice que nadie mejor que ellos representarían esa postura en la medida que la relación con el cuidado de la naturaleza es parte constitutiva del ser mapuche.

Héctor Llaitul define su movimiento (CAM) como una práctica política de recuperación de tierras que se realiza fuera del Estado, su postura, dice, es anticapitalista porque el capitalismo atenta contra la cultura integral del pueblo mapuche. Mientras Héctor Llaitul habla, su hijo menor va y viene, las guaguas pasan de brazo en brazo. Un joven comunero se comunica con su hija de meses. La vocera del movimiento, Natividad Llanquileo, despliega su extraordinario carisma. En Natividad Llanquileo, la inteligente y perspicaz joven, se puede advertir el tiempo de una dirigencia activa que va a marcar todo su porvenir. Dos días después veré a Natividad hablando en mapudungun con su madre. Me presentará a su mamá quien me hablará en mapudungun. No entenderé sus palabras. Los familiares de los presos dicen que los carabineros y los detectives estudian mapudungun para espiarlos, que muchos de ellos están aprendiendo la lengua, dicen que asisten a clases en la Universidad.

Los familiares tienen dificultad para visitar a los presos, el dinero no les alcanza para el transporte, es difícil, dicen. Están completamente concentrados en los pormenores del juicio, hablan de montajes, recalcan la prisión preventiva nada menos que de un año y ocho meses, se refieren a las torturas, abominan de los testigos protegidos, se quejan por la suma de incoherencias jurídicas y se ríen también de algunas de las tesis que sustentan los policías, les causa risa la cantidad de errores que cometen.

El juicio en Cañete

Comparece como testigo de la fiscalía un miembro de la Policía de investigaciones, PDI. El primer día. Es el primer día que asisto al juicio en la ciudad de Cañete. El testigo, un joven fornido policía, ha sido uno de los encargados de interpretar las llamadas entre los comuneros y el comprador de madera para configurar el delito de robo. Dice que forma parte de un equipo de trabajo, ese equipo que ha grabado y grabado un porcentaje inaudito de llamadas telefónicas. Cuando lo interrogan los defensores de los comuneros, no consigue esconder su molestia. Por su parte, los fiscales interrumpen con tecnicismos cada una de las preguntas de la defensa, sin cesar. Una interrupción y otra.

“Qué tenís que hacer mañana tú”, se escucha en una grabación entre el supuesto cargador de madera y el supuesto comprador. En todas las conversaciones que se exhiben durante esas horas, nunca se habla de manera directa (quiero decir, clarito como el agua), son hablas fragmentarias, que no incriminan. Me parece que el análisis es completamente conjetural cuando el detective explica los alcances de la conversación. Yo no soy una especialista, pero sí pienso que aunque se hubiese robado madera, las conversaciones grabadas no prueban en ningún punto el robo, porque las interpretaciones del detective poco o nada tienen que ver con el contenido material de las conversaciones.

Los abogados defensores trabajan prácticamente gratis, vienen de Concepción a colaborar en este largo juicio, viven en Cañete la mayor parte de la semana. El defensor público demuestra, con sus intervenciones, un alto grado de preparación. Lo hace bien, pienso. Llegan Lonkos y llegan guaguas con sus jóvenes madres y se ubican en el espacio asignado. Cuando ven a las guaguas, los comuneros que están dentro de una oficina vidriada cambian completamente su actitud (en general distante) y le hacen señas a las guaguas con afecto. Después vuelven a su condición. Los dos días del juicio (los dos días a los que asisto con una credencial que me otorga The Clinic) me provocan alarma, en parte porque las intervenciones de teléfonos son impactantes. Incluso está intervenido el teléfono de una niña de trece años. No dejo de pensar cuántos teléfonos están intervenidos en el país, cuántos.

Los detectives que comparecen pertenecen a los servicios de inteligencia, han espiado a los comuneros. Materialmente los espiaron. También analizan datos. Las comunidades han sido allanadas con una violencia inusitada, malvada, cuentan los familiares. Se llevan todo, dicen. Los habitantes de las comunidades están asustados. En una de las grabaciones telefónicas se escucha claramente ¿a Llaitul? decir: “están entrando a las comunidades”. El detective declara que vio a un grupo de comuneros encapuchados y armados vigilando la sustracción de madera, le pregunta el fiscal que quiénes serían esas personas, el detective contesta: “todos los que están acá”, más adelante se retracta y dice: “algunos de los que están acá”. Me pregunto cómo los reconoció a través de la capucha. Pero es un detalle, pienso, no vale la pena pensar, pienso. En los recesos, los familiares y concurrentes conversan, Natividad Llanquileo revisa insistentemente su celular (debe estar intervenido, pienso), dice que viajará a Santiago. Más tarde la veo brevemente en la casa de una querida amiga mía donde tomamos once. Se va a Santiago, Natividad, para participar en una reunión con el flamante Arzobispo Ezzati. Los familiares, los abogados dicen que los comuneros se sienten abandonados, ausentes de toda atención de la opinión pública, dicen que después de la prolongada huelga de hambre se produjo un vacío. Hablan de soledad.

Los abogados, los familiares, especulan que el juicio deberá resolverse los últimos días de enero, que a finales de enero, después de los alegatos, los jueces van a fallar. Los familiares y un activista francés que ha presenciado todo el juicio piensan que van a condenar a Llaitul y a uno de los hermanos Llanquileo, que ese es el objetivo mayor del juicio. Lo que consideran más aberrante y angustioso es que han sido juzgados bajo una doble condición: justicia militar y justicia civil, simultáneamente, condición de la ley antiterrorista, con muchos testigos encapuchados y, pese a que la ley, después de la prolongada huelga de hambre que mantuvieron, fue recaratulada y se les juzgaría sólo bajo los presupuestos de la justicia civil, para ellos, el juicio que va a alcanzar un dictamen en unos días conservó la estructura de la ley antiterrorista y, por lo tanto, está viciado. (Jurídicamente la figura es más compleja, pero aquí establezco sólo una aproximación). Las acusaciones que rondan a los comuneros son múltiples: asociación ilícita, ataques a carabineros, ataque a un fiscal, porte ilegal de armas, robo de madera, entre otros cargos.
Mientras escribo estas notas pienso que cuando se publiquen, posiblemente ya habrá salido la resolución de los jueces y no puedo dejar de recordar, ahora mismo, que cuando estaba sentada, tras la sala vidriada, en un espacio adyacente, oyendo las escuchas y, mientras oía a los detectives hablar de la madera, de la madera, de la madera que le habría sido robada a la gran empresa forestal, me dieron ganas de pararme de mi asiento. Sí, me hubiese gustado quebrar el protocolo, entrar a la sala, acercarme al presidente del tribunal y de manera tranquila, pero segura, recordarle el famoso (y sabio) refrán que dice: “el que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Por supuesto se trató de una imagen. Poderosa. Sincera. Volvimos a Santiago.

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2/14/2011

Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador. Consuelo Triviño Anzola

El papel de las mujeres en la independencia de América, tal como nos lo presentaba la tradición, se redujo a la realización de tareas como la confección de uniformes y banderas, acompañantes de los ejércitos, cocineras o prostitutas y, en el mejor de los casos, enfermeras e incluso espías. Casi nunca se reseñaron otras actividades: guerrilleras, líderes y dirigentes, que las hubo (el caso de la mexicana Antonia Nava, llamada "La Generala" que reclutó un ejército con el que luchó y al que defendió con ejemplar valentía, o el de la chilena Javiera Carrera, que no sólo apoya a sus hermanos, sino que organiza la Primera Junta de Gobierno en su país). Para nada se destaca su papel de consejeras, capaces de opinar y desenvolverse al mismo nivel que los hombres en las intrigas políticas, como ocurre con la ecuatoriana Manuela Sáenz, que alcanza la celebridad por ser amante de Bolívar, pese a que fue mucho más que eso, como demuestra esta carta de Francisco Antonio Sucre dirigida al Libertador desde el Frente de Batalla de Ayacucho, el 10 de diciembre de 1824. "Se ha destacado particularmente [...] por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos". Por su ejemplar conducta solicitaba "se le otorgara el grado de Coronel del Ejército Colombiano". Sin embargo, tan alta distinción no fue suficiente para situarla en el mosaico de la historia, al lado de los próceres o fundadores de las repúblicas hispanoamericanas. El odio y el ensañamiento de sus compatriotas la persiguieron hasta el fin de sus días. Pero la fuerte personalidad de Manuelita Sáenz, como aprendimos a llamarla, se impuso sobre sus enemigos, incluso sobre la leyenda de su vida, dejándonos ver la fuerza de un carácter capaz de romper barreras sociales, morales y de género.

Los prejuicios en torno a las mujeres que se desvían del papel asignado para ellas por la cultura, obviamente encubren verdades que ponen en cuestión valores pretendidamente inamovibles, pese a que la historia ofrece ejemplos de talentosos "hombres de estado" femeninos, como Catalina de Rusia quien ejerció el poder con más sensatez que sus predecesores; y antes que ella, otras demostraron capacidad dirigente, valor y coraje en la guerra, virtudes consideradas viriles. Pero no me detendré en notables antecedentes recogidos por la historiografía feminista, tan sólo subrayar que esto fue posible porque hubo momentos en la historia donde las mujeres encontraron mejores condiciones para desarrollar su inteligencia. Uno de esos momentos es el siglo XVIII, el de las luces, periodo europeo con el que coincide el proceso de la independencia de las colonias españolas en América y que funda la modernidad histórica. La amplitud de miras del momento trae como consecuencia necesidad de libertad en los individuos y en los pueblos, y en especial en las mujeres. En ese ambiente fue propicio el desarrollo de la inteligencia femenina hasta el punto de que en París, entonces capital cultural de Europa, las mujeres alcanzaron gran prestigio entre filósofos, artistas y hombres de ciencia. Ellas abrieron los salones donde los acogieron en sus tertulias, animando el debate y posibilitando la difusión de ideas. Interlocutoras de lujo, éstas eran consideradas iguales a nivel intelectual y espiritual, lo ocurre obviamente sólo entre las clases altas y en pocos casos, entre quienes se ganaban la vida desempeñando un oficio.

Al Siglo de las Luces se asoman próceres de la independencia americana, como Francisco de Miranda y Simón Bolívar. En sus viajes por Europa conocieron un mundo en el que no era extraño que una mujer vistiera uniforme militar y despachara los asuntos de Estado, como la célebre Catalina de Rusia. Sin duda hay paralelismos entre la emancipación de las mujeres y la independencia de las colonias, un tema que abre un amplio campo de investigación y que a partir de la figura de Manuela Sáenz arroja luces sobre el lugar de las mujeres durante la colonia y su reubicación, en el nuevo orden tras la independencia, ya que al final de la guerra, en el reparto del poder, las redujeron al espacio doméstico y en muchos casos se les pagó con el olvido y el destierro sus servicios a la patria. Sabemos que su papel no se redujo a apoyar a sus maridos, o seguirlos hasta el frente de batalla, sino que fue mucho más activo y que en las tertulias agitaron las banderas independentistas y constituyeron una pieza clave en la campaña de guerra desde Nueva España, pasando por la Nueva Granada hasta el Virreinato del Río de la Plata.

El discurso oficial en la historiografía nos dice que la traducción de los "Derechos del hombre", formulados por la revolución francesa, hizo tomar conciencia en América de la opresión y de la necesidad de libertades. Lo que no nos dice el discurso oficial es que los "Derechos del hombre" tienen su correlato femenino y que una mujer llamada Olimpia de Gouges (1748-1793), protestó por el desprecio a los derechos de la mujer. Su encarcelamiento y ejecución por parte del despotismo jacobino, demostraron el fracaso de ese intento igualitario y el largo camino que esperaría a las mujeres en el reconocimiento de sus derechos.

En ese contexto internacional debe situarse la figura de Manuela Sáenz quien participó en la causa patriótica, no por ser la amante de Simón Bolívar, ya que antes de conocerlo se había unido a las luchas independentistas, sino precisamente por lo que él encarnaba, el sueño de unas naciones libres. Su cultura, su conciencia de una identidad americana, así como el papel que le correspondió en la construcción de las nuevas repúblicas, se refleja en la correspondencia con Simón Bolívar. Y es que desde muy joven había colaborado en la campaña del Perú por lo que el general San Martín la condecoró con la orden de "Caballeresa del Sol", insignia de la nueva nobleza republicana que también le fue otorgada a otras 111 mujeres en Lima. Pero el nombre de Manuela Sáenz fue borrado por quienes estaban interesados en maquillar una historia llena de miserias que ella puso en evidencia: las conspiraciones contra Bolívar, los intentos de asesinato, la traición de sus compatriotas y las calumnias de que fue objeto por parte de sus detractores.

Manuela fue una pieza fundamental porque se enfrentó a los enemigos del Libertador cuando una fracción de su ejército se sublevó en Lima, negándose a cumplir la nueva constitución. La leyenda dice que vestida de hombre, a caballo, pistola en mano, entró en uno de los cuarteles insurrectos en defensa de Bolívar. Por todo ello hizo temblar a muchos generales que le temían y odiaban a la vez. Ella era consciente de que no se aprobaba su conducta, que hombres y mujeres se escandalizaban de sus aventuras, y se defendía criticando la hipocresía de una sociedad que, tras las buenas formas ocultaba muchos de los vicios que señalaban en ella.


La bastarda

Fruto de una relación adúltera, Manuela Sáenz nace en Quito en 1797 en momentos de gran convulsión social e incluso de sacudimientos telúricos, que presagian lo que ocurrirá años más tarde con la rebelión de las colonias. Un terremoto sacude la región desde la ciudad de Popayán, en el entonces Nuevo Reino de Granada, hasta Quito. Con 60.000 habitantes, la ciudad de Quito vive bajo la influencia francesa y hasta allí llegan los ecos de la revolución. Viajeros como Mutis, La Condamine y Humbodt que fue recibido en Quito, por el marqués de Selva Alegre, amigo de la familia de la madre de Manuela, afín a la causa independentista, dejan su impronta en la juventud harta de un sistema de privilegios que excluye a los criollos. Al otro lado del mar, los jesuitas, expulsados por la Corona española, azuzan desde el exilio y agitan las conciencias, en tanto que la masonería prepara la estrategia continental que tiene como meta la independencia de América.

Los padres de Manuela son los españoles Simón Sáenz y Joaquina Aisparú, representantes de la aristocracia colonial. La educación de la niña se encomienda, pues, a las monjas a donde es enviada a los once años. Pero de allí se escapa a los diecisiete con un joven oficial, dejando una estela de murmuraciones. Sobre ese episodio se corre un tupido velo cuando el padre la casa con el comerciante inglés James Thorne. Sin embargo, en Quito se decía de ella: "Es lo que cabía esperar de una bastarda".

Manuela, que creció viendo luchar a sus parientes por causas opuestas, presenció en su infancia la ejecución de muchos de los patriotas. Tales circunstancias, sin duda, desarrollaron en ella un sentimiento anti español, unido a un anhelo de independencia, así como una conciencia americana que se refleja en estas palabras suyas de protesta cuando los generales se oponen a que ella y las esclavas que la acompañaron por el resto de su vida, se unan al ejército: "Los señores Generales del Ejército Patriota no nos permitieron unirnos a ellos; mi Jonathás y Nathán sienten como yo el mismo vivo interés de hacer la lucha, porque somos criollas y mulatas, a las que nos pertenece la libertad de este suelo...."

Pero la sociedad quiteña, a la que pertenecía, reparó más en sus faltas que en sus cualidades morales y en su talento. El historiador Alfonso Rumazo González, reacciona contra el estigma que distorsiona su imagen, ofreciendo un perfil más ajustado, para él, Manuela era "una mujer [que] se conducía en la hora difícil en la misma forma que hubiera procedido el Libertador. Le sobraba genio; sólo faltaron hombres que la secundasen". Sin embargo, en las memorias del general O'Leary se suprimió el volumen donde se habla de los amores de Bolívar y Manuela, exactamente el vol. 56 titulado "Correspondencia y documentos relacionados con la señora Manuela Sáenz, que muestra la estimación que en ella hacían jefes y particulares y la parte que tomaba en los asuntos de la política". Estas páginas desaparecieron de los archivos de Santafé de Bogotá. Sólo quedaron los rumores y un silencio que se rompió con la publicación de las memorias del francés Jean Baptiste Boussingault en 1897 quien le dedica unas cuantas páginas.


La hembra voraz

Pero si hubo una campaña en contra de ella, también hubo otra a favor de esclarecer los hechos y ofrecer una imagen más contrastada, especialmente a raíz del escándalo que se produjo con la novela del escritor venezolano Denzil Romero, La esposa del Dr. Thorne, con la que obtuvo el premio "La sonrisa vertical" en España 1987. La novela ofrece la imagen de una hembra ambiciosa, arrogante, impulsiva y de extraordinaria voracidad sexual. Romero crea un personaje lascivo e insaciable, el mismo que se construyó a base de rumores.

Obviamente existe una mitología en torno a los próceres de la independencia, que se derrumba cuando desentrañamos sus biografías. Pero este también es otro tema, prefiero centrarme en los discursos que nuestra tradición ha formulado en torno a Manuela Sáenz: calumniada, anatematizada, perseguida y proscrita, envidiada, deseada, repudiada y desterrada. Su destino de heroína es trágico. Enferma, inválida y atacada por la peste difteria, muere en 1857 en el olvidado puerto de Paita, en el Pacífico. Allí es enterrada en una fosa común, junto con todos sus recuerdos, cartas y documentos. El testimonio de su vida se redujo a cenizas como una medida de higiene, y también como una venganza del tiempo que le cobró cara su osadía: su ejercicio de la libertad.

Manuela era una mujer de amplios horizontes por encima de las convenciones sociales. Había crecido en una hacienda, lejos de la ciudad, en contacto con la naturaleza donde aprendió a montar a caballo a horcajadas, para escándalo de la servidumbre. El sentido de la libertad, el placer por la aventura y el riesgo, la sensualidad y la reciedumbre de carácter son los rasgos que ciertos biógrafos le asignan, pero Denzil Romero, haciéndose eco de la leyenda, ofrece otra imagen. Según él, su carne es como "lava no eructada", la lava de todos los volcanes que ofrece la tierra ecuatoriana. Ella es la mujer "personuda", la "varona", satánica, que a hurtadillas aprende a fumar... y al ser infecunda se le consideraba una "machorra". En cambio, el colombiano Víctor Paz Otero en La otra agonía, la pasión de Manuela Sáenz (2007) le da la oportunidad de expresarse en una novela escrita en primera persona: "...yo puedo proclamar y reclamar para mi pequeña e inadvertida gloria, el orgullo de haber sido libre, tanto en la vida como en el amor" (pág.70-71).Víctor W. Von Hagen sostiene la misma idea: "Había en ella algo muy libre, casi descocado; sin embargo, las manos bellas y cuidadas uñas, que sostenían levemente las riendas, mostraban los ahusados dedos de la dama. Eran manos capaces de acción. Dos enormes pistolas turcas de bronce, amartilladas y preparadas para su uso, estaban enfundadas en sendas pistoleras a la altura de las rodillas. Era fácil leer el nombre en las culatas de bronce: Manuela Sáenz. pág. 16. En cambio para Santander, el enemigo de Bolívar, "la Sáenz", como afirmaba desdeñosamente, sólo "era una ramera".

Pese a la campaña de silencio, de Manuela se supo en Europa donde también alimentó una leyenda impregnada de exotismo, como todo lo nuestro. Personalidades que la visitaron en el declive de su vida, como Melville o Garibaldi vieron en ella "una reina". Esto indica que más allá de las adversidades se imponía una gran personalidad. El escritor peruano, Ricardo Palma, que le dedica unas páginas en sus Tradiciones peruanas, dirá que era "una mujer-hombre", "una mujer superior"; para las tropas, "la generala"; para los campesinos de las aldeas por donde pasa el ejército libertador, "una marimacho".

Victor W. Von Hagen en Las cuatro estaciones de Manuela, 1947, resume así las circunstancias de su vida: "Manuela había mantenido a Quito en agitación durante toda su primera juventud; había sido un torbellino. Tenía un genio manifiesto para descubrir las debilidades humanas [...] Nunca había sido humilde ni mostrado el recato de la doncella. Era agresiva, decidida y voluble: alegre, sensible, de genio vivo y valiente según soplara el viento." Desde luego, se comprendía la razón de todo esto: era un ser al que nadie aceptaba, una bastarda, sin posición alguna en la sociedad (pero ella era en realidad una dama de sociedad, conspiradora y revolucionaria). En resumen, en Manuela todo fue piedra de escándalo, desde su nacimiento hasta sus primeros amoríos, su matrimonio con el inglés y su relación adúltera con Bolívar.

El destino haría coincidir a Manuela Sáenz y Simón Bolívar en Quito donde él sería recibido como un semidiós. Se conocieron en casa de Juan Larrea, quien celebró con una fiesta el día de su entrada triunfal el 16 de junio de 1822. Ella tenía 24 años y él tenía 39. Si él era "un hombre con una imaginación poderosa, gran sentido de la organización, de la estrategia en proyectar campañas, con un conocimiento de los hombres, y hábil a la hora de atraerse seguidores fieles", ella sabía escuchar a las gentes del pueblo, ganarse voluntades y adelantarse a los hechos.

Tras conocer a Bolívar, Manuela regresa a Lima con él, abandonando a su marido. Allí nos dicen que: "las damas se sentían escandalizadas hasta las puntas de sus chapines de baile, porque tenía el mismo poder que la consorte del virrey. En respuesta a las críticas de las mujeres, ella les echaba en cara su conducta poco ejemplar.


Mujer vestida de hombre

La leyenda le asigna a Manuela el título de Libertadora del Libertador por haberle salvado la vida a Bolívar la célebre noche de septiembre en Santa Fe de Bogotá cuando éste debió ocultarse debajo de un puente para escapar de sus asesinos. Pero ella fue más que su guardaespaldas como lo demuestra esta carta en la que lo anima a crear la república de Bolivia: "Un pueblo agradecido con su espada y su voluntad de usted, puede ser el abono más extraordinario para que fortalezcan la justicia y las instituciones republicanas. He recogido de manera reservada algunas opiniones de la gente que le es fiel, y comparten el entusiasmo de ver nacer un estado con su nombre, que tenga de usted el amor irrefrenable por la libertad. Permítame ayudar a multiplicar la libertad y juntos habremos logrado procrear una hija, que sólo usted y yo, sabremos es el producto de este sentimiento que desafía la barrera de los tiempos. Ahora, que ya lo sabe, repréndame con indulgencia y con la dulzura con la que corrige los desvaríos de pueblos que aprenden a vivir su independencia. Su enojo será la mejor prueba que la Historia se construye con locuras de amor y de coraje. Y yo, veré nacer una hija que mantendrá en la eternidad mi tributo de reconocimiento a usted, gestado entre los nueve meses que están pasando desde el triunfo de Ayacucho y el primer aniversario de Junín."

Esta carta impregnada de una profunda conciencia americana, nos indica que no sigue a un hombre sino a un ideal. Ataviada con ropas militares, armada y a caballo emprende la campaña escalando la cordillera. Con el grado de coronela, Manuelita se instala en Lima donde se comentaba que se comportó con mucha imprudencia (pues se rumoreaba que tenía amantes y Bolívar lo ignoraba)... y el odio hacia ella crecía tanto que fue desterrada de la ciudad.

Manuela partió rumbo a Santa Fe de Bogotá llena de temores porque sabía que allí también había una conspiración en contra del Libertador. Seis años vivió en un ambiente de maneras corteses, bajo las cuales se ocultaba la traición. Allí escandalizaba a las mujeres y a los hombres con su indumentaria, atentando contra las costumbres en la capital de la Nueva Granada donde se procedía lo mismo que en Quito y Lima, sólo que Santafé de Bogotá era una ciudad más pequeña, además, las tensiones se agudizan porque el presidente, Bolívar, y el vicepresidente, Santander, no se entendían. Pese a todo, Manuela se convirtió en el centro de atracción de esa sociedad. En las tertulias que organizaba era acogedora, sabía escuchar y gratar; también era alegre y de una generosidad ilimitada. Bolívar, en cambio, era demasiado confiado, tanto que no llegó a imaginar que se atentara contra su vida.


Héroe/heroína

Bolívar fue el primero en reconocer el talento de Manuela. En carta al general Córdova, le recuerda a éste respeto que se merece: "Ella es también Libertadora, no por mi título, sino por su ya demostrada osadía y valor, sin que usted y otros puedan objetar tal. ...De este raciocinio viene el respeto que se merece como mujer y como patriota". Lo importante para Bolívar es que Manuela no deseaba nada para sí y por tanto no le traicionaría, por eso cada vez se fue confiando más a ella, hasta dejarla encargada de su archivo.

Algunos biógrafos nos dicen que era una mujer derrochadora que ofrecía fiestas espléndidas agasajando en abundancia a los invitados y luciendo costosos trajes que se mandaba hacer, tomados de modelos de revistas francesas. Pero no lo hacía por frivolidad, sugiere Von Hagen, ya que con ello "estaba ampliando su papel", "estaba influyendo en las opiniones de hombres que tenían importancia para Bolívar". Debajo de sus "locuras" había algo diferente. Al final, aclara: "... todos, demasiado tarde, que la habían juzgado mal", pues "...aquella extravagante conducta era una fachada para ocultar las verdaderas intenciones, las manipulaciones políticas en favor de los ideales de Bolívar. Ella era capaz de medir el ánimo en las distintas capas sociales, ya que sus criadas le traían noticias de las gentes del pueblo. Las mujeres culpaban de la carestía de la vida a Bolívar. Los soldados estaban descontentos por las pagas atrasadas. Los comerciantes se quejaban de ver caer sus negocios, la aristocracia de la pérdida de sus privilegios, los intelectuales de los frenos de la dictadura: "No habrá libertad mientras Bolívar viva", decían todos.

En ausencia de Bolívar era ella quien despachaba la correspondencia con los generales y medía la temperatura moral del ambiente. En un entorno predominantemente masculino y cargado de prejuicios, la vemos desenvolverse, consciente de su papel en la historia, como madre/padre de la patria, a la vez. Obviamente, tras la muerte de Bolívar se le cerrarán todas las puertas incluso las de su ciudad natal. Así la vemos asediada por unos, criticada por otros, y en el ocaso de su vida. Manuela se refugia en Paita, ante la inmensidad de un océano, llamando a sus perros con los nombres de los enemigos de Bolívar. Acaso para conjurar los males se valió del humor, como suelen hacerlo quienes son capaces de estar por encima de las mezquindades humanas. Quizás estos versos de Pablo Neruda, incluidos en el Canto General, sean el más bello homenaje a lo que fue su vocación americana: "¿Quién vivió? ¿Quién vivía? ¿Quién amaba?/ ¡Malditas telarañas españolas!/ En la noche la hoguera de los ojos ecuatoriales, /tu corazón ardiendo en el basto vacío:/ así se confundió tu boca con la aurora./ Manuela, brasa y agua, columna que sostuvo / no una techumbre vaga sino una loca estrella. /Hasta hoy respiramos aquel amor herido, / aquella puñalada de sol en la distancia" (Pablo Neruda, "Retrato", La insepulta de Paita)

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2/03/2011

Juanafé en el Festival de Olmue 2011.

"....una canción que queremos mucho y llevamos mucho en el corazón y es una cancíon que escribimos hace un tiempo para NO OLVIDAR que aún nos faltan muchas cosas para ser un país donde se pueda vivir con justicia. Pero queremos dedicarle esta canción especialmente NO a la gente que hace que este país vaya pa´bajo, sino a la gente que hace que este país vaya pa´rriba. Se la queremos dedicar a la Joan Jara, viuda de Víctor Jara, porque sin la inmensa labor que hizo ella durante toda su vida de rescatar la vida y obra de nuestro cantor, nosotros jóvenes nunca hubieramos descubierto el inmenso patrimonio que nos dejó: a la Joan Jara, a todos los barrios que estan trabajando ahí, a las bandas, a la Patagonia sin Represas, a Magallanes que se levanta, a los Prisioneros Políticos Mapuche, a los Anarquistas, a todos los que luchan por hacer de este lugar un Mundo algo mejor. CON ALEGRÍA Y ESPERANZA QUE SE VIENEN TIEMPOS MEJORES ALGÚN DÍA. POR LA SANGRIENTA HISTORIA DE LATINOAMÉRICA... PRESENTE!!" Texto secundario

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Graves irregularidades en juicio a comuneros mapuche en Cañete

Más de 35 testigos protegidos, penas que amenazan con 103 años de cárcel, doble proceso judicial -militar y civil- y una prisión preventiva que ya supera el año y 8 meses, son algunos de los rasgos del juicio que actualmente se desarrolla en Cañete contra 17 comuneros mapuches. Han pasado más de tres meses desde el fin de la huelga de hambre mapuche y el conflicto aún no es resuelto.
La medida de presión que involucró a 34 comuneros del pueblo de Lautaro en el reclamo por la aplicación de la Ley Antiterrorista se revive por estos días, en el Tribunal Oral de Cañete, lugar donde son procesados 17 de los ex huelguistas. Durante los últimos dos meses se ha extendido la investigación respecto a las supuestas responsabilidades de los indígenas en el ataque al fiscal Mario Elgueta, ocurrido el año 2008. Los comuneros y sus familiares han denunciado una serie de irregularidades en el juicio, que se relacionan con la polémica Ley Antiterrorista.

Las acusaciones de los mapuche se centran en las facultades otorgadas por dicha ley que, según sus representantes, entorpece el curso normal de las investigaciones del caso. Entre éstas, se considera que se han presentado 36 testigos “sin rostro” -cuya identidad es desconocida, sin derecho a que la defensa la compruebe- y algunos de los cuales, incluso, han denunciado torturas por parte del Ministerio Público; el “secreto de investigación” –que ha ocasionado la lentitud en el acceso a los archivos oficiales para su refutación-; el doble proceso judicial que enfrentan cinco comuneros –lo que significa un juicio paralelo ante la justicia civil y militar- y las altas penas a las que se ven enfrentados, que van desde los 50 a los 103 años de cárcel.

Además, los comuneros procesados están en prisión preventiva durante el tiempo que se ha extendido la investigación y por lo que queda del juicio, que se traduce en 20 meses de reclusión -casi dos años hasta la fecha- para los 17 mapuche. “Durante estos meses, todo lo que ha existido son testigos secretos, carabineros, gente de investigaciones y escuchas telefónicas y éstas no son interpretadas por los jueces, sino por agentes de la PDI”, relata Pamela Pessoa, familiar de Héctor Llaitul, uno de los comuneros procesados.

LAS CONFESIONES DE LOS TESTIGOS SECRETOS

Entre los más de 35 casos de testigos “sin rostro” que han ofrecido sus declaraciones en el Tribunal de Cañete, diversos situaciones han llamado la atención de la comunidad mapuche y de quienes han presenciado el trabajo de la Fiscalía. “Hay casos cómicos que se han dado, de personas que declaran en la sala: analfabetos, alcohólicos y sordos que, sin embargo, son presentados como testigos de oídas”, declaró Fernando Lira, presidente de la ONG Libera –que ha participado activamente de las demandas de la causa mapuche en los últimos meses-. El uso del cuestionado recurso de los testigos secretos ha sido criticado con frecuencia por organizaciones internacionales en defensa de los Derechos Humanos.

No obstante, lo verdaderamente extraño sucedió hace unos días, cuando dos de los testigos secretos confesaron que habían sido torturados para ser obligados a declarar contra los comuneros indígenas. Es el caso de Rodrigo Viluñir, quien relató que fue detenido por Carabineros y posteriormente colgado de un puente boca abajo, donde se le forzó a firmar un documento sin antes poder revisar de qué se trataba. Rodrigo sólo tenía 17 años. “Me dijeron que hablara y yo le dije que no tenía que hablar nada, si no sabía nada. Ahí me dijeron ¿Querí’s morir? ¿Vai a hablar o no? (sic). Llegó uno, sacó la escopeta y la cargó. Ahí me puse a llorar y me torturaron. Después, en Cañete, me hicieron firmar hojas y yo les dije ¿Puedo leerlas? No, me dijeron, tú no podí’s leer nada, te vai pa´la casa al tiro (sic)”, relata Viluñir. El joven perteneciente a la comunidad Caupolicán, del territorio de Lleu Lleu, acudió al líder mapuche de la zona, Patricio Cona, para relatar su experiencia y la de su hermano José, quien fue detenido a fines de 2009, en pleno mandato presidencial de Michelle Bachelet.

LAS PROMESAS INCUMPLIDAS TRAS LA HUELGA DE HAMBRE

En la huelga de hambre que se extendió por más de 80 días, los comuneros exigieron el derecho a un juicio justo en el que no fueran acusados por la Ley Antiterrorista, vigente desde la dictadura. Dicha cláusula legal fue defendida por diputados como José Manuel Edwards (Renovación Nacional), quien manifestó que “todo delito que se realiza para infundir terror en la población, es delito terrorista”. Edwards se declaró a favor de la aplicación de la Ley Antiterrorista, recordando que “debemos concentrar más esfuerzos en las víctimas del terrorismo y no en los victimarios”.

El gobierno chileno, no obstante, accedió a algunas de las demandas tras la fuerte presión mediática, internacional y ciudadana frente a lo que denunciaba el pueblo mapuche. Así, se retiraron las querellas amparadas en la Ley Antiterrorista, dejando en manos del Ministerio Público (con facultades punitivas en Chile) la posibilidad de recalificar los delitos, lo cual no sucedió y los comuneros siguen procesados por esta Ley. En la actualidad, se mantiene el juicio por 9 delitos, entre los que se encuentran: Amenaza terrorista, emboscada, asociación ilícita terrorista e incendio terrorista en contra de los 17 implicados en el caso del atentado al Fiscal Elgueta. Si bien el Gobierno retiró las acusaciones por la Ley Antiterrorista “y sigue como querellante por delitos comunes, la Fiscalía sigue adelante”.

Ellos perserveran, dicen que van “a seguir aplicando la Ley Antiterrorista porque son un organismo autónomo, distinto al Gobierno”, relató Natividad Llanquileo, ex vocera de los huelguistas de hambre en Concepción. En opinión de Pamela Pessoa, “la ley antiterrorista se aplicó durante toda la investigación y actualmente se ha aplicado durante todo el juicio”. Pessoa agrega, además, que todo el proceso legal ocurrido en Cañete “ha estado avalado por esta ley antiterrorista, lo que ha impedido el derecho a hacer una buena defensa por parte de los abogados”.

Por otro lado, uno de los puntos más conflictivos se refiere al doble procesamiento (civil y militar) que están recibiendo cinco de los comuneros mapuche, que arriesgan penas superiores a los castigos punitivos comunes por la misma clase de delitos, sin la aplicación de la Ley Antiterrorista. Es el caso de Héctor Llaitul Carrillanca, identificado como líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), quien aún corre el riesgo de ser condenado a 103 años de prisión.

ETAPA FINAL DEL JUICIO

Durante esta semana, el juicio oral que enfrentan los comuneros en el Tribunal de Cañete está entrando en su recta final. El pasado lunes 17 de enero se dio paso a la defensa legal de los mapuche, proceso que antecede al alegato de clausura del caso, donde se certificará su eventual cierre y la autenticidad de las pruebas presentadas, lo que será determinante en la futura sentencia. Los resultados del juicio en Cañete podrían ser considerados como un antecedente de lo que va a suceder en los próximos procesos legales en Lautaro, Temuco, Angol, Victoria y Chol Chol, también protagonizados por comuneros mapuche.

Tras varias horas de reunión con Monseñor Ezzati, actual arzobispo de Santiago; y Cristián Larroulet, secretario general de la Presidencia, Natividad Llanquileo declaró que aún están analizando las medidas ante una eventual sentencia negativa para los procesados y que “al fin y al cabo los que evalúan esto y cómo se va desarrollando el proceso legal son los presos”. Cristián Larroulet, en cambio, no quiso emitir comentarios al respecto.

La ex vocera de la huelga de hambre mapuche ha llamado a diversas organizaciones internacionales y medios alternativos a poner atención al curso del juicio en Cañete con el fin de transparentar las irregularidades que ahí están sucediendo. Por su parte, Pamela Pessoa, al ser consultada sobre la posibilidad de volver sobre una medida de presión similar a la del 2010, afirma: “La huelga de hambre siempre es una opción. Seguramente la pasada no fue la última”.

Por Vanessa Vargas Rojas

El Ciudadano

Foto del juicio: wichaninfoaldia.blogspot.com

Foto de Natividad Llanquileo: Ismael Muñoz/El Ciudadano

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COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

AL PUEBLO DE MÉXICO:
El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifiesta su pesar por la muerte del Obispo Emérito Don Samuel Ruiz García.
En el EZLN militan personas con diferentes credos y sin creencia religiosa alguna, pero la estatura humana de este hombre (y la de quienes, como él, caminan del lado de los oprimidos, los despojados, los reprimidos, los despreciados), llama a nuestra palabra.

Aunque no fueron pocas ni superficiales las diferencias, desacuerdos y distancias, hoy queremos remarcar un compromiso y una trayectoria que no son sólo de un individuo, sino de toda una corriente dentro de la Iglesia Católica.

Don Samuel Ruiz García no sólo destacó en un catolicismo practicado en y con los desposeídos, con su equipo también formó toda una generación de cristianos comprometidos con esa práctica de la religión católica.

No sólo se preocupó por la grave situación de miseria y marginación de los pueblos originarios de Chiapas, también trabajó, junto con heroico equipo de pastoral, por mejorar esas indignas condiciones de vida y muerte.

Lo que los gobiernos olvidaron propositivamente para cultivar la muerte, se hizo memoria de vida en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

Don Samuel Ruiz García y su equipo no sólo se empeñaron en alcanzar la paz con justicia y dignidad para los indígenas de Chiapas, también arriesgaron y arriesgan su vida, libertad y bienes en ese camino truncado por la soberbia del poder político.

Incluso desde mucho antes de nuestro alzamiento en 1994, la Diócesis de San Cristóbal padeció el hostigamiento, los ataques y las calumnias del Ejército Federal y de los gobiernos estatales en turno.

Al menos desde Juan Sabines Gutiérrez (recordado por la masacre de Wolonchan en 1980) y pasando por el General Absalón Castellanos Domínguez, Patrocinio González Garrido, Elmar Setzer M., Eduardo Robledo Rincón, Julio César Ruiz Ferro (uno de los autores de la matanza de Acteal en 1997) y Roberto Albores Guillén (más conocido
como ?el croquetas?), los gobernadores de Chiapas hostigaron a quienes en la diócesis de San Cristóbal se opusieron a sus matanzas y al manejo del Estado como si fuera una hacienda porfirista.

Desde 1994, durante su trabajo en la Comisión Nacional de Intermediación (CONAI), en compañía de las mujeres y hombres que formaron esa instancia de paz, Don Samuel recibió presiones, hostigamientos y amenazas, incluyendo atentados contra su vida por parte del grupo paramilitar mal llamado ?Paz y Justicia?.

Y siendo presidente de la CONAI Don Samuel sufrió también, en febrero de 1995, un amago de encarcelamiento.

Ernesto Zedillo Ponce de León, como parte de una estrategia de distracción (tal y como se hace ahora) para ocultar la grave crisis económica en la que él y Carlos Salinas de Gortari habían sumido al país, reactivó la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas.

Al mismo tiempo que lanzaba una gran ofensiva militar en contra del EZLN (misma que fracasó), Zedillo atacó a la Comisión Nacional de Intermediación.

Obsesionado con la idea de acabar con Don Samuel, el entonces presidente de México, y ahora empleado de trasnacionales, aprovechó la alianza que, bajo la tutela de Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos, se había forjado entre el PRI y el PAN.

En esas fechas, en una reunión con la cúpula eclesial católica, el entonces Procurador General de la República, el panista y fanático del espiritismo y la brujería más chambones, Antonio Lozano Gracia, blandió frente a Don Samuel Ruiz García un documento con la orden de aprehensión en su contra.

Y cuentan que el procurador graduado en Ciencias Ocultas fue confrontado por los demás obispos, entre ellos Norberto Rivera, quienes salieron en la defensa del titular de la Diócesis de San Cristóbal.

La alianza PRI-PAN (a la que luego se unirían en Chiapas el PRD y el PT) en contra de la Iglesia Católica progresista no se detuvo ahí.

Desde los gobiernos federal y estatal se apadrinaron ataques, calumnias y atentados en contra de los miembros de la Diócesis.

El Ejército Federal no se quedó atrás. Al mismo tiempo que financiaba, entrenaba y pertrechaba a grupos paramilitares, se promovía la especie de que la Diócesis sembraba la violencia.

La tesis de entonces (y que hoy es repetida por idiotas de la izquierda de escritorio) era que la Diócesis había formado a las bases y a los cuadros de dirección del EZLN.

Un botón de la amplia muestra de estos argumentos ridículos se dio cuando un general mostraba un libro como prueba de la liga de la Diócesis con los ?transgresores de la ley?.

El título del libro incriminatorio es ?El Evangelio según San Marcos?.

Hoy en día esos ataques no han cesado.

El Centro de Derechos Humanos ?Fray Bartolomé de Las Casas? recibe continuamente amenazas y hostigamientos.

Además de ser haber sido fundado por Don Samuel Ruiz García y de tener una inspiración cristiana, el ?Frayba? tiene como ?delitos agravantes? el creer en la Integralidad e Indivisibilidad de los Derechos Humanos, el respeto a la diversidad cultural y al derecho a la Libre Determinación, la justicia integral como requisito para la paz, y el desarrollo de una cultura de diálogo, tolerancia y reconciliación, con respeto a la pluralidad cultural y religiosa.

Nada más molesto que esos principios.

Y esta molestia llega hasta el Vaticano, donde se maniobra para partir la diócesis de San Cristóbal de Las Casas en dos, de modo de diluir la alternativa en, por y con los pobres, en la acomodaticia que lava conciencias en dinero. Aprovechando el deceso de Don Samuel, se reactiva ese proyecto de control y división.

Porque allá arriba entienden que la opción por los pobres no muere con Don Samuel. Vive y actúa en todo ese sector de la Iglesia Católica que decidió ser consecuente con lo que se predica.

Mientras tanto, el equipo de pastoral, y especialmente los diáconos, ministros y catequistas (indígenas católicos de las comunidades) sufren las calumnias, insultos y ataques de los neo-amantes de la guerra. El Poder sigue añorando sus días de señorío y ven en el trabajo de la Diócesis un obstáculo para reinstaurar su régimen de horca y cuchillo.

El grotesco desfile de personajes de la vida política local y nacional frente al féretro de Don Samuel no es para honrarlo, sino para comprobar, con alivio, que ha muerto; y los medios de comunicación locales simulan lamentar lo que en realidad festinan.

Por encima de todos esos ataques y conspiraciones eclesiales, Don Samuel Ruiz García y l@s cristian@s como él, tuvieron, tienen y tendrán un lugar especial en el moreno corazón de las comunidades indígenas zapatistas.

Ahora que está de moda condenar a toda la Iglesia Católica por los crímenes, desmanes, comisiones y omisiones de algunos de sus prelados?

Ahora que el sector autodenominado ?progresista? se solaza en hacer burla y escarnio de la Iglesia Católica toda?

Ahora que se alienta el ver en todo sacerdote a un pederasta en potencia o en activo?

Ahora sería bueno voltear a mirar hacia abajo y encontrar ahí a quienes, como antes Don Samuel, desafiaron y desafían al Poder.

Porque est@s cristianos creen firmemente en que la justicia debe reinar también en este mundo.

Y así lo viven, y mueren, en pensamiento, palabra y obra.

Porque si bien es cierto que hay Marciales y Onésimos en la Iglesia Católica, también hubo y hay Roncos, Ernestos, Samueles, Arturos, Raúles, Sergios, Bartolomés, Joeles, Heribertos, Raymundos, Salvadores, Santiagos, Diegos, Estelas, Victorias, y miles de religios@s y seglares que, estando del lado de la justicia y la libertad, están del lado de la vida.

En el EZLN, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes, hoy no sólo honramos la memoria de Don Samuel Ruiz García.

También, y sobre todo, saludamos el compromiso consecuente de l@s cristian@s y creyentes que en Chiapas, en México y en el Mundo, no guardan un silencio cómplice frente a la injusticia, ni permanecen inmóviles frente a la guerra.

Se va Don Samuel, pero quedan muchas otras, muchos otros que, en y por la fe católica cristiana, luchan por un mundo terrenal más justo, más libre, más democrático, es decir, por un mundo mejor.

Salud a ellas y ellos, porque de sus desvelos también se nacerá el mañana.

¡LIBERTAD!
¡JUSTICIA!
¡DEMOCRACIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN.

Teniente Coronel Insurgente Moisés.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Enero del 2011.




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Es hora ya de hacer algo. Fidel Castro

Contaré un poco de historia.
Cuando los españoles “nos descubrieron”, hace cinco siglos, la cifra estimada de la población de la Isla no sobrepasaba los 200 mil habitantes, los cuales vivían en equilibrio con la naturaleza. Sus fuentes principales de alimentos provenían de ríos, lagos y mares ricos en proteínas; practicaban adicionalmente una agricultura rudimentaria que les suministraba calorías, vitaminas, sales minerales y fibras.
En algunas regiones de Cuba aún se practica el hábito de producir el casabe, una especie de pan elaborado con yuca. Determinados frutos y pequeños animales silvestres complementaban su dieta. Fabricaban alguna bebida con productos fermentados y aportaron a la cultura mundial la nada saludable costumbre de fumar.

La población actual de Cuba es posiblemente 60 veces mayor a la existente entonces. Aunque los españoles se mezclaron con la población autóctona, prácticamente la exterminaron con el trabajo semiesclavo en el campo y la búsqueda de oro en las arenas de los ríos.

La población indígena fue sustituida por la importación de africanos capturados a la fuerza y esclavizados, una práctica cruel que se aplicó durante siglos.

De gran importancia para nuestra existencia fueron los hábitos alimenticios creados. Fuimos convertidos en consumidores de carne porcina, bovina, ovina, leche, queso y otros derivados; trigo, avena, cebada, arroz, garbanzo, alubias, chícharos y otras leguminosas provenientes de climas diferentes.

Originalmente disponíamos de maíz, y se introdujo la caña de azúcar entre las plantas más ricas en calorías.

El café fue transferido por los conquistadores, desde el África; el cacao lo trajeron posiblemente de México. Ambos, juntos al azúcar, tabaco y otros productos tropicales, se convirtieron en enormes fuentes de recursos para la metrópoli después de la rebelión de los esclavos en Haití, ocurrida a principios del siglo XIX.

El sistema de producción esclavista perduró, de hecho, hasta la transferencia de la soberanía de Cuba a Estados Unidos por el colonialismo español que, en cruenta y extraordinaria guerra, había sido derrotado por los cubanos.

Cuando la Revolución triunfó en 1959, nuestra isla era una verdadera colonia yanki. Estados Unidos había engañado y desarmado a nuestro Ejército Libertador. No se podía hablar de una agricultura desarrollada, sino de inmensas plantaciones explotadas a base de trabajo manual y animal que en general no usaban fertilizantes ni maquinarias. Los grandes centrales azucareros eran propiedades norteamericanas. Varios de ellos poseían más de cien mil hectáreas de tierra; otros alcanzaban decenas de miles. En conjunto eran más de 150 centrales azucareros, incluidos los de propiedad de cubanos, los cuales laboraban menos de cuatro meses al año.

Estados Unidos recibió los suministros azucareros de Cuba en las dos grandes guerras mundiales, y había concedido una cuota de venta en sus mercados a nuestro país, asociada a compromisos comerciales y a limitaciones de nuestra producción agrícola, a pesar de que el azúcar era en parte producida por ellos. Otras ramas decisivas de la economía, como los puertos y refinerías de petróleo, eran propiedades norteamericanas. Sus empresas poseían grandes bancos, centros industriales, minas, muelles, líneas marítimas y férreas, además de servicios públicos tan vitales como los eléctricos y telefónicos.

Para los que deseen entender no hace falta más.

A pesar de que las necesidades de producción de arroz, maíz, grasa, granos, y otros alimentos era importante, Estados Unidos imponía determinados límites a todo lo que compitiera con su propia producción nacional, incluida el azúcar subsidiada de remolacha.

Desde luego, en cuanto a la producción de alimentos es un hecho real que dentro de los límites geográficos de un país pequeño, tropical, lluvioso y ciclónico, desprovisto de maquinaria, sistemas de presas, riego, y equipamiento adecuado, Cuba no podía disponer de recursos, ni estaba en condiciones de competir con las producciones mecanizadas de soya, girasol, maíz, leguminosas y arroz de Estados Unidos. Algunas de ellas como el trigo y la cebada no podían ser producidas en nuestro país.

Cierto es que la Revolución Cubana no disfrutó un minuto de paz. Apenas se decretó la Reforma Agraria, antes de cumplirse el quinto mes del triunfo revolucionario, los programas de sabotaje, incendios, obstrucciones y empleo de medios químicos dañinos se iniciaron contra el país. Estos llegaron a incluir plagas contra producciones vitales e incluso la salud humana.

Al subestimar a nuestro pueblo y su decisión de luchar por sus derechos y su independencia cometieron un error.

Por supuesto que ninguno de nosotros poseía entonces la experiencia alcanzada durante muchos años; partíamos de ideas justas y una concepción revolucionaria. Quizás el principal error de idealismo cometido, fue pensar que en el mundo había una determinada cantidad de justicia y respeto al derecho de los pueblos cuando, ciertamente, no existía en absoluto. De eso, sin embargo, no dependería la decisión de luchar.

La primera tarea que ocupó nuestro esfuerzo fue la preparación para la lucha que se avecinaba.

La experiencia adquirida en la batalla heroica contra la tiranía batistiana, es que el enemigo, cualquiera que fuese su fuerza, no podría vencer al pueblo cubano.

La preparación del país para la lucha se convirtió en el esfuerzo principal del pueblo, y nos llevó a episodios tan decisivos como la batalla contra la invasión mercenaria promovida por Estados Unidos en abril de 1961, desembarcada en Girón escoltada por la infantería de marina y la aviación yanki.

Incapaz de resignarse a la independencia y al ejercicio de los derechos soberanos de Cuba, el gobierno de ese país adoptó la decisión de invadir nuestro territorio. La URSS no tuvo absolutamente nada que ver con el triunfo de la Revolución Cubana. Esta no asumió el carácter socialista por el apoyo de la URSS, fue a la inversa: el apoyo de la URSS se produjo por el carácter socialista de la Revolución Cubana. De tal modo es así que cuando la URSS desaparece, a pesar de eso, Cuba siguió siendo socialista.

Por alguna vía la URSS conoció que Kennedy trataría de usar con Cuba el mismo método que ella aplicó en Hungría. Eso indujo a los errores que Jruschov cometió con relación a la Crisis de Octubre, que me vi en la necesidad de criticar. Pero no solo se equivocó Jruschov, se equivocó también Kennedy. Cuba no tenía nada que ver con la historia de Hungría, ni la URSS tuvo nada que ver con la Revolución en Cuba. Esta fue fruto única y exclusivamente de la lucha de nuestro pueblo. Jruschov tuvo solo el gesto solidario de enviar armas a Cuba, cuando estaba amenazada por la invasión mercenaria que organizó, entrenó, armó y transportó Estados Unidos. Sin las armas enviadas a Cuba, nuestro pueblo habría derrotado a las fuerzas mercenarias como derrotó al ejército de Batista y le ocupó todo el equipo militar que poseía: 100 mil armas. Si la invasión directa de Estados Unidos contra Cuba se hubiese producido, nuestro pueblo habría estado luchando hasta hoy contra sus soldados, que con seguridad habrían tenido que luchar también contra millones de latinoamericanos. Estados Unidos habría cometido el mayor error de toda su historia, y la URSS tal vez existiría todavía.

Horas antes de la invasión, después del ataque artero a nuestras bases aéreas por aviones de Estados Unidos que portaban insignias cubanas, fue declarado el carácter socialista de la Revolución. El pueblo cubano combatió por el socialismo en aquella batalla que pasó a la historia como la primera victoria contra el imperialismo en América.

Pasaron diez presidentes de Estados Unidos, está pasando el undécimo, y la Revolución Socialista se mantiene en pie. También pasaron todos los gobiernos que fueron cómplices de los crímenes de Estados Unidos contra Cuba, y nuestra Revolución se mantiene en pie. Desapareció la URSS, y la Revolución siguió adelante.
No se llevó a cabo con permiso de Estados Unidos, sino sometida a un bloqueo cruel y despiadado; con actos terroristas que privaron de la vida o hirieron a miles de personas, cuyos autores hoy gozan de total impunidad; luchadores antiterroristas cubanos son condenados a cadena perpetua; una llamada Ley de Ajuste Cubano concede ingreso, residencia y empleo en Estados Unidos. Cuba es el único país del mundo a cuyos ciudadanos se aplica ese privilegio, que se niega a los de Haití, después del terremoto que mató más de 300 000 personas, y al resto de los ciudadanos del hemisferio, a los que el imperio persigue y expulsa. Sin embargo, la Revolución Cubana sigue en pie.

Cuba es el único país del planeta que no puede ser visitado por los ciudadanos estadounidenses; pero Cuba existe y sigue en pie, a solo 90 millas de Estados Unidos, librando su heroica lucha.

Los revolucionarios cubanos hemos cometido errores, y los seguiremos cometiendo, pero jamás cometeremos el error de ser traidores.

Nunca hemos escogido la ilegalidad, la mentira, la demagogia, el engaño al pueblo, la simulación, la hipocresía, el oportunismo, el soborno, la ausencia total de ética, los abusos de poder, incluso el crimen y las torturas repugnantes, que con obvias, aunque sin duda meritorias excepciones, han caracterizado la conducta de los presidentes de Estados Unidos.

En este momento la humanidad está enfrentando problemas serios y sin precedentes. Lo peor es que en gran parte las soluciones dependerán de los países más ricos y desarrollados, quienes llegarán a una situación que realmente no están en condiciones de enfrentar sin que se les derrumbe el mundo que han estado tratando de moldear en favor de sus intereses egoístas, y que inevitablemente conduce al desastre.

No hablo ya de guerras, cuyos riesgos y consecuencias han transmitido personas sabias y brillantes, incluidas muchas norteamericanas.

Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente.

Durante años, que en realidad fue tiempo perdido, se habló del asunto. Pero el mayor emisor de gases contaminantes del mundo, Estados Unidos, se negaba sistemáticamente a tomar en cuenta la opinión mundial. Dejando a un lado el protocolo y demás tonterías habituales en los hombres de Estado de las sociedades de consumo, que en su acceso al poder los suele atolondrar la influencia de los medios de información masiva, la realidad es que no prestaron atención al asunto. Un hombre alcoholizado, cuyos problemas eran conocidos, y no necesito nombrar, impuso su línea a la comunidad internacional.

Los problemas han tomado cuerpo ahora de súbito, a través de fenómenos que se están repitiendo en todos los continentes: calores, incendios de bosques, pérdidas de cosechas en Rusia, con numerosas víctimas; cambio climático en China, lluvias excesivas o sequías; pérdidas progresivas de las reservas de agua en el Himalaya, que amenazan India, China, Pakistán y otros países; lluvias excesivas en Australia, que inundaron casi un millón de kilómetros cuadrados; olas de frío insólitas y extemporáneas en Europa, con afectaciones considerables en la agricultura; sequías en Canadá; olas inusuales de frío en ese país y en Estados Unidos; lluvias sin precedentes en Colombia, que afectaron millones de hectáreas cultivables; precipitaciones nunca vistas en Venezuela; catástrofes por lluvias excesivas en las grandes ciudades de Brasil y sequías en el Sur. Prácticamente no existe región en el mundo donde tales hechos no hayan tenido lugar.

Las producciones de trigo, soya, maíz, arroz, y otros numerosos cereales y leguminosas, que constituyen la base alimenticia del mundo -cuya población asciende hoy, según cálculos a casi 6 900 millones de habitantes, ya se acerca a la cifra inédita de 7 mil millones, y donde más de mil millones sufren hambre y desnutrición- están siendo afectados seriamente por los cambios climáticos, creando un gravísimo problema en el mundo. Cuando las reservas no se han recuperado totalmente, o solo en parte para algunos renglones, una grave amenaza ya está creando problemas y desestabilización en numerosos Estados.

Más de 80 países, todos ellos del Tercer Mundo, ya de por sí con dificultades reales, están amenazados con verdaderas hambrunas.

Me limitaré a citar estas declaraciones e informes, de forma muy sintetizada, que se vienen publicando en los últimos días:

“La ONU advierte del riesgo de una nueva crisis alimentaria.

“11 de Enero de 2011 (AFP)”

“‘Estamos ante una situación muy tensa’…” Coincidió la FAO.

“Unos 80 países enfrentan un déficit de alimentos…”

“El índice global de precios de productos agropecuarios de base (cereales, carne, azúcar, oleaginosos, lácteos) se sitúa actualmente en su nivel máximo desde que la FAO empezó a elaborar ese índice hace 20 años.”

“NACIONES UNIDAS, enero (IPS),”

“La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con sede en Roma, alertó la semana pasada que los precios mundiales del arroz, el trigo, el azúcar, la cebada y la carne [...] registrarán significativos aumentos en 2011…”

“PARIS, 10 de enero (Reuters) - El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, llevará esta semana a Washington su campaña para enfrentar los altos precios globales de los alimentos…”

“Basilea (Suiza), 10 enero (EFE).- El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, portavoz de los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los 10 (G-10), alertó hoy de la fuerte subida del precio de los alimentos y de la amenaza inflacionista en las economías emergentes.”

“Banco Mundial teme una crisis en el precio de los alimentos, 15 de enero (BBC)

“El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, le dijo a la BBC que la crisis sería más profunda que la de 2008.”

“MEXICO DF, 7 de enero (Reuters)”

“El ritmo anual de inflación de los alimentos se triplicó en México en noviembre comparado con dos meses antes…”

“Washington, 18 enero (EFE)

“El cambio climático agravará la falta de alimentos, según un estudio”

“‘Desde hace más de 20 años los científicos han alertado sobre el impacto del cambio climático, pero nada cambia aparte del aumento de las emisiones que causan el calentamiento global’, dijo a Efe Liliana Hisas, directora ejecutiva de la filial estadounidense de esta organización.

“Osvaldo Canziani, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2007 y asesor científico del informe, indicó que ‘en todo el mundo se registrarán episodios meteorológicos y condiciones climáticas extremas, y los aumentos de la temperatura media superficial exacerbarán la intensidad de esos episodios’.”

“(Reuters) enero 18, Argelia compra trigo para evitar escasez y disturbios.

“La agencia estatal de granos de Argelia ha comprado alrededor de 1 millón de toneladas de trigo en las últimas dos semanas para evitar la escasez en caso de disturbios, dijo a Reuters una fuente del Ministerio de Agricultura.”

“(Reuters) enero 18, Trigo sube fuerte en Chicago tras compras de Argelia.”

“El Economista, 18 Enero, 2011

“Alerta mundial por precio de alimentos”

“Entre las principales causas están las inundaciones y sequías ocasionadas por el cambio climático, el uso de alimentos para producir biocombustibles y la especulación en el precio de los commodities.”

Los problemas son dramáticamente serios. No todo sin embargo, está perdido.

La producción actual calculada de trigo alcanzó la cifra de casi 650 millones de toneladas.

La de maíz, rebasa esa cantidad, y se acerca a los 770 millones de toneladas.

La soya podría acercarse a los 260 millones, de los cuales Estados Unidos calcula 92 millones y Brasil 77. Son los dos mayores productores.

Los datos en general de gramíneas y leguminosas disponibles en el 2011 son conocidos.

El primer asunto a resolver por la comunidad mundial sería escoger entre alimentos y biocombustibles. Brasil, un país en desarrollo, desde luego tendría que ser compensado.

Si los millones de toneladas de soya y maíz que se invertirán en biocombustibles se destinan a la producción de alimentos, la elevación inusitada de los precios se pararía, y los científicos del mundo podrían proponer fórmulas que de alguna forma puedan detener e incluso, revertir la situación.

Se ha perdido demasiado tiempo. Es hora ya de hacer algo.

Fidel Castro Ruz

Enero 19 de 2011

9 y 55 p.m.

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Temuko, nuestro Santiago. Pedro Cayuqueo

"Chile, País de Regiones”. Como chiste, muy malo. Magallanes, con su protesta frente al alza del precio del gas, ha transparentado por fin las cosas. En pleno siglo XXI, el centralismo chileno no solamente asfixia. También apesta, huele a rancio. Ya lo había denunciado antes la población de Isla de Pascua y mucho antes que ellos, los propios mapuches en el sur. Pero bueno, estos últimos son “indios” y bien sabemos, sobretodo gracias al profesor Sergio Villalobos, que esta gente vive reclamando y la mayoría de las veces por todo. Además, por si fuera poco, nunca proponen nada. Solo reclaman. Y por lo general, a gritos. Pero el milagro, créalo estimado lector, aconteció. Fue en pleno festejo del Quinto Centenario. Gobernaba Patricio Aylwin y la naciente democracia parecía abrir un cuadro de garantías, derechos y libertades políticas inédito en Chile. Así lo creyeron los miembros del Centro de Estudios Liwen, tal vez el primer “think tank” mapuche, cien por ciento made in Temuko. Fueron ellos, un grupo de intelectuales liderados por José Mariman, los autores de una osada propuesta de abordaje político del por entonces ya mal llamado “conflicto indígena”.

A contracorriente del indigenismo de Estado y su paternalismo y sus subsidios y sus mapuchitos descalzos que ya asomaban en el horizonte de la Concertación, Liwen apostaba sobre todo por el empoderamiento político. Nada de guetos indígenas. Cero discriminación positiva. Ni ahí con leyes indígenas de segunda o tercera categoría. La situación mapuche en Chile, concluyeron, obedecía sobre todo a un tema de hegemonía. De poder. Una situación colonial, a fin de cuentas. Y ella demandaba ingresar cuanto antes a la arena política. Dejar de ser objetos y pasar a ser sujetos. ¿Pero sujetos políticos dónde? ¿A nivel estatal, donde seríamos eterna minoría demográfica y, por consiguiente, electoral? Urgía un nuevo marco político administrativo. Más local. Acotado territorialmente a la realidad mapuche. ¿Tareas urgentes del periodo? descentralizar el Estado, democratizar la vida política regional y gestar una fuerza política propia. Convengamos que al 2011, ni Patricio Navia ni Carlos Peña han demostrado tamaña lucidez en la materia.

Así surgió la propuesta de Liwen, bautizada “Cuestión Mapuche: Descentralización del Estado y Autonomía Regional”. Esta contemplaba un “Estatuto de Autonomía” para La Araucanía más un par de comunas adyacentes. Esta sería gobernada por una “Asamblea Regional” elegida democráticamente por toda la población y un “Gobierno Regional” emanado de dicha Asamblea. Tomando en cuenta la realidad pluriétnica de la región, la propuesta buscaba sobretodo generar una nueva cancha donde chilenos y mapuches pudieran competir –en igualdad de condiciones- por el poder político. Que tuvieran, dependiendo del favor y la confianza ciudadana, la opción democrática de llegar a ser gobierno. La idea, por cierto, no pretendía inventar la pólvora. Tomaba como base diversas experiencias a nivel mundial, caminos que democracias modernas habían transitado para posibilitar espacios de real convivencia inter-étnica y no precisamente simulacros de verdad histórica y nuevo trato. Si al interior del estado español existía un País Vasco o una Catalunya; si al interior del estado canadiense existía un Quebec o un Nunavut, ¿por qué al interior de Chile no podría existir un País Mapuche? Federalismo atenuado, le llaman los estudiosos.

Huelga reconocer que la propuesta no calentó a nadie. Ni al gobierno, interesado en transformar a los mapuches en cautiva clientela electoral (¡vaya si les resultó su plan y por dos décadas, estimado Ricardo Brodsky!), ni al propio movimiento social mapuche, cautivado por un jovenzuelo de apellido Huilcaman que, trarilonko y melena al viento, propagaba por entonces la guerra santa contra el “winka invasor”. A poco andar, hasta sus propios autores parecieron tirar la toalla. Incomprendidos en su tiempo, unos se fueron y los que quedaron hicieron de lo académico un refugio. De la reconstrucción nacional al trabajo bibliotecario. Definitivamente, el horno no estaba entonces para bollos. Pero han transcurrido casi dos décadas. Y una nueva generación, los mapuches 2.0, la hacen suya y cada día con mayor entusiasmo. Y es que, como pocas, esta nos conecta no solo con nuestras propias reivindicaciones en tanto grupo étnico; abre además un amplio abanico de posibilidades para conectar con la población chilena y sus demandas sociales no satisfechas. ¿O es que acaso el centralismo del Estado afecta en La Araucanía solo a los mapuches? ¿Constituyen la cesantía, el analfabetismo, la marginalidad social, los bajos índices educativos, la discriminación, fenómenos exclusivamente nuestros? En absoluto. Al igual que sucede hoy en Magallanes, el centralismo chilensis nos afecta a todos y sin distinción. He allí la clave para sumar y no ser sumados.

Autoridades regionales designadas desde La Moneda; presupuestos locales cortados en Teatinos Nº120; candidatos a cargos de representación popular nominados a dedo por las cúpulas metropolitanas; grandes tiendas, gigantes del retail y mega empresas forestales tributando sus impuestos en comunas como Las Condes y Vitacura; ¡impuestos regionales financiando el transporte público capitalino!… Y es que la primera víctima del centralismo suele ser siempre el sentido común. Las cosas por su nombre. Para Chile, el país más largo del mundo, el actual modelo de Estado resulta anacrónico, una reliquia histórica, propia del siglo XIX. O de la Roma Imperial, que es donde se inventó aquello de los “gobernadores provinciales”. Bien lo sabía Pinochet, para quien nunca la “regionalización” del año 74’ fue un intento por descentralizar el poder o democratizar el país. Por el contrario, lo suyo era el “control social”, la “contención”, Chile dividido en 13 “teatros de operaciones” para la desquiciada guerra interna que aseguraba estar librando en nombre de la Patria, Dios y la Familia. ¿Hasta cuándo seguiremos esperando? Sigamos el ejemplo de la combativa región de Magallanes. Recuperemos la Propuesta de Autonomía del año 92'. Y hagamos, chilenos y mapuches juntos, de Temuko nuestro Santiago.



* Publicada originalmente en The Clinic, Edición del Jueves 13 de Enero de 2011 / www.theclinic.cl

www.azkintuwe.org

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Los hilos del espionaje de Estados Unidos en Chile. Hugo Guzman R.

En la moderna y protegida mole de acero y cemento que sirve de sede a la embajada de Estados Unidos en Chile, en Avenida Andrés Bello, con el río Mapocho a sus espaldas y la torre Titanium y el lujoso InterContinental Hotel al frente, funcionan varias oficinas que sirven al espionaje norteamericano. Están dotadas de infraestructura informática y de telecomunicaciones y tecnología para labores de inteligencia. Cuentan con un grupo de funcionarios especializados en recopilar información sensible sobre Chile y planificar y coordinar operaciones.
En ese edificio operan la DEA (Agencia Antidrogas de EE.UU.), el FBI/Legal Attaché (Buró Federal de Investigación, Agregaduría Legal), el Grupo Militar, una oficina de Seguridad, la ONR (de investigación naval), la Oficina de Seguridad Regional y oculta, la “estación CIA” en Santiago. Todas son entidades de la “comunidad de inteligencia” de Estados Unidos, asentadas en territorio chileno. En lo formal, la Constitución y las leyes chilenas no acotan sus posibilidades de operación en el país.
De esas dependencias, en textos cifrados o protegidos como Secret , Top Secret o Confidential, salen informes y análisis sobre temas y episodios de la realidad chilena que, a juzgar por investigaciones del Senado estadounidense y revelaciones de prensa (como las recientes de WikiLeaks), incluyen apreciaciones sobre personas y organizaciones locales.
La actividad de espionaje norteamericano en Chile se protege con el manto de combatir al terrorismo, luchar contra el narcotráfico y proteger la seguridad de Estados Unidos. Es así que el Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa, las fuerzas armadas, la Policía de Investigaciones (que copió la imagen corporativa del FBI adoptando siglas, tipografía y colores análogos para su imagen PDI), y Carabineros, mantienen vínculos con las oficinas de la DEA, FBI, el Grupo Militar y la CIA en Chile.
A cargo de la oficina de la DEA figura el agente Sean Waite y del FBI, el agente Todd Porter. Liseli Pennings es la agregada de Seguridad y el agregado de Defensa es el capitán de navío Ronald Townsend. Al frente de la agregaduría área está el coronel Nelson Johnson y de la agregaduría militar, el coronel Frank Wagdalt. El comandante del Grupo Militar es el coronel Marc Stratton.
En un texto de la embajada, titulado Nuestro propósito , se indica que “la cooperación bilateral en la fiscalización y el cumplimiento de la ley nos ayuda a combatir al terrorismo, el narcotráfico y las actividades criminales. Los sólidos lazos militares existentes contribuyen a la estabilidad regional, mejoran la interoperabilidad con las fuerzas armadas de Estados Unidos y refuerzan la capacidad de Chile para participar en misiones de mantenimiento de la paz y otras operaciones de seguridad”.

Oficinas que espían

De acuerdo a la legislación norteamericana, el FBI se encarga de la seguridad en EE.UU. Por lo tanto, se presume que los agentes de ese organismo que trabajan en Chile deberían limitar su labor a lo que tenga que ver con “amenazas” a la seguridad de ciudadanos o bienes estadounidenses. Pero eso está lejos de cumplirse pues por su parte la CIA efectúa labores de inteligencia en otros países y no sólo defiende y protege los intereses de Estados Unidos (de los gobiernos de turno y las grandes corporaciones), sino que materializa operaciones contra presidentes, gobiernos, empresas, organizaciones políticas y sociales y contra grupos terroristas. Son conocidas sus operaciones en Chile, Guatemala, Nicaragua, México, Venezuela, Bolivia y en Asia, Africa y Europa, que han motivado investigaciones del Senado estadounidense. Es amplia la documentación sobre la acción de la CIA en el golpe de Estado de 1973 en Chile.
El llamado Grupo Militar es la representación del Comando Sur, entidad de las fuerzas armadas estadounidenses que desarrolla los planes doctrinarios y operativos hacia América Latina y el Caribe. Esta oficina organizó la concurrencia de más de cien militares chilenos a la Escuela de las Américas, en Georgia, para un entrenamiento que el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, calificó como “muy importante”. En esa escuela también se ha preparado en contrainsurgencia a miles de uniformados de la región.
La Oficina de Seguridad Regional (RSO, por sus siglas en inglés), según documentos de Estados Unidos “es responsable por la seguridad del personal estadounidense que trabaja en las embajadas y consulados de Estados Unidos alrededor del mundo”. Es “el brazo encargado de la seguridad y cumplimiento de la ley del Departamento de Estado. Cada oficina es administrada por un agente especial de seguridad diplomática, quien funge como asesor experto en temas de cumplimiento de ley y seguridad para el embajador de Estados Unidos”.
La RSO en Chile analiza material de inteligencia e información para establecer labores de espionaje con la finalidad de proteger la embajada y el consulado, “organiza y capacita a la policía extranjera y oficiales de seguridad para combatir al terrorismo, asesora a los estadounidenses sobre seguridad en el exterior, comparte información de seguridad con el sector privado estadounidense”. Una labor poco conocida en Chile.
La ONR u Oficina de Investigación Naval está destinada a promover programas de investigación, ciencia y tecnología a nivel de las Marinas. Llama la atención el “privilegio” de que goza Chile con esa oficina, ya que tiene sucursales sólo en Londres, Tokio, Australia, Singapur y…Santiago.
Los mensajes que estas entidades de inteligencia, policiales y militares elaboran, así como documentos y análisis, tienen como prioridad alimentar las computadoras del Departamento de Estado, el Pentágono, el Departamento de Justicia, el Comando Sur, el Centro Nacional de Lucha Antiterrorista, la Agencia Nacional de Seguridad y, eventualmente, el Departamento del Tesoro.
En un informe sobre terrorismo difundido por el gobierno norteamericano, se apuntaba que “Estados Unidos está fortaleciendo las alianzas regionales y transnacionales con la finalidad de contrarrestar eficazmente las actividades terroristas”. En ello se incluye a Chile, donde hay señales de que las oficinas del espionaje de la potencia han metido algo más que las manos.

Operaciones encubiertas en Chile

Hay casos recientes que revelan -no en todo su alcance- las operaciones de la inteligencia norteamericana en Chile.
De acuerdo a lo revelado por WikiLeaks, el ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, pidió al entonces embajador estadounidense ayuda en inteligencia sobre grupos mapuches. El funcionario contestó que “el FBI ya está coordinado con Carabineros” para detectar movimientos de los indígenas (ver PF N° 725). La información sirvió para que organizaciones y medios de comunicación de organizaciones mapuches recordaran que venían denunciando desde 2008 que agentes del FBI estaban recorriendo Temuco y las comunidades indígenas, asesorando a Carabineros y la PDI.
En el caso del paquistaní Saif Khan, quien quedó libre de cargos, hubo una irregular coordinación (según denunciaron abogados) entre el FBI y la PDI para acusarlo y generar un ambiente de “actividad terrorista”, implicando hasta a Al Qaeda en la trama. El ex jefe del FBI en Chile, Stanley Stoy, tuvo que renunciar a su inmunidad diplomática, declarar en el caso e irse del país. Un episodio de clara subordinación de la PDI al FBI se produjo cuando, estando el paquistaní retenido en la embajada sin que formalmente lo acusaran de nada, funcionarios de Investigaciones, instruidos por el jefe del FBI, allanaron el domicilio de Saif Khan.
Se sabe que en Chile opera una “estación CIA”. El Mercurio reconoció este 19 de diciembre los “históricos lazos de Chile con el FBI y la CIA” y que existe un “representante” de este último organismo en nuestro país, “aunque su cargo en la embajada no está oficialmente explicitado de esa manera”. Los oficiales de la CIA suelen trabajar en la consejería política de la embajada o en la Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).
La CIA ha estado detrás de investigaciones sobre ciudadanos extranjeros en Chile, sospechosos de terrorismo. Sus agentes también suelen recopilar, de manera directa o indirecta, información política y sensible en conversaciones con políticos, militares y empresarios chilenos.
De las actividades de EE.UU. en Chile con órganos policiales nacionales, dan cuenta una serie de episodios recientes. Funcionarios de Carabineros y la PDI asistieron a una conferencia para el control de drogas en Brasil, organizada y patrocinada por la DEA. A esto se sumó la participación de fiscales y policías en un curso de entrenamiento en técnicas antiterroristas realizado por el FBI en Virginia, en el contexto del Programa de Asistencia Antiterrorista que promueve el gobierno de Estados Unidos. En esa misma línea, el Ministerio Público chileno pidió apoyo al FBI por el “caso bombas”.
Diversos medios dieron a conocer que el Equipo de Reacción Táctica Antidrogas (Erta) de la PDI, tuvo directa influencia y conexión con el adiestramiento y experiencia de la DEA y el FBI. También se supo de la participación de miembros del Grupo de Operaciones Especiales (Gope) de Carabineros en actividades enmarcadas en “ejercicios de comando”, que realizan los norteamericanos.
A mediados de 2010, el Ministerio del Interior se integró a la red Intercambio de Información en Línea (LEO) del FBI. Firmaron el acuerdo el entonces jefe del Buró en Santiago, Stanley Stoy (ligado al caso del paquistaní) y la subdirectora de la División de Seguridad Pública, Constanza Daniels. El nivel de colaboración de las autoridades chilenas con los organismos de Estados Unidos es tal, que los norteamericanos señalaron que el Ministerio del Interior “es la primera y única agencia gubernamental no policial en el mundo que ha sido invitada por la oficina de enlace del FBI” a pertenecer a la LEO, a la cual tienen acceso Carabineros y la Fiscalía Nacional.
(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 726, 7 de enero, 2011)

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POLÍTICA DE VIVIENDA: LA NUEVA FORMA DE SEGREGAR. Daniel Jadue

La nueva política habitacional del gobierno significa un enorme retroceso a los tímidos e insuficientes avances que en materia de vivienda y justicia social significaron los gobiernos de la Concertación.
La eliminación del subsidio de localización para la vivienda social, que representaba un timido esfuerzo por integrar a los distintos segmentos sociales, permitiendo que se ubicaran en barrios con valores de suelo más caro que los máximos admitidos para la misma, volverá a condenar a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Ellos serán instalados en periferias cada día más lejanas y carentes de todo el equipamiento y la infraestructura necesaria para un desarrollo humano integral y una calidad de vida aceptable.

Se consagra así el retorno a las políticas habitacionales y urbanas de la dictadura, que soñaba, según reza el texto de la PNUD de 1979, con la constitución de barrios homogéneos en donde los ricos vivirían rodeados de ricos y los pobres, de pobres, acrecentando la segmentación urbana y eternizando la fragmentación social.

Se percibe en el subtexto de la determinación del gobierno, una alineación estratégica con las demandas de los grupos inmobiliarios. A través de la prensa oficial, estos han iniciado una nueva y brutal campaña de desinformación para intentar presionar al gobierno regional, a fin de aprobar la modificación del Plan Regulador Metropolitano de Santiago, rechazado hace pocos meses en la misma instancia. Así se pretende incorporar al suelo urbano de la región metropolitana mas de 10.000 nuevas hectáreas, argumentando que ya no existen suelos para vivienda social ni para los sectores medios. Mientras el centro y el pericentro de nuestra capital, que representan más del doble de las hectáreas en discusión, sigue deteriorándose y vaciándose de habitantes.

De esta manera, entre las políticas del gobierno que condenarán a los más pobres a vivir cada vez más lejos del trabajo, del estudio, de la salud, de la culutra y de la entretención sana y los intereses de los grupos inmobiliarios que no toleran hacer negocios con márgenes de utilidad razonables y beneficiosos para la sociedad toda y no solo para ellos, asistiremos a la consolidación de esa ciudad dicotómica con la que sueñan algunos. Una sociedad donde coexistan sin toparse ni conocerse el derroche y la escacez; la salud y la enfermedad; el ocio y la superexplotación; la educación para los ricos y la educación para los pobres; el consumo de drogas seguro y costoso y el microtráfico y las riñas de bandas y pandillas que pretenderán asegurar la oferta de “mercancía” a quienes demandan y mercadean en las zonas adineradas, por supuesto sin peligro ni problemas con la justicia.

Así, mantendremos “condenados” a estos últimos a ser gerentes o mandos medios de grandes empresas y emprendedores y a los primeros, a ser la mano de obra barata de los segundos.

Seguramente las futuras cárceles concesionadas se seguirán llenando de aquellos que provienen de los barrios periféricos, en donde seguirá campeando el microtráfico, el alcoholismo,la drogadicción, la violencia intrafamiliar y el desempleo, mientras en los sectores pudientes se seguirá defendiendo a la familia y la seguridad ciudadana con más muros y más rejas. Con más oficiales tentándose con el negocio para asegurar el statu quo y los rivilegios de quienes más tienen, mediante leyes que estigmatizarán a los postergados y criminalizarán, endureciendo cada vez más las penas, la protesta social y la desesperanza aprendida.

Cada cierto tiempo veremos que unos cuantos de ellos morirán quemados en alguna cárcel concesionada o del Estado, o enterrados en alguna mina, o desaparecidos luego de haber sido detenidos mientras un carabinero que sabe que posee permiso para matar y el monopolio de las armas y la violencia legal, impunemente dirá, “y si lo mato no más, total, otro detenido desaparecido, qué más da?”.
(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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2/02/2011

Carta a los historiadores e historiadoras

"La Historia no es sólo pasado, sino también, y principalmente, presente y futuro". Primer Manifiesto de Historiadores, Chile 1999.
I.
¿Qué es lo que no hemos aprendido, conocido, visto o leído del pasado, como para aceptar las aberraciones que hoy día se comenten de manos del Estado Chileno? ¿Qué es lo que no se contó, o sobre lo cual aún existe temor en dar conocer, como para entender que el Estado Chileno siempre ha afilado sus aparatos de represión e inteligencia sobre la construcción factual de su propio y más temido enemigo: el enemigo interno? ¿Cuál es la responsabilidad, entonces, que le cabe a los Historiadores e Historiadoras y a todos quienes hacen del trabajo de la memoria un conducto de disipación de esta realidad, para enfrentarse a los discursos y las prácticas controladoras del pasado/presente que hoy emergen como verdad hegemónica? Son estas, simples preguntas que nos hacemos nosotros y nosotras, personas solidarias con los/as presos/as políticos/as que el Estado Chileno ha encerrado en sus jaulas de Máxima y Alta Seguridad hace poco más de tres meses, y que queremos remitir a ustedes, historiadores e historiadoras que en otros tiempos y en otros momentos ya han alzado su voz y lanzado sus palabras para que vuelen por el viento de la justicia histórica, aquella que muchas veces no se encuentra en los fallos de los altos tribunales, pero que sí puede bañar con su brisa las conciencias de miles de personas que antes de simplemente aceptar la realidad impuesta, le dan un espacio de vida a la duda y el cuestionamiento.

II.

Históricamente, el Estado Chileno, se ha puesto al servicio de sectores muy privilegiados y minoritarios de su sociedad, a quienes ha perpetuado en el poder y llenado de todos los beneficios que la explotación sobre otros pueda generar; pero no es menos cierto, esa bolsa de riqueza sólo se ha logrado constituir por encima de un larga y triste franja represiva que le mantiene a su haber decenas de miles de hombres y mujeres muertos en manos del Ejército (tan sólo sumando los primeros veinte años del siglo recién pasado), otros miles de desaparecidos producto de los “Pronunciamientos Militares” y razzias represivas del también siglo pasado, y sin ir más lejos la escalofriante cifra aceptada de treinta y cinco mil personas torturadas o sometidas a apremios ilegítimos en la macabra Dictadura de Pinochet.

Es por tanto, la represión, una de las obras más consagradas y mejor desarrolladas con las que el Estado se viste de gala para hacer ostentación de su honor moderno y democrático. Un honor con el que transita orgulloso por la vereda del silencio, ya que, basta con mirar los hechos de conmemoración y celebración de las recientemente funestas fiestas del Bicentenario ¿Dónde estaban, en la memoria del Estado Chileno, los miles y miles de hombres y mujeres asesinados en las más de 20 masacres cometidas en nombre de la bandera y la patria, por las ensangrentadas manos del Glorioso Ejército de Chile? ¿Dónde estaban las madres de los niños guachos que colmaron son su andar inquieto los caminos del Chile de hace doscientos años, madres perseguidas que por optar vivir en comunidades auto-constituidas fueron acusadas de amancebamiento y tratadas de putas? ¿Dónde estaban los que murieron construyendo los rieles y abriendo los caminos para que el salitre y otros minerales fueran absorbidos por las fauces del capital chileno y extranjero? ¿Dónde estaban los que no aceptaron el control, la disciplina y la violencia de su ejército y desertaron de la patria, para ser perseguidos y acusados de “traidores”? ¿Dónde estaban, en su celebración, los que tomaron el presente en sus manos y no esperaron más respuestas de parte del Estado para cubrir sus necesidades, y simplemente ocuparon un pedazo de tierra, y al roce de las balas de la Policía construyeron sus hogares en las poblaciones de todo Santiago y Chile?

No estaban, y no estarán nunca, porque el Estado no tiene memoria, tan sólo cerros de Archivos donde anota sus hazañas y resguarda a sus héroes. Por ello, a cambio, instalaron una bandera gigante, como si aquel sangriento paño, representara una unidad nacional que jamás ha existido, porque la nación sólo abunda en las cabezas y en la cultura de los sectores dominantes, para el resto de la población, la pobreza y la marginación han sido la realidad a lo largo de estos siglos de explotación. Pero dentro de ella, la posibilidad de combatir la realidad existente se ha convertido en una ventana siempre abierta. Y así es entendido por todos quienes, en algún momento de la historia, se han transformado en el enemigo interno de este Estado, en quienes se justifican los miles de millones de dólares que se gastan en implementar y mejorar los servicios de tortura, muerte y vigilancia que representan las Policías, el Ejército y sus respectivos sistemas de inteligencia.

De todos modos, la fiesta bicentenaria fue aguada por la digna Huelga de Hambre de los prisioneros políticos mapuche encerrados en las cárceles del sur de Chile, siendo ésta movilización un verdadero batatazo para las pretensiones de enajenación que promovía el Poder. Si bien, los acuerdos aún no han sido cumplidos, y probablemente no lo sean, la fiereza demostrada por los guerreros enjaulados dejó al Estado, como rara vez ocurre, en un nivel importante de cuestionamiento sobre la naturaleza y aplicación de su legalidad.

La Ley 18.314, más conocida como Ley Antiterrorista, promulgada en marzo de 1984, en plena Dictadura de Pinochet, mantenida y perfeccionada por los cuatro gobiernos concertacionistas, no es sino un engendro macabro nacido desde las entrañas más retorcidas del monstruo dictatorial y que ha logrado legitimidad institucional en estos años de “democracia”. Lo que demuestra, que tanto en dictadura como en democracia, sólo se defienden y perpetúan los derechos de unos pocos privilegiados, castigando con lo más pútrido de su política de control, a todo aquel o aquella que demuestre el más mínimo sentido disidente o de conflicto con el mundo que nos han hecho vivir. ¿Cómo entender a un Estado que se jacta internacionalmente de que en su suelo no se ha posado el fantasma terrorista (haciendo alegoría a Europa o Norteamérica), pero que en su seno lleva causas criminales en contra de más de 50 personas (mapuches, anarquistas y ex-militantes de grupos subversivos) invocando aquella retorcida legislación?

La Ley Antiterrorista, contraviniendo todas las reformas y modernizaciones a la justicia de los últimos años, y pasando por alto todas las recomendaciones internacionales sobre dichos temas, considera como real la presunción de producir temor en la población a partir de diversos actos, salvo que se pruebe lo contrario. Siendo que posterior a la Reforma Judicial chilena de hace tan sólo algunos años, un/a imputado/a por la Fiscalía debe ser considerado/a inocente, salvo que se pruebe lo contrario, ¿cómo entendemos entonces lo que ocurre con un/a imputado/a formalizado por la Ley 18.314? ¿Es culpable de antemano, por el sólo hecho de ser formalizado por esta Ley? ¿O se respeta la presunción de inocencia, con el claro objetivo de investigar imparcialmente?

III.

En la noche del 21 de Diciembre de 1911, se escucharon tres detonaciones de dinamita en el Convento de las Carmelitas Descalzas, ubicado en calle Independencia; la fecha coincidía con el cuarto aniversario de la Matanza de Santa María de Iquique, en la que miles de obreros salitreros junto a sus familias fueron asesinados por obra del Estado Chileno en defensa de los capitales extranjeros; rápidamente, los servicios de investigación policial conjeturaron que se trataba de un atentado de carácter político. Y su mirada se posó, entonces, sobre quienes producto de las ideas que profesaban y expandían, podían considerarse como los responsables directos de dicha acción. La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios de Santiago y la Peluquería del Pueblo, se convirtieron, debido a la “agudeza” y “profesionalidad” policial en los blancos del hostigamiento que produce una investigación de este tipo; la primera, una de las principales organizaciones políticas de la época; y la segunda, una pequeña peluquería autogestionada en manos de dos integrantes de dicha organización política.

La Sociedad de Resistencia de Oficios Varios fue allanada en los días posteriores, y todos sus documentos y actas de reunión requisados, todos sus miembros fueron llamados a declarar (casi 90), no encontrándose, con ninguna de las medidas realizadas alguna prueba real y fehaciente de su participación en los hechos investigados. Las preguntas de la justicia, giraron en torno a los conceptos que aparecían en los documentos requisados: “lucha de clases”, “huelga general”, “boicot”, “sabotaje” (que se asumían como el “plan criminal” de la organización, todos conceptos de un lenguaje político en boga por más de dos siglos ya). Sólo dos de sus integrantes, Víctor Garrido y Theodoro Brown (tesorero y subtesorero, que además trabajaban en la “Peluquería del Pueblo”) fueron sindicados como responsables directos; para evadir el accionar represivo, debido a la evidente persecución a las ideas, se trasladaron a Mendoza, donde fueron recibidos por Manuel Rojas (Premio Nacional de Literatura en 1957); para volver al cabo de tres meses y presentarse voluntariamente a la justicia, donde se declararon abiertamente anarquistas. Pero no hubo forma en que se les pudiera probar alguna de las acusaciones que pesaban en su contra, debido a que no existía ninguna prueba concluyente para ello, salvo las suposiciones de quienes guiaban la investigación y aplicaban la justicia. Así Garrido, Brown y las decenas de presos de la S.R.O.V. fueron puestos en libertad debido a que no se pudo comprobar que el atentado era su autoría. Quedando en claro, que el Poder sólo perseguía una forma de vida y organización. Un discurso. Las ideas.

El 14 de Agosto de 2010, casi un siglo después de aquella primera razzia represiva en contra de los anarquistas de la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios, el Estado Chileno volvió a golpear, casi con las mismas armas y con argumentos muy similares, a otros hombres y mujeres que a pesar de la pesada distancia del tiempo, comparten con aquellos otros la agitación de ideas de libertad y rechazo a toda forma de autoridad.

El 14 de agosto de este año, la Fiscalía Sur al mando del Fiscal Alejandro Peña, articulándose con el Ministerio del Interior, la Agencia Nacional de Inteligencia, Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones y los Medios Masivos y Privados de Comunicación, y en momentos en la que vida de los mineros atrapados bajo tierra se encontraba en la más absoluta de las incertidumbres, montaron un espectáculo jurídico-televisivo de grandes proporciones. Allanando con excesiva violencia más de 15 domicilios –particulares y okupados– en Santiago y Valparaíso, resultando detenidas 14 personas, que pasaron tres días después, a protagonizar una audiencia récord de formalización que duró más de 18 horas. En ella, la fiscalía expuso absurdas pruebas como stickers, posters, libros, rayados, llamadas telefónicas que demostraban las relaciones afectivas de los imputados con sus parejas, cartas y fragmentos de documentales; ¿pero de los famosos explosivos?, simplemente algunas mínimas muestras de trazas de iones de nitrito y nitrato, que incluso pueden encontrarse en el smog santiaguino. Como lo absurdo de las pruebas es tal, la jugada represiva se fundamentó, sobre la idea de la existencia de una supuesta Asociación Ilícita con fines Terroristas, liderada por ex militantes del MAPU-Lautaro y operativizada –como cuales piezas de un ajedrez– por jóvenes anarquistas y antiautoritarios, que mandados por estos viejos subversivos iban y colocaban las bombas. Así de burdo. Con ese nivel exagerado de lo absurdo y demostrando su completa ignorancia, el poder está construyendo Historia.

Así como en otra época el Plan Criminal de las organizaciones era su discursividad (lucha de clases, sabotaje, huelga) hoy lo son, una vez más, las ideas. La Fiscalía, demostrando cero interés por conocer la realidad actual, determinó como Plan Criminal de la supuesta Organización Terrorista la idea de una “Guerra Social”, concepto profundamente arraigado en el lenguaje político revolucionario desde hace más de un siglo; y especificó, como “centros de poder” (terminología utilizada en la persecución del narcotráfico) a las Casas Okupas y Centros Sociales Autónomos, lugares donde se expanden y multiplican ideas ligadas a la Libertad social e individual.

Hoy, y producto de la persecución de ideas que se produce en Chile se encuentran encarceladas diez personas: Mónica Caballero y Andrea Urzúa en la Sección Especial de Alta Seguridad del Centro Penitenciario Femenino; mientras que Vinicio Aguilera, Omar Hermosilla, Felipe Guerra, Francisco Solar, Rodolfo Retamales, Camilo Pérez, Carlos Riveros y Pablo Morales, se encuentran recluidos en la Sección de Máxima Seguridad al interior de la Cárcel de Alta Seguridad. Teniendo tan sólo dos horas de salidas al patio cada día, recibiendo con muchas complicaciones la alimentación que necesitan debido a que muchos de ellos/as son vegetarianos/as y Gendarmería de Chile imposibilita cada vez que puede el ingreso de alimentos, impedidos de acudir a las Bibliotecas de los recintos penales, recibiendo visitas que son vejatoriamente desvestidas y allanadas, confiscándose su correspondencia y censurándose hasta la poesía. Los presos/as encerrados por la Ley Antiterrorista a partir del 14 de Agosto y que se encuentran en una etapa de prisión preventiva aún, siendo simplemente imputados, conviven en los sistemas más sofisticados y desmedidos de control y vigilancia que posee el Estado Chileno. Tan sólo, por la peligrosidad que representan sus ideas.

No apuntamos al rompimiento de un cerco mediático, ya que conocemos perfectamente los intereses que poseen los dueños de los grandes medios de comunicación de este país. Ya que pensando sólo en el ejemplo de la televisión, rápidamente podemos resumir: un canal de Televisión del Estado, otro del Presidente de la República, otro de un ex asesor de la DINA y dueño de la empresa de Barcos más grande del país, y otro canal que recientemente ha sido adquirido por el dueño de la mayor fortuna de Chile. Evidentemente, no hay cabida ni interés en sus medios. Lo que no es igual, a no pretender visualizar e instalar el tema abiertamente en el escenario social.

Es por todo lo anteriormente expresado, que nos dirigimos a ustedes, para que con sus plumas, hablas y actividades solidaricen también con los/as presos/as político/as que el Estado mantiene encerrados por lo que la prensa ha denominado como el “Caso Bombas”, ya sea adhiriendo a esta carta o enviando una respuesta a ella, que pueda ser difundida y masificada.

LIBERTAD A LAS PERSONAS ENCARCELADAS POR SUS IDEAS.

FIN A LA LEY ANTITERRORISTA.

Agrupación de Familiares y Amigos por la Libertad de los/as Presos/as del 14 de Agosto

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